El vómito negro fue, desde la llegada de los españoles a la Nueva España un azote, ellos, que vinieron a infectar a las poblaciones nativas con viruela y sarampión, no pudieron tolerar lo que llamaron "vómito negro". Se le conoció también como Plaga Americana. "La fiebre amarilla ha sido una fuente de epidemias devastadoras en el pasado. Soldados franceses fueron atacados por fiebre amarilla durante la Revolución Haitiana de 1802, en donde más de la mitad de la milicia murió por razón de la enfermedad". Efectivamente, el vómito negro no era otra cosa que eso ahora conocido como Fiebre Amarilla.
Es así como, una década antes de que comenzara el movimiento de insurrección, en La Gazeta de México aparece esta:
Receta excelente y confirmada contra la enfermedad del Vómito negro, sacada del Diario de Madrid de nueve de Julio de 1789.
. Doce onzas de suero de leche destilado, una dragma de espiritu de nitro dulce, y tres onzas de jarave de borraja, todo mezclado.
. Esta bebida tomada en tres veces, de dos en dos horas, o de quatro en quatro, según la urgencia del mal, y repetida segunda vez en tres tomas de seis en seis horas cada una es la que cura dicho afecto y en caso de ser muy obstinado, para mayor seguridad se repetirá tercera vez, tomando cada dosis de ocho en ocho horas.
. Se ha incertado esta receta en la Gazeta de Guatemala del lunes 11 de Agosto de este año; y segun en ella se apunta, son innumerables los individios que ha curado cone ste espécifico su autor el Dr. Don Domingo Arandiga en el espacio de veinte años. Por tanto ha parecido reproducir la noticia en esta a beneficio de la humanidad doliente de aquel achaque.
Fuente:
Gazetas de México, compendio de noticias de Nueva España de los años 1800 y 1801. D. Manuel Antonio Valdés. Imprenta de Don Mariano de Zúñiga y Ontiveros. México. Tomo X, Número 26, del 4 de noviembre de 1800.
1960 fue el año del Sesquicentenario, cuando se celebraron en México el 150 aniversario del inicio de la guerra de Independencia, don Adolfo López Mateos era en ese momento el Presidente de la República y, algo que también sucedió ese año fue la nacionalización de la industria eléctrica. Este poster de la época nos muestra como se publicitó el hecho, marcando como tres hitos en la historia reciente del país la Revolución, la nacionalización del petróleo y la de la industria eléctrica.
En esta fotografía de la que fuera la sede del Partido Acción Nacional, en el viejo palacio de corte francés propio del pofiriato, creo que en la Avenida San Juan de Letrán, marcaba en aquel entonces la oposición a lo establecido en el Artículo 123, relacionado a la educación laica. Con la implementación de los libros de texto gratuitos, se evitaban las clases de doctrina católica en las aulas.
Si bien, esto no ocurrió en 1960, sino antes, en 1954/56, si nos hace mención a otro revolucionario, no mexicano, sino argentino pero avecindado en la ciudad de México en esos años, en la foto vemos a Ernesto Rafael Guevara de la Serna; un dato curioso de su vida es que casó en México, en Tepotzotlán para ser más precisos, el 8 de agosto de 1955.
Don Adolfo López Mateos era bien conocido en México por el mote de "López Paseos", esto debido a que durante su sexenio realizó muchos viajes al extranjero, también recibió a muchos dignatarios en nuestro país. Gustaba de manejar en sus tiempos libres el Maseratti que vemos en la fotografía... de él corre la ya casi leyenda de que cada mañana, preguntaba a su secretario: Qué nos toca hoy viaje o vieja? Esto debido al gusto que tenía por las damas.
Quienes vivimos esa época recordaremos con facilidad esta escena, de cuando se celebraba el día del Tránsito, 22 de diciembre, cuando los cruceros se llenaban de regalos que la gente les otorgaba. Había también día del cartero. Era la época en que había "tamarindos" (agentes de tránsito) y "gendarmes" (policías).
Don Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación, fue quién implementó los Libros de Texto Gratuitos, el programa piloto fue en 1959, para 1960, en el marco del Sesquicentenario se extendió a nivel nacional.
