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viernes, 13 de noviembre de 2020

La importancia de la Virgen de los Remedios en la Guerra de Independencia

  Como bien lo sabemos, llegó el momento en que la Guerra de Independencia adquiere un matiz religioso y se usan dos imágenes, dos representaciones o advocaciones marianas para abanderar a realistas con Nuestra Señora de los Remedios y a Nuestra Señora de Guadalupe a los insurgentes, de ahí que en ocasiones se diga que fue una guerra de vírgenes, por la representatividad de ellas, las imágenes, tenían. Sabemos también que el 28 de octubre de 1810 la imagen de la virgen de los Remedios fue trasladada de su santuario a la Catedral Metropolitana, debido al temor que había por la proximidad del bando insurgente a la ciudad de México. Ellos, los insurgentes, salieron triunfadores el 31 de octubre en la célebre batalla del Monte de las Cruces para luego ser derrotados en Aculco el 7 de noviembre, de ahí que el 30 de octubre de 1811 se celebrara una misa solemne, de las llamadas "de función" para agradecer los favores recibidos en la referida batalla de Las Cruces al bando realista, cuyo bando es el que vemos en la imagen. 
 
En torno a la imagen de la Virgen de los Remedios se teje una interesante leyenda, considerada como "aparición" que no logró a tener el rango de Mariofonía como sí lo adquirió la Virgen de Guadalupe. Se dice que la Remedios fue encontrada en un maguey y descubierta por casualidad, si bien no fue una aparición propiamente, si nos liga al descubrimiento que se hizo de la Guadalupe original, la de Extremadura, España que ocurrió en una cueva. Lo que veo interesante es la relatoria de los acontecimientos en aquel célebre episodio que todos conocemos como la Noche Triste y la relación que hay con la imagen y la huida de los españoles. Lo cual nos lleva a reinterpretar que la huida fue más allá de Popotla, sitio del célebre Árbol en el que, se dice, lloró Cortés; y que fue en Naucalpan donde esto ocurrió dado que es ahí en donde se localizó la imagen y en donde se levantó el Santuario correspondiente.

   Esta imagen es la más antigua del continente americano, llegando el 14 de febrero de 1519 a Cozumel. Está manufacturada en los finales del siglo XIV y principios del siglo XV probablemente en Malinas Bélgica. Es de madera estofada y mide 26,8 cm de alto, y el Niño que trae en su brazo izquierdo mide 8 cm. Se le sobreponen vestidos, coronas, un cetro, un dije de oro en forma de cordero y una luna de plata bajo sus pies; se le llegaron a sobreponer pelucas, pero por el roce y desgaste de la imagen, actualmente ya no las usa, también porque la imagen esta tallada con cabello integrado, en rizos dorados. La imagen fue traída de España por el soldado Juan Rodríguez de Villafuerte, quien acompañó a Hernán Cortés en su viaje de conquista. Después de muchos sacrificios, Cortés y su pequeño ejército arribaron a la gran Tenochtitlán. Ahí fueron cordialmente recibidos por Moctezuma. Muerto éste y teniendo que ir Cortés a Veracruz a enfrentar a Pánfilo de Narváez los mexicas se rebelaron contra los españoles y entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1520, en la que se conoce como Noche Triste, fueron forzados a salir hacia el oeste de la ciudad, por el camino de Tacuba.

   Durante esa retirada, abandonaron todo lo necesario para facilitar la salida y por ese motivo la pequeña imagen fue escondida bajo un maguey. Fue encontrada en 1540 por el indígena Juan Ce Cuautli, quien la llevó a su casa en San Juan Totoltepec, una villa cercana, donde hoy se ubica la FES Acatlán. La noticia llegó a los españoles, quienes habían venerado esta imagen desde el principio de la conquista, así como los nativos, quienes encontraron en ella consuelo en medio de sus dificultades; erigieron primero una ermita en este cerrito llamado Otomcapulco. Algunos años más tarde, la devoción a Nuestra Señora de los Remedios se fue extendiendo por todas partes y las autoridades civiles construyeron en 1575 el santuario donde hoy es venerada la imagen. (Wikipedia)


lunes, 14 de septiembre de 2020

Cabeza de Águila 59, Hacienda de Santa Juana, ¡Encontrada!

 Estamos en la víspera ( antevíspera en todo caso) de celebrar el CX Aniversario de la Independencia, que bien sabemos es más bien el inicio de la Guerra de Independencia pero, la tradición se ha impuesto, como también se impuso desde hace tiempo el celebrar el 15 de Septiembre y no el 16, como el inicio del movimiento de insurrección. Esa es otra historia, la historia de hoy es que, gracias a la ayuda de David Juárez logramos encontrar una estela más, una que desde hace 10 años teníamos escondida, se trata de la No. 59, correspondiente a la Ex Hacienda de Santa Juana, en el municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México. Esta ruta la logré documentar luego de visitar varias docenas de páginas web de los municipios por donde pasa la Ruta de Hidalgo y, sobre todo, por el libro del Prof. de la Rosa que trata precisamente sobre La Ruta de la Libertad. Sobre este municipio, encuentro interesantes datos:

   Durante la Colonia, el territorio de Almoloya quedó aprisionado entre las propiedades de los hijos del encomendero de Zinacantepec, Juan de Sámano a quienes la Audiencia concedió mercedes para ganado menor, en términos de Almoloya. El encomendero, a la vez Alguacil Mayor de la Ciudad de México, e hijo de Juan de Sámano, que fuera Secretario de Carlos V, tuvo doce hijos varones, uno de los cuales fue Bernabé de Sámano, quien recibió en merced un sitio para la cría de yeguas y fue el constructor del puente sobre el río Lerma,  que aún se llama "El puente de don Bernabé", al sur del Municipio de Ixtlahuaca. Al finalizar la Colonia, se formó la importante concentración de propiedad que dio origen a la gran Hacienda La Gavia que llegó a tener 130.000 hectáreas, abarcando gran parte de este Municipio y extendiéndose en el territorio de Zinacantepec, Villa Victoria y Amanalco. 

