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lunes, 16 de abril de 2012

La Consumación de la Independencia y la proclamación de Agustín I en Guanajuato.

Comenzado el año de 1821, luego de poco más de diez años de haber iniciado el movimiento de insurrección, toman a favor de los Insurgentes la ciudad de Guanajuato; en marzo 28 bajan las cabezas que colgaban de los ángulos de la Alhóndiga y les dan cristiana sepultura en el panteón de San Sebastián ya para el 8 de julio de 1821, en esa ciudad, la de Guanajuato se juraba la Independencia Mexicana por órdenes de Iturbide y el Intendente Marañón ponía "la mano derecha en el puño de su espada y la izquierda sobre los Santos Evangelios bajo la siguiente fórmula: ¿Juráis a Dios y por los Santos Evangelios, defender y conservar la Religión Católica, Apostólica, Romana, sin permitir ni tolerar otra alguna en el Reino? -Sí, Juro. -¿Juráis ser fiel y obediente al Rey el Sr. Don Fernando VII siempre que venga a esta América septentrional? -Sí, Juro-..."

Al leer esto nos quedamos con un asombro pues se está usando una fórmula que nos remite a la opresión española al mencionar "todo el reino" y luego hacer énfasis de la fidelidad y obediencia al Rey, Fernando VII... quizá es allí que surge la idea de crear una monarquía nacional.

Una vez más nos transcribiremos lo que el padre Marmolejo asienta en sus Efémerides Guanajuatenses para enterarnos de los términos en que se dio la proclamación de Agustín de Iturbide, Agustín I, como Emperador de México en Guanajuato.

17 de marzo de 1822.-

Las autoridades eclesiásticas, civiles y militares y el pueblo de Guanajuato juran obediencia al Congreso constituyente del Imperio Mexicano, con las solemnidades y ceremonias acostumbradas en casos análogos.

22 de mayo de 1822.-

A las 10 de la noche en este día se tiene noticia en Guanajuato de que el ejército ha proclamado Emperador de México al Sr. D. Agustín de Iturbide, causando este acontecimiento tan extraordinario regocijo, que a la misma hora se expone en la Parroquia al Sr. Sacramentado y se canta un Te Deum en acción de gracias.

26 de mayo de 1822.-

Acabado de llegar el Ayuntamiento a su sala capitular, de vuelta de la Iglesia de la Compañía, en donde había asistido a la función de S. Felipe Neri, recibe oficialmente el Soberano decreto de 21 del corriente, en que el Augusto Congreso publica la elección que ha hecho en la persona del Sr. D. Agustín Iturbide para Emperador de México.

Acuerdan en consecuencia, inmediatamente, y poseído de los más vivos transportes de júbilo dirigir al nuevo soberano las más entusiastas felicitaciones.

30 de mayo de 1822.-

El Sr. D. Fernando Pérez Marañón que, durante cerca de doce años, había gobernado como Intendente la Provincia de Guanajuato, se despide este día del Ayuntamiento porque marcha para México llamado por el Emperador. Lo sucede en su empleo el coronel D. Domingo Chico.

1 de agosto de 1822.-

Se comienza a tratar en el Ayuntamiento de arreglar lo concerniente a la gran festividad de la jura del Emperador Iturbide; acordándose en esta fecha mandar abrir el cuño para las medallas conmemorativas, que se arrojarán al pueblo o se distribuirán entre las autoridades o personajes notables; y de las cuales serán 1,200 de cobre, 600 de plata y 6 de oro.

7 de agosto de 1822.-

Amanece fijado en el exterior de la casa del jefe político, D. Domingo Chico, un papel de octavo, con estas precisas palabras en grandes caracteres: "¡Viva la República Mexicana!". El Ayuntamiento se alarma por este suceso que califica de sedición, se reune en sesión extraordinaria, y recomienda muy especialmente la vigilancia para procurar la aprehensión de los culpables, a los regidores, guardias y rondas.

Esta que vemos es la casa del Marqués del Jaral de Berrio en la ciudad de México. El marqués financió un batallón a favor de los realistas, al mismo tiempo que Iturbide peleaba bajo esa bandera. Ahora, consumada la Independencia, el marqués facilitaba su casa para que fuera utilizada como el palacio del nuevo Emperador. La fotografía la tomé del sitio VIS Inter Systems.


9, 10 y 11 de noviembre de 1822.-

Tienen lugar en estos tres días las fiestas espléndidas de la proclamación del Emperador Iturbide. En este acto solemne, de que no poseemos alguna descripción destallado, pero que se verificó con todo el ceremonial que en tales casos se había siempre acostumbrado, se arrojaron al pueblo las medallas de que arriba hacíamos mención.


En el anverso tenían los bustos de Iturbide y de su esposa, y al derredor esta inscripción: "La N. y L. C. de Guanajuato proclamando a sus augustos Emperadores Agustin I y Ana María", en el reverso ostentaba el escudo de armasde la ciudad, que consiste, como ya los lectores lo saben, en la estatua de la Fe dentro de un adorno formado con guirnaldas y festones, rematando con corona imperial, y lo acompañaba el siguiente lema, complemento del que se lee en el anverso: "Les D. O. y C. este monumento de su fidelidad -Año-1822" al pie del escudo se encontraba la palabra "Trasgallo" nombre del grabador.

Pues ahora sí hemos concluido con este artículo todo lo concerniente a las Monarquías durante el periodo de la Guerra de Independencia. Es evidente que a quien debo agradecer ampliamente es el padre Lucio Marmolejo quien, apasionado de la historia de su lugar de orígen, recopiló toda la información de importancia de los hechos más sobresalientes ocurridos en Guanajuato hasta el año de 1853, dos antes de que falleciera.

Fuente:


Marmolejo, Lucio. Efemérides Guanajuatenses. Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. Guanajuato, 1883.



domingo, 15 de abril de 2012

Las últimas solemnidades de la monarquía española en Guanajuato. 1819, 1820.