En un principio, los principales pintores de México dieron sus obras para las portadas de los libros de Texto Gratuitos, luego se implementaría la imagen estadarizada de La Patria, del pintor González Camarena... No nos queda la menor duda de que las cosas en México han cambiado mucho en tan solo 50 años, la portada del libro que vemos era de cuando aun había clases de Civismo, tan importantes y que por un "plumazo" fueron desaparecidas de las aulas... ahora estamos pagando las terribles consecuencias de esa acción.
De todos es sabido la afición que don Miguel Hidalgo tenía al juego, Lucas Alamán dice que esa noche del 15 de septiembre, día festivo, por cierto, pues se celebraba el día de la Virgen de los Dolores, razón por la cual seguramente era día de fiesta en el pueblo de Dolores, así pues, don Miguel y se encontraba jugando con varias damas de la sociedad una partida de malilla. "Concurrían por las noches en casa de Rincón el cura y los vecinos principales del pueblo, que eran casi todos europeos y formaban partida de mus y otros juegos de cartas; el cura tenia la suya de malilla con Da. Encarnación Correa, con quien había casado Cortina hacia pocos días, y con Da. Teresa Cumplido, esposa del subdelegado, personas todas a quienes trataba con la mas estrecha amistad". (1) La malilla era uno de los tantos juegos que con la baraja española se podían jugar, consistía en que la también llamada "de los compañeros" era la que "cuatro personas, en equipos de dos, juegan con toda la baraja, ochos y nueves incluidos, asistiendo en cada baza al palo de salida, sin señas "ni palabra alguna" y cargando "ó lo que es lo mismo, poniendo carta mas alta que las que están en mesa cuando la baza vaya de los contrarios". (2)
El juego se había difundido a lo largo de la época Colonial en toda la Nueva España, ese era el principal entretenimiento que había, llegó a ser un vicio, el cual cobró, incluso, víctimas, al grado que se decidió regular, al respecto leemos que "...las bebidas y juegos de albures, bancas y bisbises que se les franquean en todas partes, sin temor de la justicia, ni respeto alguno de los bandidos prohibitivos publicados en diversos tiempos con el fin de contener los gravísimos y perniciosísimos efectos que resultan del impunible abuso de estos dos manantiales de vicios y delitos. Estos son, sin duda, el fomento y origen radical de la ociosidad, de la desnudez y del abandono tan público y tan notorio de hombres y mujeres, no solo en esta capital, sino también en el resto del Reino..." (2)
La lista de los juegos preferidos en la Colonia es larga, varios eran dominados por don Miguel. Pero, hasta el momento se menciona solamente la manilla, pero igual era aficionado a alguno de los siguientes:
El Parar o Monte
La Banca
El Faraón
La Banca Fallida
El Sacanete
El Treinta
El Treinta y uno
El Treinta y Cuarenta
El Bisbis o Biribis
La Oca o Auca
Los Dados
Las Tablas Reales
El Cacho
La Flor
El Quince
El Treinta y una Envidada
La Chueca
La Taba
La Corregüela
El Cubilete
El Chaquete
El Veinte y una. (4)
Fuentes:
1.- Alamán, Lucas. Historia de Méjico. Biblioteca Virtual Antorcha.
2.- Tres Juegos de Baraja. M.R. y Fonseca, Madrid, 1835. Reeditado por Lex Nova, S.A.
3.- Villaroel, Hipólito. Enfermedades políticas que padece la capital de esta Nueva Espana. Bibliófilos Mexicanos. México, 1937.
4.- Lozano Armendares, Teresa. Los juegos de azar, una pasión Novohispana? Legislación sobre juegos prohibidos en la Nueva Espana, silgo XVIII. UNAM, revista E-journal.
Enlaces:
Para saber en que consistía cada juego, entra en el siguiente enlace:
Una curiosidad que encontramos a lo largo del emblemático año de 2010, año del Centenario y del Bicentenario, es el sello que marcan los impuestos en las bebidas alcohólicas, como el que aparece en esta fotografía de una botella de vino tinto de importación en la que vemos la Campana de Dolores y la silueta del Monumento a la Revolución, símbolos indiscutibles de estos dos momentos de la Historia de México.