   A partir de la encomienda original a favor de Juan de Sámano, sus descendientes acrecentaron la propiedad hasta doña Benita Sesati viuda de Sámano, que la puso en subasta en 1936, siendo adquirida en remate por don Pedro Jiménez de los Cobos, a fines del siglo XVII. A principios del siglo XVIII, la Compañía de Jesús adquirió la finca, pero al ser expulsados los Jesuitas, en 1767, pasó a ser propiedad de don Pedro Romero de Terreros, que a su vez la dejó en herencia a su hijo el Marqués de San Cristóbal, que nunca vino a México. 

   La Cabecera Municipal con dos cuarteles, barrio de La Cabecera, barrio de San Pedro, formado por el poblado de su nombre y Rancho San Rafael. Pueblo de Santiaguito, formado por el poblado de su nombre; Pueblo de San Mateo Tlalchichilpa; San Francisco Tlaicilalcalpan, formado por el pueblo de su nombre, Cañada de Guadarrama y Rancho Shimballí; Santa María Nativitas, formado por el pueblo de su nombre; pueblo de San Miguel; pueblo de Tabernilias; pueblos de San Agustín Citlali, Benito Juárez, formado por el pueblo de su nombre y la ex-hacienda de El Salitrillo; pueblo de Mayorazgos; Potegé, formado por la Ranchería de su nombre, la ex-hacienda de San Miguel y los Ranchos de los Alamos, La Vega y Buenavista; Paredón, formado por la ranchería de su nombre, El Estanco, San Nicolás Amealco y Rancho La Lima; Ciénegas, formado por la ranchería de su nombre
v Rancho Rosario Alto. Dilatada, formada por la ranchería de su nombre; Yebuciví, formada por la ranchería de su nombre, poblado de Piedras Blancas y Rancho El Jacal; Ocoyotepec, formado por la ranchería de su nombre y Rancho Canchiquí San Diego, formado por la ranchería de su nombre y ranchos: El Salitre, Boregé, La Estrella, San Diego, Vilchis, San Isidro y ex-hacienda San Nicolás; Santa Juana, formada por la ranchería de su nombre, la ex-hacienda La Estazuela y Arroyo, y los ranchos San José Amealco, Amealquito, La Peña y San Diego Santana, Estación del Ferrocarril Mina México, el Puente de Santa Juana, lo forman la ranchería de su nombre Rancho del Río, Los Ángeles Atotonilco, Castañeda , La Lagunilla, Rebeque, San Antonio la Palma, San Antonio Terrero, San José Laguna, Estación de Ferrocarril del Río y Ranchería Centro de Santa Juana; Mextepec, formado por el poblado de su nombre, ex-hacienda de Mextepec y rancherías de San Cristóbal; La Gavia, formada por el poblado y ex-hacienda de su nombre y rancho de San José; La Tinaja, formada por el Ejido de su nombre.

De esta parte del Estado de México nos queda aún por documentar si existe o ya desapareció la Estela de la Libertad de la Ruta de Hidalgo No. 60 en la ex hacienda La Puerta, la No. 61 en Santa Cruz y la 62 en San Juan de la Cruz. Esperamos contar con la suerte de dar con ellas.

Mil gracias, David, por tu ayuda.

Fuente:

González, Carlos Héctor. Monografía del municipio de Almoloya de Juárez. Gobierno del Estado de México. Toluca, 1973.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Cabeza de Águila No. 82, ¡Encontrada! Nixini, Estado de México

  Para comenzar diré que gracias a David Juárez sabemos de la existencia de la Cabeza de Águila, la Estela número 82 que marca la Ruta de la Libertad, levantada en 1960 en ocasión del Sesquicentenario del inicio de la Guerra de Independencia, que existe, no en la Hacienda de Nigrini como lo marqué hace ya 9 años, sino en la comunidad que tiene por nombre San Antonio Nixini.

   La estela, me comenta David, está en buenas condiciones y se localiza dentro del predio que ocupa la Escuela Primaria Hermenegildo Galeana; como bien lo sabemos, como el proyecto fue elaborado por la Secretaría de Educación, entonces encabezada por Jaime Torres Bodet, fue, en muchos casos, especialmente en las zonas rurales, que las estelas se colocaron en terreno perteneciente a la escuela de la localidad, es decir, dentro de la propiedad de la SEP; tal es el caso de la que ahora vemos.

  Con este testimonio comprobamos que las estelas siguen ahí... aunque faltan algunas de ser localizadas, pocas por cierto tres en el municipio de Toluca: en la ex Hacienda de la Puerta, Santa Cruz Atzcapotzaltongo,y en San Juan de la Cruz. ¿Existirán aún? ¿Se sabe que ahí estuvieron? eso no lo sé aún. En el caso de San Pedro Atlapulco, casi estoy seguro, pues en 2010 pasé por ahí y creo, si mal no recuerdo, que justo a un lado, o frente a la parroquia está colocada. Esa vez, tuve un problema y fue que, cuando bajé las fotos que tomé a un disco, muchas de las imágenes las perdí, entre ellas, las de Atlapulco.



lunes, 18 de marzo de 2019

El parte de Diego García Conde, luego de haber sido liberado en Aculco, 1a parte.

   Continuando con la idea que manifesté recién, comparto un documento más, en esta ocasión se trata del relato de lo ocurrido a los detenidos en las proximidades de Acámbaro, al poco de haber comenzado el movimiento de insurrección. Eran los primeros días de octubre cuando García Conde, Merino y Rul son aprehendidos y como rehenes son llevados por los insurgentes de Acámbaro a Valladolid, para luego continuar a San Miguel el Grande y luego ser incorporados al contingente encabezado por Hidalgo. Como prisioneros estarán en la batalla del Monte de las Cruces, para luego seguir a Aculco en donde son libertados. Quien hace el recuento de los hechos es García Conde:

Excelentísimo señor,

   Después de la feliz victoria de Aculco, que me dio milagrosamente la libertad, pensé pasar a esta ciudad para dar a vuestra excelencia noticias exactas y circunstanciadas del manejo y proyecto de los enemigos que me habían llevado con su ejército a todas partes durante el mes completo de mi prisión, pero mejor aconsejado por el riesgo de volver a caer en sus manos, lo suspendí proponiéndome dar a vuestra excelencia por escrito puntual noticia de mis sucesos.
   Las ocupaciones de mi empleo, las marchas no interrumpidas y la falta de comodidad no me lo han permitido; hasta el día de descanso que tenemos en esta capital, a donde hemos regresado del Campo del Marfil, me proporciona la ocasión de verificarlo, esperando que vuestra excelencia me dispense así la digresión como la falta de elegancia, en honor de la verdad de cuanto me ha acaecido.
   Después que merecí [de] vuestra excelencia el acenso a coronel de Dragones Provinciales de Puebla y el mando de las armas de la provincia de Michoacán, salí de esa capital en compañía de los señores Rul y Merino el 3 de octubre para la ciudad de Valladolid, día justamente en que salía el correo de esa capital y que aumentaba el riesgo de caer en poder de los insurgentes por la noticia que nos habían dado de estar interrumpida la comunicación en Acámbaro. Llegamos felizmente a la Hacienda de Apeo, distante dos leguas de Maravatío, el día 6. Y por las cartas de recomendación que llevamos, adquirimos noticia de los administradores de las haciendas inmediatas para disponer nuestro tránsito con menos riesgo.
   Todos unánimes nos dijeron que el pueblo de Acámbaro estaba tranquilo, que iban y venían coches sin la menor novedad y aunque fui de opinión que tomásemos caballos en Maravatío, y no cruzar la sierra por tocar en Acámbaro, se opusieron diciendo que sería entrar en sospecha, pues se sabía ya nuestra ida por el correo y que, en caso de querernos coger, saldrían a verificarlo por la misma sierra. Y que por tanto tenían por más oportuno pasar disimuladamente por el arrabal del pueblo sin hacer alto en él y apostar tiros en el camino para hacer el viaje con celeridad. Así lo ejecutamos. Pero con la desgracia de estar vendidos por todos, hasta de los cocheros que nos pusieron en el camino, los que nos hicieron remudar una mula a la entrada del pueblo y otra a la salida, suponiendo cansancio y enfermedad. De suerte que a 2 leguas de haber pasado por Acámbaro, vimos venir como 200 hombres de a caballo para cortarnos y más de 300 de a pie por la cañada, habiéndonos abandonado como 16 vaqueros que pedimos de escolta y sin más defensa para la resistencia que la que podíamos hacer 6 hombres que veníamos en dos coches.
   Nos apeamos prontamente y, ya sin sombrero por no detenerme a cogerlo, teniendo en una mano el sable desenvainado parte y en otra una pistola, hice que todos los demás se pusiesen detrás de mí. Y apuntando la pistola al torero Luna que venía capitaneando su gente, le mandé hacer alto a cosa de 10 pasos, preguntándole qué quería y a quién buscaba. Pero una seña que yo no advertí y que hizo a los indios otro que venía a caballo junto a él, empezaron a llover piedras tiradas con hondas sobre nosotros. Y al querer sortear una, que me venía directamente, me ganó Luna la acción por detrás dándome una lanzada que me tiró redondo en el suelo. Y cuando volví en mí ya me encontré todo lleno de sangre y desarmado, rodeado de una porción de gente de a pie y de a caballo. Y me tiraron una pedrada en la mano izquierda, otra en la espaldilla, una cuchillada en la mano derecha, otra en la oreja izquierda. De suerte que aquella infernal canalla, a pesar de verme indefenso, se saciaba en martirizarme. Me ataron fuertemente y llegando otro de sus mandones que les [rep]rendió el trato que me daban, me hizo entrar en el coche con Rul y Merino, éste gravemente herido en el costado izquierdo y Rul con una cuchillada en la cabeza.
   Entramos a las 5 de la tarde en Acámbaro en medi[o] de la gritería del inmenso pueblo que pedía nuestras cabezas y acabar con todos los gachupines. Creímos que nos despedazaban, pero se reservaban nuestras vidas para mayores y repetidos insultos.
    Nos metieron en un cuarto del mesón rodeado de centinelas y vino un cirujano a reconocernos las heridas. Fue necesario confesar a Merino, al cocinero de Rul y a su asistente. Y aunque primero determinaron dejar a Merino en el pueblo hasta su restablecimiento, lo hicieron salir poco después que a nosotros, haciéndonos continuar la marcha a las 11 de la misma noche para Celaya, donde llegamos a las 11 del día por los dolores que las heridas nos causaba[n], como por ver la infamia de la plebe que nos amenazaba con las expresiones más indecente[s] que puedan imaginarse.
   Allí fue donde nos vimos totalmente saqueados, sin tener ropa que mudarnos y sólo con el colchón que nos quisieron dejar. Pero Dios nos deparó para nuestro consuelo al licenciado don Carlos Camargo que nos atendió en cuanto pudo, facilitándonos buen cirujano, con todos los ingredientes necesarios a nuestra curación y el método que debíamos observar, una muda de ropa a cada uno y cien pesos para lo que pudiera ofrecerse.
   La mañana siguiente salimos para San Miguel El Grande con los mismos insultos de la plebe y aún mayores porque íbamos encontrando la divisiones del ejército de Aldama y todos nos recibían con los mayores vituperios y amenazas.
    A las 6 de la tarde llegamos a cosa de media legua de San Miguel donde encontramos a Aldama, mariscal de campo de entre ellos, y general de su ejército, a caballo, en mangas de camisa, con sable y un par de pistolas de gancho en el cinturón, sombrero blanco y una manta o fr[a]zada en el arzón de la silla, quien después de habernos hecho reconocer por ver si traíamos alguna arma oculta, con palabras indecentes nos hizo volver atrás. Entrando nuevamente en Celaya sin darnos otro alimento que un pocillo de chocolate para recogernos desde otro igual cuando amaneció.
   Ya desde entonces seguimos con su ejército por los pueblos de Acámbaro, Zinapécuaro, Indaparapeo, donde nos detuvimos dos días esperando los ejércitos del cura Hidalgo y el de Allende, que nos incorporaron.

Fuente:

Las Cartas de Morelos en la Biblioteca José María Lafragua, BUAP.  Paleografìa de María del Carmen Aguilar Guzmán y Misael Amaro Guevara. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Puebla, 2015. pp 211-250

viernes, 14 de septiembre de 2018

Estela 51, San Juan Coajomulco, Estado de México, ¡Encontrada!

  Por suerte la lista de las estelas que me faltan por documentar es cada vez más corta, de las 5 pendientes en el Estado de México, una de ellas, fue localizada por un lector, David Juárez, a quien le agradezco enormemente su colaboración, así pues, quedan 4 más por ser localizadas para que, luego de 8 años de haber comenzado esta recopilación sepamos bien a bien cuáles siguen en pie.

  Las 4 que faltan son, tres de ellas, en el municipio de Toluca: # 60.- Hacienda de la Puerta, # 61.- Santa Cruz Atzcapotzaltongo, 62.- San Juan de la Cruz; y la #  73.- San Pedro Atlapulco, municipio de Ocoyoacac.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Garduño: Un sansón insurgente.

   Encuentro un personaje más, de esos no tan conocidos que, de algún modo o de otro, participaron en la Guerra de Independencia en el bando Insurgente, de él sólo aparece su apellido, Garduño, pero no su nombre de pila. El apellido es abundante por el rumbo de El Oro y Temascalcingo, razón por la que no es de extrañarse que su participación haya sido con uno de los Rayón en las inmediaciones de Tlalpuhajua, lugar de residencia de los mencionados personajes, veamos:

 “El muy erudito escritor limeño, don Manuel de Menidburo, en sus Apuntes Históricos publicados por el señor don Ricardo Palma en 1902, refiere que por “una cédula del emperador Carlos V, consta que el conquistador Alonso Díaz hacía escupir las entrañas al indio a quien estrechaba entre sus brazos, y que cuando se le cansaba el caballo lo echaba sobre sus hombros sin despojarlo de arneses. En esa cédula le prohibía el monarca dar abrazos”.

  Muy atrás dejó sus prodigiosas fuerzas al conquistador del Perú, un célebre insurgente, apellidado Garduño, que militó bajo las órdenes de los Rayón durante nuestra guerra de independencia. Amotinados los indios contra el recaudador de tributos en Cuitareo –cuenta un escritor- quiso aplacarlos Garduño, pero se fueron hacia él a pedradas y con una de éstas le tiraron el caballo que montaba. A pie y espada en mano continuó la brega, pero como con otra piedra le desarmaron; acosado por todas partes, no tuvo más recurso que agarrar indios por las piernas y azotarlos contra los otros, hasta matar a muchos y lograr que huyeran todos.

  Por el rumbo del Tlalpujahua, en un sitio llamado Rincón de Zenguio, propusieronse los realista del Regimiento de Tres Villas desmontar a los insurgentes un cañoncito de a cuatro que llevaban y al verlo caer, la infantería intentó apoderarse de la pieza. El general don Ignacio López Rayón, para evitar que tal cosa sucediese, ordenó una tremenda carga de caballería. En las filas de éstas venía Garduño, y cargada como estaba la pieza, hizo que se le echaran al hombro derecho; la alzó en el aire con las dos manos, y con entusiasmo bélico, ordenó: préndale el estopín. En el mismo instante del disparo, aventó la pieza, sacó el cuerpo y el metrallazo hizo huir a los realistas; valiendo a Garduño tan grande hazaña que lo hicieran Alférez, pero quedó medio sordo desde entonces, del oído derecho, como se verá adelante.

  En la hacienda de Tepetongo, a las mulas cerreras que cogía de las patas, las tendía en el suelo como si fueran mansos borreguitos, y las sacaba después jalándolas para fuera de los corrales en que estaban. En otra ocasión, hallábase en un barbecho “mirando reverar sus yuntas”, y como se le acercara un charro, que deseaba conocerle, y le preguntara por dónde quedaba el rancho del señor Garduño, pues le habían contado que tenía muchas fuerzas, le contestó que para que no fuera a perder el tiempo, se lo diría con precisión. Tomó, al efecto, “la punta del timón de un arado, lo apoyó en el antebrazo y codo y alzándolo hasta una altura considerable, le dijo con mucha calma: “en dónde está apuntando el cabo de la mancera, queda el rancho de Garduño, no tontee; y volvió a bajar el arado tranquilamente”.

  Otra vez, en el pueblo de Ixtlahuaca, se hallaba a caballo. A la sazón vino un sirviente que era un ranchero de gran estatura y muy fornido, a llevarle un recado de su amo. Como se ha dicho, Garduño era medio sordo, y no oyendo bien lo que le decía le tomó y alzó por los cabellos. El pobre hombre, adolorido, se agarró con las dos manos de la mano que lo levantaba; más Garduño impasible, se lo acercó al oído derecho y le hizo repetir el recado a gritos, 3 o 4 veces, fingiendo que no lo oía; y le dirigió éstas o parecidas palabras, por vía de contestación:

-“Le dices a tu amo que está muy bien, y no me vuelvas a hablar del lado sordo. ¡Bruto!”


“por el estilo de estos caso –concluye el testigo ocular de los maravillosos portentos de Garduño- hizo otros muchísimos…” como el detener un coche, tomándolo por el eje; subirse por un cable llevándose alzado al caballo que montaba con solo apretar las piernas, cargarse un macho en el pescuezo como si fuera borrego; “montar un toro y dejarlo sofocado; tomar un burro de las dos patas y después de dar con él 2 o 3 vueltas al aire, arrojarlo a 6 u 8 varas; quebrar un pestillo de un puñete, y, en fin, mil cosas asombrosas”.

 ¿No es verdad que el Sansón insurgente deja muy atrás al Hércules conquistador, el de la Cédula de Carlos V?

Fuente:

González Obregón, Luis. Croniquillas de la Nueva España. Botas & Alonso Editores. México. 2005, pp. 179-181

lunes, 25 de septiembre de 2017

Estela número 50, ex Hacienda de Alcíbar, municipio de Jocotitlán, Estado de México ¡Encontrada!

   En esta ocasión agradezco a José Luis Mendoza Cabrera el envío de unas fotografías que me ayuda a aclarar un punto de la Ruta de Hidalgo en el Estado de México, en la zona de los municipio de Atlacomulco y Jocotitlán. Se trata de la estela número 50 correspondiente a la Hacienda de Alcíbar.

   Si has seguido el desarrollo de este blog, quizá notas que no había considerado la estela que, de acuerdo al proyecto original de 1960 se había designado a la Hacienda de Alcíbar, pensaba que ya estaba desaparecida y no la consideré en el conteo pues comenzaron a aparecer otras localidades en el rumbo, las cuales fui incluyendo en la relación que durante el 2010 y 2011 fui haciendo de cada una de la Cabezas de Águila que conforman la ruta.

   Me comenta José Luis que la estela estaba dentro de la propiedad, es decir, en la "casa grande" de la hacienda y que el dueño decidió donarla, para ser colocada dentro del terreno, que también fue donado, para la escuela secundaria Leona Vicario en la comunidad de Santa María Citendejé, aledaña a la hacienda.

  La estela se encuentra en buenas condiciones y a buen resguardo dentro del terreno que ahora pertenece a la Escuela Secundaria Federal mencionada.

  Antes de pasar por la ex Hacienda de la Jordana, la ruta pasa por la Hacienda de Solis, actual escuela en el municipio de Temascalcingo, sigue por la ex Hacienda de Tultenango en el municipio de El Oro. Y luego de Coajomulco, la ruta sigue hacia San Felipe del Progreso.

viernes, 3 de febrero de 2017

El río Lerma, presente en la primera etapa de la Ruta de Hidalgo

  Temascalcingo, en el Estado de México es uno de los puntos por donde pasó el contingente Insurgente en 1810, iban rumbo a la ciudad de México, el paso se hace por la Hacienda de Solís, localizada a pocos metros de distancia del río Lerma. Seguramente aprovecharon el momento para surtirse de agua y víveres.

   Como lo hemos visto a lo largo de estos siete años de seguir la Ruta de Hidalgo, el cruce del río Lerma se hace en repetidas ocasiones, en algunos casos son dramáticos pues, siendo el mes de septiembre y octubre los que mayor caudal acostumbraba llevar el río y los puentes eran más bien limitados, llegar con grupos de 20, 40 y hasta 80 mil personas volvía este acontecimiento en algo impresionante si imaginamos la escena.

  El primer cruce se hace en Salamanca el 10 de octubre, no por donde actualmente se cruza que es el mero centro de la población, en aquel tiempo el Camino Real tenía un trazo distinto a la actual carretera, es así que el paso estaba por la Hacienda de Mancera, se llamaba el paso de San Miguelito, de allí continuaron a Valle de Santiago, cruzando de nueva cuenta el Lerma por Salvatierra, luego por Acámbaro. La hacienda de Solís en Temascalcingo será el siguiente cruce para luego hacerlo por el puente acceso a Ixtlahuaca y después por el de San Bartolo, en el actual Almoloya de Juárez, al poco lo hacen por el puente de Atenco, antesala a la Batalla de Monte de las Cruces. Luego de la derrota en Aculco, Hidalgo seguirá rumbo a Valladolid y cruzará el río Lerma por La Barca, en el actual estado de Jalisco. El último cruce será próximo al sito de la derrota final del Padre de la Patria, en Puente Grande en donde ya no era el río Lerma, sino el Santiago. 

   El Lerma que en los primeros tiempos virreinales se le conocía como el Río Grande que viene de Toluca tuvo diversos nombres, dependiendo del pueblo por el que pasaba, así, en la zona otomí era conocido como Madonté, en la zona mazahua era el Ndareje, en la zona nahua era el Chignahuapan, Chimaliapan y Chiconahuapan, y en la cazcana era conocido por Tololotlán, aunque ya era lo que hoy conocemos como río Santiago. Sobre el Ndareje encuentro esta leyenda:

  Eran tiempos muy remotos en este lugar de Temascalcingo. En una mañana llena de cantos de pájaros y de flores, aparece nuestro padre Sol iluminando la tierra, dándole calor y vida a las plantas, a los animales; está alegre, está contento.

  En lo alto del cielo se ve colar un águila, bañada por los rayos del sol, su vuelo es majestuoso, en su pico lleva una serpiente.

  El águila va descendiendo lentamente y se para en este lugar para descansar, quedándose dormida. La serpiente mueve su cuerpo y comienza a deslizarse por estos valles, dejando un rastro serpenteado que va dando la forma de un río.

  El agua con escamas de sol va corriendo en diversas direcciones. Es la serpiente de agua. Una serpiente convertida en río.

  Así nació nuestro río Ndareje, que ahora le llamamos río Lerma.

  El águila se quedó profundamente dormida y se transformó en una montaña a la que nombramos Ndaxini, que quiere decir “cabeza de águila”; es el cerro chato por donde sigue corriendo la serpiente que ahora es río. Él nos da vida, nos enseña su música y su canto.

  Nuestros abuelos nos han enseñado a respetarlo, por eso le llevamos ofrendas. Él ha estado presente en toda la historia de nuestro pueblo.

Las fotografías corresponden al río Lerma a su paso por Salamanca, Guanajuato.

Fuente:

Garduño Cervantes, Julio. Temascalcingo, monografía municipal. En Antología de Leyendas Mexicanas, selección de José Rogelio Álvarez. Everest. León, España, 2004. p.384

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una estela identificada: La número 68 en San Juan la Isla, Estado de México

   Hace seis años, en 2010, que inicié este blog, tuve la oportunidad de recorrer varios puntos del Estado de México para localizar las estelas de la Ruta de Hidalgo, di con poco más de la mitad de ellas, algunas otras las ubiqué vía electrónica. En el Estado de México se colocaron 62, es el estado en el que más se destinaron, le sigue Coahuila con 60. 

  Una buena cantidad de las estelas mexiquenses fueron puestas en los municipios próximos al Monte de las Cruces, algunas de ellas perdían la ruta lógica para llegar de Toluca a la mencionada Sierra, por lo que intuí que se trataba de dar la idea de que el Monte fue, por así decirlo, un imán que atrajo a los habitantes de la región que pelearon en ese episodio de la Guerra de Independencia. Y, debido a la enorme cantidad de municipios que hay entre Toluca y La Marquesa, sitio en donde se levanta la Sierra de Cruces, el recorrido se me complicó mucho ya que no conozco bien el rumbo. 

  Ahora, gracias a la ayuda de un lector, el profesor Pedro Vázquez Rosas, podemos identificar una estela, a la que le he asignado el número 68 en una comunidad del municipio de Rayón, Estado de México. Se trata de la colocada en la Escuela Primaria Niños Héroes de la comunidad San Juan la Isla.

