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sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Desde cuándo celebramos el 15 de Septiembre?

   Yo confieso que soy uno de los que han afirmado, a pie juntillas, que desde 1896, cuando don Porfirio Díaz mandó trasladar la campana de Dolores a la ciudad de México se oficializó la ceremonia del Grito no por haber sido ese día el inicio de la Guerra de Independencia, sino por ser el 15 de septiembre su cumpleaños. En alguna ocasión leí, no recuerdo en cuál libro, que las conmemoraciones del 15 de Septiembre se instituyeron cuando Antonio López de Santana gobernaba al país en alguno de sus once periodos presidenciales, pero me pareció más histórico, o en todo caso, teatral, pensar que don Porfirio, cuando estaba en su festejo personal, salió al balcón, acalorado, y la gente al verlo desde el Zócalo lo saludó y le aplaudió; él correspondió y, además, les mandó tacos, garnachas y pambazos, instituyéndose de ese modo la fiesta del 15. Todo esto es mentira.

  Eso lo sé muy bien ahora que, prácticamente, tengo los "pelos de la mula" en la mano. Mejor dicho, tengo un documento que me dice que eso de la fiesta del 15 ya se celebraba, al menos, desde 1864.

  "En la última sesión que ha tenido la Junta Patriótica ha dispuesto drigir a V. el presente invitándolo y que a su nombre lo haga con el nombre del M. I. Ayuntamiento y demás autoridades y empleados para que se sirvan honrar con su asistencia y darles mayor lucimiento a los actos que en conmemoración de nuestra gloriosa Independencia tendrán lugar en la Plaza de la Constitución la noche del 15 y la mañana del 16 del presente.

  Igualmente ha dispuesto mediante el adjunto programa para que, si lo tiene a bien, se sirva darle publicidad por bando según se expresa el mismo.

  Además se a acordado suplicarle que ordene a los serenos que purguen las farolas del alumbrado en los arcos de los portales y los enciendan las noches del 15 y 16: en atención a que los fondos que se han reservado no son suficiente para la iluminación y también por que en ese día no se necesita el alumbrado de las calles por la iluminación que ponen los vecinos.

  Todo lo que tengo ahora de comunicarle recordandole a la vez las patentes de mi consideración y aprecio.

Independencia y Libertad. Septiembre de 1868

Miguel de Echegaray.

  Tengo la duda de que el firmante sea Miguel de Echegaray, ya que él fue el Alcaide de la Cárcel del Estado de Guanajuato que se localizaba en Salamanca y este documento, al parecer, fue remitido de la ciudad de Guanajuato al Jefe Político, precisamente de la villa de Salamanca. Lo que será ahora tarea es de ver el detalle del "programa anexo", para saber que era exactamente lo que sucedía en la noche de Septiembre y si ya se celebraba un Grito. Me llama la atención el detalle de las farolas del alumbrado público, pues, como allí lo menciona, había la costumbre de la gente de iluminar las fachadas de sus casas.

Fuente:

Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Cultura y Deportes. Caja 260. Leg. 7

lunes, 1 de julio de 2013

El "Grito" de Maximiliano del 16 de Septiembre de 1864 en Dolores Hidalgo.

   
Fue Ignacio López Rayón quien, el 16 de septiembre de 1812, hizo la primera remembranza del "Grito de Independencia", esto apenas dos años después de iniciado el movimiento de Insurrección. La ceremonia caería en el olvido pues se plantearía una nueva fecha, la de la Consumación de la Independencia del 27 de Septiembre de 1821. Años vendrían en que la inestabilidad política no permitía hacer conmemoración alguna, ni por una, ni por otra fecha. Desconozco si durante los numerosos periodos en que Antonio López de Santa Anna estuvo como Presidente de la República, en alguno de ellos hizo una Ceremonia del Grito. Sería hasta que Maxiliano I, Emperador de México, mostrando interés por rescatar del olvido la fecha del inicio de la Guerra de Independencia, llega a Dolores Hidalgo, luego de padecer una enfermedad en su viaje por el Bajío y que lo hace caer en cama en Irapuato, atravesando por el Camino Real más corto, sale de Irapuato, duerme en la Hacienda de Cerro Gordo en Salamanca, y al día siguiente continua rumbo a Dolores, lugar al que llega puntual para la Cermonia del LIV (54º) Aniversario, este fue su discurso.

Mexicanos:


  "Más de medio siglo tempestuoso ha transcurrido desde que en esta humilde casa, del pecho de un humilde anciano, resonó la gran palabra de Independencia, que retumbó como un trueno del uno al otro océano por toda la extensión del Anáhuac, y ante la cual quedaron aniquilados la esclavitud y el despotismo de centenares de años. Esta palabra, que brilló en medio de la noche como un relámpago, despertó a toda una Nación de un sueño ilimitado, á la libertad y á la emancipación; pero todo lo grande y todo lo que está destinado a ser duradero, se hace con dificultad, á costa de tiempo. Años y años de pasiones, combates y luchas se sucedían: la idea de la Independencia había nacido ya, pero desgraciadamente aun no la ve la Nación. Peleaban hermanos contra hermanos; los odios de partido amenazaban minar lo que los héroes de nuestra hermosa Patria habían creado.


  "La bandera tricolor, ese magnífico símbolo de nuestras victorias, se habían dejado invadir por un solo color, el de la sangre. Entonces llegó al país. del apartado Oriente, y también bajo el símbolo de una grandiosa bandera tricolor, el magnánimo auxilio: una águila de la moderación y de la ley. El germen que Hidalgo sembró en este ligar, debe ahora desarrollarse victoriosamente, y asociando la Independencia con la unió, el porvenir es nuestro.


  "Un pueblo que, bajo la protección y con la bendición de Dios, funda su Independencia sobre la libertad y la ley, y tiene una sola voluntad, es invencible y puede elevar su frente con orgullo. Nuestra águila, al desplegar sus alas, caminó vacilante; pero ahora que ha tomado el buen camino y ahoga entre sus garras al levantarse nuestra Patria de entre los escombros, poderosa y fuerte, y cuando ocupe en el mundo el lugar que le corresponde, no debemos olvidar los días de nuestra Independencia ni los hombres que nos la conquistaron . ¡Mexicanos: que viva la Independencia y la memoria de sus héroes!

Maximiliano.

  Al leer este discurso pronunciado por Maximilano, nos hace pensar en cuales eran sus verdaderos pensamientos y ese amor que ya sentía por la Historia de su Imperio, historia que conocía mejor que muchos mexicanos.

Fuente:

Alocuciones y Cartas Oficiales del Emperador Maximiliano. Imprenta Imperial. México, 1867.


lunes, 5 de abril de 2010

El cerro del Culiacán, el Cué. ¿Acaso el origen de la migración Azteca?


El águila al centro, rodeada por las siete cuevas, el Chicomoztoc, el cual hay quien lo ubica en el Cerro de Culiacán al Sureste del Estado de Guanajuato.


Se ha difundido desde hace mucho tiempo que la migración del mítico Aztlán tuvo su origen en lo que actualmente es la isla de Mezcaltitlán en Nayarit. Sin embargo hay una teoría que, basándose en una fuerte lógica, establece el mítico lugar en lo que conocemos como cerro de Culiacán, ubicado en la parte sureste del Estado de Guanajuato, en donde se juntan los municipios de Cortazar y Jaral.



El Culiacán visto desde Valtierrilla, Guanajuato, luego de una intensa lluvia.


Considerando que el pueblo Chichimeca abarcaba varios grupos poblacionales que se extendían desde el actual Querétaro hasta Coahuila, y que fueron ellos, los Chichimecas quienes hicieron la migración en busca de la señal sagrada del águila posada en un nopal y devorando una serpiente, bien podemos entender que la migración tuvo su origen en el Teoculhuacan, el Chicomoztoc, lugar de las siete cuevas se puede ubicar, fácilmente en el mencionado cerro.



El Culiacán visto desde el que fuera el Camino Real de Querétaro a Irapuato, en Villagrán, Guanajuato.


Fue en 1804 cuando se le dio gran atención al Culiacán, esto debido a que el Barón de Von Humboldt lo calificó como “un cono perfecto”, pero la atención había sido llamada siglos atrás. Los habitantes de la zona tenían una construcción llamada CUÉ, la cual designaba a los antiguos terraplenes sobre los cuales construían los templos y pirámides. Cues, significa “cerros en forma o figuras de templos, o cerros circulares en donde se construían los templos”, esto según la lengua Náhuatl o azteca.



El cerro del Culiacán visto desde Jaral del Progreso, Guanajuato.


Es común ver, aun en la actualidad esos cués de basamento circular, quizá los más conocidos son los ubicados cerca de la ciudad de Querétaro. Sorprendente fue seguramente para los antiguos mexicanos ver un cué de las dimensiones del Culiacán, de allí la posibilidad que haya sido un adoratorio de relevante importancia.




Desde el entronque que nos lleva a la ex Hacienda de Camargo vemos al Culiacán.


En el sito Xiranhua encontramos lo siguiente: “El dios Curicaueri era venerado en los templos llamados cué, en donde se le honraba quemando leña día y noche por personas especializadas en esta actividad; era una obligación muy importante ser “quemador” de leña y estar al tanto para que no se apagara el fuego; si por descuido el fuego se extinguía, era considerado como uno de los delitos más graves: “Ticáteme(...) y díjoles a la partida: una cosa os quiero decir, que digais a vuestros señores, y es que ya saben cómo yo con mi gente ando en los montes trayendo leña para los cués...”




Desde la ex Hacienda de El Copal, actual Instituto de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Guanajuato vemos al Culiacán, esto es en el municipio de Irapuato, Guanajuato.


Y consultando en Wikipedia sobre los Chichimecas leemos que “La religión era practicada en centros cívico-religiosos por medio de sacerdotes, brujos o hechiceros “que llaman madai cojoo, que quiere decir hechicero grande”; por lo general estos centros ceremoniales o adoratorios (cues) se encontraban en las laderas de las montañas o en lugares altos”.






Vemos al río Lerma cuando entra a Salamanca, Guanajuato, y al fondo el Culiacán, por cierto, esta foto está tomada desde la estela de la Cabeza de Aguila.


Es desde entonces que se establece la simbología del águila, su importancia fue vital para construir lo que ahora denominamos México. Y fue precisamente por esta zona que pasó don Miguel Hidalgo en su camino rumbo a Guanajuato, sobresaliendo siempre el cono perfecto del Culiacán, lo volvería a ver cuando sale de Guanajuato rumbo a Valladolid, y una tercera vez , luego de la derrota en el Monte de las Cruces, cuando llega a las inmediaciones de Celaya y de allí continúa a Uriangato, todo eso lo veremos a detalle más adelante.



Un interesantísimo artículo sobre los ceremoniales que conocemos como “renovación del fuego” dentro del pueblo Tarasco lo podrás leer aquí:


http://www.xiranhua.com.mx/opiniones/opinion11_1.htm