Fue en 1819 que se dio un acto más que fue convocado por la Casa Real española, siendo éste si no el último, sí uno de los últimos que aun fueron organizados en territorio mexicano pues aun era la Nueva España. La reina madre, María Luisa había muerto, al poco su esposo, Carlos IV fallecería también y, como marcaba la tradición, el aviso llega a Guanajuato de esta forma:

10 y 16 de agosto de 1819.-

Solemnísimas exequias en la Parroquia de Guanajuato, el primer día por la reina madre María Luisa que falleció en Roma el 2 de enero del corriente año; y el segundo por el rey padre Carlos IV, que murió el inmediato día 17 del propio mes; habiéndose mandado traer luto 6 meses por bando publicado con gran pompa fúnebre; y siendo este uno de los postreros testimonios que daba Guanajuato de su fidelidad a los monarcas españoles.


El dibujo que vemos arriba corresponde al catafalco o cenotafio levantado en la ciudad de México, el de abajo es el que se levantó en Madrid.

En 1820 estaba ya muy claro que tarde que temprano se independezarían las posesiones españolas en el continente Americano, aun así los avisos enviados desde Madrid a México seguían siendo proclamados en Guanajuato, los siguientes sería los últimos:

24 y 25 de junio de 1820.-

Se jura nuevamente con las solemnidades de costumbre la Constitución española, restaurada por decreto del gobierno de la península.

26 de julio de 1820.-

Comunica el virrey al Ayuntamiento de Guanajuato que por orden del Rey queda abolida en toda la monarquía española el tribunal de la Inquisición.

9, 10 y 11 de septiembre de 1820.-

Tiene lugar en estos tres días las espléndidas fiestas públicas con que se solemnizó en Guanajuato el juramento de la Constitución de la monarquía española, prestado desde el 24 de junio anterior.

Terminaría así el capítulo de las proclamas y avisos oficiales de la Monarquía Española, sin embargo, la idea quedaría, vendrían luego los avisos de la ahora Casa Real Mexicana.


Fuente:

Marmolejo, Lucio. Efemérides Guanajuatenses. Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. Guanajuato, 1883.

viernes, 13 de abril de 2012

José I, rey de España y el regreso de Fernando VII en plena guerra de Independencia de México.

Vientos de cambio soplaban en Europa una vez comenzado el siglo XIX. La supremacía de España cada vez era menor, los enfrentamientos con Inglaterra agotaban los caudales de la Hacienda real, un nuevo Imperio se levantaba, el de Francia con Napoleón Bonaparte al frente. Todos estos sucesos se conocían en el Nuevo Mundo, aunque no llegaban con la prontitud deseada, se sabía ya de los cambios, de las expansiones, de las derrotas y de los enfrentamientos que tanto la Corona española, como la francesa y la inglesa estaban teniendo. El reinado de Fernando VII, proclamado en Guanajuato en agosto de 1808, estaba totalmente a destiempo, pues, la supremacía francesa lo había obligado a entregar la corona a menos de dos meses de haberla recibido. Se erguía pues, como Rey de España, José I, hermano mayor de Napoleón, al cual vemos en el retrato.

Napoleón, considerado por muchos el mayor genio militar que ha tendio la humanidad, considerado por otros el megalómano más grande jamás existido, hacía crecer más y más su Imperio. Era Inglaterra el único que se le enfrentaba y no le permitía acceder en su territorio, había ya sucedido la batalla de Trafalgar en la que España y Francia pelearon contra Inglaterra, saliendo victoriosa esta última. Ahora España le pedía a su Rey, Carlos IV, que dejara pasar a sus tropas rumbo a Portugal, que era el único que seguía apoyando a Inglaterra; Carlos IV, mejor dicho, su primer ministro Godoy lo autorizó el 27 de octubre de 1807 en algo que pasó a la historia como el Tratado de Fontainebleau. De algún modo España se hechó la soga al cuello pues tenía, por así decirlo, "al enemigo en casa".

Fernando VII, hijo de Carlos IV, desconocía los tratados que su padre hacía, fue entonces que se dio el llamado Motín de Aranjuez, el 18 de marzo de 1808, y al día siguiente Carlos IV abdicaba en favor de su hijo, Fernando VII... pero en julio 7 del mismo año en Bayona, es proclamado José I como Rey de España y hechos prisioneros tanto Carlos IV como Fernando VII. El reinado de José Bonaparte continuaría hasta el 11 de dieimbre de 1813, es decir, cuando el grito de Independencia dado en Dolores por el Cura Hidalgo, en el cual se dice que, entre otras cosas lo que gritó en su arenga fue aquello de "Viva Fernando VII", rey que ya no lo era pues el trono lo ocupaba el francés hermano del Corso. Vendría entonces la pugna por liberar a Fernando VII y se crearían los dos bandos, los que lo apoyaban y los que apoyaban el movimiento de ilustración que traía consigo José I.

La pintura que vemos es una de las tantas idealizaciones y mitificaciones que se han hecho de Napoleón Bonaparte.


2 de abril de 1809.-
Se jura obediencia en guanajuato a la junta central suprema gubernativa de España a la cual se reconoce como legítima autoridad durante la prisión de Fernando VII.

8 de abril de 1809.-
Se decretan por el Ayuntamiento rogaciones públicas por la libertad de Fernando VII y se comunica de ruego y encargo esta determinación de los curas de los lados de los Conventos y Oratorioy encargados de las Iglesias, y en efecto se celebran preces en casi todas ellas. (1)


Curioso es ver que en 1808 se iniciaba una Guerra de Independencia de España la cual quería sacar de su territorio a los franceses pues dos años más tarde esa llama libertaria llegaría al continente Americano. A España le llevaría cinco años su Guerra de Independencia la cual concluye con "la firma del tratado de Valençay por el que se restituía en el trono a Fernando VII, el Deseado, como monarca absoluto, fue el comienzo de un tiempo de desilusiones para todos aquellos que, como los diputados reunidos en las Cortes de Cádiz, habían creído que la lucha contra los franceses era el comienzo de la Revolución española y también el inicio de la Guerra de Independencia Hispanoamericana. Por otra parte las consecuencias materiales de la guerra fueron desastrosas para España. A la gran cantidad de muertos y el asolamiento de pueblos y ciudades se unieron la rapiña de muchos franceses y también de los ingleses, cuya deslealtad puede verse ejemplificada en el bombardeo, ordenado por Wellington, de la industria textil de Béjar que era competidora de la inglesa o en la destrucción de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro en Madrid cuando ya los franceses habían evacuado la ciudad". (2)

