lunes, 10 de febrero de 2020

La posibilidad de que Hidalgo cruzara el río Santiago por San Cristóbal, luego de la derrota de Calderón

   De los dos pendientes que mantengo en el desarrollo cabal de la Ruta de Hidalgo uno de ellos es el paso a través del actual municipio de General Cepeda, Coahuila, específicamente lo que se refiere a la colocación de las estelas pues hasta la fecha no me ha sido posible encontrar dato ni imagen alguna. El otro es el cruce de Miguel Hidalgo luego de la derrota sufrida en Puente de Calderón.
   Ahora que, gracias al obsequio de un buen amigo, tengo acceso a la última publicación de la autoridad en materia de estudio histórico sobre el Padre de la Patria, Carlos Herrejón. En su estudio menciona una posibilidad más a la ruta que siguió luego de lo ocurrido aquel 17 de enero de 1811, cruzando por San Cristóbal de la Barranca.

   A las tres de la tarde los realistas eran dueños de las posiciones otrora de los insurgentes. Perdieron casi todo. Ignacio Rayón pudo rescatar unos trescientos mil pesos y tomó el rumbo de Aguscalientes hacia donde también se dirigieron los demás caudillos. Algunos autores opinan que Hidalgo volvió a Guadalajara la madrugada del 18, y de allí salió hasta el 19 cruzando el Santiago por San Cristóbal de la Barranca para enfilar hacia Cuquío. Pero la entrada a Guadalajara solo fue un rumor ocasionado por la llegada de muchos que regresaban de puente de Calderón.
   Hidalgo, aunque al principio tomó el camino de retorno a Guadalajara, en realidad traspuso pronto el río Santiago, ya por puente Grande, ya por San Cristóbal de la Barranca. Probablemente pernoctó en el rancho de San Agustín de las Calabazas, donde él y sus acompañantes no comieron sino aguacates; y ciertamente a las diez de la mañana del viernes 18 llegó a Cuquío en compañía de Arias, Camargo y otros cuatro hombres.
   “Luego que desmontó del caballo, les dijo a las personas que había allí: “desgracias, desgracias; pero no hay cuidado, que pronto nos veremos”. Pidió de almorzar unos huevos que se les dieron y antes de media hora se retiró en compañía de los nominados y otra porción de insurgentes que mientras duró el almuerzo habían ido llegando en pelotones, tomando el camino que sale para Zacatecas.”
    La casa donde almorzaron era del encargado de la vara de mando, Ramón Zúñiga.

   Hidalgo necesitaba reponerse y descansar en algún lugar seguro; entonces, no sabemos con cuantos acompañantes, pero seguramente muy pocos, se dirigió a San José de Gracia, en el actual estado de Aguascalientes, y ahí arribó el sábado 19 de enero a las ocho de la noche, yendo a hospedarse a la casa cural del párroco Pedro Cervantes, donde se mantuvo por cuatro días, pues no salió hasta “las cinco de la mañana del día 24 del mismo para la hacienda del Pabellón”, cercana a San José.
   Allende pasó también por Cuquío el mismo día que hidalgo pero hacia las cinco de la tarde “con otra porción de insurgentes, y entre ellos, Marroquín, traía herido de bala un muslo”. A pesar de ello en el trayecto al parecer trató de quitar la vida a allende, tal vez porque se le reprochaban los asesinatos de civiles europeos o alguna responsabilidad en la derrota. Esa noche allende “juró que había de seguir la empresa hasta vencer o morir”. “durmieron todos en este pueblo y el sábado 19 al amanecer siguió allende el rumbo del cura con los que le acompañaban.
   En realidad, parece que hidalgo estaba al principio de incógnito en San José, pues allende no llegó ahí sino que se dirigió a Aguascalientes, donde se hallaba Rafael de Iriarte con 1,500 hombres que se sumaron a los dispersos que se fueron concentrando en aquella población hasta componer un ejército de poco más de dos mil efectivos. Asimismo se contó con unos doscientos mil pesos que Iriarte había sacado de San Luis Potosí, los cuales, sumados a los que había rescatado Rayón, llegaron a medio millón. a pesar de estos alivios, algunos como Juan Almada y Mariano Balleza empezaron a comentar entre sí la posibilidad de desertar.
   Probablemente el 23 allende se enteró de que hidalgo estaba en San José y lo convocó a reunirse el jueves 24 en la hacienda de Pabellón, al norte de Aguascalientes. El militar, junto con varios de los principales jefes, ya había planteado el objetivo de la reunión: destituir al cura Hidalgo del mando supremo de la insurgencia. Tan luego como llegó, allende le hizo una serie de reproches apoyado por otros jefes: el fracaso de puente de Calderón, empeñarse en decisiones equivocadas como en Aculco, su mando autocrático, excluir a rey, las ejecuciones de europeos, etcétera. En consecuencia él mismo, Arias, Casas y Arroyo le exigieron la renuncia al mando. Hidalgo replicó tenazmente hasta que allende y demás lo amenazaron de muerte si no renunciaba, de modo que hubo de hacerlo.
   Rayón trató de palear el incidente proponiendo que el mando militar recayese todo en Allende y que Hidalgo conservara el político, cosa que cuando menos en apariencia, así se verificó, pues el despojo del mando no se dio a conocer a la tropa y el cura siguió firmando papeles, a veces solo y a veces alimón con allende, pero este último tenía el mando supremo. (1)