   El proyecto de la Ruta de Hidalgo, implementado en 1960 para conmemorar el Sesquicentenario del inicio de la guerra de Independencia por la Secretaría de Educación Pública, las estelas fueron colocadas, un buen número de ellas, en las proximidades de alguna escuela, esto no fue una regla, pues muchas están colocadas en las plazas principales de las poblaciones. Actualmente, luego de 56 años, las poblaciones han crecido, las estelas ya no están en lo que era el final de un poblado, y ha ocurrido que, ese crecimiento poblacional incluye el crecimiento de las aulas escolares y sus respectivos patios, las estelas se integraron al espacio escolar, como es este curioso caso que la Cabeza de Águila forma parte de la barda perimetral de la Escuela.

viernes, 8 de abril de 2016

Tres mujeres del Estado de México que participaron en la insurgencia

   Pensaba que el tema estaba agotado, me doy cuenta que no es así, el tema sigue dando más y más… más nombres de mujeres que participaron en la guerra de Independencia, el número no lo recuerdo con precisión pero son más de mil, muchas de ellas entran en grupo como “las mujeres de Pénjamo”, como quiera, luego de las nada agradables festividades del Bicentenario, uno de los logros a los que se llegó es darle el justo reconocimiento a la participación femenina en la lucha por la Independencia. Agregamos tres más:

  Gabriela Carrasco: se lanzó a la lucha por la independencia desde los inicios del movimiento armado, en compañía de los capitanes sublevados, Agustín Carrasco, su hermano, y Cayetano López, con quien mantuvo amoríos o amistad ilícita. Sus acompañantes se indultaron en 1817, y dos años más tarde fueron aprehendidos por diversos delitos, entre ellos el continuar adheridos a la causa independiente.

  María Micaela Monroy: natural de Tenancingo, fue la tercer esposa de Cristóbal Cruz Manjarrez, recibió en unión de su consorte al cura Miguel Hidalgo y comitiva cuando el ejército insurgente entró a la ciudad de Toluca, el 28 de octubre de 1810

  María Ubalda Sánchez: a la llegada del ejército insurgente a la ciudad de Toluca, comandado por el cura Hidalgo, el 28 de octubre de 1810, se encontraba en prisión por complicidad en el delito de homicidio, cometido en la persona de José Bonifacio, su esposo. Las tropas de Hidalgo dejaron en libertad a los reos y ella se unió por tiempo indefinido al ejército subversivo. Fue reaprendida para purgar su pena. Perdió su casa por haber dejado de pagar los réditos de un censo y el inmueble fue adjudicado a la cofradía del Divinísimo Señor Sacramentado de la ciudad de Toluca.

Fuente:

Beltrán Silva, Marisela de la Luz. Prontuario de insurgentes y colaboradores poco conocidos del movimiento de Independencia en la región de Toluca. El Caudillo del Sur: forjador de la nación mexicana. Documentos inéditos de la Independencia en el Archivo General de Notarías del Estado de México. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, 2015, pp. 382-390

lunes, 26 de octubre de 2015

Cabeza de Águila 78 ¡Recuperada! en San Pedro de los Metates, Estado de México.

   Una vez más, gracias a un lector de este espacio, recibo estas fotografías que hoy comparto contigo y te cuento una historia, fue algo que a mi me sucedió en 2010, cuando andaba recorriendo los rumbos del Estado de México en busca de las estelas de Cabeza de Águila. La ruta la tenía ya establecida pues ya había dado con el libro -que encontré en oferta- del profesor de la Rosa, en donde hace un recuento de la Ruta de Hidalgo en base a esas postas que se establecieron a raíz de los festejos del Sesquicentenario de la Independencia en 1960. Él no formaba parte del comité de SEP ni del INBA, que era la Secretaría y el Departamento, respectivamente, que estaban a cargo del programa; lo suyo fue una colaboración propia en esos festejos del 150 Aniversario, como fue el caso mío y este blog, en el Bicentenario. Así pues, sabía bien los lugares que debería recorrer por el Estado de México, cosa que, por cierto, no fue nada fácil.

   Había hecho una visita anterior, no en busca de Cabezas de Águila, sino del Cristo negro de Xilotepec. Había estado en diversos sitios del Estado pero en la zona conurbada con la ciudad de México, había pasado por Malinalco y Tepotzotlán, pero no tenía idea de la complicada geografía dada su orografía de esa región de México así que, en una ocasión, tuve que recorrer tres veces el mismo día el camino entre Ixtlahuaca y San Felipe pues me confundí mucho en la orientación, como quiera, al final, recorrí, no en orden, pero si recorrí todo el trazo de la Ruta de Hidalgo.

  Cuando llegué a Acambay, como tenía anotado en mis apuntes tres o cuatro sitios distintos en el mismo municipio, decidí ir a preguntar a la Casa de la Cultura si sabían de la existencia de las estelas. No recuerdo con quién hablé, si fue el director o el subdirector, pero esa persona me aseguró que en el municipio de Acambay no había ni una sola estela. La respuesta fue contundente, así que, yo lo creí... y no, pues me subí a un suburbano y fui a un pueblo llamado San Pedro de los Metates que en mis apuntes traía anotado.

  Luego de haber visto una buena cantidad de estelas en distintos sitios, sabía que en aquel 1960, las escuelas rurales estaban muy esparcidas, o, en todo caso, los pueblos en donde se localizaban eran más bien de corta población comparando con los números del 2010 y que el programa de la Ruta de Hidalgo, siendo de la SEP, las estelas las habían colocado en el terreno de la escuela, así que en San Pedro no podía ser la excepción, comencé a revisar la zona frente a la escuela, y vi un monumento que no era el que buscaba, sino uno del programa de potabilización del agua y algo noté detrás de él y me aproximé. Era la Cabeza de Águila que estaba derribada o que, habían dejado allí cuando pusieron la toma de agua; medio cubierta por algo de maleza, solo despostillada de una parte. Fui entonces a la escuela, no estaba el director, hablé con una maestra, recuerdo que era muy joven, seguramente recién egresada de la normal, le dije de la importancia del monumento y lo representativo que sería rescatarlo, tomé algunas fotos y regresé a Acambay, busqué a la misma persona de la Casa de la Cultura y le dije que sí había una en San Pedro de los Metates.

  Pasaron dos o tres años y un día recibí un correo, de una persona que me preguntaba datos sobre la estela en San Pedro pero, ocurrió que al día siguiente mi cuenta fue hackeada y no la pude recuperar, perdí todo el contacto con la persona que me decía del rescate de la Estela. Ahora, en este fin de semana que acaba de pasar, me llegan fotos de la estela de San Pedro de los Metates que está, efectivamente colocada en un pedestal.... solo que, pequeño detalle, el pico lo colocaron al revés. Quizá sea lo de menos que no esté apuntando hacia Acambay, que según el trazo original, era a donde seguía el ejército Insurgente. Lo importante es que esta Estela de Cabeza de Aguila fue recuperada y eso me da gusto.

sábado, 29 de agosto de 2015

La ruta de Morelos, descrita por el propio Morelos. 13ª Parte

   Nos quedan muchos pendientes por estudiar en la Ruta de Morelos o “Campañas” como se le han clasificado, quizá para hacer una diferencia entre el inicio del movimiento de insurrección comandado por Hidalgo y la consabida “Ruta” que él siguió y lo que fueron los movimientos encabezados por Morelos en la parte sur de México. De las biografías de los personajes que participaron en estas Campañas debemos profundizar más. Son bien sabidas las de los Bravo, los Rayón, Matamoros y Galeana; será bueno saber de las vidas de los otros actores, aquellos que la historia nacional sólo ha registrado con sus apellidos, muchos de ellos sacerdotes, como lo fue el cura Herrera, enviado a Estados Unidos con la consigna de conseguir armas. 


  Es ésta la última parte del interrogatorio previo a la ejecución de José María Morelos. Los comentarios que siguen, luego de la última pregunta, la 19 fueron escritos por Carlos María Bustamante.

                                     
   Y responde a la décima octava pregunta que dice.... Que haga si puede una enumeración de la fuerza y armas de todas clases que tiene cada uno de los cabecillas que existen en la costa del Sur, Oaxaca, Puebla, Tehuacán y Veracruz, si todos le reconocían y dependían de sus órdenes.... Dijo: Que con lo que ha expuesto en la anterior tiene satisfecha esta pregunta. 

   Y responde a la décima nona que dice.... Qué conciertos o tratados se han formado, ya sea por el mismo Morelos mientras ejerció el Poder Supremo, o bien por el llamado Congreso Mexicano con los anglo-americanos o cualquiera otra nación extranjera; que auxilios de armas y gente se les han pedido; cuales se han recibido o se esperan, y por qué puntos; si obtuvieron contestación de algún gobierno extranjero; qué cantidades de dinero se han remitido en solicitud de dichos auxilios, y por qué mano: quienes son sus agentes o encargados, y lo demás que sepa y le conste sobre envío de emisarios y oficiales a dichos países.... 

   Dijo: Que ni el que declara, ni el Congreso Mexicano han tenido los más mínimos conciertos ni tratados con los anglo-americanos, ni con otra nación extranjera, sin embargo de que según oyó decir los solicitó Hidalgo, Anaya por sí solo que fue a New-Orleans, y se volvió sin conseguir nada; Rayón por medio de su enviado Peredo que no pudo pasar, y últimamente el congreso por Herrera como ha dicho en su precedente respuesta. Todos han pedido auxilios de armas y gente, y ninguno ha conseguido de los anglo-americanos más que lo que lleva expuesto, y a consecuencia infiere que a Herrera le suceda lo mismo”.

  Tal es lo esencial la declaración tomada al general D. José María Morelos en su arresto, la cual da una idea exacta del mérito de este jefe. En el núm. 8.°intitulado Variedades o Mensajero de Londres que acaba de publicarse en México, se da una noticia biográfica de dicho caudillo plagada de equivocaciones, las mismas que yo he notado en la Águila y en las cartas del Cuadro relativas al general Mina. El editor de aquel periódico tomó de Robinson y del Cuadro; así es que lo de este está exacto, gracias al mucho trabajo que he emprendido en recoger noticias, y revisar documentos originales como esta causa. ¿Hasta cuándo conocerán los extranjeros que no es dado a ellos formar con exactitud y propiedad la historia de un pueblo que les es casi desconocido? Sin embargo, yo me glorío de que en las orillas del Támesis hayan resonado los más justos elogios de este general desgraciado, y siento la mayor complacencia en repetir con aquel escritor estas preciosas palabras.... „Y aquel claro varón, merecedor por sus heroicos esfuerzos de haber alcanzado la época presente en que su patria goza de la libertad que él quiso conquistar a tanta costa, rindió el último suspiro haciendo votos a favor de tan justa causa, y negándose constante a responder a toda pregunta que pudiese comprometer a ninguno de los que la habían abrazado." 

 
   El congreso del Estado de México va ya a erigir una columna sepulcral en el mismo lugar donde fue fusilado Morelos; yo recibí del Sr. Gobernador la honrosa comisión de levantarla, y desde luego corresponderé a ella luego que el congreso apruebe el presupuesto de gastos que tengo presentado. Cuando haya construido este monumento bajaré gustoso al sepulcro por haber pagado un tributo de honor y de justicia al varón fuerte que liará en las edades futuras la gloria de Michoacán. Tahuejo, Apatzingán, Valladolid y Nucupétaro se enorgullecerán justamente de haberle poseído, así como el inmenso territorio de Anáhuac de haber sido el teatro de sus afanes guerreros, y el grande objeto de su cariño, objeto por cuya libertad exhaló su último suspiro en el cadalso.

México 8 de noviembre de 1825.
Carlos María de Bustamante. (1)

   Bien, pero.... ¿qué pasó antes del juicio? La respuesta la encontramos en Wikipedia: "El 5 de noviembre de 1815, Morelos fue capturado en Temalaca, por las tropas españolas al mando del Coronel Manuel de la Concha.56 57 Durante la marcha del Congreso hacia Tehuacán, las tropas realistas, situadas en el municipio guerrerense de Atenango del Río, supieron el desplazamiento de los insurgentes a Tehuacán. De inmediato, Manuel de la Concha salió de la guarnición al amanecer junto con una brigada de aproximadamente 500 hombres. Pocas horas después lograron alcanzar a las fuerzas insurgentes comandadas por Morelos, quien iba al centro y Bravo, en la retaguardia. El Congreso, que viajaba con ellos, logró evadir la captura realista gracias a los esfuerzos de las tropas de Bravo. Morelos intentó salvar la vida de uno de sus soldados y en ese momento fue aprehendido por 10 soldados realistas. No era la primera vez que Morelos era capturado, ya que en la acción militar de Lomas de Santa María fue aprehendido por un soldado realista, pero las tropas de Matamoros lo salvaron antes de ser conducido al campamento realista". La fotografía que vemos corresponde a las ruinas de la iglesia del pueblo de Temalaca.

