jueves, 5 de agosto de 2010

San Pedro de los Metates, municipio de Acambay, Estado de México. Cabeza número 78

Según lo establece el profesor Federico Jiménez de la Rosa en su libro de la Ruta de Hidalgo publicado como memoria no oficial de lo que fueran las celebraciones del Sesquicentenario de la Independencia celebrado en 1960, luego de pasar por Jocotitlán los Insurgentes continúan rumbo a Santa María Citendejé, San Lorenzo Tlacotes para luego llegar a San Pedro de los Metates.


Este recorrido, de haber sido cierto, sucedería entre el 5 y 6 de noviembre de 1810, luego llegarían a Aculco en donde tienen el encuentro con el ejército Realista comandado por Calleja. Si tomamos el mapa de esta zona del estado de México, nos daremos cuenta de que el desplazarse hasta Acambay significaba salirse de una ruta corta. Debemos recordar que hace 200 años los recorridos se hacían a pie y se mantenían en medida de lo posible los trazos rectos, con el fin de ahorrar el mayor tiempo posible y lo que se planteó en la colocación de las estelas no va de acuerdo a una lógica.


En San Pedro de los Metates existen una Cabeza de Águila que fue derribada, de la estela no se sabe nada, seguramente la piedra fue usada para formar la base de donde se colocó la toma de agua cuando este servicio fue puesto en operación por la SSA, por el modelo usado en esa toma de agua, no la “S” tan característica de los años sesenta, sino una especie de “Z”, desluzco fue a finales de los años setenta o principio de los ochenta que se colocó, por lo tanto, la Cabeza de Águila ha estado tirada, en el abandono, desde hace al menos 30 años.


Por fortuna esta Cabeza de Águila es rescatable, solo le falta el pico y darle una buena limpieza. Su ubicación es precisamente en mitad de una plaza que comunica la escuela rural en sus instalaciones viejas y las nuevas, precisamente donde se levantó un monumento a la bandera en 1958.


Sería muy emblemático para las autoridades del municipio de Acambay que, independientemente de que sea o no San Pedro de los Metates el paso de la ruta de Hidalgo, pero, como quiera, allí se decidió colocarla hace ya 50 años, que este monumento sea rescatado, que sea nuevamente puesto en su lugar… quizá exista alguna vieja fotografía que indique cual era su posición exacta. Hay que considerar que de haber pasado por allí el grupo Insurgente, este enfilaba hacia Aculco y hacia allá que el pico del Águila debe ver.


Una vez mas lo anoto, este es el recorrido que se trazó en la colocación de las estelas, se aleja en una buena cantidad de kilómetros del recorrido lógico que los historiadores afirman fue el que siguió don Miguel Hidalgo en su Ruta por la Libertad.


Para ver la historia de cómo fue que encontré esta Cabeza de Águila, entra aquí:


http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/06/yo-denuncio-san-pedro-de-los-metates.html



Jocotitlán, Estado de México. Cabeza número 77

El caso de la Cabeza de Águila en Jocotitlán tiene sus particularidades, una que está viendo en dirección contraria, sucede lo mismo con la de Pastejé solo que aquí se conserva lo que fue la estela original, aunque está sumida y solo se ve la mitad de ella, esto debido a los terraplenes que se levantaron para la construcción de la autopista en el tramo Atlacomulco-Toluca.


Se ubica precisamente en mitad de los dos carriles, el de ida y el de vuelta, debajo al puente que comunica a Jocotitilán con la autopista, está toda pintada en blanco y solo resalta el ojo que le fue pintado en color chillante. Es difícil verla pues estando allí, se pierde con todo el conjunto que forma la propia autopista.


Jocotitilán es otro de los puntos en donde se discute si efectivamente fue paso del cura Hidalgo o no. Hay algo que nos remite a este lugar, ya que la parroquia existente a principios del siglo XIX en la parte norponiente del actual estado de México era precisamente la de Jocotitlán, y fue desde aquí que se le hizo llegar al cura Hidalgo el aviso de excomunión que le fue entregado en Ixtlahuaca en su paso rumbo a Toluca el 27 de octubre.