9 de Septiembre de 1813.-
Se canta en la Parroquia de Guanajuato un solemne Te Deum en acción de gracias por los triunfos de las armas españolas sobre los invasores franceses.
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20 de octubre de 1814.-
Se dispone solemnizar con arreglo a lo mandado por el Virrey (Calleja), la vuelta de Fernando VII a España y la abolición de la constitución (de Cádiz) decretada por éste monarca prohibiéndose bajo las penas más severas usar el lenguaje prescrito en aquel código. Y como se ha mandado también quitar de los parages públicos todos los signos a que prestó causa su observación. Dispone el Ayuntamiento por el síndico procurador D. Manuel de la Escalera mande quitar la lápida que estaba colocada en la plaza principal, verificándose esto en el silencio de la media noche, para evitar una conmoción popular. (3)

Del tema de la Monarquía Española hay mucho por leer aun, esto que he presentado a lo largo de esta semana ha sido solo una visión rápida, tratando de ligarla lo más posible con los acontecimientos que se dieron en México al momento del inicio de la Guerra de Independencia, de este modo creo que tendremos un panorama más amplio de cómo y por que se dieron los hechos de la forma en que se dieron. Para concluir este capítulo solo te comento que eso que asienta el padre Marmolejo el 20 de octubre de 1814 de que quitaron a la media noche la placa de la plaza, se refiere a las placas que se mandaron colocar en las plazas públicas de México para conmemorar el decreto de la Constitución de Cádiz, de allí que aun en la actualidad en México se le sigan llamando Plaza de la Constitución a las plazas principales de cada población.
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Fuentes:
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1.- Marmolejo, Lucio. Efemérides Guanajuatenses. Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. Guanajuato, 1883.
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2.- Wikipedia
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3.- Marmolejo, Lucio. op. cit.

jueves, 12 de abril de 2012

La proclamación de Fernando VII en Guanajuato.

Fernando VII fue el primer Rey que toma el poder en España en el siglo XIX, sucede a su padre que, luego de un enfrentamiento decide abdicar, se dice que Carlos IV era débil de carácter y, al año siguiente de haber subido al trono, 1788, estalla la Revolución Francesa; él, temeroso, deja el poder en manos de su esposa, Ana Luisa de Borbón y Parma quién a su vez se deja guiar por su primer ministro, Manuel Godoy. España tenía ya la presencia francesa en su territorio y el Rey, Carlos IV había hecho ciertos tratos con los franceses para evitar la guerra y él su prisión, fue entonces que su hijo, Fernando VII, rechaza ese ofrecimiento hecho por su padre y él, Carlos IV decide abdicar a favor de su hijo. "Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona. Fernando VII, bajo la presión del Emperador y de sus padres, devolvió la Corona a Carlos IV el día 6 de mayo, sin saber que el día antes Carlos IV había pactado la cesión de sus derechos a la corona en favor de Napoleón, quien finalmente designó como nuevo rey de España a su hermano José".


Pero a la Nueva España había llegado solo la noticia de la abdicación a favor de Fernando VII, el Virrey en turno se hizo cargo de notificar a las ciudades importantes del virreino, entre ellas Guanajuato, de la nueva entronización.

1 de agosto de 1808.-
El virrey Iturrigaray ordena al Intendente de Guanajuato que se solemnize en esta capital la exaltación de Fernando VII al trono de España al cual debe ascender por la abdicación de Carlos IV.

4 de agosto de 1808.-
El mismo virrey comunica al Ayuntamiento la gravísima noticia de haber renunciado su trono los Reyes de España a favor de Napoleón Bonaparte.

9 de agosto de 1801.-
Nombra el ayuntamiento a los señores Alguacil mayor D. Mariano Otero y Dobalina y el Lic. D. Martín Coronel para que dispongan y preparen todo lo necesario para la gran solemnidad de la proclamación de Fernando VII.

Las noticias anteriormente recibidas y las nuevas de la prisión de Fernando VII y de toda la familia real de España por Napoleón Bonaparte, así como la invasión de la península por los ejércitos franceses, causan en Guanajuato la más honda sensación; y con tal motivo, el ayuntamiento, autoridades, corporaciones, y principales vecinos se dirigen al Virrey manifestándole que puede disponer libremente de las personas y bienes de los guanajuatenses; por cuya oferta da Iturrigaray las más expresivas gracias en comunicación del inmediato día 28 del mismo mes.


8 de Septiembre de 1801.-
Espléndida fiesta de la jura y proclamación del Rey Fernando VII en la Capital de Guanajuato, cuyos curiosos pormenores se describen en los términos siguientes, en un documento que se conserva en el archivo municipal:

El escribano D. José Ignacio Rocha certifica que la tarde del 8 del corriente fueron congregados en estas Casas Consistoriales los señores Individuos que componen el M. Ilustre ayuntamiento de esta capital, los diputados sustitutos y Electores del noble y distinguido cuerpo de minería de ella, y otros sujetos de carácter y principales vecinos, y luego que dieron las tres horas de ella, juntos todos bajo las mazas, y los cuatro Reyes de armas; con una comitiva de más de doscientos jóvenes nobles de este lugar, formados a la retaguardia y marchando en columna, vestidos de uniformes de centro blanco, chaqueta azul con vuelta y collarín encarnado, sobrero de ala corta y en él su descripción de "Viva Fernando VII" con su pluma nácar igual y media bota, al son de música militar que a su costo vistieron, fueron con todo el congreso a la casa del Sr. Lic. Don Fernando Pérez Marañón, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, vicerector de su ilustre y real colegio, censor regio de esta Provincia, académico de honor de las tres nobles artes de S. Carlos de estos reynos, regidor decano, Alferéz Real de dicho ilustre ayuntamiento; y de allí se condujo portada la comitiva a las citadas Casas Consistoriales, en las que puso al Sr. D. Juan Antonio de Riaño y Bárcenas, caballero profeso de la Orden de Calatrava, teniente coronel de los Reales Ejércitos, Intendente, corregidor y comandante de las Armas de esta provincia, en manos del Sr. Alférez Real el real pendón que estaba dispuesto en el balcón principal de ellas, y colocados los cuatro reyes de armas en el lugar que corresponde, éstos, por tres veces, convertidos al numerosísimo pueblo que estaba en expectación, gritaron en voz alta y clara: "Silencio, oid, atended, escuchad" lo que ejecutado, el Sr. Alférez real, al lado del retrato de nuestro Soberano que estaba colocado en un rico dosel, se produjo así: "Castilla, Castilla, Castilla, Nueva España, Nueva España, Nueva España, Guanajuato, Guanajuato, Guanajuato, por el Señor Don Fernando VII"a que respondió el pueblo con repetidos vivas manifestando mucho júbilo y regocijo, terminado este acto con arrojarles dinero acuñado, y las bandejas de plata en la que estaba, a la calle: bajados todos los concurrentes montó cada uno en su caballo que a la puerta tenía preparado, y dirigiéndose por la plaza mayor de dos en dos llegaron al tablado que dispuso la Nobilísima Ciudad, en el que se desmontaron solo los cuatro reyes de Armas, el referido Sr. Alférez real y yo;


y puestos en su barandilla, se hizo igual proclamación sin diferencia alguna que a anterior; y vueltos a montar siguió la comitiva por el callejón de los zapateros, calles del Cereso y demás de la estación de esta ciudad sin despegarse de la retaguardia los expresados jóvenes que marcharon con espada en mano; y llegando a la plazuela de San Diego en donde hubo otro tablado que dispusieron los dichos Sres. diputados de Minería, se verificó en él la última proclamación idéntica a las dos anteriores, sin más diferencias que haberse allí bajado los que en la actualidad lo son, D. Martín de la Riva y D. Francisco Iriarte, quienes con dicho señor Alférez real, arrojaron con las bandejas porción de dinero al público: llegando a las casas reales despacharon sus caballos con los lacayos, y todos volvieron a dejarlo a su casa, lo mismo que cuando lo trajeron, sin despegarse un punto los jóvenes de estas ceremonias, en cuyo balcón había también dosel con el retrato de nuestro soberano, en su obsequio tiró bastante dinero acuñado con el nuevo busto de N. C. Monarca reynante; y regresadas las masas a la sala capitular, dio fin el paseo antes de las oraciones de la noche, quedando expuestos al público hasta las diez horas de ella, con su orquesta de música y correspondiente iluminación de cera, los retratos de nuestro soberano en los balcones y tablados citados.

Y esta mañana a las 9 horas de ella, se juntó en las casas consistoriales el Ilustre Ayuntamiento, oficialidad, empleados en la Real Hacienda y un gran número de sujetos distinguidos y bajo de mazas fuimos a buscar al expresado Alférez real a su casa, como ayer tarde, y traído a ellas, tomó del balcón el real estandarte y nos dirigimos a la Iglesia Parroquial, en cuya puerta principal estaba ya en espera, bajo de cruz y ciriales, el Sr. Cura más antiguo y Juez Eclesiástico Dr. D. Antonio Labarrieta, con carpa de coro y diáconos acompañando su venerable clero, para recibir allí el citado real Pendón, el que condujo el Sr. Alférez real hasta el Presbiterio, y a su lado, teniendo dos borlas los Sres. Intendente y Alcalde ordinario de primer voto y allí estaba en un dosel al lado del Evangelio el busto de N. Católico Monarca, y junto a él una silla con almohada que ocupó el referido Sr. Alférez real, y delante el pedestal donde descansó el real pendón, y a la espalda de la silla en pie los cuatro reyes de armas, y se dio principio a la función de Iglesia a la que se hallaron asistentes los prelados de las comunidades, y de todo el Clero, Curas y personas distinguidas que de la comarca de esta Capital vinieran a ella; y luego que se cantó el Evangelio, se levantó de su silla el citado Alférez real, se le dio a besar el diácono, y de allí se fue al altar mayor, y sobre la ara se puso el libro y encima las manos, y en presencia del Divinísimo y Augustísimo Señor Sacramentado que se estaba presente, revestido otra vez con capa de coro el citado Sr. Dr. Cura Labarrieta, que dijo la misa, le tomó el juramento en los términos siguientes: ?Jura V.S. en representación de esta Nobilísima Ciudad de que es cabeza, y por estos Santos Evangelios, compendio de la ley Santa que profesamos, y testimonio de la misma Divinidad, guardar fidelidad al Sr. D. Fernando VII Soberano justamente proclamado por los dos Hemisferios? respondió -"sí lo juro"- si con ello cumpliere esta nobilísima ciudad, sea bendita y si no, caiga sobe ella todos los anatemas; -así sea-, también respondió y concluido a mi presencia este sagrado rito, se repartieron los cuatro reyes de armas en la barandilla del Pesbítero, y solo el Señor Alférez real, en coz alta dijo por tes veces: "Castilla, Nueva España, Guanajuato, por el Sr. Don Fernando VII" concluyendo con presentar el pendón y retirado a su asiento siguió la función hasta acabarse con el Te Deum, y vueltos todos a las casas reales, con Prelados religiosos, Curas, y gran número de individuos, con la misma ceremonia de ser dejado el real pendón hasta la puerta de la Iglesia como cuando se recibió. En el salón de dichas casas a presencia de todo el Congreso se celebró el correspondiente besamanos y de allí fuimos todos a regresar a su casa a dicho Sr. Alférez real, con lo que se dio fina a estas solemnes funciones, hechas con el mayor decoro y lucimiento, cuanto me parece cabe en el lugar, habiendo precedido en las noches del 7 y 8 iluminación general en toda esta ciudad y sus barrios, lo que creo se ejecutará también en el día de hoy, pues así está recomendado en el bando que hizo promulgar el Sr. Magistrado de esta provincia y para que conste etc. etc. 9 de Setiembre de 1808.


18 de Septiembre de 1808.-
Este día se solemniza en Valenciana la jura de Fernando VII, con tal esplendor que casi compitió con la fiesta celebrada en el centro de la Capital. Álvarez asegura que en el paseo que recorrió las calles del mineral, marcharon 45 jovenes decentes magníficamente vestidos de artilleros, 120 mujeres con tahiles y con no menos lujo en sus trajes, 155 señores del comercio, 125 mineros de Villalpando, 90 personas de la oficialidad de la plana mayor y 378 de pueblo de ambos sexos todos vestidos con notables trajes.

19 de octubre de 1808.-
Se solicita un nuevo donativo para los gastos de la guerra contra los franceses; y el Intendente Riaño lo pide de los guanajuatenses por medio de la siguiente proclama: "Con satisfacción indecible he sido testigo de la leal designación con que sufristeis los tristes efectos del gobierno de u privado injusto y depredador: el consuelo que recibisteis con el suceso de Aranjuez de 19 de marzo de este año, el intenso gozo que se difundió por nuestros corazones en la exaltación al imperio de las Españas de nuestro muy amado Fernando VII y sus sabias providencias: la fogosa indignación y la profunda tristeza que produjeron en vuestras almas los sucesos inauditos de Bayona: la fundada esperanza que renació en vuestros leales pechos con las noticias lisonjeras traídas por la barca de aquel nombre; y la seguridad que manifestáis con las que ha conducido ultimamente la nombrada "felicidad"de que muy en breve quedará nuestra península libre de enemigos, y restaurado en su trono nuestro idolatrado soberano, rodeado de sus amantísimos y fidelísimos pueblos, cuyas gloriosas hazañas y heroicos esfuerzos servirán de ejemplo en la historia, y de insigne timbre de nuestra ínclita nación. He visto las expresiones más vivas de lealtad en todas vuestras acciones de vuestras cabezas y pechos con el augusto nombre de Fernando, vuestras liberalidades con el pueblo, vuestra solemne jura, y hasta vuestras diversiones y honestos recreos, han sido continuados testimonios de los nobilísimos sentimientos que os caracterizan.

Por sin duda de que os hubiéseis hallado en España, haráis sido los primeros en abandonar vuestros hogares, padres, esposas e hijos, para correr con las armas en las manos al rescate de Fernando, y cimentar la gloriosa independencia de la nación. Pues ya que todo esto es así ?quién duda que inflamados como estáis del más ardiente amor a el Rey y de la patria os apresuraréis con donativos para que nuestros hermanos perfeccionen los altos y justísimos fines que han propuesto, y por que batallan contra la perfidia y ambiciones más escandalosas?

Bien experimentado tenéis mi desinterés, y que el sueldo ha sido siempre mi único patrimonio: no ignoráis las atenciones precisas de mi familia, pero también sabéis que soy español honrado y esperáis mi ejemplo. Pues bien dos mil pesos presento a vuestros ojos, y que vayan sin tardanza en el primer buque de guerra, como muestra de los impulsos de mi corazón. Ea, nobles y fieles guanajuateños, ya tenéis lo que pedís el ejemplo de un hombre a quien habéis dado la más constantes pruebas de distinción y aprecio, y de quien sabéis que os ama agradecido. Guanajuato, 19 de Octubre de 1808.- Juan Antonio de Riaño.


2 de abril de 1809.-
Se jura obediencia en Guanajuato a la junta central suprema gubernativa de España a la cual se reconoce como legítima autoridad durante la prisión de Ferando VII.

8 de Abril de 1809.-
Se decretan por el Ayuntamiento rogaciones públicas por la libertad de Fernando VII y se comunica de ruego y encargo esta determinación de los curas; prelados de los conventos y oratorio y encargados de las Iglesias, y en efecto se celebran preces en casi todas ellas. (1)

Todo esto sucedía en Guanajuato, pero en España quien reinaba en esos momento era José I, el hermano mayor de Napoleón Bonaparte. Hay una cosa que me llama poderosamente la atención en la reseña del Te Deum de proclamación de Fernando VII, en donde dice que los "Curas y personas distinguidas que de la comarca de esta Capital vinieron a ella". La comarca de Guanajuato incluía, entre otras, al pueblo de Dolores en donde hacía ya 8 años estaba asentado el cura don Miguel Hidalgo y Costilla...

Fuente:

Marmolejo, Lucio. Efemérides Guanajuatenses. Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. Guanajuato, 1883.


viernes, 6 de abril de 2012

La Casa Real Española, su presión sobre la Nueva España, el ejemplo en Guanajuato. Siglo XVII, primera parte.

En esta magnífica pintura de Louis-Michel van Loo ejecutada aproximadamente en 1743, vemos a toda la Familia Real de España, la de Felipe V, llamado "El Animoso", que reinó durante la primera mitad del siglo XVIII, de 1700 a 1746; años en que el barroco estaba en pleno y eso se hacía notar también en los ceremoniales de cuyos avisos, cuando llegaban a la Nueva España, eran motivo suficiente para la realización de fastuosas celebraciones. En el magno retrato aparecen el Infante Fernando de España (futuro Fernando VI), a su esposa, Bárbara de Braganza, a los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio (su segunda esposa con la que casó en 1714, luego de la muerte de la primera consorte, María Luisa Gabriela de Saboya); aparece también el Infante Felipe (futuro duque de Parma) con su esposa Luisa Isabel Borbón, se encuentra también la Infanta Mariana Victoria de España, al infante don Carlos (futuro Carlos III), con su esposa, María Amelia de Sajonia, y a las Infantas María Antonia, María Teresa Rafaela e Isabel.

Vemos en este retrato al Rey don Felipe V y nuevamente nos apoyamos en lo escrito por el presbítero Lucio Marmolejo en sus Efemérides Guanajuatenses para enterarnos de lo que sucedió en relación a la Casa Real de España en Guanajuato. En ella notamos lo dilatada que era la comunicación, ya que pasaron cuatro meses para ser notificados en Guanajuato de los acontecimientos en la Casa Real y hubo de pasar un año y medio para que se celebraran con toda la pompa que el caso reclamaba la proclamación del Príncipe de Asturias.

1701 (no se especifica el mes).-
Se verifica este año, con gran solemnidad, la jura del Rey Felipe V.

27 de mayo de 1709.-
Ordena el Rey que sea solamente proclamado el Infante D. Luis Fernando como Príncipe de Asturias, cuyo mandamiento es comunicado al Alcalde Mayor de Guanajuato, en 23 de septiembre de 1710.

25 de diciembre de 1710.-
En éste día y en los siguientes se verifica en Guanajuato, con entusiasmo y esplendor extraordinarios, la procalmación del Príncipe de Asturias, conforme lo mandado en 27 de mayo del año anterior. Hemos tenido a la vista una minuciosa descripción de esta gran fiesta y de ellas extraemos lo siguiente:

"Con la anticipación conveniente estaba preparado junto a la puerta de las Casas Reales, un costoso tablado, que ostentaba un adorno verdaderamente magnífico; y en el balcón de las mismas casas se veía, bajo rico sitial, el retrato del Rey Felipe V, como su presidiera la festividad. A las primeras horas de la tarde apareció una tropa de infantería, sumamente vistosa, formada por todo el comercio, y por otras muchas personas notables de la villa: iba presidida por el Capitán don Juan de Acevedo y León, el cual vestía una gala muy costosa, y llegando al tablado hizo tres profundas cortesías dirigiéndose al retrato del Rey. Entonces el Almirante don Vicente Cornelio Caralipeo, en su calidad de Alcalde mayor, verificó la proclamación, diciendo por tres veces: "Viva el Señor don Luis Fernando, príncipe de Asturias, legítimo sucesor de la corona"y arrojando gran porción de monedas de plata a la numerosísima plebe que circundaba el tablado: hechas luego otras tres reverencias al retrato, recorrió las calles aquella brillantísima comitiva, hasta que llegó la noche, que semejaba el día, por la multitud de luminarias que ardían por todas partes, y por las espléndidas iluminaciones de los edificios públicos y particulares. Por último, frente a las Casas Reales, en la Plaza Mayor, y en la plazuela de Señor San Pedro de Alcántara, se quemaron diversos invenciones de fuegos artificiales, desde la oración hasta las ocho, costeadas por los gremios de los barberos, herradores, dueños de panaderías y otros particulares.

26 de diciembre de 1710.-
Se hizo otra demostración y celebridad, tan espléndida, como la del día anterior, yendo esta vez a la cabeza de la infantería, el Capitán don Domingo de Villanueva y Susquiza y el Alférez don Francisco José de Morales, agregándose a todo esto un vistosísimo paseo a caballo. Iban en él los mineros y personas del comercio sobre caballos costosamente aderezados y enjaezados, llevando cada caballero en sus manos una hacha de cera blanca encendida: concurrieron también a este paseo para darle más lustre los regidores y capitulares, y el Alférez don José Anastacio Villavicencio, que portaba un pendón magnífico de damasco carmesí bordado en oro; y concluyeron colocando las hachas ante el retrato del Rey , las cuales permanecieron encendidas toda la noche; practicándose lo mismo todos los demás días que duró la fiesta.

27 de diciembre de 1710.-
Salió en la noche una famosa mascarada y encamisada del gremio de los arrieros, todos a caballo y con luces de cera. Luego apareció otra brillante escuadra de a caballo, vestida con trajes moriscos, y uno de sus individuos recitó otra loa semejante a la del día anterior. (Nota, la loa a la que se refiere la transcribe el padre Marmolejo, pero es tan larga y barroca que evito aquí su transcripción) .

Este es el retrato del Príncipe de Asturias don Luis Fernando. Las festividades se prolongarían por espacio de trece días, sigamos viéndolas:

28 de diciembre de 1710.-
A la oración de la noche hubo otra mascarada de encamisados, del gremio de los zapateros, todos a caballo, vestidos de gala, llevando un carro triunfal adornado con lujo extraordinario, que conducía debajo de un dosel, un niño costosamente vestido y aderezado, sentado en una silla, representando la persona del Príncipe: en el mismo tablado que se ha descrito, frente a las Casas Reales, se pronunció otra loa, diversa a las anteriores, aunque muy semejante en el estilo y conceptos.

29 y 31 de diciembre de 1710.-
Se jugaron toros en la plazuela del Señor San Pedro de Alcántara en una buena plaza que allí se improvisó.

1 de enero de 1711.-
En el mismo lugar se representó una comedia, o loa en diálogos titulada "Cuando no se aguarda" y cuyos personajes fueron, el reino de España, el reino de Francia, el ducado de Saboya y el real de Guanajuato, habiendo sido todo el solemne festejo de este día por cuenta de los carpinteros. El asunto de esta comedia, aunque no fue muy corta, estaba reducido a una disputa sucitada por los tres países de Europa en ella personificados acerca del derecho que a cada uno asistía para poder ser el preferido en el honor de presentar al Príncipe de Asturias la corona de que era legítimo heredero: disputa que termina, apareciendo repentinamente el real de Guanajuato, que refiere brevemente sus méritos, la riqueza que proporciona a la Real Hacienda y sus derechos consiguientes para ser quien presenta la corona como en efecto lo verifica.


La descripción que sigue es algo que me parece realmente sorprendente, ya que es la primera vez que veo que durante el periodo colonial se hace una muestra de lo que fue el gran pasado de México.

4 de enero de 1711.-
Tiene lugar la tarde de este día otro nuevo y magnífico paseo a caballo, por el gremio de los herreros. Lo presidía un personaje, cubierto con un traje espléndido, representando a Caltzonzi, el último rey de Michoacán, y seguía luego un carro, semejante al ya descrito del gremio de los zapateros: abajo del sitial del príncipe, iba sentado Cristóbal Vicente, indio principal, también ricamente vestido según el uso de los antiguos mexicanos, representando al Emperador Moctezuma, a su lado se veía la Malinche. Adelante del carro, iban a pie otras muchas mueres representando las matronas cortesanas de dicho monarca; y en seguida un gran número de indios embijados, cada uno con su arco y su carcax de flechas, llevando las matronas una bellísima águila dorada que reposaba arriba de un nopal. Detrás del carro, en fin, marchaba una lucida tropa de infantería, con un hombre a su cabeza armado de punta en blanco y con peto y morrión, representando la persona del señor don Fernán Cortés marqués del Valle. Frente a las Casas Reales recitaron una loa, y cuando ésta concluyó, se hizo la aclamación, tirando la Malinche y demás matronas, monedas y dulces, y tocando los teponastles, adufeses, pífanos, y a tambores que llevaban. En la noche los mismos herreros volvieron a salir en una encamisada, recorrieron las calles principales, recitaron otras dos loas, y se dio fuego a un vistoso árbol.

Sería hasta la plena Epifanía, fecha importante en el calendario litúrgico, que las festividades en honor a la proclamación del Príncipe de Asturias terminarían.

6 de enero de 1711.-
Se volvió a armar tablado de la plazuela de S. Pedro Alcántara, magníficamente adornado con tapicería y colgaduras de las mejores telas, el cual costearon los gremios de sastres y plateros, y se representó otra comedia titulada "El mejor par de los doce" siendo los personajes América, Europa, Asia y África "y dicha comedia, dice el documento que tenemos a la vista, se cerro y dio fin a la celebridad que fue una de las mejores que ha habido en la villa, y con el concurso de pueblo, el mayor que se ha visto por haber concurrido no solo el crecido número de personas que componen la jurisdicción, gente muy lucida y decente, con sus familias, sin que se experimentara la más leve desgracia, como otras veces se ha visto con menores concurrencias, merced a las acertadas disposiciones del Sr. Almirante y Alcalde Mayor, D. Vicente Cornelio Caralípeo".

Vendrían luego las segundas nupcias del Rey don Felipe V y Guanajuato y sus entrañas se harían presentes:

1715 (no se anota el mes).
La Villa de Guanajuato y sus mineros, costean, en su mayor parte, la riquísima vajilla de plata y otras alhajas preciosas, con que el Virrey D. Baltazar de Zúñiga, Marqués de Valero y Duque de Arias, obsequia a la Reina de España, Doña Isabel de Farnesio, con quien Felipe V acaba de contraer segundas nupcias.

1721 (no se anota el mes).
Se gastan este año 30 pesos, 7 reales, en solemnizar el cumpleaños del Rey, según la siguiente curiosa cuenta que, por una casualidad, llegó a nuestras manos: Por ocho cargas de leña para las luminarias, un real de ocote; dos ruedas, ocho docenas de cohetes, tres docenas de bombas, estipendio para los acólitos, cantores de la iglesia, sacristanes, chirimías y clarines y alquiler de 40 luces; todo 30 pesos y 7 reales.

Más las cosas no eran solo festividades...

2 de mayo de 1744.-
Pide el Rey a todos sus vasallos un donativo para la guerra que tiene que sostener con la Gran Bretaña.


Durante este periodo, la primera mitad del siglo XVIII, luego de 24 años de reinado de Felipe V, el trono es cedido a su hijo, el primogénito en el primer matrimonio, con Luisa de Saboya, Luis I, el cual es tan corto, que los avisos de su proclamación como Rey de España y su matrimonio con Luisa Isabel de Orleáns, no llegaron a tiempo a la Nueva España. Él asciende al trono el 15 de enero 1724 y muere víctima de viruelas el 31 de agosto del mismo año. Su padre, Felipe V, asume nuevamente el poder luego de su fallecimiento a los 17 años de edad.

Fuente:

Efemérides Guanajuatenses o datos para formar la Historia de la Ciudad de Guanajuato. Obra escrita con presencia de los más auténticos e interesantes documentos. Por el presbítero Lucio Marmolejo. Socio corresponsal de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y miembro de algunas otras corporaciones literarias. Guanajuato, Imprenta del Colegio de Artes y Oficios a cargo de Francisco Rodríguez, 1883.

jueves, 5 de abril de 2012

La Casa Real Española, su presión sobre la Nueva España, el ejemplo en Guanajuato. Siglo XVII.

A quien vemos en este dibujo, es al presbítero Lucio Marmolejo (1834-1885) quien fuera el socio corresponsal en Guanajuato de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística durante la segunda mitad del siglo XIX. El padre Marmolejo, apasionado de la Historia, especialmente a la de su lugar de origen, Guanajuato, tuvo a bien consultar libros conocidos, algunos no tanto y, lo mejor, que tuvo acceso a archivos parroquiales y oficiales que le dieron una idea más precisa y exacta de los acontecimientos ocurridos en la ciudad de Guanajuato, que fuera, durante dos siglos de los tres de la época Colonial la más importante de toda la Nueva España, luego de la ciudad de México. Esto debido a la riqueza que sus minas producían. La idea del padre Marmolejo no era escribir una Historia de Guanajuato, de la que dijo, modestamente, que no se sentía capaz para ello, sin embargo nos heredó un documento importantísimo que nos deja ver eventos sorprendentes ocurridos en la Ciudad y Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato.

Gracias a sus escritos me doy cuenta de cual era la presión que ejercía la Corona Española en la provincia más rica del Virreinato y como la presencia de la Casa Real era importante y casi omnipotente. Tratar de entender lo intrincado de la Historia de los reyes españoles es cosa por demás complicada pero, con el solo saber lo que dijeron los edictos que los reyes proclamaban y que afectaban a Nuewva España nos dejan una idea clara de que la Independencia era algo que a callados gritos se pedía, o al menos se pensaba, pues el abuso de España era, en todos los sentidos sobre sus llamados "vasallos".

