viernes, 14 de septiembre de 2018

Estela 51, San Juan Coajomulco, Estado de México, ¡Encontrada!

  Por suerte la lista de las estelas que me faltan por documentar es cada vez más corta, de las 5 pendientes en el Estado de México, una de ellas, fue localizada por un lector, David Juárez, a quien le agradezco enormemente su colaboración, así pues, quedan 4 más por ser localizadas para que, luego de 8 años de haber comenzado esta recopilación sepamos bien a bien cuáles siguen en pie.

  Las 4 que faltan son, tres de ellas, en el municipio de Toluca: # 60.- Hacienda de la Puerta, # 61.- Santa Cruz Atzcapotzaltongo, 62.- San Juan de la Cruz; y la #  73.- San Pedro Atlapulco, municipio de Ocoyoacac.


domingo, 2 de septiembre de 2018

Imágenes de Miguel Hidalgo y Costilla -parte 23-

526.- Caratula de la partitura del vals Hidalgo, 1896.

527.- El monumento a Hidalgo en Pachuca.

528.- Proyecto de escultura de Miguel Hidalgo de los Hermanos Islas.

529.- Obra de teatro en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato.

530.- Una de las tantas viñetas publicadas en 1960 en las que aparece Hidalgo.

531.- Hidalgo en la tequilera Corralejo.

532.- Portada del Almanaque de 1883.

533.- Otra viñeta.

534.- Alguien por ahí reconocerá los trazos del pintor...

535.- Un hidalgo niño idealizado.

536.- Monumento a Hidalgo en Aculco, Estado de México.

537.- Uno de los tantos dibujos del rostro idealizado del Padre de la Patria.

538.- Monumento a Hidalgo en San Luis Potosí, SLP.

539.-

540.- El monumento a Hidalgo que había en la plaza de Guadalupe en Guadalajara, Jal.

541.- Otro Hidalgo en Corralejo.

542.- Uno más en Corralejo.

543.- Dibujo de Miguel Hidalgo aproximándolo más a la realidad, pues ya no vemos en reflejada aquella idea del "venerable anciano".

544.- Un Museo, que más bien es una exposición en el rancho de Corralejo, dedicado a Hidalgo.

545.- Un Hidalgo idealizado, más aún su estandarte.

546.- Póster del 250 aniversario del nacimiento de Hidalgo.

547.- Póster del Sindicato de la Educación (SNTE) en ocasión del 250 aniversario de Hidalgo.

548.- La imagen de Hidalgo en el logotipo del Parador Turístico.

549.- Portada de un libro publicado en 1953 en ocasión del Bicentenario del natalicio de Hidalgo.

550.- El monumento a Hidalgo en Apaseo el Grande, Guanajuato en su ubicación original.

martes, 12 de junio de 2018

El uniforme militar del generalísimo Miguel Hidalgo.

     Había transcurrido poco más de un mes desde el Grito de Dolores cuando se formaliza el Ejército Insurgente, los hechos se dan en Acámbaro; dentro de la formación se incluyó el diseño de uniformes, cosa que me sorprende al ver que al ya Generalísimo Hidalgo se le había confeccionado un uniforme. La descripción de las divisas las hace Diego García Conde quien fue testigo de los hechos pues pocos días antes había sido hecho prisionero junto con Merino y Diego Rul. Ya liberado, en Guanajuato envía un informe al virrey Venegas el 12 de diciembre de 1810, el cual dice:

 “Luego conocimos que el ejército marchaba al día siguiente y que nos dejaba allí [en Acámbaro] para salir con él, sin embargo de haber pedido lo contrario, para podernos curar de las heridas, pero no se nos concedió.
  Volvimos a Acámbaro haciendo mansión en los pueblos de Indaparapeo y Zinapécuaro, y allí se hizo la gran promoción nombrando al cura de generalísimo; a Allende de capitán general; al padre Balleza, a Jiménez, a Arias y a Aldama de tenientes generales de campo, con cuyo motivo hubo misa de gracias y Te Deum con repiques y salvas, y después se pasó una revista al ejército, reducida a formar regimientos de a 1 000 hombres de a pie y de a caballo, y pasaban de 80 000.
  Los nuevamente ascendidos se pusieron sus uniformes y divisas, siendo el de Hidalgo un vestido azul con collarín, vuelta y solapa encarnada, con un bordado de labor muy menuda de plata y oro, un tahalí negro también bordado, y todos los cabos dorados, con una imagen grande de Nuestra Señora de Guadalupe de oro, colgada en el pecho.
  El de Allende, como capitán general, era una chaqueta de paño azul con collarín, vuelta y solapa encarnada, galón de plata en todas las costuras, y un cordón en cada hombro que dando vuelta en círculo, se juntaban por debajo del brazo en un botón y borla colgando hasta medio muslo: los tenientes generales con el mismo uniforme, solo llevaban un cordón a la derecha y los mariscales de campos a la izquierda.
  Los brigadieres, a más de los tres galones de coronel, un bordado muy angostito; y todos los demás la misma divisa de nuestro uso.
  A todo el que presentaba mil hombres, lo hacían coronel y tenía tres pesos diarios: igual sueldo disfrutaban el capitán de caballería: el soldado de a caballo un peso diario, y cuatro reales el indio de a pie: los generales y mariscales de campo me decían que no tenían sueldo alguno, y que antes bien habían gastado todos sus intereses; pero lo cierto es que triunfaban y gastaban cuanto querían, como que en los saqueos cogían anticipadamente lo mejor.
  Salimos el día inmediato para Maravatío, y de allí para la hacienda de Tepetongo, y a poco de haber salido de esta población hubo una alarma, diciendo que los gachupines se iban apareciendo en la loma inmediata, con cuyo motivo se hizo avanzar el ejército, que según el desorden en que marchaba siempre, y la gran cola que hacía, esta operación era de muchas horas, pues los indios iban cargando a sus hijos, carneros y cuartos de res, y es de advertir que de los saqueos que hacían, se llevaban las puertas, mesas, sillas, y hasta las vigas sobre sus hombros.
  Se llegó a nosotros el general Balleza y nos hizo atar a los cuatro que íbamos en el coche, a pesar de que los dragones de escolta se resistieron a hacerlo, y hasta lloraron al tiempo de ejecutarlo.
  El motivo de este trastorno no fue otro, que dos europeos escapados de una hacienda que vieron correr, los que ya cogidos se apaciguó el alboroto y nos desataron.
  Después hicimos las jornadas a la hacienda de La Jordana, Ixtlahuaca y Toluca sin novedad particular, más de la corriente de los insultos y gritería continua de la indiada.
  A la salida de esta ciudad, donde nos quedamos con el padre Balleza, después de haber marchado el ejército empezó la plebe a saquear la casa de un europeo, la que atacada por su guardia fue acosada y encerrada en el cementerio de la parroquia, desde donde el citado Balleza empezó a predicar contra los gachupines diciéndoles que no habían hecho más que quitarles el pan de las manos; pero pronto serían los indios dueños de todo; que ellos no trabajaban ni se exponían con otras ideas; pero que no por eso debían saquear las fincas ni las casas, cuyos productos se repartirán después con igualdad; que Nuestra Señora de Guadalupe era la protectora de su causa, y que ya que la había comenzado felizmente, con la misma felicidad la concluiría: les tiraba puñados de medios de cuando en cuando, alternándolos con las voces de mueran los gachupines, de suerte que juntó multitud de plebe, y se marchó con su guardia dejándonos a su discreción , pues solo teníamos una corta compañía de escolta repartida en dos coches, muy distantes uno del otro, y amenazados por los insultos y gritería de ser despedazados.
  Allí me tomaron los indios de su cuenta, empeñados en que yo era el general Calleja, y así se me amontonaban, diciéndose unos a otros: mira al descolorido y descalabrado, es el bribón de Calleja; ¡ah perro! Ahora no te has de escapar, y otras insolencias mucho mayores, que obligaron a la guardia a desengañarlos de que yo no era el que pensaban.

