miércoles, 12 de octubre de 2016
La resaca del Bicentenario: La moneda de un kilo de oro
lunes, 1 de julio de 2013
El "Grito" de Maximiliano del 16 de Septiembre de 1864 en Dolores Hidalgo.
Mexicanos:
Maximiliano.
Fuente:
Alocuciones y Cartas Oficiales del Emperador Maximiliano. Imprenta Imperial. México, 1867.
viernes, 8 de febrero de 2013
1985: Las monedas conmemorativas de 175 Aniversario de la Independencia Nacional
domingo, 16 de octubre de 2011
La moneda de veinte pesos con la efigie de Hidalgo, 1993
domingo, 9 de octubre de 2011
El monumento a Miguel Hidalgo en Toluca retratado en un billete
sábado, 1 de mayo de 2010
Los “veintes” de 1960 ó cuado el dinero valía.
Recuerdo muy bien, una de las lecturas que más he gozado, que más he disfrutado página a página; aquella de Manuel Payno, en donde nos describe a profundidad el México de mediados del XIX, cuando
1960, año del sesquicentenario del inicio de
La presencia de los “veintes” es algo, creo yo creo es importante en nuestra historia reciente. Era traer cobre en las manos, ahora se roban el cobre en las azoteas. Si la vemos como la gran pieza de numismática que es, es en verdad bella y refleja en pocos conceptos, lo que la tradición mexicana es. La pirámide del SOL, los cactus: Biznagas, Cardones y Garambullos, del lado izquierdo. Pencas de nopal del derecho. Al fondo los dos colosos que, antes visibles desde cualquier punto de la gran Tenochtitlán, ahora solo en los privilegiados días de invierno, se pueden ver: Popocatépetl e Iztlaccíhuatl, la dualidad hombre-mujer… dualidad una vez más… la dualidad que la tenemos tan cerca y que, en ocasiones nos es difícil de entender.
En la parte de arriba aparece el número veinte, en soberbia grafía, irradiando detrás el sol, y al centro el gorro frigio, el que nos recuerda que somos un país libre desde 1821. El veinte es la quinta parte de lo que significaba un peso. Y hubo una larga época, 1521-1821, trescientos años precisos, en los que la quinta parte de toda la riqueza que se generaba desde México se iba a la bolsa del Rey en turno… Caros o Felipe, lo mismo daba, lo mismo dio, lo mismo fue. Todo eso se fue para allá.
Los “veintes” esas majestades en las que en ocasiones “el águila nos cagaba”, si es que lo llevábamos aprisionado en la mano que al sudar y ejercer su proceso químico dejaba la mancha propia de las piezas de cobre. Esos veintes se emitieron por primera vez en 1943, año en que en México se vivía en paz, cuando buena parte del mundo estaba en guerra. Y se dejaron de emitir en 1974, un año antes de que el perro llorara, no tratando de defenderlo, sino pretendiendo defender a su hermano mayor, el peso.
Todo esto lo recuerdo entre ayer, que fue día del niño y hoy, que es día del trabajo; en este año que es del Bicentenario. Cuantas cosas tenemos en la memoria colectiva, cuantas maravillas acumulamos y no sacamos. Cuantas cosas nos tenemos que contar y más aún, cuantas cosas hay que ver en este, nuestro país, en esta nuestra patria. Con Bicentenario y sin Bicentenario, es, fue y seguirá siendo nuestra patria.
miércoles, 21 de abril de 2010
1953 Año de Hidalgo, el otro Bicentenario
Fue hace 57 años, en 1953, que hubo la celebración de otro Bicentenario, el del nacimiento de don Miguel Hidalgo y Costilla; el Padre de
La celebración de ese Bicentenario, es decir, del Año de Hidalgo; implicó ceremonias especiales, inauguración de monumentos y edificios y la emisión de la moneda conmemorativa, la cual no es la que aparece en estas fotos, la que estamos viendo es la de cinco pesos que se emitió en esta ocasión especial, lo podemos comprobar, además de la fecha, con las características que la hacen única. La rodea una guirnalda de laurel, debajo del busto tiene el hombre de HIDALGO y en el rededor de la moneda podemos leer INDUSTRIA COMERCIO AGRICULTURA.