  Recapitulando sobre el trazo de la ruta que se hizo en 1960, dentro de los festejos del Sesquicentenario, que es lo que nos interesa más, vemos que se estableció de un modo pero que, con los estudios documentados que siguieron luego, es bueno considerar los datos aportados. Hasta el momento esta es la ruta establecida por las estelas o Cabezas de Águila:

139.- La Laja, muncicipio de Zapotlanejo. No existe.
140.- Puente Grande, municipio de Tonalá. 14 de enero. Existe, en buenas condiciones.
141.- Zapotlanejo, 15 de enero. Existe, en buenas condiciones.
142.- Puente de Calderón, municipio de Zapotlajeno 16 de enero. No existe.
143.- Manatán municipio de Zapotlanejo. NO TENGO DATOS
144.- Las Calabazas. municipio de Acatic. NO TENGO DATOS
145.- Tepetates, municipio de Acatic. NO TENGO DATOS
146.- Tepeposco, municipio de Cuquío. NO TENGO DATOS
147.- Cuquío, 17 de enero. Existe, está pintada de blanco.
A partir de este punto se viene la tercera gran discusión entre los historiadores pues no han podido determinar cual fue el camino que siguió, si por Tocaltiche, si por Apozol o por Aguascalientes.
148.- Ocotic, municipio de Cuquío. Sí existe está en buenas condiciones.
149.- Las Cruces, municipio de Cuquío, sí existe, está en buenas condiciones.
150.- Palmarejo, municipio de Moyahua. NO TENGO DATOS
151.- Atecajete, municipo de Moyahua. NO TENGO DATOS
152.- Santa Rosa, actual Alameda Juárez, municipio de Moyahua. Se ubica a un costado de la carretera.
153.- Moyahua. Dicen que sí existe, en buenas condiciones.
154.- Juchipila. Sí existe, en regulares condiciones.
155.- Apozol. Sí existe, a un costado de la carretera.
156.- Jalpa. Fue recolocada en enero de 2017.
157.- Valle de Huajucar, actual Calvillo, 19 de enero. Sí existe, integrada a un monumento.
158.- Presa de los Serna, municipio de Calvillo. Dicen sí existe, está dentro del Centro de Salud.
159.- San José de Gracia, 20 de enero. Existe, está en buenas condiciones.
160.- Hacienda de San Blas de Pabellón, municipio de Rincón de Romos. 25 de enero, si existe, en buenas condiciones.