Fuente:

Documento Nu,. 19, Lib. 2, Cap. 3, fol. 296 en los anexos de Lucas Alamán, Historia de Méjico, Tomo I, Segunda Edición, Editorial Jus, México, 1968. pp. 375-390

martes, 22 de mayo de 2018

1680, la rebelión de Popé en el Nuevo México.

  Pensando que en el silgo XVII el territorio conocido como Nuevo México formaba parte de la Nueva España, será interesante incluir entre los alzados y alzamientos anteriores al grito de Hidalgo al líder del pueblo Tewa, Popé o Po'pay:

  "La rebelión o revuelta de los indios, o rebelión de Popé de 1680 fue una rebelión de gran parte de los indios pueblo bajo el mando del caudillo Popé contra los españoles, colonizadores en la provincia de Santa Fe de Nuevo México, en el actual estado estadounidense de Nuevo México.​ La rebelión se cobró la vida de 400 españoles y obligó al abandono de sus casas, tierras y posesiones a más de 2.000 colonos. Doce años más tarde los españoles regresaron y fueron capaces de re-asentarse en Nuevo México con leve oposición". (Wikipedia)

lunes, 7 de mayo de 2018

Salamanca, escenario de incontables enfrentamientos durante la guerra de Independencia

  La parte norte del municipio de Salamanca y, en general todo el territorio municipal fue escenario de los enfrentamientos de realistas e insurgentes. En el siguiente documento veremos que la hacienda de Temascatío, propiedad de la familia Bustamante de Guanajuato, había sido seleccionado como centro de operaciones. Se mencionan otras haciendas de la región, próximas a ella, como la de San José de Mendoza, hacia el oriente de Temascatío y la de Santa Anna de Cruces al sur-oriente. La falda de la sierra que se menciona en el parte es la de Codornices.

Oficio del Señor Coronel y comandante general Don Antonio Linares.

Excelentísimo Señor:


Manifestándome el teniente coronel graduado del regimiento del Príncipe, don Esuebio Moreno en el adjunto parte los felices resultados que se están logrando con los nuevos destacamentos y correrías incesantes  que hacen las tropas en debido cumplimiento de las inviolables órdenes de V.E., tengo la satisfacción de dirigirlo original a las superiores manos de V.E. para su debido conocimiento. 

Manifiesta dicho jefe sus correrías continuas con bastante fruto, y lo que es más se va observando en todas las gentes de los pueblos y haciendas bastante entusiasmo para defenderse de los restos de la canalla revolucionaria y dar prueba a favor de la inocente causa del Rey nuestro Señor.

En estas circunstancias llevando delante el justificado sistema de V.E. quisiera que mereciese la superior aprobación de V.E., que el Señor coronel D. Anastacio Bustamante se colocase en el pueblo de S. Juan de la Vega con solo 200 Dragones del regimiento de S. Luis, cuya fuerza es más que suficiente para que en combinación con las tropas de Querétaro coadyuve al exterminio de las gavillas de Jalapa y facilite la apertura del camino de Celaya hasta San Miguel el Grande con el auxilio del destacamento de Chamacuero que está al tránsito de aquella villa. De este modo lograré que esta hermosa partida se empleé en objeto que la merezca, pues en el día hallándose la jurisdicción del Valle de Santiago con el gran apoyo de las tropas de Puruándiro y los nuevos destacamentos de Pantoja y Pueblo Nuevo, solo resta la organización de sus haciendas que se puede lograr con ahorro de mucha tropa comenzando  por las principales o por aquellas que por sí solas pueden defenderse con solo que se les auxilie con alguna tropa por término corto que necesiten para fortificarse.

