jueves, 29 de abril de 2010

Mujeres en la Independencia. El listado.

“La mujer mexicana ha tenido honda significación en el porvenir de México, sacrifican sus intereses y su vida por la libertad del pueblo. Muchas de estas mujeres ANONIMAS prestaron grandes servicios a la causa de la Independencia. Fueron duramente escarnecidas por los realistas, acompañaron a los Insurgentes en largas y penosas caminatas, fueron encarceladas para obligar a los revolucionarios a deponer las armas, sabían que en esta época no las exceptuaba de la pena de muerte y algunas de ellas llegaron hasta el patíbulo. La historia apenas las menciona y ni siquiera veneran sus cenizas, muy pocos escritores han llegado a mencionar sus nombres. Ojala que las generaciones venideras las admiren y las hagan inmortales”. (1)

“En lo general, las mujeres mexicanas simpatizaban con la Independencia porque existían pocas que no fueran madres, esposas, hijas o hermanas de los insurrectos y sobre todo porque casi ninguna dejaba de amar entrañablemente la tierra donde había nacido; verbigracia en Sultepec, (actual estado de México) todas las mujeres eran insurgentes: no hay, decía el comandante don Francisco Manuel Hidalgo al virery; “una muger que no sea una berdadera insurgente”. Por otra parte como las mexicanas esposas de españoles sentían naturalmente también aquél hondo afecto, hubo graves disensiones en muchos hogares antes felices, donde, cada vez que los maridos hablaban mal de los insurgentes, ellas a poco se irritaban los ánimos y al fin sobrevenían las disputas, las riñas y las lágrimas”. (2)

Pensaba que no se hubiera escrito mucho sobre las mujeres que participaron durante la guerra de Independencia, sabía que la lista, regularmente la encabeza doña Josefa, la continúa dona Leona y la termina, en el mejor de los casos, Gertrudis Bocanegra. Como soy de Salamanca, Guanajuato, sabía de algo de Tomasa Estévez y medio conocía de Rita, de Mariana y algo sobre la llamada Perla del Lago…

Finalmente, luego de larga, pero amena, investigación en libros de autores, que tuvieron a bien rescatar la presencia de la mujer en la lucha Insurgente, ubicamos una lista que nos da los nombres de más de dos centenares de ellas. Eso comenzó al consultar en un sitio de la Cámara de Diputados (3). Luego fue cosa de ir a publicaciones que, en ocasión del Centenario de 1910, abordaron el tema, algunos publicados por el Sesquicentenario y otros por los 175 años, y, ahora en el Bicentenario también; todos ellos relacionados al festejo del inicio de la guerra de Independencia. Lo que aquí te presento son los nombres tan solo de ellas, en los siguientes artículos irán las biografías de las que he podido localizar. Si tú tienes el nombre de alguna que no aparezca aquí te agradeceré me lo hagas llegar, siempre con la referencia bibliográfica del lugar de donde obtuviste el datos. Y, si por caso, algo que sé es muy complicado, tuvieras una imagen que ilustre a una de ellas, mi agradecimiento será mayor. A Josefa y Leona las conocemos, pero… ¿a las demás?

001.- Aburto, Francisca
002.- Acevedo, Inés de.
003.- Aguayo, Matilde
004.- Altamirano, Francisca
005.- Alvarado, Ma. de Jesús.
006.- Álvarez, Brígida
007.- Álvarez, Rafaela
008.- Álvarez Prendes, Josefa
009.- Anaya, Ma. Ignacia. Ixmiquilpan, Hgo
010.- Anaya, Ma. Josefa. Tula, Hgo.
011.- Anaya, Mariana
012.- Apeszechea, Micaela
013.- Arauz, Josefa
014.- Arellano, Ma. Josefa. Ciudad de México
015.- Arellano, Petra. Pénjamo, Gto.
016.- Arias, María. Pénjamo, Gto.
017.- Arroyo, Rosa.
018.- Avilés, Señorita.
019.- Baca, Mariana.
020.- Balero de, Juana.
021.- Bara, Teresa.
022.- Barragán, Juana. “La Barragana”. Zinapécuaro.
023.- Barrera, Antonia.
024.- Barrera, Juana. Tula, Hgo.
025.- Barrón, Ma. Regina. Pénjamo.

026.- Basurto, Margarita.
027.- Basurto, Ma. Dolores
028.- Bautista Márques, Juana. “La Gabina”. Guanajuato.
029.- Bedolla, Ma. Dominga.
030.- Bedolla, Micaela.
031.- Bernal, Guadalupe. Temascalcingo, Edomex
032.- Bocanegra de Lazo de la Vega, Gertrudis. Pátzcuaro.
033.- Borja, Cayetana. Silao, Gto.
034.- Bosier, Serafina Guadalupe.
035.- Bribiesca, María. Pénjamo, Gto.
036.- Bustamante, Cecilia. Miahuatán, Oax.
037.- Bustamante, Micaela. Miahuatlán, Oax.
038.- Bustamante, Pioquinta. Miahuatlán, Oax.
039.- Bustamante, Ramona. Miahuatlán, Oax.
040.- Bustos, Gertrudis. “La Insurgentita”. Los Gauadalupes.
041.- Cabrera, Nicanora.
042.- Cadena, Josefa.
043.- Camacho, Carmen.
044.- Camargo, Casimira.
045.- Camba, Ma. Luisa. “La Fernandita”. Valladolid, Mich.
046.- Castillo, Felipa. “Las Once Mil Vírgenes”
047.- Castillo, Antonia. “Las Once Mil Vírgenes”
048.- Castillo, Feliciana. “Las Once Mil Vírgenes”
049.- Castillo, Martina. “Las Once Mil Vírgenes”.
050.- Castillo, Gertrudis. “Las Once Mil Vírgenes”

051.- Cerda, María Juliana de la.
052.- Chacón, Ma. Marcelina. Tamazula, Jal.
053.- Chávez, María. Huichapan, Hgo.
054.- Concubina del Padre Luciano Navarrete, la.
055.- Delgadillo, Juana Dolores. “La Chepita”.
056.- Delgado, Francisca Manuela.
057.- Delgado, Manuela
058.- De Orellana y Pozo, Luisa.
059.- Díaz, Ma. del Rosario. Dolores, Gto.
060.- Dominga Dorotea. “La Emperatriz”.
061.- Espinosa, Bernarda. Valladolid, Mich.
062.- Espinosa, Vicenta. Pénjamo, Gto.
063.- Estévez, Tomasa. Salamanca, Gto.
064.- Feliciana. “La Envenenadora”.
065.- Francisca, N.
066.- “Gabina, La”. Guanajuato.
067.- Ganancia, Ma. Camila. Los Guadalupes.
068.- García, Ana María. Chihuahua.
069.- García, Lucía.
070.- García de Bustamante, Manuela. Puebla, Pue.
071.- García Carrasco, Ma. Luisa.
072.- García, Ma. Antonia.
073.- García Ma. Ignacia. Los Guadalupes.
074.- García, Mariana.
075.- García Villaseñor, Manuela. Los Guadalupes

076.- García Villaseñor, Mariana. Los Guadalupes.
077.- Gargallo, Ma. de la Luz.
078.- Garza Falcón, Ma. Loreto. Los Guadalupes.
079.- Garza Falcón, Ma. Vicenta. Los Guadalupes.
080.- Gertrudis, “La Ojos”. Celaya, Gto.
081.- Godos, Francisca. Coscomatepec, Ver.
082.- Godos, Magdalena. Coscomatepec, Ver.
083.- Gómez de Pedrozo, Concepción. Los Guadalupes.
084.- Gómez, Gertrudis. Temascalcingo, Edomex.
085.- Gómez, Rosalía.
086.- Gómez Castañeda, Clara. San Miguel, Gto.
087.- Gómez de Larrondo, Catalina. Acámbaro, Gto.
088.- González, Andrea. Guanajuato.
089.- González, Antonia. Pénjamo.
090.- González, Juana.
091.- González, Ma. de Jesús.
092.- Gonzálz, Ma. Guadalupe. “La Guanajuateña”.
093.- González, Ma. Josefa. Pénjamo.
094.- González, Mónica. Miahuatlán, Oax.
095.- González, Rafaela. Pénjamo, Gto.
096.- Gutiérrez, Manuela. Pénjamo. Gto.
097.- Gutiérrez, Ma. Juana.
098.- Herrera, Manuela. “La Benemérita”. Guanajuato.
099.- Huerta Escalante. Josefa. Guanajuato.
100.- Hube, Ma. de Jesús.


