sábado, 18 de septiembre de 2010

Tlazazalca, Michoacán. Cabeza número 115

Lamentablemente a Tlazazalca no pude llegar por los mismos motivos que tuve en Acuitzeramo, implicaba dar una vuelta larga y ya estaba por terminar mi muy limitado presupuesto, así que opte por seguir de regreso a Salamanca sin la posibilidad de encontrar ni siquiera una referencia que nos hable de la estela de Cabeza de Aguila en esta población y la cercana Urepetiro. Como quiera, dejaré el espacio pensando que dentro de poco tendré las fotos necesarias de esta zona; las que uso ahora son meramente para complementar una idea de nacionalismo que todos los que gustamos de la historia tenemos.


A lo largo de la “historia oficial” la que se han empeñado en hacerla cada vez más corta e irle eliminando personajes para solo quedar con que hubo un levantamiento en Dolores que se nombró “Ceremonia del Grito”, luego un Desfile Militar, que se hace fastuosamente el 16 de septiembre de cada año, para concluir el ciclo el 31 de julio cuando la bandea se pone a media asta recordando la muerte por fusilamiento de don Miguel Hidalgo. Solo que, este brevísimo breviario, ha ido eliminando la participación de una buena cantidad de personajes importantísimos en el inicio del movimiento revolucionario de 1810.


Tal es el caso del comúnmente conocido como el Amo Torres, José Antio Torres, personaje nacido en San Pedro Piedra Gorda, estado de Guanajuato, al cual le fue encomendado por Hidalgo el revolucionar en el occidente del país, siendo su actuación de lo más brillante pues, para el 11 de noviembre tenía ya bajo su control la ciudad más importante de la zona: Guadalajara, razón por la cual Hidalgo continuó su viaje desde Valladolid, de donde salió el 17 del mismo mes. Su paso por Tlazazalca fue el 20 de noviembre, cruzaría luego por Urepetiro para llegar a Zamora y dormir allí. Un personaje más, Don Ruperto Mier había tenido contacto con el cura Hidalgo desde su primer paso por Valladolid, él se encontraba acantonado precisamente en la zona de Tlazazalca. Para no confundirnos, veremos que el paso del cura Hidalgo por Tlazazalca fue el 20 de noviembre, luego se instaló en Guadalajara, para que casi dos mese después, el 17 de enero de 1811, tuviera la derrota en que prácticamente lo sacaba del cuadro de enfrentamientos en pos de la Independencia.


Don Ruperto Mier estaba al frente de la plaza de Tlazazalca y fue allí que días más tarde tuvo también una derrota, el 14 de enero. “Ruperto Mier, insurgente conocido por sus dotes militares, fue nombrado por Miguel Hidalgo coronel de uno de los regimientos de infantería del ejército de la insurgencia que sólo tenia 80 fusiles de armamento. Mier llevo sus fuerzas al puerto de Urepetiro, pues consideraba al lugar como un punto ventajoso desde donde decía poder derrotar a Cruz o por lo menos contener su tropa para que esta no engrosase más a las fuerzas de Félix María Calleja. El 14 de enero de 1811, el general realista Cruz salió con sus tropas de Tlazazalca encontrando ese mismo día a los insurgentes situados a lo alto de un cerro rodeado de muchos árboles y quiebras, sobre el cual Don Ruperto Mier tenía una batería de 17 piezas, mismas con las que pensaban suplir su falta de fusiles”. (1)


Carlos María Bustamante describe los hechos de este modo: “Don Ruperto Mier, joven digno de mejor fortuna por sus buenos talentos militares, fue nombrado por el cura Hidalgo coronel de un regimiento de infantería, al que sólo pudo dar ochenta fusiles de armamento recompuesto; situóse en el puerto de UrepetIro, punto ventajoso desde donde se prometió si no derrotar a Cruz, a lo menos contenerlo para que no engrosase el ejército de Calleja, plan bien combinado y que por poco surte sus efectos. Salió el general español el día 14 de enero de Tlasasalca (1811) y halló situados a los americanos en un cerro rodeado de quiebras y bosques, sobre cuya eminencia tenían una batería de diecisiete piezas, arma con que se prometían suplir por la falta de fusiles. Las tropas destinadas por Cruz a su reconocimiento fueron rechazadas; pero destacadas otras por diferentes direcciones, lograron flanquear a los americanos, que no podían cubrir todos sus puntos, aunque no se limitaron a los términos de una defensa, pues alentados con el retroceso obtenido sobre el primer cuerpo que los atacó, avanzaron por su derecha colocando en ella nueve piezas”.


“Don Pedro Celestino Negrete, a quien Cruz destinó con el batallón de marina y dos piezas de cañón, reforzado con el primer batallón de Toluca, avanzó hasta colocarse a tiro de pistola, y avanzó a la bayoneta dada la primera descarga; debióse el buen éxito de este ataque al abrigo de una cerca que cruzaba por aquel punto, donde rectificó su batalla tanto cuanto lo permitía el terreno escabroso. Muy luego se ocupó aquel punto, mientras hizo lo mismo sobre la batería izquierda americana el teniente coronel D. Francisco Rodríguez; costóle a éste más caro el triunfo, pues los americanos le cargaron reciamente y estuvo a punto de ser envuelto. Cayó por tanto la artillería de Mier en poder de Cruz; consistía ésta en veintinueve cañones muy mal construidos, y lo mismo sus útiles; dispersáronse los americanos tomando por diferentes direcciones; la acción fue reñida y habría quedado por ellos a haber podido cubrir con mosquetes sus baterías. Mier acreditó valor, y después, en Guadalajara, Cruz le respetó como a esforzado, y le hizo justicia, vindicándolo en cierta vez que fue insultado por un compañero suyo y tratado de cobarde. Tal es la famosa acción de Urepetiro de que tanto alarde ha hecho Cruz, olvidándose del valor y conocimientos de Negrete que le proporcionaron el triunfo”. (2)


Ruperto Mier pierde la batalla, es detenido por el ejército realista y pide el indulto, mismo que se le concede bajo la condición de que se integre a los realistas como soldado raso, teniendo que participar, a los pocos día en el enfrentamiento que tienen contra los insurgentes en la fatídica batalla de Puente de Calderón. “Si el cura Hidalgo hubiera presentido esta desgracia y no se hubiera confiado en la posición de Mier, habría ocupado dos días antes el puente de Calderón y situádose allí con mejores conocimientos del local; sus medidas de defensa habrían sido más acertadas; pero no se movió de La Laja sino hasta la tarde del 15, en que avisó Macías de la derrota de Urepetíro”. (3)


Fuentes:

1.- Wikipedia Batalla de Urepetiro

2 y 3.- Bustamante, Carlos María. Sexta Carta del cuadro Histórico de la Revolución. Biblioteca Virtual Antorcha.

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/bustamante/6a.html

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