Lo cuestionable está en que si luego de dormir en la Hacienda de Nigrini ó Nixiní, el contingente siguió rumbo a Jocotitlán para luego entrar en Acambay. Si consideramos que luego de lo sucedido en Monte de las Cruces, muchos de los seguidores de Hidalgo en desbandada, dejaron al ejercito Insurgente, se dice que en Monte de las Cruces eran 80 mil, y ya para noviembre 5, cuando supuestamente pasarían por Jocotitlán eran prácticamente la mitad, apenas 40 mil, como quiera, un número considerable…


Seguiremos con la ruta que va marcando las Cabezas de Águila en la consciencia de que en esta parte del Estado de México, se aleja en mucho de la lógica a seguir… vamos a la siguiente que sigue dentro de las cuestionables en cuanto a su ubicación.


Para conocer más sobre Jocotitlán, entra aquí:


http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/07/hacienda-de-jocotitlan-estado-de-mexico.html



miércoles, 4 de agosto de 2010

Hacienda de Pastejé, municipio de Jocotitlán. Cabeza número 76


Íbamos por la ahora autopista, la que fuera la Carretera Panamericana, buscando las Cabezas de Águila cuando pasamos frente a la arco de entrada de la Hacienda ganadera de Pastejé cuando alcancé a ver en uno de sus ángulos la Cabeza de Águila, cosa sorprendente pues la vi integrada a ese acceso.

Al ir averiguando a lo largo de este tramo carretero me enteré de que cuando se decidió construir el segundo carril, para dar paso a la autopista, como una buena cantidad de Cabezas de Águila se encontraban a la vera del camino, éstas fueron tiradas, cambiadas, movidas, en fin, dieron paso a un moderno camino, olvidando la importancia que ellas están marcando: la ruta de la Libertad que siguió don Miguel Hidalgo al inicio de la guerra de independencia.


Aquí en Pastejé encontramos que la cabeza fue removida, esto lo puedo deducir por varias cosas, una, que la placa se ponía al mismo nivel que las piedras o cantera de la base, lo que es propiamente la estela; dos, que la Cabeza está notoriamente adherida con cemento, cosa que no se hizo en los monumentos originales…


El tercer punto, el quizá más grave es que está completamente al revés, pues el pico debería estar apuntando en otra dirección, hacia el poniente y no al oriente como actualmente sucede, esto es, debido a que la ruta dice que venían de Nigrini e iban hacia Jocotitlán. El que los propietarios de la hacienda de Pastejé la hayan recuperado me parece bien, es preferible que la tengan allí a que se haya perdido, eso ni que dudar.

Ahora bien, habrá que recordar que, de acuerdo a varias opiniones de historiadores del Estado de México, específicamente de la región de Jilotepec, Acambay y Aculco, la de Pastejé y las siguientes Cabezas de Águila no corresponden al paso verdadero del ejercito Insurgente, como quiera, allí fueron puestas y las debemos de respetar.

Hacienda de Nigrini, municipio de Jiquipilco, Estado de México. Cabeza número 75


Esta es la antigua Hacienda de Nigrini, también conocida como Nixiní. Fotografía tomada de la revista Temoaya.

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Según la “ruta oficial” las Cabezas de Águila luego de Lerma, fueron puestas en Toluca y en Ixtlahuaca. De ambas poblaciones hemos dado ya cuenta en la ruta hacia el Monte de las Cruces, esta vez estamos ya de regreso y no volvemos a encontrar otras estelas en el camino. Debemos enfilar a la Hacienda de Nigrini o Nixiní, pero, debido a mi desconocimiento de la geografía del Estado de México, entré a Jiquipilco por la parte oriente, siendo que Nigriní está en la poniente, razón por la cual no puede documentar el sitio. Me queda la duda si en ese lugar existe o no una Cabeza de Águila. Cabe mencionar que las fotografías aquí presentadas corresponden a la Hacienda de Santa Isabel, en donde se dice que la tropa de Hidalgo pernoctó. El siguiente texto se debe a la colaboración del señor Javier Lara Bayón, a quién agradezco enormemente el que me haya concedido el honor de incluir un texto inédito de su autoría:


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“Empecemos el lunes 5 de noviembre de 1810, cuando Hidalgo emprendió la marcha desde la hacienda de San Antonio Niginí en dirección a la hacienda de Arroyozarco, punto en el que posiblemente planeaba tomar el Camino Real de Tierra Adentro para dirigirse a Querétaro. El mayor obstáculo que se interponía en su ruta era la sierra de San Andrés Timilpan (límite norte del extenso Valle de Toluca), que seguramente traspuso a través del paso de montaña conocido como Puerto de las Gallinas.


