Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Restos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Restos. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de julio de 2016

El extraño culto que tenemos en México a los muertos: Los restos de los héroes de la Independencia

  El concepto de la frase del extraño culto, o filia, que tenemos en México a los muertos, a la muerte, a los huesos y calaveras es ancestral y actualmente se hace manifiesto en santos y en héroes, en la santidad se le conocen como reliquias de primer grado, cosa que, siendo bien honestos, es un poco (mucho muy) enfermiza, y en el asunto de héroes... para que decir. Adorar, exhibir, calaveras, fémures de quienes se lanzaron en lucha por -dicen- liberar del yugo opresor es algo que... no sé, la verdad no sé como calificar. Entiendo muy bien el que en un panteón o una rotonda o en la Catedral (caso de Iturbide) se guarden los restos, pero que se exhiban y que se haga cola para verlos es algo que no sé definir.

  Parece que fue ayer, pero ya pasaron 6 años, cuando, una vez más se sacaron los restos de los héroes de la Independencia, del depósito que tienen en la Columna, cruce del Paseo de la Reforma con Florencia, para limpiarlos, y luego llevarlos a una muestra, es decir a una exposición, para que la gente los viera... ¿es necesario? no lo sé, creo que así como la religiosidad, en el caso de los santos, se lleva en la cabeza más bien y no en exhibiciones piadosas, igual ocurre con los sentimientos que a la patria tenemos... ver la calavera de Hidalgo a mi en realidad no me motiva a nada ni me hará sentir más fervor por ellos. Espero que para el próximo Bicentenario, el de 2021 no vuelvan a sacar de su reposo lo que de ellos queda y mejor alimentemos el buen recuerdo de ellos a través de otros medios más... digamos... sanos. Requiem In Perpetum (RIP) quiere decir descanse en paz... dejémoslos que descansen.






Nota las fotografías las obtuve de la Memoria de las celebraciones del Bicentenario publicada por dicha comisión en 2011. Espero no estar faltando a los derechos, pero al ser cosa de interés común y ser este un sitio sin fines de lucro, lo dudo. 

viernes, 23 de octubre de 2015

Una de las tantas curiosidades ocurridas en tiempos de la guerra de Independencia

  En este espacio hemos dado cuenta del traslado de osamentas, específicamente de las de Miguel Hidalgo y de otros de los caudillos que participaron en la guerra por la Independencia de México, pero esta vez lo haremos, si bien de osamentas, no enfocado a ningún héroe o caudillo, sino a los santos de la Iglesia Católica y su curiosa (por no decir otra cosa) tradición de venerar restos óseos y objetos que fueron propiedad de algún santo, beato, venerable o siervo de Dios; lo hago debido a que encuentro, por mera casualidad, una fecha en una de esas osamentas que de inmediato la asocio al tiempo en que creemos todos estaban inmersos en la problemática de la guerra que llevaba sus diez años, pero no fue así.

  Sabemos que una de las principales rupturas que hubo en la Iglesia fue aquella iniciada por Lutero pues él se dio cuenta del tráfico de reliquias y prebendas que había en Alemanía, ante su furioso grito vino el quiebre y se inició el Luteranismo, vendrían luego más dispersiones, sea por las liviandades del Rey de Inglaterra, que creó el Anglicanismo, que por lo dicho por Erasmo y demás personajes.

  Pero eso ocurría en Europa, acá en el Nuevo Mundo y específicamente en la Nueva España, la Iglesia seguía acumulando bienes, y comprando reliquias pues se pensaba que mientras más objetos de este tipo tuviera, más importancia representaría para los fieles seguidores orar ante huesos, calaveras, astillas, pedazos de trapo, bastones y cuanta cosa nos podamos imaginar.

  El tema me parece, como tantos otros, fascinante, y lo he desarrollado en los otros blogs que mantengo; ahora lo hago aquí precisamente por los restos que ahora vemos en la imagen, son los de San Vital, santo patrono de los estudiantes universitarios, restos a los cuales, se hizo tradición llevarle copia del título una vez obtenido en la Universidad.

  Son muchos, muchos los huesos, es decir, las reliquias que conserva la Catedral Metropolitana que  en sus varios siglos de existencia ha ido acumulando y específicamente los de San Vital (San Vito) me llaman la atención porque fueron exhumados de las catacumbas romanas el 13 de diciembre de 1819, lo cual quiere decir que en 1820 llegaron a México (al menos eso es lo que creo) con lo cual comprobamos que las preocupaciones por estos rumbos no eran precisamente la guerra por la Independencia.

  Si el tema te interesa te recomiendo leer este artículo del INAH. Y este otro del la propia Catedral Metropolitana. Y este de la Arquidiócesis de México.

jueves, 30 de abril de 2015

17 de Septiembre: Aniversario de las Víctimas de la Patria (1822)

   Heredado de la tradición española, como otras tantas cosas, estaban las Guías de Forasteros que, al principio eran una especie de directorios en los que se incluía un almanaque o calendario en el que se marcaban, además de cada una de las celebraciones religiosas, las festividades mayores, de una, dos y tres cruces de la Iglesia católica, las fechas cívicas y ocurrió que, durante el efímero Primer Imperio, el de Agustín de Iturbide (mayo de 1822 a marzo de 1823), se ordenó que se incluyera una fecha más en las conmemoraciones del inicio de la Guerra de Independencia, la del 17 de Septiembre, que se denominaría como Víctimas de la Patria.

   Sería al año siguiente de esta proclamación que ocurriría la solemnidad más grande, las Exequias de los restos de Miguel Hidalgo.
   
   En el decreto que podrás leer aquí abajo me sorprende algo: el que se mantenga el 13 de Agosto como día festivo, se marca con claridad que la solemnidad es de la Iglesia y que se mantiene debido a que San Hipólito es uno de los 7 Santos Patronos de la ciudad de México. El día de la Purificación, por si no lo reconoces, es el 2 de Febrero; hay otras festividades religiosas que se incluyen todas son reconocibles, se habla allí de las Fiestas de Tabla que son precisamente las religiosas, y los días de Corte son esos que ahora entendemos como fiestas cívicas.

Decreto. Días feriados, fiestas de tabla y felicitacion, y notas cronológicas en los calendarios.
Agosto 16 de 1822.

El soberano congreso constituyente mexicano, en vista de la consulta hecha por D. Mariano José Zúñiga y Ontiveros sobre dias feriados, fiestas de tabla y de Corte, y notas cronológicas que deban fijarse en lo de adelante en los candelarios, ha tenido á bien decretar y decreta lo siguiente.

1º.- Continuará por ahora en México la festividad eclesiástica del santo mártir Hipólito, por ser su titular.

2º.- Continuarán tambien siendo dias de tabla el de la Purificacion de nuestra Señora, domingo de Ramos, juéves y viérnes santo, el de S. Pedro y S. Pablo, la fiesta de Corpus Cristi y su octava, el de la Asuncion de nuestra Señora, el de santa Rosa de Lima, y fiestas de la Virgen de los Remedios y de Guadalupe, agregándose á estos el 17 de Setiembre, en que habrá de celebrarse en las parroquias todas del imperio un aniversario por las victimas de la patria.

3º.- Serán dias de Corte todos los acordados por este soberano congreso en decreto de 1º de Marzo de este año, el 27 de Setiembre por la entrada triunfante del ejército de la capital, y el 12 de Diciembre, el mas grande para esta América, por la maravillosa aparicion de María Santísima de Guadalupe.

4º.- Proseguiran las notas cronológicas que se han hecho en los años anteriores; pero la época que ántes se decia de conquista se designará en esta forma: de la dominacion de los españoles en este imperio, año. . . . y en el lugar correspondiente se pondrán estas otras: del glorioso grito de independencia en la América del Septetrion, año. . . .

De su absoluta independencia, año. . . .

De la intalacion del soberano congreso constituyente, año . .

5º.- Se arreglarán á los artículos anteriores todos los que quieran formar calendarios, como libremente pueden hacerlo.

   Si no eres asiduo a manejar el Calendario del más antiguo Galván, quizá no entendiste lo que marca el artículo 4º. Pues bien, en esos Calendarios o Almanaques se estilaba (y sigue ocurriendo) que hay un conteo de años transcurridos a partir de un evento, es por eso que se marca esa corrección a usar "dominación"; la implementación del "glorioso grito" y de la "absoluta independencia", como lo puedes ver en el ejemplo de arriba, que corresponde al Calendario de Galván de 1842.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

viernes, 24 de abril de 2015

Algo sobre los huesos (reliquias) de Don Vasco de Quiroga.

   Si bien este espacio está dedicado a los sucesos de la guerra de Independencia, creo interesante incluir un episodio un poco extraño (aunque no es de extrañarnos) en la vida, (mejor dicho luego de la muerte) de don Vasco de Quiroga. Buscando la relación que pudiera haber con Miguel Hidalgo, la encontramos en el Colegio de San Nicolás, fundado por don Vasco y atendido por don Miguel. Y la asociación de ideas no está en la cosa educativa, sino en ese extraño y particular gusto y/o culto que tenemos en México a los héroes por un lado y a sus reliquias por el otro. Es así como, encuentro por ahí y gracias a las digitalizaciones magníficas que hace la Universidad Autónoma de Nuevo León, tengo acceso a un libro que nos relata sobre un particular hecho en los restos de don Vasco de Quiroga, los cuales, son auténticas reliquias, dado que está corriendo una Causa en El Vaticano para buscar la beatificación y canonización del que fuera el Primer Obispo de Michoacán.

   Se dice que, luego del traslado de la sede catedralicia de Pátzcuaro a Valladolid, los restos de don Vasco de Quiroga  quedaron “con algún abandono y desaseo hasta el año 1897 en que se les arregló decente cripta en ese mismo lugar”, los restos estaban en el colegio jesuita, luego de la restauración del a que fuera la Catedral de “Tata” Vasco,es decir, el santuario de Nuestra Señora de la Salud, serían pasado allí, el autor lo dice de este modo: “Con anterioridad había dispuesto el Illmo. y Rvmo. Sr. Arciga que se hiciesen las reformas que exigía el deterioro del templo que conserva en Pátzcuaro las reliquias del Ilmo. Sr. Quiroga; y se dirigió además por escrito al R. P. D. Antonio Planearte y Labastida, Abad de la insigne Colegiata de Ntra. Sra. de Guadalupe, enviándole el original de una inscripción latina, para que se sirviese ordenar que se grabara en mármol por alguno de los artistas más expertos de la Capital, á fin de colocarla oportunamente en el sepulcro del Ilmo. Sr. Quiroga. El R. P. Planearte, aplaudiendo de corazón la idea y con la actividad que caracteriza su celo, dirigió tan satisfactoriamente la obra que ya desde los primeros días del pasado mes, se pudo instalar en Pátzcuaro la preciosa lápida, en la que todos han admirado así la maestría del cincel, como el buen gusto que presidió en la hermosa combinación de los mármoles. De ello resultó un monumento digno de ser contemplado detenidamente por los amantes de lo bello”.

   La placa rezaría en latín: “D. O. M. Vasco de Qviroga Apostolicha Charitate Omniqve Excelentia. Viro Sanctissimo. Patriae Nostrae Vere Parenti Qvi. Regii Senatoris Mvneribvus Integre Et. At. Exemplvm Perfvnctvs Et. Postmodvm Divino Aflante Nvmine Mechoacani Protopaesvl Factvs Imperavias Estas Regiones Christi Veritate Reclvsit Qviqve Immanes Thrrigenas Havd Solvm Hvmanitatis Legge Sociavit Sed Singvlari Benevolentia Complectens Vel. In. Ipsis Mechanisis Opificus Mirifica Docvmenta Praebvit Quae Adhvc Tanti Magistri Memoriam Retinentes Distribvtione Ab. Ipso. Sapientissime Peracta Ab. Oppidorvm Incolis Fediter Cvstodivnvr Vitae Deniqve Meritorvm Copia Perqvam Ditissimae Finem. Atitvlit Annvs MDLXV Pridie. Idvs. Martii Nonagesimvs Ex. Qvo. Lucem Haversat. Heic. Vbi In Pace Christi Reqviescit Joseph Ignativs Arciga XXXVII Qvi Eivsdem Aintistitis Svccesionem Ascceperat Convenientibvs I. Mi. Concilii Provincialis Mechoacanensis Reverendiddimis Patries. Hoc Exile. Monvmentvm Anno Salvtis M.DCCC.XC.VII Ponendvm Cvravit. Ave. Pastor. Et. Pater. Optime Vale. Et. Vive. In. Deo”.

   Esto ocurría en marzo de 1897, era la tercera vez que los restos de Vasco de Quiroga habían sido exhumados; la primera el 16 de Agosto de 1831. Luego, con autorización del Arzobispo michoacano Arciga se haría, además un reconocimiento de estos venerables huesos, en 1884. Hubo una cuarta vez, en Febrero de 1903 cuando se le practicó un estudio antropométrico del cráneo, que es de dónde proceden las imágenes que ahora vemos. Y de la mencionada tercera ocasión en que los restos son expuestos, se desprende el siguiente documento:

    "En la ciudad de Pátzcuaro, á horas que son las cuatro de la tarde del día primero de Abril de mil ochocientos noventa y siete, presentes en la sacristía del templo de la Compañía de Jesús las personas siguientes: limo, y Rmo. Sr. D. José Ignacio Arciga Arzobispo de Michoacán; limo. Sr. Dr. D. Rafael Camacho Obispo de Querétaro; limo. Sr. Dr. D. Herculano López Obispo de Sonora; Sr. Canónigo Lic. D. Lorenzo Olaciregui, Sr. Cura D. Ignacio M. Torres, Sr. Cura D. Arsenio Robledo, Sr. Cura D. Ignacio Silva, Sr. Capellán D. Rafael Bustamante, Sr. Cura D. Estanislao Acha, Sr. Rector D. Rafael Nambo, Sr. Presbítero D. Ismael Huacuja, y los Doctores D. Nicolás Luna y D. José Laris; el limo, y Rmo. Sr. Arciga manifestó: que habiéndose celebrado hoy con la debida solemnidad las honras fúnebres en sufragio del limo. Sr. D. Vasco de Quiroga, primer Obispo de Michoacán, y estando acordado que los restos de tan ilustre como tan respetable persona, sean depositados en este santo templo de la Compañía, y cubiertos con la respectiva lápida conmemorativa, pareció conveniente hacer constar el número y clasificación de dichos restos, certificándose el acto por el notario público D. Carlos Alcocer y Piña, que se halla presente. En consecuencia los señores doctores Luna y Laris procedieron desde luego al examen de los referidos restos, y fecho manifestaron que los restos que tienen á la vista, se componen de las siguientes piezas

  “El cráneo completo y el maxilar inferior; dos fémures, dos tibias, dos peronés, un húmero, un cúbito completo, dos radios incompletos, una clavícula completa y dos fragmentos de otra; dos huesos iliacos, dos fragmentos de húmero; el hueso sacro, siete vértebras completas y dos fragmentos; dos fragmentos de omoplatos; un fragmento del esternón, dos calcáneos completos; un astrágalo también completo, catorce fragmentos de costillas y cuatro huesos sin clasificación posible. Terminado el examen de los restos en los términos que quedan expresados, se colocaron en una urna de madera de cedro y cristales, en la que igualmente se depositó el inventario antiguo de los expresados restos, escrito en papel del sello cuarto y autorizado por D. Andrés Vanegas, notario de este curato. El notario que suscribe certifica: que los hechos a que se refiere la presente acta, han pasado de la manera que queda expresado; y en consecuencia, se da por terminada aquella, firmando todas las personas presentes, así como los testigos que lo fueron los señores Tomás Torres, Eduardo Alcazar, Abundio Barriga, Miguel Corona, Agapito Solórzano y Espiridión Melgoza. Doy fe: JOSE IGNACIO, Arzobispo de Michoacán. — RAFAEL, Obispo de Querétaro.— HERCULANO, Obispo de Sonora.— Lorenzo Olaciregui.—Ignacio M. Torres.—A. Robledo—Ignacio Silva.—Rafael Bustamante.— Estanislao Acha. —Rafael Nambo.— Ismael de J. Huacuja.—Nicolás Luna.—José Laris —Tomas Torres.—Eduardo Alcázar.—Abundio Barriga.—Miguel Corona—Agapito Solórzano y Solcliaga.—Espiridión Melgoza.—Ante mí: Carlos Alcocer y Piña, Notario público."

   "Cumplidas estas formalidades, de suma importancia para la historia, nuestro limo y Rmo. Prelado tuvo el consuelo de colocar los venerados restos en la cavidad que se abrió para este fin en la pared del presbiterio. El mármol que hoy los cubre no es ciertamente digno de guardarlos, pero recordará á las generaciones futuras la grandeza de nuestro primer Obispo y la desinteresada piedad de un sucesor esclarecido. 

Morelia, 3 de Abril de 1897."


Fuente:

1.-  León, Nicolás. El Illmo. Señor Don Vasco de Quiroga, primer Obispo de Michoacán. Grandeza de su persona y su obra. Estudio biográfico y crítico. Tip. de los Sucesores de F. Diaz de León. México, 1903, pp.134-149


viernes, 30 de enero de 2015

1823: El año en que hubo un histórico olvido en León, Guanajuato.

   Dentro de los festejos que ocurrieron para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento de don Miguel Hidalgo, en la ciudad de Guanajuato, se organizó el Foro Guanajuato, bajo el tema: Hidalgo, vida y circunstancias. Grandes personajes presentaron sus ponencias sobre el tema. Mario Moya Palencia, Ernesto d ela Torre Villar, Josefina Zoraida Vázquez, Tarsicio García Díaz, José Antonio Serrano Ortega y Alfredo Dávila fueron los encargados de abrir el Foro, le seguirían José Luis Lara Valdés, Luis Fernando Díaz Sánchez, José Tomás Falcón Gutiérrez, José Sotelo Cortés, María José Garrido Asperó, José Eduardo Vidaurri Aréchiga, Marco Antonio Landavazo, Rosalía Aguilar Zamora, Fausto Ramírez Rojas y Marta Terán. Personalidades todas del estudio de la Historia de México, pertenecientes a las más prestigiadas instituciones como  el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, El Colegio de México, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, la Universidad de Guanajuato, el Colegio de Historiadores de Guanajuato, el Instituto Mora, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, el Centro INAH Guanajuato. Menudo conglomerado de gente y de instituciones.

   Del libro memoria que se desprendió del Foro Guanajuato, Nuevas interpretaciones de la Independencia de México, extraigo parte de lo presentado por el maestro José Luis Lara Valdés en torno al Tránsito de los venerables restos de los héroes patrios:

    "En el decreto que sería publicado el 27 de noviembre de 1824, fueron declarados de entre los ajusticiados o caídos, 13 jefes insurgentes y guerrilleros, entre ellos se ubicó a Hidalgo, Allende y Morelos, "beneméritos de la patria en grado heroico", y sus nombres fueron inscritos con letras de oro en la sala de sesiones del Congreso. Se decretó que sus despojos mortales fueran "exhumados y trasladados a la capital, donde se convocó a un acto solemne en su honor el día 17 de septiembre de 1823 en la catedral, el sitio de su inhumación, en el que tenían que participar todos las autoridades eclesiásticas, militares y políticas" (Kahle, 133).

   "Durante la segunda quincena del mes de agosto fueron exhumadas las cabezas del panteón de San Sebastián en Guanajuato, y transportadas en una caja, en solemne procesión al templo parroquial donde esperaron la llegada de los restos portales procedentes de Chihuahua. El 20 de agosto "se celebraron exequias fúnebres, asistiendo a ellas las autoridades civiles, militares, y religiosas y el pueblo en general". En cajas bien acondicionadas, con cubierta de bayeta azul se depositaron las osamentas y el 21 de agosto comenzó la marcha. (Rionda Arreguín, 29)

   "A la parroquia de Guanajuato llevaron los restos de Francisco Javier Mina, y el tronco del cuerpo de Pedro Moreno, a la llegada de los héroes primigenios, todos fueron colocados en un suntuoso túmulo colocado en el crucero, adornado "con versos alusivos del padre Palafox". Toda la noche hubo guardia junto al túmulo por una compañía militar.

   "Desde Chihuahua venían los restos mortales, desde el panteón los de Allende, Aldama y Jiménez, y de la capilla del convento franciscano, el de Hidalgo, siendo recibidos por grupos sociales con expresiones de respeto, por Zacatecas, Aguascalientes, Lagos. Al llegar a las inmediaciones de León, según relato que recogió don Toribio Esquivel Obregón el Ayuntamiento descuidó la conducción solemne de los venerables restos.

   "Me refería el doctor don Octaviano Galván, originario de Lagos, que oyó referir en aquella población que cuando el Congreso General mandó en 1823 trasladar a México, con todos los honores, los restos de los héroes de la Independencia, que habían estado depositados en Chihuahua, se organizó un ceremonial haciendo que una comisión del Ayuntamiento de cada una de las poblaciones del tránsito, saliera a recibirlos hasta el límite de su comprensión, y a su vez los condujera hasta entregarlos a la de la siguiente municipalidad. La comisión del Ayuntamiento de Lagos llegó hasta la hacienda de Lagunillas, donde esperaban encontrar la de León: pero al ver que no estaba ni había indicios de que se presentara, avanzó hasta la garita de los Gómez, donde tampoco la encontró; entonces mandó aviso ala autoridad que no le había dado mayor importancia al decreto señalado en el ceremonial, ni preparándose para cumplirlo, hasta que vio la puntualidad de la población vecina; a toa prisa y sin cambiar siquiera de traje cotidiano, acudieron al encuentro de la comisión lagunense". (Rionda Arreguín, 29).

   "El 31 de agosto se aproximaron los restos a Guanajuato de donde salió una procesión con los cráneos en una urna que fue cargada por dos miembros de la Diputación, dos del Ayuntamiento y dos oficiales del ejército, colocados en dos líneas iban empleados públicos y personas relevantes, la Diputación, el Ayuntamiento y el Jefe Político Manuel Cortázar, escoltados por el ejército y la banda de música del Regimiento de Infantería nº 1 de León, hubo doble general de campanas durante la procesión." (1)

   Interesante episodio el que nos narra el estimado maestro Lara Valdés, ese olvido que se volvió un olvido histórico de los leonenses. Si eres nuevo por este espacio, te comento que, el ejercicio que desarrollo en Cabezas de Aguila comienza en los monumentos que, en ocasión del Sesquicentenario para marcar la Ruta de Hidalgo; una vez concluido el recorrido de la ruta, continué con el recorrido, ahora de la cabeza, pero de la del cura Hidalgo y todas las exumaciones que sus restos, y la de los otros beneméritos, han tenido a lo largo de la historia, incluida la más reciente, durante los festejos del Bicentenario. Si el tema te interesa, verás abajo las etiquetas, busca la que dice Restos y da clic en ella, allí verás todos los ceremoniales que han habido en torno a esa extraña fascinación que tenemos en México con los muertos, sus restos y sus recuerdos.

Fuente:

1.- Lara Valdés, José Luis. Foro Guanajuato: Nuevas interpretaciones de la Independencia de México. Serie Independencia. Comisión Estatal para la Organización de la Conmemoración del Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia Nacional. Guanajuato, 2009. pp.203-206.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Descripción de la Pira levantada en la Catedral para recibir los restos de los Caudillos de la Independencia. 17 de Septiembre de 1823.

   Hacía tiempo que no encontraba más documentos que nos hablaran sobre el traslado de los restos de Hidalgo y otros caudillos de la Independencia ocurrido luego de la Consumación de la misma en 1823. Ahora que calló (por fortuna) a mis manos el libro de José María Marroquí que describe las calles de la ciudad de México y lo que allí había, encuentro un texto interesantísimo que describe lo que fueron las ceremonias ocurridas en la Basílica, entonces Colegiata, de Guadalupe, en el templo de Santo Domingo y en la Catedral Metropolitana cuando recibieron los restos y las exequias realizadas. Me llama especialmente la atención la descripción que hacen de la pira levantada en la Catedral para recibir con la pompa que la ocasión reclamaba los restos de los héroes, es por eso que me permito transcribirla:

   La marcha de Muerte para ser inmolados por la Patria en el Cadalso, es la marcha de del héroe que camina al templo de la inmortalidad.


La patria oprimida
jamás pudo ensalzar a sus guerreros
que hasta rendir la vida, 
empuñaron constantes los aceros,
puesta ya en libertad, cual madre pía,
honra a los menos su ceniza fría.

   "... los restos fueron conducidos a la pira en dos urnas, una forrada de terciopelo negro guarnecida con galón de plata, y otra de cristales, en que se contenían los huesos.


   El primer cuerpo de la pira colocado bajo una hermosa tienda de campaña, era de planta cuadrangular, de más de tres varas de alto: sus cuatro caras almohadillas: a sus lados estaban colocadas dos lápidas rectangulares con varias inscripciones y poesías.


   Sobre este cuerpo se levantaba una pirámide cuadrangular con un pequeño truncamiento en la cúspide: en el centro de la base, sobre un cuadro menor que ésta, se levantaban dos gradas y sobre éstas cuatro intercolumnios jónicos compuestos, correspondientes a cada una de las caras de la pirámide, terminándose con la revolución lateral de los cornisamentos prolongados de éstos sobre las superficies de dichas caras, y como, a más de la mitad de altura. En el interior corría también el cornisamiento, que sostenía una bóveda con adornos: aquéllos y ésta muy propios, perfectamente ejecutados, y de un exquisito dibujo. Sobre las gradas se elevaba un pedestal con despojos militares de bajo relieve, el que era cuadrilongo, terminado en figura truncada, cubierto con un tapiz bordado de oro sobre campo negro, sobre el cual se colocó el sarcófago de cristales que encerraba las cenizas de los héroes. De la bóveda interior pendían hacia cada lado unas colgaduras negras guarnecidas con flecos, cordones y borlas de oro.


   Encima del cornisamento descansaba un zócalo, y sobre él, correspondientes al centro de cada intercolumnio, se hallaba una lápida con los metros que diremos, y a los lados de éstas unos candeleros de escultura. Sobre la lápida que miraba al coro estaban sentados dos bellos genios, sosteniendo el escudo de armas de la nación mexicana. La parte superior de las otras tres, estaban adornadas con unos jarrones, de los que pendían unos festones que caían a los costados de las lápidas, en nada inferiores al resto de la obra. El truncamiento de la parte superior lo ocupaba una hermosa estatua, representando la religión colocada en una base.


Detente, pasajero,
no dejes este sitio polvoso
sin derramar primero
sobre su suelo, el llanto más copioso,
empapado con él aquesta losa
de tanto héroe valiente en paz reposa

   Las ceremonias realizadas en los puntos señalados ocurrieron el 15, 16 y 17 de septiembre de 1823 en la ciudad de México, las honras fúnebres en la Catedral Metropolitana fueron el 17, luego de la solemne misa, los restos fueron depositados en la cripta destinada a los virreyes y dignidades eclesiásticas, debajo del Altar de Reyes.


Fuente:

Gaceta Oficial del Estado de Michoacán. Septiembre 16 de 1887, No, 204. Incluida en: Marroquí, José María. La Ciudad de México. Tomo III. Imp. y Tip. La Europea. México, 1900. p.401.

lunes, 28 de julio de 2014

Las exequias más solemnes del siglo XIX, las de Agustín de Iturbide.

    Si bien la idea de Cabezas de Águila es la Ruta de Hidalgo 1810-1811, no podemos dejar de nombrar a un personaje de la Independencia que, al inicio de la misma estaba de parte de los realistas y al finalizar la guerra se volvió el Consumador de la ansiada independencia y no solo eso, Agustín de Iturbide se proclamó Emperador. Imperio efímero pues no había cumplido un año cuando fue exiliado y, al volver a México fue fusilado. A todo esto agreguemos una mera curiosidad: la Consumación ocurrió el 27 de Septiembre de 1821, día en que Agustín de Iturbide cumplía justo 38 años pues él nació en Valladolid el 27 de Septiembre de 1783. ¿Casualidad que la entrada del Ejército Trigarante haya sido justo ese día o fue una satisfacción que el consumador se ofreció?

    Era 1823, estando en el exilio, Iturbide escribe su Manifiesto en el cual dice que todo lo que hizo fue siempre pensando por el bien de la nueva nación. El 19 de julio de 1824 fue fusilado en Padilla, actual estado de Tamaulipas, allí mismo fue enterrado. Luego, e 6 de agosto de 1838 se decretaría su exhumación y el traslado de sus restos a México. En 1970 fue construida una presa que inundaría a Padilla, el cementerio en donde fue fusilado y en donde fuera exhumado quedó bajo las aguas, de algún modo, el que en 1838 se hayan trasladado sus restos serviría para rescatarlos del olvido, el destino final de ellos sería la capilla de San Felpe de Jesús en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México.

  "Conociendo sin miedo de errar en esta vez, el congreso actual decretó el 6 de agosto de ese año, que las cenizas de D. Agustín de Iturbide fuesen ecshumadas del cementerio de Padilla, trasladas á la Capital de la República para el 27 de Septiembre, Aniversario del día más puro, el más bello cuantos ha alumbrado el sol; de aquel día en que el ejército consumó una obra gigantesca, conducido por un genio, y era saludado en las calles de México con lágrimas de regocijo por un pueblo agradecido".

    "Los ministros de lo Interior y de la Guerra, D. José Joaquín Pesado y el general D. José Morán, comunicaron sus órdenes para el digno cumplimiento de decreto tan deseado. El ministro de lo Interior espidió un correo estarordinario a Ciudad-Victoria, y acompañó a las órden dada al gobernador de Tamaulipas, una instrucción del lugar y términos en que se debían encontrarse los restos del Sr. Iturbide para asegurarse de su identidad, de cómo y con qué solemnidades los debía ecshumar, a quien y con qué seguridades los debía entregar, &c. El Sr. gobernador pasó a Padilla en persona, acompañado de su secretario, todas las autoridades y de otras personas de Ciduad-Victoria, y citó a varios curas y jueces de los contornos para presenciar aquel acto, al que concurrieron además gentes de todas las poblaciones de aquel país. Al proceder a la ecshumación se encontraron esactas las señas dadas en la instrucción del ministerio,y el interior del sepulcro y los restos en los términos que allí se describían.

   "Por el ministerio de la Guerra se dio órden al comandante general de San Luis Potosí que hiciese marchar de aquel punto hasta Padilla una partida de tropa para que recibiese, escoltase y condujese bajo su responsabilidad los restos del Sr. Iturbide, hasta entregarlos en México, y al mismo tiempo se autorizó al gobernador de Tamaulipas  para que en caso de que esta partida no llegase a tiempo , pidiese otra de la guarnición más inmediata. El día 22 de agosto, a presencia del gobernador del departamento, de las demás autoridades civiles y eclesiásticas, y de un numeroso concurso, se hizo la ecshumación, y hasta los habitantes de aquel pueblo, que tuvo la desgracia de ser el teatro del horrendo sacrificio, honraron la memoria de su libertador, dice el parte, con manifestaciones públicas de aprecio y veneración

    "Al estraerse los restos de la fosa, se hizo un inventario formal de ellos; se encerraron en una urna de madera forrada de terciopelo negro, con galones y franjas de oro y con la lleve de esta se entregó al oficial D. Arcadio Cantón, que con una partida había venido a Padilla de la sección del ejército del Norte en Soto la Marina, llamado por el gobernador para que los condujese hasta donde encontrara al oficial enviado de San Luis con el mismo objeto, y que no había llegado ese día. Se pasó la caja a la Iglesia Parroquial, donde con asistencia de las autoridades de la Capital y de la Villa se cantó un solemne responso. Concluido este acto se pasó al alojamiento del gobernador donde quedó custodiado por una guardia de la tropa de Yucatán. De todos estos hechos se levantó una acta autorizada, de que se remitió copia auténtica al gobierno supremo.

    "El día 23 salieron los restos de Padilla, comenzando su viage a México, a cuyo fin se dispusieron unas andas y una mula con gualdrapas negras. En Ciudad-Victoria se les hicieron honras fúnebres con toda la pompa que correspondía. Se enlutó el salón de la Junta Departamental, se levantó un catafalco en la iglesia, se visitó de negro a la tropa, que hizo a su vez la descargas y demás honores militares. El día 28 salieron los resto de Ciudad-Victoria, desde cuyo punto hasta México atravesaron doscientas leguas. (...) Se honraron las cenizas en San Luis, en Querétaro, en San Juan del Río, en Tula, &c. Luego se supo por parte oficial del comandante de Cuautitlán la llegada a aquel punto de os restos de Iturbide, el día de 23 de septiembre, los habitantes todos de la Capital se prepararon para recibirlos".

   La reseña señala que pasaron luego por el pueblo de Santa Isabel, era el 25 de Septiembre, seguirían luego a la Villa de Guadalupe en donde habría una solemnidad, luego continuarían a la garita de Peralvillo para continuar a su destino: el templo de San Francisco. "En una capilla interior del Convento de San Francisco se depositó la caja con las correspondientes seguridades bajo la responsabilidad del Guardián, llevándose la llave el Prefecto, después de haberla ceñido con unas fajas a las que puso su sello, y quedando además bajo custodia de una numerosa guardia. Por la estrechez del tiempo y por ser tan plausible como el del 27 de septiembre el aniversario del juramento de la Independencia, se difirieron los honores fúnebres del Primer Gefe para el 27 del siguiente mes de octubre".

   "Así es que al entrar de frente en aquel magnífico templo, los concurrentes quedaban asombrados al aspecto imponente y magestuoso que se presentaba á su vista. El fondo de la iglesia estaba vestido de negro desde las bóvedas hasta el pavimento: lo estaba igualmente en toda su altura las cuatro columnas del centro del crucero, resaltando más en aquel inmenso fondo oscuro un haz de tres banderas trigarantes, atada y colocada en cada una de las columnas á cierta elevación . Los colores de todas estas banderas estaban en armonía con un grandioso pabellón tricolor suspendido bajo la media naranja, cuyo círculo tenía veinte y una varas de circunferencia y del cual salían abriéndose cuatro fajas también tricolores de más de cuatro varas de ancho á colocarse sobre los capiteles de las columnas enlutadas en que se hallaban las banderas.

"Terminaba este pabellón por su estremo superior en un penacho trigarante. Como para disputar la altura al pabellón, se levantaba un suntuoso catafalco a más de treinta pies de elevación, su base tenía seis varas por cada lado del cuadrado con tres o cuatro gradas: encima un pedestal, y sobre este la esbelta pirámide. En la cúspide trunca de su cono se colocaron los restos de D. Agustín de Iturbide dentro de una urna de cristales y bronce dorado. cerrada con una cubierta de lo mismo, que tenía encima los trofeos en que se miraban erguida el águila nacional: todo el conjunto de cortes y molduras era de un trabajo acabado.

   "Los huesos se dispusieron de manera que formaban un cuadrado tejido y piramidal, comenzando por los fémores y los radios y acabando por las clavículas, atadas todas las piezas menudas y fragmentos: encima se colocaron los restos que ecsistían de la cabeza: el occipital, los dos parietales, el hueso macsilar superior y los fragmentos del inferior: completándose con cera las partes que faltaban del cráneo: todo esto asentado sobre un almohadón de terciopelo negro.

   "En la cornisa superior del cuerpo que servía de base a la pirámide, se pusieron los despojos del Sr. Iturbide: el sombrero y manto de la órden de Guadalupe: su propio uniforme de general mexicano, su banda, su bastón, su sombrero y su espada". Fue así como, el 24, 56 y 26 el catafalco se mantuvo en el templo de San Francisco, ese día 26 de octubre, salieron rumbo a la Catedral, dicen que miles de personas llenaban la antigua calle de San Francisco y la de Plateros hasta llegar al Zócalo, que todos vestían luto y que los edificios mostraban gallardetes negros, que la procesión fue la más solemne nunca antes vista, con caballos aderezados todos en negro, que era tal la multitud que, cuando la urna entraba en Catedral, las últimas personas salían de la procesión en el templo de San Francisco, ese día 26 hubo una solemnidad y el 27 de Octubre de 1838 se cantaría en latín una misa solemnísima, las exequias de Agustín de Iturbide. Fue en una de las presidencias de Santa Anna que se decreta la exhumación de los restos, pero es diez años después que se publica la crónica de los ceremoniales.

Agustín de Itrubide

Autor de la Independencia Mexicana
Compatriota, llóralo.
Pasagero, admíralo.

Este monumento guarda las cenizas de un héroe.
Su alma descansa en el seno de Dios.