Averiguando un poco más sobre esa conmemoración Bicentenaria ó Año de Hidalgo, encontré un dato sorprendente que nos da el Cronista de
Así pues, esta lectura nos lleva a otra referencia, averiguar quién fue don Luis González y encontramos que “La microhistoria, no es historia crítica o monumental. Su cometido es mucho más humilde y sencillo. Como afirma Luis González y González "es la versión popular de la historia, obra de aficionados de tiempo parcial. La mueve una intención piadosa: salvar del olvido aquella parte del pasado propio que ya está fuera de ejercicio. Busca mantener al árbol ligado a sus raíces. Es la historia que nos cuenta el pasado de nuestra propia existencia, nuestra familia, nuestro terruño, de la pequeña comunidad" (cfr. Hacia una teoría de la microhistoria. Discurso de recepción del doctor Luís González y González en
Este Año de Hidalgo nos está llevando a conocer más y más datos acerca de la vida del Padre de
Esta es una copia de la pintura que mandó hacer Maximiliano, el original está en Palacio Nacional, esta copia la retraté en
En México el viernes 8 de mayo,
Fuentes:
1.- Diario de debates, XLII legislatura.
http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/42/2do/Ord/19530914.html
2.- Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de
3.- Víctor Cano en el sitio:
http://www.bisabuelos.com/microhistoria.html
4.- Enrique Estrada Barrera en
http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=13990
lunes, 19 de abril de 2010
Y… ¿por qué precisamente son 260 Cabezas de Águila? El Tonalpohualli.
Vista nocturna a
Al adentrarnos en la historia, al conocer la ruta que don Miguel Hidalgo llevó desde Dolores hasta Chihuahua, vemos que se determinó colocar las estelas de las Cabezas de Águila en 260 lugares, solo que no son 260 puntos por los que haya pasado don Miguel, no son 260 escalas las que hizo. Hay lugares por donde pasó y no hay una Cabeza Águila, hay ciudades, como Guanajuato en donde hubo cuatro monumentos, en otras 2, como lo es en Irapuato y en Ixtlahuaca. Por lo tanto la pregunta surge: ¿por qué precisamente 260 estelas?
Una visión gráfica del Génesis en
Si damos un vistazo a lo más profundo del pensamiento filosófico de los antiguos mexicanos, encontramos que ellos tuvieron un acercamiento muy grande al cosmos, a la interpretación de los movimientos siderales con lo que es la vida día a día en la tierra, razón por la cual llegaron a lograr un calendario perfecto, una cuenta del tiempo y los días exacta, tan exacta que ahora, con los medios electrónicos con que contamos, nos damos cuenta que los mayas ya sabían de ello en el año
Visión Cósmica de los Niños Héroes, Biblioteca Gertrudis Bocanegra, Pátzcuaro, Michoacán.
El mundo en el antiguo México se concebía en base a una perfección astrológica, astronómica y numérica. Se partía de la dualidad, el número 2, que no es otra cosa que el 1+1 el hombre + la mujer generando vida. El 4 era el número que limitaba la vida terrena pues el mundo tenía cuatro ángulos o rincones (interprétalo como los puntos cardinales o las estaciones del año, si así lo quieres). El cinco era la perfección pues esas cuatro esquinas del mundo coincidían en un punto central 4+1. El 9 tenía un valor grande pues 9 eran los periodos menstruales suspendidos antes del parto, por consecuencia, al terminar la vida, 9 eran los estratos para llegar al Mictlán, el más allá. Finalmente 13 era el número sagrado pues es la suma de 9+4, de la vida más el mundo. Sabemos que ellos, los antiguos mexicanos se basaban en el sistema métrico VIGESIMAL, a diferencia del decimal que nosotros usamos y entendemos actualmente. Así pues 13 x 20 = 260.
El águila devorando una serpiente, la dualidad cielo-tierra, monumento en Jilotepec, Estado de México.
No se si esta es una afortunada coincidencia, si lo que estoy es alucinado y potencializando al máximo el concepto de las Cabezas de Águila esparcidas por once estados de nuestro país, pero lo cierto es que hay, o hubo, en todo caso, 260 de esos monumentos y van de acuerdo a una ruta históricamente registrada pero que ni son todas las que están ni están todas las que son. 260 es la vigesimalización del número 13.
La parte central del Tonalpohualli, la llevamos en el bolsillo, en cada una de las monedas de diez pesos.
Dentro del concepto de la cuenta del tiempo, existían entre los antiguos mexicanos dos calendarios, uno civil, el otro sagrado, este segundo, el de 260 días, era el Tonalpohualli, así nombrado por os Aztecas. Los Mayas, anteriormente lo hicieron y lo nombraron Tzolkin, la cuenta de los días. Para Aztecas era “la cuenta del destino”, por destino se entendía el potencial que el individuo puede llegar a concretar en su vida. Será hermoso pensar que las 260 Cabezas de Águila, en buena medida, nos están recordando, además de
El símbolo del Tzolkin lo encontramos en la moneda de diez pesos. Siempre lo hemos tenido allí y seguramente nunca le hemos puesto atención.
Si te interesa el tema del Tonalpohualli, en el siguiente enlace, hasta tu propio destino lo podrás leer, de acuerdo a esta antigua tradición:
http://www.tonalpohualli.com.mx/
En la zona arqueológica de Tlatelolco encontramos al Ozomahtli (el mono).
Y al Tochtli (el conejo)
También al Ocelotl (el jaguar)
Y




