viernes, 25 de septiembre de 2015

A 205 años de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas.

  Se cumplirán 205 años de la Toma de Granaditas, considerada el primer triunfo del incipiente Ejército Insurgente, se ha dicho que fue una toma gloriosa, que fue ese el verdadero inicio de la Guerra de Independencia. Habían pasado apenas 12 días de la proclamación en eso que ahora llamamos "Grito de la Independencia", ocurrido a las 6 de la mañana, es decir, "la hora prima" del domingo 16 de Septiembre de 1810 pero, por azares y avatares de la vida nacional, desde hace mucho lo celebramos un día antes, el 15 de Septiembre.

  Así como se distorsionó, por un día (si se quiere una horas), del 16 al 15 de Septiembre, igual se ha distorsionado la idea de que fue una victoria lo acontecido en Granaditas el día 28 del mismo mes. En Guanajuato el lunes próximo será día de fiesta, habrá desfile y varias ceremonias y en todos los libros de texto se seguirá diciendo que fue un hecho glorioso... seguimos distorsionando la historia pues lo ocurrido en Granaditas fue casi, casi lo mismo, solo que en Granaditas corrió la sangre, a lo que actualmente sucede en México en el caso de los desaparecidos en el estado de Guerrero: la gente no le cree al gobierno.

  Hace 205 años el Ejército Insurgente estaba en la villa de Salamanca, un día como hoy, 25 de Septiembre, saldría luego a Irapuato y de allí a Burras. Algunos que seguían a Hidalgo lo hacían por el real o medio real que les daría por cada día de trabajo en la guerra, otros lo que veían era la oportunidad de manifestar sus sentimientos en contra de los españoles, en pocas palabras, era la oportunidad de manifestarse en contra del gobierno, solo que aquí sí corrió la sangre. Pero no solo eso, sino que hubo saqueo, robo, amén de insultos y agresiones físicas en contra de ellos, los españoles que venían capturados de por donde pasaba el movimiento de insurrección. Desde Burras, el mismo 28, por la mañana, Miguel Hidalgo le advierte a su conocido (no sé si eran amigos) Juan Antonio Riaño, lo siguiente:

  “[...] yo no veo a los europeos como enemigos, sino solamente como un obstáculo que embaraza el buen éxito de nuestra empresa. Vuestra Señoría se servirá manifestar estas ideas a los europeos que se han reunido en esa Alhóndiga, para que resuelvan si se declaran por enemigos o convienen en quedar en calidad de prisioneros recibiendo un trato humano y benigno, como lo están experimentando los que traemos en nuestra compañía, hasta que se consiga la insinuada libertad e independencia, en cuyo caso entrarán en la clase de ciudadanos, quedando con derecho a que se les restituyan los bienes de que por ahora, para las exigencias de la nación, nos serviremos.

  Si, por el contrario, no accedieren a esta solicitud, aplicaré todas las fuerzas y ardides para destruirlos, sin que les quede esperanza de cuartel”.

  En Burras, Hidalgo preparaba la entrada a Guanajuato, no estaba solo, no me refiero a la presencia de los otros caudillos que iniciaron la insurrección, tampoco me refiero a los miles de indios, labradores en su mayoría, que en las haciendas y ranchos del pueblo de Dolores, la villa de San Miguel el Grande, el pueblo de Chamacuero, la villa de Celaya, el rancho del Guaxe, el de Amoles, el de Sarabia, la villa de Salamanca, las haciendas de Temascatío, La Calera, Jaripitío y Burras se le habían unido, dicen que más de veinte mil. Con Hidalgo, o por ahí cerca, estaban los españoles detenidos en Celaya, Salamanca e Irapuato. Todos serían asesinados, muchos degollados, a casi todos, antes de matarlos los desnudaron, y los horrores que sucedieron allí distan mucho de ser un "hecho glorioso".

  En Guanajuato se darían otros enfrentamientos, uno de ellos en Noviembre, encabezado por Calleja, Allende andaba por ahí, mientras que, Hidalgo estaba en Valladolid, en donde el degüello de españoles fue numeroso y al poco saldría rumbo a Guadalajara en donde lo nombrarían "Su Alteza Serenísima". Un año luego, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, penderían de cada una de las esquinas de la Alhóndiga.

  Hay por allí un libro que si bien es una novela, relata con escenas próximas a la realidad lo sucedido en la Alhóndiga, cuando, palabras más, palabras menos "corría sangre por la calle que baja al templo de Belén..." La novela se llama El ángel sin cabeza, es de Viki Baum, algo de ella puedes ver aquí.

   “Se derramó por toda la ciudad la confusión y el horror; se devoró por el más atroz saqueo, que jamás se habrá visto entre los más desalmados enemigos; casas, tiendas y los más ocultos lugares fueron destrozados, dilapidados y robados por los insurgentes y plebe amotinada, y las haciendas de platas con sus riquezas y utensilios Muladas y aperos, fueron igualmente el más apreciable pábulo de su insaciable latrocinio. Troya abrasada y saqueada por los griegos, no presentaría más funesto espectáculo que el que daba la vista de Guanajuato la noche del día 28 de septiembre. En las calles, plazas y casas, no se oían más que llantos y alaridos dolorosos por la pérdida de los padres, de los hijos, del os hermanos, de los parientes y amigos que habían perecido y muerto en granaditas. Familias enteras que en aquel día habían amanecido bajo el amparo y asilo de sus padres y maridos y en la mayor opulencia y abundancia, yacían en aquella noche en una deplorable orfandad, viudez miseria y necesidad. Espantosa metamorfosis que hijos ha hecho ver a las claras la caducidad de las cosas humanas.”. (2)



Fuente:

1.- Hernández y Dávalos, J.E. Colección de documentos para la historia de la guerra de independencia de México de 1808 a 1821. Tomo II, Comisión para los festejos del 175 aniversario del inicio de la Independencia. México, 1985. pp. 116 y 117

2.- Pública vindicación del ilustre ayuntamiento de Santa Fe de Guanajuato justificando su conducta moral y política en la entrada y crímenes que cometieron en aquella ciudad  las huestes insurgentes agavilladas por sus corifeos Miguel Hidalgo, Ignacio Allende. Boletín del Archivo General del Estado. No. 16. Guanajuato, Julio-octubre 1998, p.21

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