  Hay una curiosa anécdota que dice de ese forzado (seguramente desagradable encuentro) con Carranco, persona a quien Morelos conocía debido a que el caudillo había tenido de amante a la esposa de Carranco (historia intensa en la que más adelante profundizaremos). Y dice Wikipedia: "El comandante de la división que capturó a Morelos en Tezmalaca fue Matías Carranco, antiguo militar insurgente que desertó en 1812. Morelos le dijo, al reconocerlo "Señor Carranco, parece que nos conocemos", y después le regaló un reloj. Acto seguido, Morelos y 200 prisioneros insurgentes más, fueron conducidos ante Manuel de la Concha, quien procedió a dictar el comunicado que se envió al Ministerio de Guerra, en Valencia, España, y a la Ciudad de México. Asimismo, ordenó el fusilamiento de 150 de los 200 prisioneros insurgentes, quienes fueron ejecutados en presencia de Morelos. Los 50 insurgentes restantes fueron enviados como esclavos a Manila". Y me pregunto ¿cuál habrá sido el destino de estos Insurgentes en las Filipinas? La fotografía que vemos corresponde al monumento levantado en el sitio en donde Morelos fue detenido.

  "El primer juicio realizado a Morelos fue el Proceso de las Jurisdicciones Unidas, realizada entre el 14 y el 23 de noviembre, presidido por el auditor de guerra Miguel Bataller, y por el representante del arzobispado, Félix Flores Alatorre. El gobierno consideró prudente otorgarle un defensor, y la responsabilidad cayó en manos del abogado vallisoletano José María Quiles. La principal acusación realizada hacia Morelos fue la de haber incurrido en el delito de alta traición al rey, la patria y Dios, sabotaje del virreinato y provocar muertes y destrozos. En su contestación, Morelos respondió diciendo "En España ya no había rey, se fue a su casa de Francia, pero si bien regresó, volvió al trono como un déspota contaminado de irreligiosidad". Después se le siguió el juicio eclesiástico, donde fue acusado de violar el celibato al tener 3 hijos ilegítimos, de no hacer caso de las excomuniones levantadas en su contra por el obispo michoacano Manuel Abad y Queipo. En una carta dirigida al inquisidor Antonio Bergosa y Jordán, (que era obispo de Oaxaca en 1812, cuando el Ejército Insurgente tomó la ciudad), Morelos expresó que las excomuniones sólo eran válidas en caso de que el Papa o un concilio las dictara. Por decreto del Tribunal de la Inquisición, de fecha 23 de noviembre, Morelos fue condenado a la degradación religiosa". (Wikipedia.)

   "La tarde del 27 de noviembre, en la Capilla del Santo Oficio, que actualmente es la Escuela de Medicina, Morelos fue conducido a degradación pública, oficiada por el Inquisidor General Antonio Bergosa y Jordán. Morelos vestía una sotana amarilla de menor talla que, según Lucas Alamán, quien presenció la escena, "le hacía ver afeminado". Bergoza pronunció en latín las palabras de la degradación, cuya traducción al idioma español, sería "Apartamos de tí la facultad de ofrecer el sacrificio a Dios, y de celebrar la misa. Con esta raspadura, te quitamos la potestad, que habías recibido en la unción de las manos. Te despojamos con razón del vestido sacerdotal. Te privamos del orden levítico, porque no cumpliste tu ministerio dentro de él. Como a hijo ingrato, te echamos de la herencia del señor". La narración de Alamán dice que Morelos derramó lágrimas al momento de ser degradado, pero Bustamante desmiente esto al decir que quien lloró fue Bergoza, pues sentía admiración hacia Morelos". (Wikipedia.)

  "La madrugada del 21 de diciembre, Calleja dictó la sentencia de muerte para Morelos, y el coronel De la Concha, su captor, fue el encargado de ir a la prisión y leerla a Morelos, quien la escuchó de rodillas. Recordaba que hacía 18 años, en esa misma fecha y de rodillas también, recibió la unción sacerdotal. El viernes 22 de diciembre, alrededor de las seis de la mañana Morelos despertó en su celda, comió un pan con café, y después fue encadenado de manos y pies, subió a una carroza custodiada por 50 soldados y marchó a Ecatepec, donde se realizaría la ejecución, por orden de Calleja, ya que se podía presentar un motín. Al pasar por la Basílica de Guadalupe, intentó hincarse pero el peso de las cadenas se lo impidió. Tras un largo viaje, llegó a Ecatepec a la una de la tarde. El sacerdote, Miguel Salazar, fue comisionado por Manuel de la Concha para confesar a Morelos y preparar su sepultura. Después de comer, Morelos conversó un poco con Salazar y De la Concha, y posteriormente se confesó. Antes de pasar al paredón, rezó el salmo 51 y posteriormente tocaron los tambores. Morelos abrazó a Concha, se vendó los ojos, tomó un crucifijo y exclamó: "Señor, si he obrado bien, tú lo sabes, pero si he obrado mal, yo me acojo a tu infinita misericordia. Pero deja que el demonio se lleve a estos bastardos a el abismo, a quemarse por la eternidad". Acto seguido se hincó con la espalda al pelotón. A la voz de mando sonaron dos descargas. Oficialmente, a las cuatro de la tarde del viernes 22 de diciembre de 1815, José María Morelos y Pavón había muerto".  (Wikipedia.)

  No sé tú. A mi este ejercicio de lectura ha sido de enorme aprendizaje, me ha ayudado a entender la grandeza del Generalísimo Morelos. Entiendo ahora la razón por la cual, junto a Hidalgo, encabezan la lista de los principales iniciadores del movimiento de insurrección. A la vez me han quedad muchas dudas, dudas que me obligan a estudiar más a fondo a tan grande personaje. Sin lugar a dudas seguiremos publicando más sobre Morelos en los meses que restan de su año, el Año de Morelos.


Fuente:

1.- Historia militar del General Don José María Morelos, sacada en lo conducente a ella de sus declaraciones recibidas de orden del virrey de México cuando estuvo arrestado en la ciudadela de esta Capital. Suplemento al Cuadro Histórico de la Revolución Mexicana, ó sea la historia militar del general D. José María Morelos, sacada literalmente en lo conducente, de la causa que le formó la capitanía general de México. Impreso en la Oficina del Águila. México, 1825, pp