  Bajo este principio he organizado la hacienda de Temascatío donde he reunido más de mil familias, y bien pronto organizaré la de Cruces y Mendoza con la misma tropa, tanto porque estoy de acuerdo con el dueño de ella como porque logra también los auxilios de Temascatío.

  Todo lo que siendo dirigido a establecer una línea impenetrable a la falda de la sierra para colocar dentro de ella todas las familias que se hallan por la parte de arriba como la justificación de V.E. me tiene prevenido, espero de su notoria previsión se sirva aprobármelo, pues de este modo sin causar extorsiones ni vejaciones como lo exige la causa pública y lo desea el infatigable celo de V.E. caminaré rápidamente a la deseada paz. Sin que hacienda ni rancho alguno no quede alarmado, y en la actitud debida de que son todos verdaderos defensores de la quietud pública y de los derechos inconclusos de nuestro amado Soberano.

  Dios guarde a V.E. muchos años. Salamanca, octubre 15 de 1819. -Excmo. Sr. Antonio de Linares. -Excmo. Sr. Virrey Conde del Venadito.

Fuente:

Gaceta del Gobierno de México. Del sábado 6 de noviembre de 1819. México. Tomo X, No. 150, pp. 1167-1168.

martes, 24 de abril de 2018

Algo ocurrido en la Hacienda de la Tlachiquera antes del paso de Mina

   Hace poco vimos en este espacio la relatoria que hace Giacomo Constantino Beltrami de lo ocurrido por el rumbo de León, Guanajuato, cuando Francisco Javier Mina revolucionaba en la zona. Por mera casualidad encuentro en el Archivo Histórico del Estado de Guanajuato un documento que relato algo ocurrido en la Hacienda de la Tlachiquera algunos años antes del paso de Mina, creo que ahí encontraremos varias menciones interesantes que nos dejarán ver lo que era el día a día cuando la región se encontraba inmersa en la incertidumbre que causaban los continuos asaltos de uno y otro bando cuando la larga guerra por la independencia iba apenas a la mitad de su desarrollo:

  Guanajuato, abril 6 de 1814. Este día, por ante mi y en el Registro de Instrumentos Públicos de mi cargo, Doña María Josefa Gorráez, viuda del Regidor Don Francisco María de Herrera, en consorcio de sus legítimos hijos, Da. Manuela y Dn. Manuel de Herrera y Gorráez, celebraron escritura de obligación en favor de la Hacienda Pública, por la cantidad de 23,000 pesos, resto de los 25,000 en que fueron condenados por el Señor Comandante General de Armas de ésta Provincia con el Coronel Agustín de Iturbide, su otro hijo, Don José Mariano Herrera y Gorráez, en consorcio de Don José Domingo Estrada y Don Miguel Borja, que por el crimen que cometieron de infidencia y hacer monedas falsas, obligándose los celebrantes del citado instrumento a que mientras no hagan redención de los citados 23,000 pesos, han de verificarse el rédito anual del cinco por ciento conforme a la Ley Real y nueva reducción de censos. Y para seguro de uno y otro, hipotecaron especial y expresamente sin que la obligación general de bienes derogue ni perjudique a la especial, ni por el contrario ésta o aquella, la Hacienda de labor y campo nombrada La Tlachiquera, con todas sus tierras, labores, simientes, pastos, aguajes, fábricas y demás de que se compone, sin sus reservas alguna, ubicada en la Jurisdicción de la villa de San Felipe, habida legítimamente por herencia de su marido y padre de los celebrantes, Don Francisco María de Herrera, como todo más por menos consta en la citada escritura a que en lo necesario me remito. Y para que conste pongo ese registro. De ello doy fe. 

José Ignacio Rocha.


Fuente:

AHEG. Libro de Becerro No. 9, 1814-1815, f.6v.-7v.