Al principio de este blog, durante el primer mes de su publicación, la intención fue crear una base de información que nos dieran una mejor idea de lo que era México en 1810, uno de esos artículos nos ofrece una de las ordenanzas que se publicaron en 1811 cuando, ante el temor de que las ideas insurreccionistas cundieran, se regularon los horarios de la venta de bebidas embrigantes, esto, entre otras cosas para evitar que la gente se agrupara y tocara el tema de la lucha armada. Así pues, vemos cuan importante era el negocio de las bebidas embriagantes, especialmente el pulque, negocio que estaba monopolizado a través de los llamados estancos. Había también un control sobre el luego y este era controlado por el estanco de los naipes y, como el alcohol y el juego de mesa están muy ligados al tabaco, éste, el tabaco, era también controlado por el estanco.
"No obstante la natural difusión por el país del tabaco, llamado yétl por los nahuas, en 1765 el visitador Gálvez estableció su estanco como una de sus primeras reformas. Y fue este el principal de los ramos de la Real Hacienda destinados a España, cuyo calor líquido anual era de unos tres y medio millones de pesos. El estanco del tabaco significó estrictas restricciones a su cultivo, elaboración y comercio. De las muchas regiones que producían excelente tabaco solo se permitió cultivarlo en unas 4 o 5 leguas cuadradas por Córdoba, Orizaba, Huatusco y Zongolica. Y los cultivadores privilegiados tenían que vender su cosecha al gobierno y al precio que éste fijaba.
La elaboración y venta del tabaco estaba también a cargo del gobierno que tenía fábrica en México (la actual ciudadela), Puebla, Orizaba,, Oaxaca, Querétaro, Guadalajara y Valladolid. En la industria tabacalera trabajaban 17,256 personas: 5,228 empleadas en la administración y 12,028 en las fábricas. Durante la Guerra de Independencia el tabaco fue la renta más productiva. Era un monopolio absurdo". (1)
Fue así como, el que derrotara a Hidalgo en el Puente de Calderón y que por ese hecho se le diera el título de Conde de Calderón y dos años más tarde se le nombrara virrey, Calleja tuvo que enfrentar esta vez el control administrativo de una región en conflicto y próxima a la bancarrota. "En marzo de 1813, el virrey Félix María Calleja planteó al ministro de Guerra que el erario virreinal se hallaba "exhausto y empobrecido". La tesorería de la ciudad de México carecía de sus ingresos ordinarios a causa del bloqueo de caminos y del establecimiento de casas de moneda en los principales centros mineros. Además, las enormes deudas acumuladas por el gobierno habían debilitado su crédito. Con el propósito de disponer de fondos para pagar a los cosecheros de Orizaba y Córdoba, en julio el virrey duplicó el precio del tabaco. Sin embargo, la consecuente baja de las ventas lo obligó a restaurar el precio anterior, al cabo de unos meses.
Además del problema de los ingresos del gobierno, el virrey tenía que mantener cierta actividad en las fábricas de puros y cigarros, de las que dependían la manutención de numerosas familias. De aquí que en el mismo año de 1813, Calleja tomara la decisión de que se vendiera tabaco por valor de un millón de pesos. De éste, 600,000 se destinaron a abastecer ciudades de México, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Guanajuato y Valladolid, donde se mantenía el estanco. El tabaco correspondiente a los restantes 400,000, se canalizó a las provincias interiores, donde se autorizó a los particulares a vender puros y cigarros a cualquier precio, con libertad de gravámenes únicamente durante un año. En esta forma pudieron pagarse parte de las cosechas de las villas de 1814". (2)
Fuentes:
1.- Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía, de México. Editorial Porrúa. México, 1995.
2.- Del Valle Pavón, Guillermina. El monopolio del tabaco en Veracruz durante la Guerra de Independencia. Veracruz en Armas, la guerra civil 1810-1820. Juan Ortíz Escamilla, compilador. Gobierno del Estado de Veracruz. Jalapa, 2010.
Sobre el tema de la Independencia, años antes, o durante o después de la consumación haymucho que leer y mucho de que informarse. Son cientos de preguntas las que se nos agolpan en la cabeza. El día de hoy veremos algo que en lo personal me causó una gran sorpresa pues fue, sinceramente lo digo, algo en lo que no había pensado. Me parece un documento interesante que nos da idea de lo que sucedía en 1810-1811. Es un bando sacado por el Virrey en turno. El documento nos lleva a reflexionar en que tanto nos ha cambiado la vida en los últimos doscientos años y en ciertas palabras que eran propias del lenguaje de hace ya tiempo. De entrada deleitémonos con el nombre y titulo oficial del Virrey:
Don Francisco Xavier Venegas de Saavedra, Rodríguez de Arenzana, Güemes, Mora, Pacheco, Daza y Maldonado, Caballero del Orden de Calatrava, Teniente General de los Reales Exercitos, Virey, Gobernador y Capitán General de esta N. E., Presidente y Capitán de su Real Audiencia, Superintendente general Subdelegado de Real Hacienda, Minas, Azogues y Ramo del Tabaco, Juez conservador de éste, Presidente de su Real Junta, y Subdelegado general de Correos en el mismo Reyno.