Fuente:

1.- Herrejón Peredo, Carlos. Hidalgo: maestro, párroco e insurgente. Editorial Clío. México, 2014, pp. 391-393

jueves, 9 de enero de 2020

Los monumentos a Miguel Hidalgo y Costilla -24-

  Será bueno recapitular lo que ha sido este espacio llamado Cabezas de Águila. Si lo has seguido desde que lo comencé, en abril de 2010, sabrás que fue mi colaboración a eso que me (quizá a ti también) entusiasmó mucho y que pensé sería la réplica de las fastuosas Fiestas del Centenario, cosa que no fue en lo mínimo, como quiera el fervor se mantuvo. Mi aportación consistió en saber toda la idea que, en ocasión del Sesquicentenario (150 años) del movimiento de insurrección se concibió como La Ruta de Hidalgo, que era marcar con 260 estelas el recorrido que hizo Miguel Hidalgo desde Dolores, el 16 de septiembre de 1810 hasta Chihuahua, en donde fue ejecutado el 30 de julio de 1811. Hice el recorrido físicamente hasta Zacatecas, el resto no me fue posible pues mi presupuesto estaba agotado. Para completar la ruta por el estado de San Luis Potosí conté con la ayuda del Lic. Rafael Reyes, Cronista del municipio de Moctezuma; Cohuila, Durngo y Chihuahua lo pude realizar por mapa satelital. 

Decidí continuar la ruta, esta vez de las ciudades de Chihuahua a Guanajuato pues, como bien lo sabemos, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez fueron puestas en cada ángulo de la Alhóndiga de Granaditas. Ocurrió luego que los cuerpos fueron exhumados del panteón de Chihuahua y fueron enviados a la Ciudad de México y depositados en la Catedral. Ahí permanecieron casi un siglo, para ser luego depositados en la recién inaugurada Columna de la Independencia. Todavía en 2010 hubo un traslado más de los restos, esta vez para estudios forenses, esa ceremonia, la de exhumación en la Columna la pude ver y fue impactante en extremo. De todo ello dí cuenta. Como también de las muchas mujeres que habían sido olvidadas y que participaron activamente en el movimiento. Otra carpeta que abrí (la que ahora ves) fue la de la imagen de Miguel Hidalgo y la forma en que ha sido representada a lo largo del tiempo, cada artículo que subo al respecto contiene 25 imágenes, este es el número 2 de la serie y comienza con la número  

551.- Una recreación del Padre de la Patria en la etiqueta de un mezcal, el Siete Misterios.

552.- En las Fiestas Patrias de Comonfort, Guanajuato.

553.- Una estilización más de la cara de Miguel Hidalgo... ¿o es una interpretación?

554.- En el Centro SCOP, nombre que tenía antes la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Por cierto, no se sabe (yo no lo sé) cuál será el destino de todos los murales pues con el sismo de 2017 fue dañado el edificio.


555.- Otra interpretación artística de Hidalgo.

556.- Ya no recuerdo en dónde está este monumento a Hidalgo.

557.- La siempre presente imagen de Miguel Hidalgo en los libros de primaria.

558.- Un busto más que fue colocado en Dolores Hidalgo.

559.- Nogales, Sonora.

560.- Y una estatua más, esta vez del tipo ecuestre también en Dolores Hidalgo.

561.- En la Hacienda de la Erre, municipio de Dolores Hidalgo, la que fuera la primera escala del 16 de septiembre de 1810 y es la Estela número dos de la ruta.

562.- Uno de los tantos libros sobre Hidalgo.

563- Los Caballeros de Colón en una de sus Jornadas.

564.- Un Hidalgo con rasgos juveniles en la portada de este libro.

565.- En la estación del Metro Insurgentes.

566.- En uno de los glifos que en realidad son escudos municipales con reminiscencia del tépet nahua de uno de los municipios del Estado de México.

 567.- En un periódico de circulación nacional en ocasión de las Fiestas Patrias 2019

568.- En el nuevo billete de doscientos pesos.

569.- En uno de los tantos libros de texto sobre la Historia de México.

570.- En ocasión de las manifestaciones feministas.

571.- En la presentación del libro, Arte entre vecinos.