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Según la tradición, dentro de la jurisdicción de Timilpan y apenas bajando de la sierra, Hidalgo pasó por el rancho del Agua Bendita, perteneciente entonces a la hacienda de Arroyozarco. Posiblemente fue así, pero que su nombre haya derivado de la presencia del cura como quiere la conseja es sólo un mito: se llamaba así por lo menos desde 1734.


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Librado el obstáculo que representan las montañas, los insurgentes apresuraron el paso pues el terreno se vuelve fácil de transitar en la llanada de Huapango, a orillas del embalse del mismo nombre, pero también porque se habían enterado ya del avance del ejército realista del general Félix María Calleja desde San Luis Potosí por el Camino Real de Tierra Adentro, que había llegado ya el día anterior a San Juan del Río.


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Bordeando por necesidad la enorme presa de Huapango a lo largo de unos 20 kilómetros, las tropas de Hidalgo continuaron en dirección al norte. Fue en este trayecto al pie de la vertiente oriental de las montañas de Acambay cuando el ejército insurgente posiblemente pisó tierras del actual municipio de este nombre, como afirma más de un cronista local. Aunque mermado por la deserción que ha venido dándose sin cesar desde la Batalla del Monte de las Cruces, el ejército insurgente formaba aún una multitud imponente de 40,000 hombres que se extendía a lo largo de muchos kilómetros. Tanto así que, mientras la vanguardia de Allende había llegado ya a la hacienda de Arroyozarco, la retaguardia –en la que viajaban los prisioneros principales como el ingeniero militar don Diego García Conde, don Manuel Merino, intendente de Michoacán y el conde de Casa Rul, dueño de la más hermosa mansión de Guanajuato – se había quedado rezagada y tuvo que pasar la noche en las cumbres de la sierra de Timilpan.


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Anochece. A unas dos leguas al sur de la casa de la hacienda de Arroyozarco, Hidalgo se encontraba en las cercanías de la ranchería aculquense de El Azafrán cuando “llegó un dragón a caballo muy asustado, diciendo que un ejército de gachupines iba entrando en Arroyozarco”. Y no sólo eso, sino que habían tenido un breve enfrentamiento con ellos en el que les hicieron algunos muertos y tomaron varios prisioneros. Hidalgo seguramente no esperaba encontrarse tan pronto con los realistas de Calleja e intentó evadir el encuentro. Preguntó entonces qué población se halla cercana y alguno de sus hombres le respondió que a la izquierda, entre dos lomas, estaba San Jerónimo Aculco. Hidalgo ordenó la marcha en esa dirección y su ejército avanzó por la vega del río de Santa María hasta entrar a este pueblo por la calle que hoy lleva el nombre de Morelos…”


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Nos seguiremos yendo de la mano y del conocimiento de Lara Bayón en lo que fue la Batalla de Aculco, lugar por él de sobra conocido, pero será prudente hacer una anotación. Las siguientes estelas de Cabeza de Águila, a decir de, si no todos, sí la mayoría de los historiadores del Estado de México, están colocadas en forma errónea. Yo a esto agregaría el que hubo una selección en la ubicación de ellas considerando lo político, pues en 1960, cuando fueron colocadas, el Estado de México debería contar en la mayoría de sus municipios con al menos una Cabeza de Águila, esto lo digo en la base de que las siguientes en los municipios de Jocotitlán, Acambay y Polotitlán se alejan de la ruta lógica, cosa que ya vimos en el caso de Rayón y La Isla.

En esta vista satelital, podemos ver la Hacienda de Nigirni, en done está el punto rojo, es en donde se ubica la estela de Cabeza de Águila de la Ruta de Hidalgo.


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Fuentes:
Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. Archivo Histórico Municipal de Aculco (AHMA).
Suárez Argüello, Clara Elena. Camino Real y Carrera Larga: la arriería en la Nueva España durante el siglo XVIII. México, 1997. CIESAS.

Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. AHMA.
Cavo, Andrés. Suplemento a la historia de los tres siglos de México, durante el gobierno español. México, 1836. Imprenta de la Testamentaría de D. Alejandro Valdés. Tomo III.
Guerra, José. Historia de la Revolución de Nueva España. Londres, 1813. Imprenta de Guillermo Glindon.
Lastra, Yolanda. Los otomíes: su lengua e Historia. México, 2006. IIA UNAM.
Bustamante, Carlos María de. Campañas del general D. Felix María Calleja. México, 1828. Imprenta del Águila. Pág. 19
Comunicación del Ayuntamiento de Aculco a su superioridad. Aculco, 25 de mayo de 1825. Actas de Cabildo. Exp. 1. AHMA
Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia. Versión electrónica. México, 2007, Universidad Nacional Autónoma de México.
Alamán, Lucas. Historia de Méjico, desde los primeros movimientos que prepararon so independencia en el año de 1808 hasta la época presente. Tomo III. México, 1849-1850. Imprenta de J.M. Lara.
Bustamante, Carlos María de. Cuadro histórico de la Revolución Mexicana. México, 1961. Comisión Nacional para la Celebración del Sesquicentenario de la Proclamación de la Independencia Nacional y del Cincuentenario de la Revolución Mexicana. Tomo I.
AGN. Operaciones de Guerra. Vol. 141. Exp. 42. F. 76-78.
García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la Guerra de Independencia. México, 2002. H. Congreso de La Unión.
“Relación que hizo al virrey Venegas el coronel D. Diego García Conde, de todos los sucesos ocurridos en el ejército de Hidalgo desde el día 7 de octubre...” en Alamán Lucas. Historia de Méjico… Tomo I. Apéndice.
Sotelo, Pedro José. “Memoria del último de los primeros soldados de la independencia” (1874) en Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia de México de 1808 a 1821. Tomo II. Núm 178. México, 2007. UNAM. Edición electrónica.


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Para ver más sobre la hacienda de Santa Isabel, entra en este enlace:


Lerma, Estado de México. Cabeza número 74

Era la primera vez que estaba en Lerma, pensé encontrar los grandes manantiales del río justo allí, pero, al menos por el centro no los vi. Tampoco vi la Cabeza de Águila que se supone debería estar en este sitio que fue crucial en esa etapa anterior y posterior a la Batalla del Monte de las Cruces. Pregunté una y otra vez y nada, incluso no tenían idea de lo que les estaba preguntando.


“A la una de la tarde del día 2 de noviembre ya estaba esta Ciudad desocupada enteramente de la multitud del ejército de Hidalgo, y todo el vecindario consternado con el temor, que desde el día antes me tenía afectado, de que precisamente vendría de México tropa, tal vez á las ordenes de algun Gefe inconsiderado que se ocupara en residenciar nuestra conducta, suponiendo que habia tomado las armas a favor de los pronunciados.


A estos padecimientos del espiritu, se agregaba el de hallarse acefalo el Gobierno de Lerma; porque desde el dia 28 de Octubre que el ejercito de Hidalgo entró á Toluca, el Corregidor que lo era el español D. Tomas de Escovedo y Danza, creyendo que por momentos seria invadida esta Ciudad, por todo, ó alguna división del ejercito, precipitadamente migró para México, sin dejar encargado alguno que ejerciera sus funciones; sin embargo de que el Cura Hidalgo habia hecho cargo de la jurisdicción al director del Juzgado, que lo era un vecino de esta D. José María de Uribe: como este individuo se consideraba ilegalmente autorizado para tal encargo no se atrevio á ejercerlo, y el Pueblo se hallaba sin cabeza que lo gobernara.


En uno de estos dias aciagos para el vecindario de Lerma, se divulo, que de orden del Cura Hidalgo estaban repartiendo la Hacienda de S. Nicolas Peralta, que pertenecia entonces á los Religiosos Carmelitas, situada en esta jurisdicción; con tal noticia ocurrieron los indígenas, y otros que no lo eran, de los pueblos inmediatos á dicha hacienda, no á que se las repartieran, sino á saquearla y á echarse sobre cuanto en ella habia”. (1)


De todo esto da cuenta el Lermeño Imparcial, y con ello notamos cual fue una de las razones por las que don Miguel Hidalgo decidió no marchar sobre la ciudad de México. Se dice que por falta de parque, pero, luego de haber presenciado los saqueos que se fueron sucediendo desde el mismo 16 de septiembre en San Miguel el Grande, luego en Celaya y Guanajuato, para más adelante seguir por todo lo largo del camino; todo esto seguramente atemorizó al cura Hidalgo de una masacre descomunal… ahora el ejército insurgente se encontraba en dirección poniente.


Fuentes:


1.- Lermeño Imparcial. Relación histórica de la ocupación del Valle de Toluca por el ejército del cura Hidalgo. Imprenta del Sagrado Corazón. Querétaro, 1913. Publicado dentro del cuaderno número 47de la Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional. México, 1985.