101.- Izarrarás, Ma. Vicenta. Pénjamo, Gto.
102.- Izquierdo, Anita. Coatepec, Ver.
103.- Jarquín, Romana. Miahuatlán. Oax.
104.- Jiménez, Gertrudis. Temascalcingo, Edomex.
105.- Jiménez, Juana María.
106.- Juana, “La Envenenadora”.
107.- Lara, Ana Victoria.
108.- Lara, Teresa.
109.- Legorreta del Castillo, Mariana. Aculco, Edomex.
110.- Liceaga de (N). Silao, Gto.
111.- Lima, María Ponciana. Ciudad de México.
112.- López Aguado de Rayón, Rafaela. Tlalpajahua.
113.- López, Ma. de Jesús. Pénjamo, Gto.
114.- Lozano, Luisa. Pénjamo. Gto.
115.- Lugo, Teresa.
116.- Machuca, Ana María. Pénjamo.
117.- Magdalena. (N). Cocomatepec, Ver.
118.- Marcela. “Madre de los Desvelados”. Aguascalientes.
119.- Ma. Guadalupe, “La Rompedora”. Coatepec, Ver.
120.- Ma. Francisca, “La Fina”. Tacámbaro, Mich.
121.- Marmolejo de Aldama, Ma. Josefa. León, Gto.
122.- Marquina. Estado de Guerrero.
123.- Marquina de Ocampo, Prisca. Taxco, Gro.
124.- Martínez, Ma. Andrea, “La Campanera”. Tlaxcala.
125.- Martínez, Ma. Josefa.

126.- Martínez, Ma. Luisa. Erongarícuaro, Mich.
127.- Martínez, Ma. Refugio.
128.- Matamoros, Josefa.
129.- Medina, Manuela, “La Capitana”. Texcoco.
130.- Medina de Soto Riva, Teresa.
131.- Medrano, Gertrudis. Guadalajara.
132.- Mejía, Ma. Anastacia.
133.- Mercado, Altagracia. “La Heroína de Huichapan”
134.- Mercado, Ma. Dolores”
135.- Michelena, Francisca. Valladolid, Mich.
136.- Molina, Ma. Manuela, Taxco.
137.- Montes de Oca, Josefa. Los Guadalupes.
138.- Morales, Rafaela.
139.- Morán, Ma. Dolores. Huichapan
140.- Moreno, Isabel.”La Pimpinela”. Lagos
141.- Moretín, Ma. Ignacia. Guanajuato.
142.- Natera, Ma. Josefa. Guanajuato.
143.- Nava, Antonia. “La Generala”. Tlacotepec.
144.- Navarrete, Ma. Josefa
145.- Navarro, Ma. Inés. Ocotlán, Jal.
146.- Nieva, Ma. Guadalupe. Ixmiquilpan
147.- Niño, Manuela. “La Cohetera”, S.L.P.
149.- Obregón, Ma. Dolores.
150.- Ochoa, Ma. Antonia.

151.- Orellana y Pozo, Luisa de. Los Guadalupes.
152.- Ortega, Trinidad.
153.- Ortega, Ana María.
154.- Ortíz Téllez Girón, Ma. Josefa Cresencia. “La Corregidora”
155.- Panes, Ma. José.
156.- Palomera, Gertrudis. Tamazula
157.- Patiño, Rosa. Miahuatlán, Oax.
158.- Paul, Ma. Josefa. Pénjamo.
159.- Paz, Rosa Jacinta. Valle del Maíz, SLP.
160.- Peimbert, Margarita. Los Guadalupes.
161.- Peña, Antonia. “Serafina Posier”
162.- Peña, Mariana.
163.- Pérez de Moreno, Rita.
164.- Piña, Ma. Rita. Ciudad de México
165.- Piña, Mercedes. Ciudad de México
166.- Piña, Ma. Ignacia. Ciudad de México
167.- Polanco, Teresa. Guadalajara.
168.- Ramírez, María Antonia. Tamazula, Jal.
169.- Ramírez, Petra. Tamazula, Jal.
170.- Rangel de García, Guadalupe.
171.- Raz y Guzmán, N.
172.- Rico, Casilda. Pénjamo, Gto.
173.- Rico, Ma. Josefa. Pénjamo, Gto.
174.- Riva, Catarina. Los Guadalupes.
175.- Rivera, Ma. Fermina de. Tatizapán, Mor.