572.- Huandacareo, Mich.

 573.- Cartel de una exposición

574.- Cartel promocional de la obra de teatro Clandestino, en Querétaro.

575.- Curioso dato.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Cabeza de Águila No. 82, ¡Encontrada! Nixini, Estado de México

  Para comenzar diré que gracias a David Juárez sabemos de la existencia de la Cabeza de Águila, la Estela número 82 que marca la Ruta de la Libertad, levantada en 1960 en ocasión del Sesquicentenario del inicio de la Guerra de Independencia, que existe, no en la Hacienda de Nigrini como lo marqué hace ya 9 años, sino en la comunidad que tiene por nombre San Antonio Nixini.

   La estela, me comenta David, está en buenas condiciones y se localiza dentro del predio que ocupa la Escuela Primaria Hermenegildo Galeana; como bien lo sabemos, como el proyecto fue elaborado por la Secretaría de Educación, entonces encabezada por Jaime Torres Bodet, fue, en muchos casos, especialmente en las zonas rurales, que las estelas se colocaron en terreno perteneciente a la escuela de la localidad, es decir, dentro de la propiedad de la SEP; tal es el caso de la que ahora vemos.

  Con este testimonio comprobamos que las estelas siguen ahí... aunque faltan algunas de ser localizadas, pocas por cierto tres en el municipio de Toluca: en la ex Hacienda de la Puerta, Santa Cruz Atzcapotzaltongo,y en San Juan de la Cruz. ¿Existirán aún? ¿Se sabe que ahí estuvieron? eso no lo sé aún. En el caso de San Pedro Atlapulco, casi estoy seguro, pues en 2010 pasé por ahí y creo, si mal no recuerdo, que justo a un lado, o frente a la parroquia está colocada. Esa vez, tuve un problema y fue que, cuando bajé las fotos que tomé a un disco, muchas de las imágenes las perdí, entre ellas, las de Atlapulco.



lunes, 12 de agosto de 2019

La toma de Oaxaca por Morelos

  La toma de Oaxaca marcó una época crítica para la dominación española en México. "Tenemos en Oaxaca, -escribía Morelos á Bayon- una provincia que vale por un reino, custodiada de mares por oriente y poniente, y por montañas por el sur en la raja de Guatemala, y por el norte en las "Mixtecas". Y cierto que no eran exageradas las apreciaciones del bravo campeón, pues que la provincia que acababan de conquistar sus armas vencedoras, era fecunda en recursos de toda especie. Pero más que en los resultados inmediatos que este triunfo produjo á la causa de la independencia, fijémonos en la posición ventajosa que hizo adquirir á los ejércitos independientes.

  Situado Morelos en Oaxaca, podía considerarse como en el centro de un inmenso campo atrincherado por la naturaleza misma, y cuyos dos extremos se apoyaban en los países impenetrables por la aspereza del suelo y condición del clima; países que forman el declive de la cordillera Central inicia ambas costas, presentando un frente con pocas y difíciles entradas, por las cuales podía á su elección desembocar con todas sus fuerzas sobre el punto que más le conviniese. Amenazaba desde allí, como desde un centro formidable, á las villas de Orizaba y Córdova y á la carretera de Veracruz, situada hacia el norte, á la provincia de Puebla, y á los valles de Cuautla y Cuernavaca hacia el noroeste. El Sur, en toda su vasta y abrasada extensión desde Tehuantepec hasta los mortíferos pantanos de Colima, estaba en poder de los independientes, pues que las fuerzas realistas que al principiar el año de 1813 se hallaban cercanas á la Costa grande, fueron empujadas desde Jamiltepec hasta Acapulco por el valor, la bizarría y la pericia de los Bravos. Agreguemos que todo el norte de la provincia de Veracruz, reconocía á los jefes independientes que allí habían alzado su gloriosa bandera.

  Tal fue el resultado de la toma de Oaxaca, y remontándonos al origen, tal el fruto de la determinación de Morelos al situarse en Tehuacán, pues que de ahí partió para posesionarse tan felizmente de la antigua Antequera.

