martes, 14 de septiembre de 2010

El Cuatro, municipio de Jiménez, Michoacán. Cabeza número 109

Para llegar al Cuatro me tuve que desviar completamente, el recorrido, lo sabes bien, no lo hago en carro, de ser así tendría documentado ya todo. Lo hago en autobús, de aventón o caminando. Carro no tengo, ganas de conocer la ruta para entender lo que fue el movimiento de Hidalgo y asimilar así las ideas que cada lugar va generando, esas me sobran. Así que, estando en Villa Morelos, al norte de Huaniqueo, en taxi pude llegar hasta El Cuatro.


Eso me dio oportunidad de conocer valles, cerros, colinas, pasar del frío al calor con una fuerte humedad y cruzar por un pinar, tres o cuatro microclimas en una zona de no muchas extensión pero eso sí, de una enorme belleza. El rancho de El Cuatro se encuentra en el municipio de Jiménez, estado de Michoacán, es un pueblo tranquilo y su nombre me remite a una serie de ideas. La primera, la enorme importancia que el cuatro tuvo en la época prehispánica en el mundo auténticamente mexicano de los pueblos primitivos… primitivos por ser los primeros, no por atrasados, pues, si nos vamos a profundidades encontraremos que eran aun más avanzados que nosotros. (Me refiero a las ideas cosmogónicas y a la perfecta armonía con la naturaleza, sin destrucción de la misma).


Cuatro son los puntos cardinales, cuatro eran los rumbos del mundo y cuatro los límites de la vida. Más allá del cuatro estaba eso, eso que nosotros entendemos como lo desconocido y que le llamamos precisamente “el más allá”. En el periodo colonial el cuatro siguió teniendo vigencia, cuatro eran los Evangelistas, cuatro versiones que se complementaban de la historia bíblica, cuatro referencia a la vida de Jesús y sucedió entonces, en el periodo colonial que el cuatro se volvió un punto de referencia común. Era común oír: “allá por el cerro del cuatro”…. “Cerca del puente del cuatro”… “por el rumbo del cuatro”.


En el periodo de la independencia esos cuatros aparecieron por todos lados, especialmente en Guanajuato, Michoacán y el actual Estado de México, lugares que luego del paso del cura Hidalgo, al inicio del movimiento, fue sembrando la idea de la libertad y de la emancipación de la corona española. El gobierno novohispano implementó algo que podemos catalogar de castigo y ejemplo, fue práctica común en los once años de lucha el exhibir el cuerpo sin vida de algún insurgente, la cabeza de alguna mujer que apoyaba la causa independentista… nadie se salvaba.


La práctica incluía la descuartización del ejecutado, no bastaba con fusilarlo, había la necesidad de cortarle la cabeza y ponerla al centro de la población como ejemplo y escarmiento a todo aquel que tuviera la idea de unirse a ellos, la idea era detener el movimiento lo más pronto posible, las arcas del reino español requerían de las riquezas de su colonia, lo demás no importaba. Había que descuartizar a la gente para luego exhibir sus cuerpos mutilados… de allí el que en México encontremos continuamente la referencia de El Cuatro.


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