Fuente:

Descripción de la solemnidad fúnebre con que se honraron las cenizas del héroe de Iguala, Don Agustín de Iturbide en Octubre de 1838. Lo escribió por órden del Gobierno Don José Ramón Pacheco, y se publica por disposición del Exmo. Sr. Presidente  General D. José Joaquín Herrera. México. Imprenta de I. Cumplido. 1849

jueves, 5 de junio de 2014

Los restos de Hidalgo son trasladados del Altar de Reyes a la Capilla de San José en la Catedral Metropolitana de México, 1895.

    Hace cuatro años, cuando queríamos estar imbuidos en los eventos previos a la ceremonia principal del Bicentenario, algo que se habló, discutió, y se volvió a decir fue aquello de la autenticidad de los restos de los héroes que, por cuarta, quinta o sexta vez, eran exhumados y analizados para determinar a quién correspondían cada uno de los huesos que estaban depositados en la cripta del Altar de los Reyes en la Catedral Metropolitana, se dice que los huesos se revolvieron con los del que erróneamente pensamos fue el último virrey de Nueva España: Juan de O'Donojú. "Aunque es relativamente común que algunas fuentes lo señalen como el último virrey de la Nueva España, lo cierto es que Juan O´Donojú nunca ocupó dicho cargo. En cambio sí fue el último Jefe político superior de la provincia de Nueva España que fue nombrado por las autoridades de Madrid". (Wikipedia)

   La fotografía corresponde al año de 1895, cuando se hizo la exhumación, luego de que un periodista denunciara las condiciones en que estaban esos restos y la revoltura que de los mismos había, fue así como salieron todos los huesos, con los recursos de la época se clasificaron pero quedó la duda, si había allí alguno que correspondía al cuerpo de O'donojú.

    Y fue así, como lo apreciamos en la gráfica de 1895, que se dispusieron los restos: 5 cráneos... ¿5? ¿de quién era el quinto?

   Luego de una "brillante" ceremonia en la que asistió Porfirio Díaz, los restos fueron depositados en la Capilla de San José, de la propia Catedral, hasta que de allí fueron trasladados a la Columna de la Independencia, cosa que ocurriría años más tarde.


sábado, 5 de abril de 2014

19 de Julio de 1823: El inicio del culto oficial a los héroes de la Independencia.

   Hay quien me ha alegado que no le ve ninguna importancia a las referencias históricas, que es una pérdida de tiempo, que de nada sirve. Regularmente hacen mención de lo que ocurre en los Estados Unidos en donde, dicen, han borrado su memoria histórica y solo ven adelante. Lo he oído una y otra vez. Mi posición es la misma, esa fase ya difundida de que "no conocer la historia es no saber hacia donde se va" o algo parecido. En esas bases, el documento que apenas encuentro y que va relacionado al culto que hay en México por los restos de los héroes de la Independencia me parece revelador, pues, si lo analizamos artículo por artículo, veremos que todo eso que es "normal" en nuestros días, tiene ya casi dos siglos de haberse implementado: monumentos, altares, fechas memorables, nombres escritos con letras de oro, pensiones para los familiares, en fin, te invito a lo leas con atención:

Decreto. Declaración en honor de los primeros héroes libertadores de la nación, y los que los siguieron.

Julio 19 de 1823.
   El soberano congreso mexicano, que jamás ha visto con indiferencia los sacrificios que los buenos patriotas han prestado á la nacion en todas las épocas para sostener su independecia y libertad, ha tenido á bien decretar:

1.- Se declarán bueno y meritos los servicios hechos á la patria en los once primeros años de la guerra de independencia.

2.- En consecuencia, puede alegarse para solicitar y obtener empleos, y los demas beneficios con que el estado recompensa el mérito de los buenos patriotas.

3.- Para que estos servicios sean atendidos y premiados por el supremo poder ejecutivo, se justificará con certificaciones de gefes conocidos y acreditaciones en aquella época, ó por otros medios auténticos que hagan fé en juicio. Los gefes, sobre ser responsables de la verdad y justicia de lo que dijeren, expresarán en sus certificaciones si el pretende obtuvo ó nó despacho de gobierno reconocido.

4.- El artículo anterior tiene lugar respecto de aquellos individuos, que aunque no estuvieron en el campo de batalla, ofrecieron sus servicios en las prisiones, acreditando que el motivo de ellas fué sostener la independencia de la nacion sin complicacion en otros delitos.

5.- No son comprendidos en los artículos anteriores, los que despues de haber contribuido á la independencia y libertad de la patria, se indultaron y prestaron servicios de cualquier clase á la causa de España, sino en el caso de haber intervenido extraordinarias circunstancias, cuya calificacion se deja al celo y prudencia del supremo poder ejecutivo.

6.- Asimismo, no pudiéndose designar específicamente los premios con que deben recompensarse los mencionados servicios, se le deja la facultad de proporcionarse aquellos con éstos, es uso de la justicia distributiva inherente á sus atribuciones.

7.- A los individuos que siguieron la carrera militar, y quisieron continuarla, les declará el grado á que los juzgue acreedores, teniendo en consideracion sus servicios, los empleos que obtuvieron, si fueron provistos por los Sres. Hidalgo, Allende, junta de Zitácuaro, gobierno de Chilpantzingo y de Jaujilla, el número de tropa que mandaron, y principalmente su aptitud y conducta.

8.- A los que conforme al artículo anterior se les declare grado militar, ó lo tengan por concedido, se les contará para sus retiros y antigüedad, el tiempo que sirvieron en la época de que se habla, y el doble de campaña.

9.- Si los ameritos en la expresada época no aspiren á empleo alguno, civil ó militar, ó si el supremo poder ejecutivo no los creyere aptos para los que soliciten, los tendrá presentes en el repartimiento de tierras valdías que decretare el congreso.

10.- A las mugeres, hijos y padres de los militares que hayan muerto, y cuyos servicios obtengan del supremo poder ejecutivo la declaracion de buenos y meritorios, les asignará el mismo una pension, que disfrutarán conforme á los reglamentos del montepío militar; guardando en esto el órden de preferencia que hasta aquí se ha observado con los parientes de los individuos del ejército.

11.- Serán tambien pensionadas las mugeres, hijos y padres de los empleados civiles que hayan muerto, y cuyos servicios obtengan la declaracion que expresa el artículo anterior, sirviendo de regla para los que gocen de ellas las establecidas para el montepío de oficinas.