  Los enemigos de la independencia, al confesar estos grandiosos resultados, han pretendido en vano amenguar el mérito de Morelos, atribuyéndolos á mero efecto de la casualidad, y á los errores de los jefes realistas á quienes hubo de combatir. ¡La casualidad! pues qué ¿el acaso puede disponer solo una serie de operaciones militares eslabonadas y conexas entre sí de tal manera, que las unas parecen ser la consecuencia de las otras? La casualidad, sosteniendo por tanto tiempo lo que es obra del genio, acabaría por convencer á los detractores de Morelos, que la ciega influencia del acaso se ejercía en todo el orden moral! No: ceda la calumnia á la luminosa é incontrovertible verdad, que le queda á Morelos inmarcesible gloria, aun cuando se admitiera la intervención de la ciega fortuna en sus admirables combinaciones. Y ni siquiera puede amenguarse su mérito aduciendo los errores cometidos por los jefes encargados de combatirle, pues que para aprovecharse de los errores ajenos son precisos un tino y un acierto que no pueden proceder más que del juicio y de la reflexión.

   El virrey entre tanto, dice el historiador Alamán, obligado a resguardar una larga línea sin poder cubrir todos los puntos amenazados, hubiera tenido que perder sucesivamente unos tras de los otros; y una vez ocupadas las villas, Tehuacán, Tepeaca, Cuautla y Cuernavaca, se habrían encontrad o en muy difícil posición Puebla y México; y si para su defensa hubiera tenido el gobierno que llamar las tropas que tenía empleadas en otros lugares, como lo hizo cuando Hidalgo se aproximaba á México, y cuando tuvo que reunir sus fuerzas para el sitio de Cuautla, la revolución hubiera hecho rápidos progresos en los puntos que hubieran quedando desguarnecidos, y el triunfo de ésta podía tenerse por seguro. Morelos conocía la importancia de su posición; y en su correspondencia con Rayón, se le ve indeciso sobre el plan que debía seguir para sacar de ello la mayor ventaja.

  Presentaronsele por aquellos días (Enero de 1813) dos individuos del cabildo de Tlaxcala, con una exposición que "le decidió á mandar á Montaño á ocupar aquella ciudad, mientras podía marchar á ella él mismo, lo que por entonces le impedía el acabar do hacerse dueño de la costa del Sur, vencido el obstáculo de Jamiltepec. Ocupada Tlaxcala, creía seguro posesionarse de Puebla y aun de México, para cuyo fin invitaba á Rayón, para que unido con sus compañeros de la junta, llamase la atención por el lado de Toluca, para que no cayesen sobre él todas las fuerzas del gobierno, como había sucedido en el sitio de Cuautla; ó si esto no podía verificarse, se inclinaba á dirigirse á las villas de Orizaba y Córdova.

  Indeciso entre estos diversos planes, acabó por adoptar otro enteramente diverso, y que no podía producirle ventaja alguna, abandonando el teatro de sus recientes triunfos para trasladarse al punto más remoto y por entonces, menos importante del vasto territorio que dominaba, con el fin de proseguir por sí mismo el sitio de Acapulco: empresa lenta, de dudoso éxito, y que aun obtenido el resultado que se proponía, en nada ó en muy poco contribuía al objeto importante de sus miras, no pudiendo de ningún modo compensar la adquisición de aquel puerto, el tiempo que era menester para lograrla, dando á su enemigo el que necesitaba para reunir fuerzas, y combinar mejor sus planes para la siguiente campaña.

  Juzgada hoy la expedición de Morelos á Acapulco en 1813, debe considerarse indudablemente como un fatal error que acarreó en lo sucesivo grandes desastres al caudillo y á la causa do la independencia. Pero esta falta no autoriza á sus detractores, para atribuir á la casualidad la larga y brillante serie de sus anteriores victorias, en el curso de 1811 y 1812.