El quinto real era obligatorio, se agregaba a esto las colectas y los "donativos graciosos para el alivio de sus gastos" que de España se pedían, algo en verdad digno de conocer para lograr entender mejor como se fue dando ese caldo de cultivo que explotó en 1810.

Carlos V, el Emperador que decía aquello de que "el sol nunca se pone en sus dominios" fue proclamado en 1516, cuando Cortés ya andaba merodeando por las costas de Yucatán, fue a él a quién envió sus Cartas de Relación, era a él a quién nombraba "Sacra, Cesárea, Católica Majestad". Dos años antes de morir Carlos V deja el poder a su hijo, Felipe II quien ocupa el trono real de 1556 a 1598, a lo largo de su vida casa cuatro veces, no tanto por amor, sino por interés a reforzar la supremacía española en Europa y lo hace en 1543 con Manuela de Portugal, en 1554 con María de Inglaterra, en 1559 con Isabel Farnesio de Francia y en 1570 con Ana de Austria. Esto de las subidas al trono, de los matrimonios y los decesos era cosa importante en el calendario civil del Imperio, dentro del cual estaba comprendido México cuando se llamaba Nueva España. Todo acto real era anunciado y celebrado en México. A Felipe II le sucede su hijo Felipe III quien reina de 1598 a 1621 y casa con Margarita de Austria.

Guanajuato fue fundada en su calidad de pueblo en 1570, cuando Felipe II reinaba, poco a poco la riqueza que allí se generaba comenzó a agradar más y más a la Corona Española, pues la abundancia era notoria, por lo tanto las proclamas reales eran necesario hacerlas también en Guanajuato

El retrato que vemos es el de Felipe IV, conocido como "El Rey Planeta" quién es coronado en 1621, un siglo después de la caída de la Gran Tenochtitlán. Él tuvo dos matrimonios, primero en 1621 con Isabel de Francia y luego, en 1649, con Mariana de Austria. Es ahora que leemos a don Lucio Marmolejo.

"Abril 1 de 1621.-
Se manda orden al ayuntamiento de Guanajuato, para que proceda al juramento del Rey Felipe IV".

Octubre de 1635.-
El virrey Marqués de Cerralvo, D. Rodrigo Pacheco Osorio, transcribe la Real Cédula en que dispone Felipe IV, que todos sus vasallos contribuyan para los gastos de canonización del Santo Rey D. Fernando". (Se refiere a Fernando III de Castilla 1217-1252).

1645 (sin especificar el mes).-
Se celebra en la Parroquia de Guanajuato solemnes exequias por la Reina de España, Doña Isabel de Borbón y Médicis, primera esposa de Felipe IV.

Octubre 18 de 1665.-
Comunica la Reyna Gobernadora la muerte de Felipe IV, acaecida el 17 de septiembre de este mismo año".

Muerto Felipe IV lo sucede su hijo, Carlos II, el que aparece ahora en el retrato, al cual se le conocía por el mote de "El Hechizado". Su regencia va por el resto del siglo XVII, es decir, de 1665 a 1700. Casa dos veces, primero con María Luisa de Orleáns en 1679 y después con Mariana de Neoburgo en 1689. Muere, por serios padecimientos congénitos, sin descendencia y siendo joven. Y es bajo el mandato de este rey que llega a Guanajuato una curiosa petición que gracias al padre Marmolejo podemos ahora conocer:

1666. (Sin especificar el mes).
Se verifica este año el juramento de Carlos II.

Agosto 25 de 1691.-
El indio ladino Pedro Martínez publica en Guanajuato, a voz de pregonero, el mandamiento del Virrey, relativo a la donación pedida por Carlos II. He aquí los términos en que se hizo esta publicación:

"En la Villa de Santa Fe, Real y Minas de Guanajuato, a 25 días del mes de Agosto de 1691 años, el Sr. Capitán D. Francisco Fernández de Zelis, teniente general por el Sr. Capitán D. Francisco Martínez de Tejada, Alcalde mayor en ella y su jurisdicción por S. M. dijo que por cuanto ha recibido un mandamiento del E. Sr. Conde de Galvez, Virrey de esta Nueva España, en el que le manda, en atención a los gastos que la Católica Real Majestad del Rey nuestro Señor ha hecho, y se le han recrecido en el casamiento que hizo con la Reina nuestra Señora, empeños causados a su real patrimonio para conducir a S. M. a los reinos de Castilla de los del Imperio, cuyo desempeño espera S. M. en sus leales vasallos, contribuyendo con un donativo gracioso para alivio de sus gastos, cuya recomendación hace a dicho Sr. Exmo. por su real cédula despachada a los ocho de setiembre del año pasado, de 689; y para que en lo que toca a ésta Villa y su jurisdicción, tengan efecto materia tan del servicio de ambas Majestades, y como sus vasallos, contribuyan con las porciones que alcanzase su posibilidad y con ellas ocurran a su merced, mandó se publicase así en esta Villa como en las congregaciones de Irapuato y Silao, para que todos sus vecinos y moradores ocurran ante su merced a contribuir con el donativo que pudieren, graciosamente, y que en su posibilidad cupiere, de que ha de dar cuenta a dicho Sr. Exmo., de la proción que cada uno diese, para que la persona que más señalare le honre S. M. y dé las gracias como particular servicio suyo; y así proveyó y lo firmó.- Francisco Fernández de Zelis- Por ante mi, Salvador de Perea escribano del Cabildo, público y de real hacienda.

Septiembre 9 de 1691.-
Se remiten este día 1570 pesos, cuatro reales, colectados en Guanajuato para donativo del Rey.
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Fuente:
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Efemérides Guanajuatenses o datos para formar la Historia de la Ciudad de Guanajuato. Obra escrita con presencia de los más auténticos e interesantes documentos. Por el presbítero Lucio Marmolejo. Socio corresponsal de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y miembro de algunas otras corporaciones literarias. Guanajuato. Imprenta del Colegio de Artes y Oficis a cargo de Francisco rodríguez. 1883.