12.- A los inutilizados en campaña, y cuyos servicios se califiquen tambien de buenos y meritorios, se les asignarán las pensiones concedidas por las leyes á los inválidos.

13.- El congreso declara beneméritos de la patria en grado heróico, á los Sres. D. Miguel Hidalgo, D. Ignacio Allende, D. Juan Aldama, D. Mariano Abasolo, D. José María Morelos, D. Mariano Matamoros, D. Leonardo y D. Miguel Barvo, D. Hermenegildo Galena, D. José Mariano Jimenez, D. Francisco Xavier Mina, D. Pedro Moreno y D. Víctor Rosales: sus padres, mugeres é hijos, y asimismno las hermanas de los Sres. Allende, Morelos, Hidalgo y Matamoros, gozarán de la pension que les señalará el supremo poder ejecutivo, conforme á los extraordinarios servicios que prestaron, guardándose el órden de preferencia que previene en el artículo 10.

14.- Y respecto á que el honor mismo de la patria reclama el desagravio de las cenizas de los héroes consagrados á su defensa, se exhumarán las de los beneméritos en grado heróico, que señala el artículo anterior, y serán depositadas en una caja que se conducirá á esta capital, cuya llave se custodiará en el archivo del congreso.

15.- El terreno donde estas víctimas fueron sacrificados fueron sacrificadas se cerrará con verjas, se adornará con árboles, y en su centro se levatará una sencilla pirámide que recuerde á la posteridad el nombre de sus primeros libertadores.

16.- Los ayuntamientos respectivos cuidarán, bajo la inspeccion de sus diputaciones provinciales, del cumplimiento de los prevenido en el artículo anterior, pudiendo sacar los gastos de sus fondos, de propios y arbitrios.

17.- El de Cuatla Amilpas, bajo la inspeccion de la de México, hará que en su plaza principal, se erija una columna que recuerde su memorable sitio.

18.- La caja que encierre los venerables restos de los héroes expresados, se trasladará á esta catedral el 17 del próximo Setiembre, con toda la publicidad y pompa dignas de un acto tan solemne, en la que se celebrará un oficio de difuntos con oracion fúnebre.

19.- Una diputacion del congreso autorizará la traslacion.

20.- El supremo poder ejecutivo, la diputacion provicional, el ayuntamiento, el estado mayor general de los ejércitos, y todas las autoridades eclesiásticas, militares y políticas residentes en esta capital, asistirán á solemnizar el acto.

21.- Las tropas de la guarnicion harán los honores que previene la ordenanza para los capitanes generales con mando en gefe, y que fallecen en plaza.

22.- En la catedral se levantará un sepulcro, en que se depositará la caja con la inscripcion que proponga la universidad y apruebe el gobierno.

23.- La diputacion del congreso recogerá la llave y la entregará al congreso en sesion pública.

24.- El presidente anunciará que la nacion ha acordado por medio de sus representantes, que se escriban con letras de oro, en el salon de Cortes, los nombres de estos héroes que se sacrificaron por la independencia y libertad nacional.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/

Tomado de: Biblioteca Garay. 500 Años de Documentos.

miércoles, 2 de abril de 2014

De cuando los restos de Hidalgo estaban en la Catedral Metropolitana.

    La idea de este blog fue, originalmente, realizar el recorrido de la Ruta de Hidalgo que, de acuerdo a lo estudiado en 1960, cuando el Sesquicentenario del inicio de la guerra de Independencia, dio por resultado la creación de la Estela coronada con una Cabeza de Águila, creado por el artista plástico José Chávez Morado, el recorrido lo pude hacer, 75% físicamente, el resto a través de todo lo que me fue posible, especialmente usando la tecnología que nos ofrece Google Maps. De allí me surgió una inquietud, más bien dos, una, documentar todos los monumentos que al Padre de la Patria se le han levantado en México, la otra, hacer el recorrido que, por un lado la cabeza del cura Hidalgo, por otra el resto de su cuerpo, siguió por ya dos siglos.

   Sabemos bien que, luego de ser fusilado, un indio tarahumara, al que le pagaron 30 pesos, cortó la cabeza de Hidalgo y fue colocada en una caja con sal. La escena macabra incluía otra caja, quizá otras cajas, en donde estaban otras tres cabezas, las de Allende, Jiménez y Aladama, serían enviadas a Guanajuato para "el escarmiento de otros".

   Comenzaba el año de 1821, el inminente triunfo del ejercito libertario era más que notorio, una de las primeras decisiones que se tomaron fue la de dar cristiana sepultura a esas cabezas, pasaron así al cementerio de San Sebastián, luego serían llevadas a la ciudad de México, en donde, unidas a sus cuerpos, en todo caso a los restos que había de ellos, fueron colocadas en un nicho, solo que, se revolvieron con los del último virrey de Nueva España, Juan de O'donojú. Él no fue en realidad Virrey, su cargo era el de  Jefe político superior de la provincia de Nueva España, desembarcó en Veracruz el 3 de agosto de 1821, veinte días después llegaba a Córdoba para firmar los tratados, antecedente a la Consumación de la Independencia de México.

    "El 8 de octubre de 1821, mientras se encontraba en Ciudad de México, Juan O'Donojú murió de forma súbita a la edad de 59 años, diagnosticado de pleuresía, aunque también se dijo que pudo haber sido envenenado. Fue sepultado con honores de virrey en la catedral de México". (1) Luego todo caería en el olvido, hasta que, casi por concluir el siglo XIX, un reporter, como se le conocía a los periodistas en ese tiempo, descubre los huesos revueltos y olvidados de los héroes.

   Serían entonces trasladados y exhibidos en uno de los altares laterales de la Catedral Metropolitana, el dedicado a San José.





 Son muchos los artículos que he publicado sobre los restos de Hidalgo, allí doy cuenta de todos los traslados que de los restos se han hecho, si te interesa leerlos, verás un poco más abajo la etiqueta que dice RESTOS, pulsa allí y los podrás ver todos.

Fuentes:

1.- Wikipedia.

Las fotografías que aparecen aquí, las he tomado del libro: Reseña histórica y descriptiva de la ciudad de México. Jesús Galindo y Villa. Imprenta de Francisco Díaz de León. México, 1901. pp.136-143.