  Además, coloquémonos por un momento en aquella época, hagamos un esfuerzo y pongámonos en lugar de los hombres de ese tiempo; revistamos por un momento sus preocupaciones, sus falsas ideas respecto de muchos hechos, sus apreciaciones erróneas—culpa, no de su escaso mérito, sino de la poca instrucción que concedía á los hijos del país una dominación suspicaz, brutal y estúpida—y entonces, y solo entonces podremos apreciar con estricta justicia muchos de los actos de nuestros héroes.

  Morelos, al recibir su nombramiento de coronel en Charo, de manos de Hidalgo, recibió también del generalísimo el encargo especial de apoderarse del puerto y fortaleza de Acapulco, y ya hemos visto que su primera campaña, al terminar el año de 1810 y durante los primeros meses del siguiente, no tuvo otro objeto que cumplir las instrucciones del jefe de la revolución. Los escasos elementos de guerra no le concedieron entonces el triunfo; pero una vez fuerte y dueño de Oaxaca, creyó que era llegado el momento de ejecutar las ordenes de Hidalgo, cuya memoria fue siempre en nuestro héroe objeto de un culto constante. Pero hay más en abono de Morelos: entraba en sus planes poseer aquel punto como elemento muy necesario para sus miras; y si le daba la importancia que no tenía, era nacida su creencia de errores que no estaba en su mano evitar. En una carta que escribió desde Yanhuitlán al intendente Ayala, están expresadas sus ideas y revelados los cálculos que le indujeron á marchar sobre Acapulco por segunda vez.

  Es indispensable, decía Morelos á Ayala, que tengamos cuanto antes un puerto, pues de su posesión obtendremos inmensas ventajas. El francés ya está en Cádiz, pero tan gastado, que no se repone en dos años que nos faltan, y entonces ya lo esperaremos en Veracruz. El inglés europeo me escribe como proponiéndome que ayudará, si nos obligamos á pagarles los millones que le deben los gachupines comerciantes de México, Veracruz y Cádiz. El anglo-americano me lía escrito á favor, pero me han interceptado los pliegos; y estoy al abrir comunicación con él y será puramente de comercio, á feria de grana y otros efectos por fusiles, pues no tenemos necesidad de obligar á la nación apagar dependencias viejas, ilegítimamente contraídas y á favor de nuestros enemigos. Ya estamos en predicamento firme: Oaxaca es el pie de la conquista del reino: Acapulco es una de las puertas que debemos adquirir y cuidar como segunda después de Veracruz; pues aunque la tercera es San Blas, adquiridas las dos primeras ríase V. S. de la tercera. De suerte que una apreciación errónea, pero de ningún modo el acaso ni la falta de un plan militar, le impulsó á la conquista de Acapulco.

  Morelos salió de Oaxaca el 7 de Febrero de 1813, habiéndole precedido dos días los generales Galeana y Matamoros al frente de sus respectivas divisiones. En Yanhuitlán, punto de la provincia de Oaxaca sobre el camino de Huajuápan, quedó de observación el segundo de estos jefes por orden de Morelos, continuando éste su marcha con la división que estaba á sus inmediatas órdenes unida á la del intrépido Galeana.  


Fuente:

Eduardo L. Gallo, Editor. Biografías de los personajes notables dese ante de la Conquista hasta nuestros días. Tomo IV. Imprenta de I. Cumplido, México. 1874. pp 99-105

sábado, 10 de agosto de 2019

La participación de Oaxaca en los primeros años de la Guerra de Independencia

   Quizá el pasaje del Sitio de Cuautla, especialmente su inicio, con la participación de Narciso Mendoza, el Niño Artillero, sea la página más conocida del movimiento de insurrección por la zona sur de México, esto aunado a la presencia del Generalísimo Morelos; es por eso que ahora, que camino por las calles de la ciudad de Oaxaca y veo las placas que recuerdan la participación de oaxaqueños en el movimiento libertario, me obliga a saber más del tema, razón por la cual comparto el siguiente texto:

   No debemos olvidar entre los héroes de aquel día al teniente-coronel Guadalupe Victoria, quien doce años más tarde fue el primer presidente de la República mexicana. En tanto que los demás jefes independientes, Matamoros, Galeana, Mier y Terán y Bravo, se cubrían de gloria asaltando y tomando las fuertes posiciones de los realistas, Victoria, que atacaba por el lado del Juego de pelota, defendido por profundo foso, se vio detenido por un horrible fuego, que le dirigía el enemigo desde las troneras de aquel edificio. Llegaban hasta Victoria los alegres repiques de Santo Domingo y el Carmen, anunciándole que sus compañeros de armas habían penetrado hasta el centro de Oaxaca; ardía de impaciencia y animaba á sus soldados que retrocedían ante aquel fuego espantoso á que servían de blanco de repente Victoria arroja su acero hasta donde se hallaban los españoles, y gritándoles: "Va mi espada en prenda; voy por ella”, se echa al foso, y pasándolo á nado llega á la opuesta orilla envuelto en el humo de las descargas. Momentos después era dueño de la fortificación enemiga.

   A la una de la tarde había concluido el combate, y Morelos, que durante todo el asalto se expuso con temerario valor á los tiros de los defensores, entró á la ciudad vencida al ruido marcial de las dianas, y de las entusiastas aclamaciones que lanzaban sus soldados. Cuatro horas de sangrienta lucha costó la toma de Oaxaca, cuyos defensores cayeron todos prisioneros en manos de los independientes. Régules, el cruel sitiador de Huajuápan, fue aprehendido por el general Matamoros en el interior del convento del Carmen; igual suerte corrieron á pocas leguas de la ciudad, el teniente-general González Saravia y el brigadier Bonavia, que fueron conducidos á la ciudad por el coronel Montano, y fusilados, lo mismo que Régules, en el mismo lugar en que fueron inmolados los patriotas López y Armenta, primeros mártires que tuvo en Oaxaca la causa de la independencia.

Después de estas crueles ejecuciones, sobre todo la de González Saravia, hombre valiente, honrado y de magnánimo corazón, después de esta orden de Morelos, que apenas bastan á disculpar la efervescencia y los odios de aquellos tiempos de sangre, siguió el saqueo á que se entregaron los soldados vencedores desnudos, hambrientos, agobiados por la miseria, aquellos hombres, después de haber regado con su sangre los parapetos de la ciudad, se hallaron de súbito en medio de la abundancia; y nadie, ni el mismo Morelos, que se esforzó en contener el desorden, pudo evitar el saqueo que se prolongó por varios días. No justificamos estos excesos; pero los comprendemos inevitables en aquella época, y los consideramos como una venganza cruel, pero necesaria, de los oprimidos que vieron entonces rendidos á sus pies á los inexorables opresores de la patria. La guerra de independencia fue la explosión de muchos dolores concentrados en el alma de un pueblo, y si no todos sus actos fueron conformes á los principios de la justicia, sí se dirigieron á alcanzar la libertad de la patria. Nosotros, descendientes de aquellos hombres, no tenemos el derecho de censurar los errores de los que nos dieron el suelo que hoy pisamos, y sobre el cual ruedan las cunas de nuestros hijos.

  Pero si los vencidos sufrieron entonces todo el rigor de la adversa fortuna, la victoria de los independientes enjugó también muchas lágrimas y dio término á crueles dolores. 

   Henchidas estaban las cárceles de Oaxaca, á la entrada de Morelos, de presos políticos, víctimas en su mayor parte de la suspicacia de los españoles; allí los había hacinado desde mucho tiempo atrás; allí sufrieron espantosos martirios. Momentos antes de la completa derrota de los realistas, sus carceleros hicieron fuego por las puertas de las celdillas, y algunos de los presos quedaron heridos. La victoriosa espada de Morelos rompió al fin sus cadenas; y no satisfecho con esto mandó demoler los calabozos en que habían gemido por tanto tiempo las víctimas de la tiranía española.