El documento lo encontré en una edición especial hecha en el sexenio de Miguel de la Madrid para conmemorar los 175 años del inicio de la guerra de Independencia del original publicado en 1878, y es el Bando sobre licores, vinos, aguardiente y pulque, publicado el 27 de Septiembre de 1811, a un año de iniciado el movimiento insurgente. En una primera sección vemos el objeto del bando, el cual nos hace pensar en el problema de alcoholismo que los mismos españoles provocaron a lo largo de la Colonia. Recordemos que en el México antiguo la embriaguez estaba prohibida, por lo tanto penada y era privilegio exclusivo de algunos ancianos.
“Con el importante objeto de precaver el abuso en la toma de licores y extinguir el detestable vicio de la embriaguez que tantos daños ha causado y causa en este Reyno, he resuelto con arreglo á lo propuesto por el Sr. Intendente Corregidor de esta Capital, y de conformidad con voto consultivo del Real Acuerdo, se observen por vía de adición al Bando de 5 de julio del año próximo pasado los capítulos siguientes”.
Lo estipulado en el primer punto no dista mucho de lo que sabemos que en la actualidad no está permitido: “1.- Que en ninguna Vinatería y Pulquería, se ha de permitir beber en poca o en mucha cantidad a personas de todos estados y clases, tampoco en sus piezas interiores, ni en la calle á quarenta varas de distancia de las puertas”.
En el segundo punto nos dice como era el modo de surtirse de licores en esa época: “2.- Que todos los que necesiten licores, vinos, aguardiente o pulque, han de mandar traerlo á las respectivas casas, llevando sus botellas, redomas o basijas, sin que estos aperos ó muebles se tengan en dichas casas de trato para proveer con ellos a los marchantes ó consumidores, aunque sea con la calidad que extraigan el efecto para las suyas”.
Será bueno pensar que el documento fue escrito en 1811, y el libro que lo rescató fue publicado en 1878, quizá alguna variante en el lenguaje ya había, no mucha, seguramente; aparecen palabras casi en desuso que nos transportan a un México más sano que el actual. Al leer el cuarto vemos que los permisos eran necesarios, eso de la burocracia existía desde la antigüedad: “4.- Que ninguno pueda poner vinatería sin su licencia, que sin acreditar y afianzar el principal á lo menos de mil y quinientos pesos para apearla y surtirla de caldos puros y sin adulteración y mezcla”.
Aparecen, de pronto, los distintos establecimientos de la época y lo que cada uno hacía, veamos el “9.- Que los dueños de Fondas en igual conformidad que los de Cafés, sean libres para expender dentro de ellas aguardiente, vino ó licor, para su uso moderado en la comida, y los tenga en franquicia hasta las diez de la noche”.
Bien es sabido que la clasificación social, rango o casta, estuvo implementado desde siempre, acrecentado cuando se otorgaron los títulos nobiliarios y lo vemos de algún modo expresado en el catorceavo punto: “12.- Que en las cafeterías, que son donde principalmente concurren la gente plebeya, y por eso se distinguen de los Cafés, como los Zangarros actuales, de las Vinaterías, no se permita la venta de vino, licores y aguardiente, juegos ni músicas baxo la pena y multa de veinte y cinco pesos y que se cierre enteramente el trato, privando al dueño para siempre exercitarse en él”.
Han pasado doscientos años y la pregunta está: ¿qué tanto han cambiado las cosas en México? ¿Será que requerimos de otros doscientos para comenzar a cambiar y mejorar?
El texto en cursiva fue tomado de Historia de la Guerra de Independencia de México. Tomo V. J.E. Hernández y Dávalos. De la primera edición de 1878 en la imprenta de José M. Sandoval. Publicación del Gobierno Federal. México, 1985.
Si te brincó, al leer este artículo, la palabra zangarro y la entendiste como changarro, estás en lo correcto, chécate esto: