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martes, 8 de enero de 2013

Bando del Sr. Hidalgo prohibiendo que se tomen (roben) caballos y forrajes.

D. MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA,
Generalísimo de América, &c.

   Me llena de consternación las quejas que repetidamente se me dan de varios individuos, ya de los que han merecido mis comisiones, ya de los que sirven en ms Exércitos por sus excesos en tomar cabalgaduras por los Lugares de su Tránsito, no solo en las fincas de Europeos, sino en las de mis amados Americanos, y quando mis intenciones en llebar adelante la justa causa que sostengo, no son otras que la comodidad, descanso y tranquilidad de la Nación, no puedo ver con indiferencia  las lástimas que ocasionan aquellos individuos adulterando sus comisiones  y abusando de mis confianzas y sus facultades. Y como sea este un mal que deba cortarse de rais, mando, que ningun comisionado ni otro individuo alguno de mis Tropas, pueda de propia autoridad tomar cabalgaduras, efectos ni forrages algunos, sin que primero ocurran por los que necesiten á los Jueces respectivos de los lugares de su tránsito, quien en virtud del conocimiento que deben tener  de sus Jurisdicciones desde luego les proverán de quanto sea justo y necesario, y mando á los Señores Intendentes, Gobernadores y Jueces de las Provincias sugetas por el conocimiento que les asiste de la Justicia de mi causa, que de ninguna manera permitan á mis comisionados, ni á otros individuos de mis Tropas, que por sí tomen cabalgaduras, efectos, ni forrages; y en caso de que alguno contraviniere á esta mi resolución, procederán inmediatamente contra sus personas, y asegurando los efectos que porten, darán inmediatamente cuenta para proceder á imponerles  las penas que halle por convenientes en satisfacción de los Americanos agraviados y de la buena intención con que proceden.

   Y para que llegue á noticia de todos, mando se publique por Bando en esta Capital, y para el mismo efecto se remitan copias á los Señores Intendentes para que se publique por todo el Reyno.

   Quartel General en Guadalaxara, Diciembre 1 de 1810.- Por mandato de S. A., Lic. Ignacio Rayón, Secretario.

Fuente:

Hernández y Dávalos, J. E. Historia de la Guerra de Independencia de México. Vol. I, No. 147. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional. México, 1985.

Nota: la fotografía del monumento a Hidalgo la tomé en la plaza de Villa Hidalgo, Jalisco.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Lo que sucedió a Calleja y el Ejército Realista luego de la batalla de Calderón


Eran las cuatro de la tarde, y el ejército realista, después de seis horas de combate en que varias veces estuvo a punto de ser completamente destrozado, acampaba vencedor sobre las posiciones de los independientes, apoderándose de ochenta y seis cañones, de varias banderas y de gran cantidad de armas, municiones y perterechos. La caballería persiguió a los fugitivos; el viejo conde de la Cadena, despechado por las derrotas que habían sufrido aquel día, se lanzó también en seguimiento de los dispersos pero llevado por su arrojo demasiado lejos, se vio de repente rodeado de enemigos y sucumbió lucahndo como bueno; y al día siguiente se encontró su cadáver lejos del campo de batalla y cubierto de heridas.

Fue la persecución activa y sangrienta, y aquél enorme ejército, cuyos jefes principales tomaron la dirección de Aguascalientes y Zacatecas, acuchillados sin piedad por la cabllería, iban dejando tras sí un reguero de muertos. Tal fue la Batalla de Puente de Calderón, que demostró una vez más la superioridad del orden y la disciplina respecto del número, "triste y tardío desengaño, dice un historiador [José María Luis Mora] pero muy útil a los que habían tomado por su centa la causa de la patria, que en lo sucesivo procuraron organizar sus fuerzas de otro modo y lograron prolongar la resistencia por diez años hasta el triunfo final que vino en 1821". Considerable fue la pérdida de los independientes en esta memorable batalla, auqnue no llega a expresarse en ningún documentooficial el número de muertos y heridos que en ella tuvieron; la de los realistas según las noticias más seguras, ascendió a quinientos de unos y otros, contándose entre las primeras el conde de la Cadena, como hemos dicho ya, y entre los segundos el general Emparán y el capitán don Gabriel Martínez, comandante del escuadrón de dragones de España. Unos y otros, indpendientes y realistas, pelaron ese día con igual bravura, y si al cabo la fortuna favoreció a los soldados veteranos, que de nada carecían y cuyo equipo y armamento eran brillantes, no fue sino a costa de inmensos esfuerzos; y más de una vez se vieron en peligro de ser destrozados; como lo dijo el mismo Calleja al virrey en un oficio reservado que lo dirigió al día siguiente de la batala. Proponía, además el brigadier español que se concediese a sus soldados un distintivo honorífico por las acciones en que habían combatido (el gobeirno español concedió poco después a los individuos del ejército del centro un escudo por premiode su valor en Aculco, Guanajuato y Calderón, Fernando VII agració a Calleja, cuando éte volvio a España, con el título de conde de Calderón). Y en esta ocasión se expresaba Calleja en los siguientes términos: "Este vasto reino pesa domasiado sobre una metrópoli cuya subsistencia vacila: sus naturales y aun los mismos europeos están convencidos de las ventajas que les restarían de un gobierno independiente; y si la insurrección absurda de Hidalgo se hubera apoyado sobre esta base, me parece, según obsrvo, que hubiera sufrido muy poca oposición".

"Nadie ignora que la falta de numeraria la ocasiona la península; que la escacéz y alto precio de los efectos es un resultado precios de espculaciones mercantiles que pasan por muchas manos y que los premios y recompensas que tanto se escasean en la Colonia, se prodigan en la metrópoli".

"En este estado, si no se acude prontamente al remedio, puede no tenerse; y contrayéndome al ejército, me parece de absoluta necesidad que por ahroa se les distinga con un escudo que en su orla exprese sucintamente las tres acciones que han libertado la América exceptuando unicamente de esta gracia al jefe, oficial o soldado que notoriamente se haya conducido mal, y colocándole al lado izquierdo del pecho..."

"Es menester acudir al remedio, y sococar las quejas en su orígen; y ya que haya dificultad en acordar premios y recompensas efectivas y útiles, no haya a lo menos en conceder distinciones de pura imaginación. Un laurel en la antigua Roma le produjo más victorias que hojas pendían de sus ramas. El ejército es el único apoyo con que contamos, y él es únciamente el que nos ha de salvar. Los pueblos no entran sino por la fuerza de sus deberes".

Calleja se mantuvo sobre el campo de batalla hasta el 20 de enero en que ocupó el pueblo de San Pedro inmediato a Guadalajara, donde se le presentaron los ministros de la Audiencia, el Ayuntamiento, el Cabildo Eclesíastico, los prelados de las religiones y los doctores de la Unviersidad protestando fidelidad acendrada al gobierno virreinal, los unos por lisonjear al vencedor del momento, y los otros por tener realmente vinculados sus intereses con los de la dominación española. No se engañó, empero, el suspicaz Calleja con aquellas ardientes demostraciones de adhesión, y aunque a todos contestó con templanza, escibiría ese mismo día a Venegas: "Aquí se me han presentado, después del medio día que llegué, los miembros de las corporaciones civiles y eclesiásticas con señales del mismo vivo reconocimiento al ejército que los ha libertado de la opresión en que vivían y del amor y fidelidad a su legítimo gobierno. He hecho entender a todos, en nombre de V.E., sus beneficios mirar y aunque no estoy seguro de la sinceridad de las expresiones de todos, he creído necesario usar del lenguaje de la benignidad para inspirar confianza".

Al día siguiente hizo su entrada en Guadalajara dirigiéndose desde luego a la catedral, donde se cantó el Te Deum acostumbrado. Tres horas depués llegó al frente de sus tropas el brigadier José de la Cruz, quién, después del combate de Urepetiro, ( Batalla de Urepetiro), forzó sus marchas para unirse al ejército del centro sin haberlo logrado antes de la batalla de Calderón. No obstante ser Calleja menos antiguo que Cruz en el grado de brigadier, quedó al mando en jefe de los cuerpos del ejército, acordándose luego que mientras el primero permanecía en Guadalajara arreglando el gobierno de la provincia, el segundo marcharía en breve sobre San Bals a fin de arrancarle el poder a los independientes. (1)

Todo el texto aterior fue extraído del libro México a través de los siglos. Hay un párrafo que me llama muchísimo la atención, ese donde Calleja dice de los acaparadores en la metrópoli, es decir, en la ciudad de México y, me hace reflexionar en que, han pasado doscientos años y las cosas no han cambiado en mucho...

Fuentes:

1.- Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo V. Editorial Cumbre. México, 1984

Enlaces:

La correspondencia que sostuvo Calleja con el virrey Venegas se puede consultra completa, junto con muchos más documentos en la monumental obra de Juan E. Hernández y Dávalos, Colección de documentos para la historia de la guerra de indpendencia de México de 1808 a 1821. Originalmente publicada a mediados del siglo XIX y que ahora digitalizó la UNAM, la puedes ver aquí:

viernes, 29 de octubre de 2010

Bando de Miguel Hidalgo contra los soldados que infrinjan la disciplina y cometan excesos.

Sabedor don Miguel Hidalgo de los excesos que la tropa Insurgente ha cometido a lo largo del trayecto desde la salida de Dolores, comenzando con el problema sucitado en San Miguel el Grande cuando se pretendía saquear las casas de los españoles, cosa que Allende impidió, siguiendo luego con lo acontecido en Celaya y más aun, la violencia y exacerbada vivida en la toma de Granaditas, luego en Valladolid y, prcticamente a lo largo del camino hasta llegar al enfrentamiento en Monte de las Cruces. Saqueos, robos, seguramente hubo violaciones, cosa que no se menciona directamente pero bien se pueden presumir. Así pues, ante esta experiencia vivida en repteidas ocasiones y a sabiendas que un enfrentamiento más entre realistas e insurgentes se daría en los días próximos, antes de partir de Guadalajara, el 14 de enero de 1811, se hace publicar el siguiente bando:

Cuartel General en Guadalajara.
Don Miguel Hidalgo y Costilla, Generalísimo, y don Ignacio Allende, Capitán General de América, etcétera.

El descanso que produce a nuestro corazón la docilidad y alegre semblante con que innumerables hombres se prestan a militar bajo de nuestras banderas protectoras de la libertad de la patria y de nuestra santa y respetable religión; la satisfacción que sentimos de fuego y patriótico entusiasmo que se advierte difundido entre las huestes de nuestro mando, quienes posponiendo sus particulares intereses como verdaderos ciudadanos aventuran su propia existencia por mantener los sagrados derechos del hombre; la suma complacencia de ver rota la cadena de nuestra vergonzosa esclavitud y en términos ya de disfrutar las delicias de nuestra suspirada libertad; el gusto todo de haber redimido de la indecorosa prostitución nuestras inocentes costumbres, suele a veces alternarse con los sinsabores, producciones de la delincuente conducta de algunos, que bajo el simulado velo de fieles patriotas no emprenden más que su propia y distinguida subsistencia por reprensibles y vergonzosos medios.

Algunos, a pretextos de comisiones solicitadas por ellos mismos para aprehensión de europeos, averiguación y realización de sus bienes, para los precisos gastos del fondo nacional ocurriendo con profusión a los suyos particulares, hostilizan, roban y perturban la tranquilidad pública sin llenar el objeto de su destino; y aprovechados de las ya referidas comisiones, al punto de partir pretextan enfermedades, suponen negocios, se ocultan, y retirado el ejército, vuelven a hacer ostentación de sus graduaciones y a dedicarse a su antiguo empleo de saqueadores.
En cuya atención hemos venido en mandar.

Lo primero, que todo individuo que alistado a nuestro ejército no acompañare a su respectivo cuerpo el día de su salida, se reputará en el acto por ex-honrado e incurso en las penas de desertores declaradas por ordenanza.

Lo segundo, que desde el momento mismo de la publicación de este bando declaramos por revocadas, nulas e insubsistentes las comisiones libradas al registro de casas y solicitud de bienes de europeos y sus personas, siendo necesario en lo sucesivo para cualquier acto de esta naturaleza, nueva expresa orden que comunicaremos con conocimiento de causa, de que resulta por una natural consecuencia que cualquier individuo sea del carácter y condición que fuere y se aventure a entrar en casa alguna, con la investidura de comisionado sin manifestar la credencial, sea repelido como a ladrón, aprehendida su persona y juzgada su causa hasta definitiva, por cualquier juez interior, como persona sin fuero ni exención de que por el mismo hecho le declaramos privado, aun cuando lo disfrutara.

Tercero, que la antecedente declaración será extensiva, no sólo a esta capital sino también a todos los lugares del tránsito y sujetos a nuestra jurisdicción, en los que persona ninguna tomará bagajes, víveres, ni otras cosas sin expresa orden, y por mano de respectivos jueces.

Cuarto, que siendo tan indecoroso como nocivo el transporte de mujeres, y mezcla de ésta en el cuerpo militar, mandamos que ninguna de ellas emprenda acompañarnos sin licencia expresa ni especificación de causa que sea bastante; a cuyo efecto, y al puntual cumplimiento de ésta nuestra resolución, recomendamos a los jefes de nuestro ejército, a todo juez, y particularmente a los guardas y comandantes de garitas, no franqueen paso a la que no manifieste la citada expresa licencia para su partida.

Quinta, que muchos con abandono de los sagrados derechos de ciudadano, menosprecio de su honor y delincuente desatención de las obligaciones anexas a las plazas que ocupan, conducidos del miedo, tratan de evadir el peligro que suponen, o anticipan sus marchas con el objeto de ocultarse, o lo verifican en los mismos lugares de nuestra residencia; y para ocurrir a los daños que esto prepara, los inmediatos ya citados jefes, todo juez, los empleados en el resguardo y nuestras tropas avanzadas, celarán escrupulosamente y embarazarán el tránsito, a todo militar que no vaya en formación y unido al cuerpo que le corresponde, aprehendiendo al que intentare salir o presumiere quedarse, y presentándolo a nos, o al comisionado para la resolución a que haya lugar, sobre cuyas disposiciones descansamos bajo los prácticos conocimientos que tenemos de nuestros jefes y oficialidad de ejército, quienes eficazmente prestarán toda su influencia a tan útiles y necesarias resoluciones.

Y para que llegue a noticia de todos, mandamos se publique por bando y fije en los lugares acostumbrados.

Cuartel General en Guadalajara, Enero 14 de 1811.
Miguel Hidalgo,Generalísimo de América.
Ignacio Allende, Capitán General de América.
Ignacio López Rayón, Ministro Nacional del Despacho Universal
. (1)

Me llama particularmente la atención el punto número cuatro en donde dice del transporte "indecoroso, como nocivo" de mujeres, creo que debemos de porfundizar en mucho a lo que este artículo se refiere, dado que a lo largo del tiempo de existencia del presente sitio electrónico le hemos dado especial relevancia a la presencia de las mujeres en el movimiento de independencia. Me atrevo a pensar que fueron muchas las críticas que Hidalgo y sus seguidores recibió a lo largo del camino referente a la presencia de mujeres. No está de más recordar a Mariana Campa, La Fernandito, que fue, precisamente en Guadalajara, donde su presencia fue más notoria. Quizá sea este el motivo por el cual el cura Hidalgo decide no tener más presencia femenina dentro de la tropa.


Fuente:

Miguel Hidalgo. Documentos por la Independencia. Compilación y estudio preliminar: José Antonio Martínez A. Comité Conmemorativo del CCL Aniversario del Natalicio de Don Miguel Hidalgo y Costilla. LVIII Legislatura de la Cámara de Diputados. Primera edición. México, 2003, p. 153-155.

Tomado de: Hidalgo. Razones de la insurgencia y biografía documental. Carlos Herrejón Peredo. Secretaría de Educación Pública. México, 1987, p. 287-289.

Enlaces:

Para consultar éste y todas las actas y bandos publicados por don Miguel Hidalgo y el movimeinto Insurgente, entra aquí:

http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/miguel_hidalgo/Miguel_Hidalgo_y_Costilla_Documentos_de_1810_y_1811.shtml

miércoles, 27 de octubre de 2010

Enero 1°, 1811, continuamos en Guadalajara

Curioso es adentrarnos en la historia de México y quedarnos marcados por ciertas fechas específicas que nos remite a los pasajes más impactantes en nuestra sociedad, así pues, tenemos el 16 de Septiembre de 1810, el 20 de noviembre de 1910, o el 5 de mayo de 1862... solo que en nuestro país solemos olvidarnos de las repercusiones de las cosas, de los actos y nos quedamos tan solo con esas fechas simbólicas; consecuentemente pensamos en la Independencia y, en automático nos referimos a 1810... esta vez, continuando con el recorrido de la Ruta de Hidalgo y sus estelas de Cabeza de Águila, seguimos en Guadalajara y entamos al año de 1811, es un primero de enero:

"Queda instalado el nuevo Ayuntamiento de Guadalajara. Por esta fecha llega a esta población el Intendente José María Anzorena, quien procedente de Valladolid viene huyendo en unión de los empleados que los Jefes de la Insurgencia designaron en aquella ciudad, siendo recibidos personalmente por Hidalgo y Allende. También en esta capital tapatía se consuma la ejecución de 48 españoles en San Martín y en las Barrancas de Belén por causas similares a las de Valladolid. Los actos anteriores más la denominación de Alteza Serenísima que ya venía ostentando el cura Hidalgo desde su entrada a Zamora, aunado al hecho de no haber auxiliado con sus fuerzas a don Ignacio Allende en la defensa de Guanajuato, ahonda cada día más el resentimiento que éste sentía en contra del Párroco.

Entre tanto, Hidalgo lanza una proclama en la que invita al pueblo para que luche por la Independencia de la Nación Mexicana. Otra medida de gran importancia que dicta el cura de Dolores es la misión que le confiere a don José Mariano Jiménez para que vaya a levantar el movimiento libertario en las Provincias Internas de Oriente que comprenden los [actuales] estados de San Luis Potosí, coahuila, Nuevo León, Texas y Tamaulipas. Por último recauda en la propia ciudad tapatía fondos por valor de medio millón de pesos que pasan a la Tesorería del movimiento libertador que está a cargo de don Mariano Hidalgo, medio hermano del Caudillo". (1)

Fuentes:

1.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960

martes, 26 de octubre de 2010

Temblad por vuestra suerte y temed un escarmiento ejemplar y terrible. La ordenanza de virrey Venegas

Como si pensáramos en un “regalo” de Año Nuevo, el virrey Francisco Javier Venegas envió una ordenanza contundente a Guadalajara, dirigida a toda la zona occidental de México, específicamente a los que viven en la Nueva Galicia, territorio ocupado por don Miguel Hidalgo y su ejército Insurgente, era el 31 de diciembre de 1810.


HABITANTES DE LA NUEVA GALICIA

Habéis conspirado contra la patria hasta atentar contra su existencia, y a la manera de los viles asesinos que viendo moribunda la víctima de su venganza la rematan, para precaver que pueda acusarlos y reclamar la vindicación de las leyes; así vosotros, viendo a la antigua España, angustiada, herida y en peligro de perecer, tuvisteis el designio de darle el último golpe, para que borrada de las naciones y privada de la vida política no tuviese voz para acusar ante el universo vuestra ingratitud y vuestra iniquidad.

Habéis llevado más adelante vuestros crímenes contra la común patria, precipitando a esta parte que os vio nacer, a la Nueva España, en los más espantosos males, siendo indudable que si no se hubiesen atajado los insensatos pasos de la sedición, se habría seguido una formidable anarquía, y una recíproca matanza entre sus diversos habitantes que hubiera hecho de este hermoso y afortunado país un espantable desierto.

Pero no atribuyo a la mayor parte de vosotros aquel grado de malicia que califica de imperdonables los delitos.

Sé que una porción de hombres enfurecidos por la demencia de sus pasiones os han seducido prevaliéndose de vuestra sencillez para cimentar en ella la libertad y desenfreno de sus vicios.

Mas ya es la tercera vez que directamente he procurado poneros de manifiesto el desengaño de vuestros errores, y los generales que mandan los ejércitos de nuestro soberano tan valientes como justos, os han manifestado también vuestras obligaciones y vuestro interés para excusarse el doler de derramar vuestra sangre que miran y respetan como la de sus conciudadanos.

Vuestra contumacia ha hecho inútil la benignidad de aquellos desengaños; y habiendo sido indispensable reprimir con las armas los criminales atentados, habéis experimentado la facilidad con que se han deshecho las gavillas de faccionarios que pretendían sostener la causa más injusta y desatinada por medios igualmente desconcertados, tan crueles como ineficaces y dirigidos por unos hombres irreligiosos, ignorantes y cobardes.

Las acciones de las Cruces, Querétaro, Aculco, Guanajuato y Acámbaro son las pruebas más relevantes de lo que podéis esperar de vuestros miserables caudillos, respecto a su pericia militar; y sus notorios escandalosos vicios y consumada ignorancia en el arte de gobernar los hombres, os deben convencer, así de las verdaderas intenciones que los animan por vuestra felicidad, como de la confianza que podéis formar en la sabiduría de sus disposiciones y en el éxito de su infame y temeraria empresa.

Invariable en mis principios de equidad, y en mis deseos de veros reducidos a la observancia de las leyes, a la tranquilidad y al orden de donde ha de proceder el sosiego y felicidad de todos los habitantes de este reino, prevengo a los comandantes generales de los ejércitos hagan extensivos a ese reino los bandos de indulto concedidos a los demás territorios, esperando que penetrados de vuestros deberes y propia conveniencia os apresuréis a implorar el perdón de vuestros yerros, y a entregar al brazo de la justicia a los viles cabecillas, que os han precipitado en los delitos.

Si así no lo hiciereis, temblad por vuestra suerte y temed un escarmiento ejemplar y terrible.

Tal es la alternativa que mando observar a mis generales.

México 31 de diciembre de 1810.—

Francisco Javier Venegas.


Fuente:

J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 25 de octubre de 2010

Una visión a la Navidad de 1810, Hidalgo en Guadalajara

Pensar en la Navidad en nuestros días nos remite a temas de reflexión, de tristeza en algunos casos, en otros de alegría, hay una cierta nostalgia en la última semana del año, pero, tratándonos de ubicar en la Navidad, que por cierto, sería la última en la vida del Cura Hidalgo, estando en Guadalajara, me es bastante difícil entender lo que él estaría pensando en esos momentos. En la fiesta máxima de la Iglesia Católica, en pleno siglo XIX, cuando aun la presencia y dominio de las ideas medievales de Gloria, Paraíso, Infierno y Purgatorio las llevaba cada uno de los moradores de esta tierra, más aun una persona forjada en una institución de alta religiosidad.


La navidad en México tiene un antecedente del sincretismo que se dio en la fusión de la civilización europea con la azteca ya que “al igual que muchas deidades mexicas, Coatlicue era simultáneamente sacerdotisa y diosa; era una divinidad terrestre que se equiparaba con Toci (nuestra abuela) y Tonantzin (nuestra madre). El sincretismo se basa en su inmaculada concepción, igual que la Virgen María y en el hecho que las fiestas de Panquetzaliztli, dedicada a Huitzilopochtli y de Tititl, a Tonantzin, caían respectivamente en noviembre y diciembre, cercanas a la fecha de la Natividad del Señor”. (1)


Con el fin de que la evangelización fuera mejor entendida, dado que los conceptos que los franciscanos emitían eran difíciles de entender por ser los mexicanos de una mente menos abstracta y de mayor coexistencia con la naturaleza, los frailes se apoyaron en las artes escénicas, crearon las Pastorelas con la idea de celebrar más al modo indígena, más festivo y menos solemne, la venida del Señor, que igual se entendía como el nacimiento de Huitzilopochtli o las festividades de Panquetzaliztli; el sincretismo se dio una vez más. Sabedores de que el cura Hidalgo gustaba del teatro, seguramente las representaciones de las pastorelas le eran también de su agrado, de eso nunca se ha comentado, siempre se ha dicho que era aficionado a Moliere, incluso que lo traducía, pero, siendo el entendido en el otomí, náhuatl y purépecha; seguro que conocía las pastorelas, incluso en estos idiomas… solo que los momentos que vivía esa Nochebuena de 1810 eran distantes, en mucho de una festividad o una representación alegórica.


Estas festividades dieron paso a las Posadas, luego de que los Agustinos implementaron las Misas de Aguinaldo los nueve días anteriores a la Navidad ya que “estas misas tuvieron su mayor auge con la aprobación eclesiástica de Roma, cuando era prior de Acolman, el P. Fr. Diego de Soria. Al ser nombrado procurador de la provincia en España y roma consiguió del papa Sixto V el breve Licet is de Cuius Munare, del 5 de agosto de 1586, que concedía veinte años y cuarenta días de indulgencias para todos los asistentes. Para el año 1624, las misas de aguinaldo se habían extendido por toda la Nueva España y hasta en los conventos de monjas: (2) “la devoción fue tan grande y la alegría espiritual tan extraordinaria, que en pocos años no hubo iglesia ninguna en todo el Reino, así de españoles como de indios, donde no se cantasen, y aunque la indulgencia solo se ganaba en nuestras iglesias (las agustinas), la frecuencia de los fieles en todas, es tan grande que ya no hay diferencia del la Mar al Río, antes es tan grande la solemnidad, las músicas y las demostraciones de alegría que hay en los monasterios de monjas que se parece suya la devoción.” (3)


Tensa ha de haber sido la misa de Gallo del 24 de diciembre de 1810 para don Miguel Hidalgo pues las cosas no se estaban dando precisamente como el las hubiera querido. El enfrentamiento con Allende era más fuerte y ya lo tenía nuevamente junto a él. Las noticias que llegaban de Guanajuato, Aguascalientes, Lagos y San Luis Potosí no eran del todo positivas, Calleja avanzaba cada vez más sobre Guadalajara, un inminente enfrentamiento estaba cercano, mientras que esa Nochebuena 16 Insurgentes eran colgados en Acámbaro, ya lo sentenciaría el virrey Venegas: “Si así no lo hiciereis, temblad por vuestra suerte y temed un escarmiento ejemplar y terrible”.


“Unos meses después de iniciada la insurrección, Zacatecas, San Luis Potosí y Valladolid fueron abandonadas por los insurgentes ante la aproximación de las fuerzas realistas; solo Guadalajara y Guanajuato se defendían, con consecuencias desastrosas para los insurrectos. Cuando los realistas se acercaban a las poblaciones las fuerzas que las custodiaban las abandonaban de inmediato sin dar batalla. En Acámbaro, el comandante José de la Cruz ejecutó 16 insurgentes y los colgó de 4 en 4 en las entradas al pueblo, “es un espectáculo bastante horroroso. Si de este modo no hacemos entrar en su deber a esta canalla, sería preciso dejar una milésima parte solamente viva: pues es preferible la paz a toda otra consideración”. Después de las ejecuciones, la población se mantuvo quieta y muchos insurgentes de esta población se acogieron a indulto.”

AGN. T-140, f-71 de José de Cruz a Calleja, Acámbaro, 24 de diciembre de 1810. (4)


Fuentes:

1.- Revista Electrónica ABC Universidades.

http://www.abcuniversidades.com/Tema/8/La_navidad_en_mexico__las_posadas_.html

2.- Campo del Pozo, Fernando. Misas de aguinaldo, posadas y paradas en Venezuela. Colegio de San Agustín, Valladolid.

3.- Grijalva J de. Crónica de la Orden de NPS Agustín en las Provincias de la Nueva España. México, 1924. Citado por Campo del Pozo.

4.- Ortiz Escamilla, Juan. Guerra y gobierno: los pueblos y la independencia en México. Colección Nueva América. Universidad Internacional de Andalucía. Sevilla, 1997.