  Cumplido este acto de reparación y de justicia, se dedicó Morelos á organizar la administración del país que habían conquistado sus armas triunfantes. Convocó al pueblo á una junta, y en ella se eligió al Sr. José María Murguía para el cargo de intendente de toda la provincia de Oaxaca; estableció una gran maestranza en el convento de la Concepción, y puso al frente de ella al distinguido oficial Mier y Terán; acopió gran número de armas, é hizo componer todo el armamento de sus divisiones; vistió á sus soldados, que en su mayor parte estaban casi desnudos; levantó dos regimientos provinciales, uno de infantería y otro de caballería; fundó un periódico llamado el Correo del Sur, cuya redacción confió al Sr. Manuel de Herrera; arregló la acuñación de moneda, y dictó otras muchas disposiciones que indican su actividad infatigable, y revelan el genio de aquel hombre extraordinario.

   Quiso rendir un homenaje público de gratitud á la memoria de López, Armenta y Tinoco, primeras víctimas de la independencia en Oaxaca, y al efecto ordenó la exhumación de sus restos para darles honrosa sepultura en la catedral. Celebró con fiestas solemnes el juramento de obediencia á la Junta suprema nacional de Zítácuaro, de la cual era miembro, y que entonces debía considerarse como el centro de unión de todos los jefes que combatían por la independencia, asistiendo Morelos á las funciones que tuvieron lugar por ese motivo con el uniforme y distintivos de capitán general, grado que le había conferido por aquella época ese mismo gobierno de Zítácuaro.

  En los últimos días de Diciembre de 1812, año glorioso para Morelos y que éste cerró tan felizmente con la brillante toma de Oaxaca, salieron los Bravos de la ciudad con orden de batir á diversos jefes realistas, situados en la zona que se extiende al oriente de Acapulco. Esta expedición fue llevada á cabo con el mayor éxito, y limpió de enemigos todo aquel territorio, obligándoles á guarecerse en el puerto y fortaleza de San Diego.


Fuente:

Eduardo L. Gallo, Editor. Biografías de los personajes notables dese ante de la Conquista hasta nuestros días. Tomo IV. Imprenta de I. Cumplido, México. 1874. pp 95-99

viernes, 9 de agosto de 2019

Placas con la presencia oaxaqueña en la Guerra de Independencia

   Ahora que tengo la oportunidad de caminar por las calles de la ciudad de Oaxaca, veo algunas placas que recuerdan algunos acontecimientos aquí ocurridos durante la Guerra de Independencia que son poco conocidos, al menos para quienes somos del centro del país, bueno será adentraros en los actos de estos primeros mártires por este rumbo de México, cosa que haré dentro de poco, por ahora veamos esas placas.





martes, 6 de agosto de 2019

Un lugar en donde recuerdan a Manuela Medina, La Capitana. Mujeres en la Independencia de México

   Hacía un buen tiempo que no publicaba en este sitio. La razón es que cada vez se me dificulta mas encontrar algo relacionado con el tema del inicio de la Guerra de Independencia. Ahora que me encontraba revisando unas fotografías que tomé cuando anduve por San Cristóbal Ecatepec, noté que en el monumento levantado a Morelos en la explanada que se encuentra frente a la casa que fue su última morada, pues ahí fue donde se le fusiló, se menciona a una mujer: Manuela Medina, La Capitana.

 Manuela Medina (Taxco, hoy México; 1780 - Texcoco, México; 1822) fue una heroína insurgente en la guerra de Independencia de México. Se desconoce gran parte de su vida, pero se sabe que se unió a las filas de José María Morelos, formó un batallón y combatió en diversas acciones de guerra. Juan Nepomuceno Rosains hablaría muy bien de ella en su Diario, donde refiere su llegada a Acapulco. Tras la toma de Acapulco, Manuela Medina no volvió a ser vista. Nadie supo que fue de ella. (Tomado de Wikipedia.)

  Por cierto, detrás de esa casa, que ahora es museo, se localiza un extraordinario vestigio de la hidráulica virreinal, el puente del Albarradón de San Cristóbal.