176.- Robledo, Agustina
177.- Rodríguez de Velasco y Osorio, Ma. Ignacia “La Güera”
178.- Rodríguez del Toro y Lazarín, Mariana.
179.- Rodríguez, Teodosia. “La Generala”.
180.- Romero, Juliana. Pénjamo, Gto.
181.- Rosales, Ma. Ricarda. Zacatecas.
182.- Rosas, Bárbara. “La Griega”. Oaxaca.
183.- Rosas Taboada, Josefa Manuela. Chamacuero, Gto.
184.- Rueda de Bravo, Gertrudis. Los Guadalupes.
185.- Sánchez, Manuela. Los Guadalupes.
186.- Sánchez, María.
187.- Sánchez, María Estanislao.
188.- Santín, Ma. Ignacia.
189.- Sixtos, Ma. Josefa. Pénjamo, Gto.
190.- Soto la Marina, María.
191.- Suato, María Mariana. Pénjamo.
192.- Tapia, Ma. Gerturids.
193.- Teruel de Velasco, Petra.
194.- Torres, Francisca
195.- Torres, Ma. Dolores.
196.- Uribe, Francisca. Pénjamo, Gto.
197.- Uribe, Ma. Trinidad. Huichapan
198.- Valderrama, Ma. del Rosario.
199.- Valderrama, Mariana.
200.- Valle, Dolores del. Ciudad de México.

201.- Vargas de Magaña, Gertrudis. Yuriria, Gto.
202.- Vázquez, Pascuala. Miahuatlán, Oax.
203.- Vedolla, Micaela. Pénjamo, Gto.
204.- Vega, Luisa. Tula, Hgo.
205.- Vega, Mariana.
206.- Vicario Fernández de San Salvador, Ma. de la Soledad Leona Camila. Toluca.
207.- Villagrán, Ma. Dolores.
208.- Villalongín, Manuela.
209.- Villasana, Ana de. Los Guadalupes
210.- Villaseñor, Juana María. Pénjamo.
211.- Villegas, Ana. Jalapa.
212.- Zerralde, Gertrudis. Los Guadalupes.

Fuentes
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1.- 6 siglos de historia gráfica de México. Gustavo Casasola. Editorial Gustavo Casasola. México, 1978.
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2.- Documentos históricos mexicanos, Obra conmemorativa del Primer Centenario de la Independencia de México. La publica el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, bajo la dirección de Genaro García por acuerdo de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes. Tomo V. México, 1910


http://www.bicentenario.gob.mx/bdb/bdbpdf/DocsHistMexicanos/DHMTV/DocsHistMex_TV_primeras.pdf

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3.- El listado original fue tomado de:


http://www.diputados.gob.mx/cedia/museo/cuadernos/Mujeres_luchas_armadas.pdf


4.- Del listado original, se verificó y complementó con la siguiente fuente:


a.- Miquel i Verguis, José María. Diccionario de Insurgentes. Editorial Porrúa. México, 1980.

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b.- Amador, Elias. Noticias Biográficas de Insurgentes apodados. SEP, Biblioteca Popular No. 125. México, 1946.

http://www.bicentenario.gob.mx/bdb/bdbpdf/Noticias_Biograficas_de_Insurgentes_Apodados.pdf

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c.- Del Palacio Celia. Adictas a la Insurgencia. Las mujers de la guerra de Independencia. Santillana/Punto de Lectura. México, 2010.

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d.- Guedea, Virginia. En busca de un gobierno alterno: los Guadalupes de México. UNAM. México, 1992.


miércoles, 28 de abril de 2010

El origen del movimiento de Independencia en Guanajuato.

Ojos de agua e inundaciones era cosa común en el Bajío durante el siglo XIX, aquí una escena en la Hacienda de Burras, municipio de Guanajuato.


En el artículo anterior vimos como, un año luego de iniciada la guerra de Independencia, la vida seguía su curso normal. En realidad fue, mayormente en el Bajío donde la lucha continuaba luego de los fusilamientos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, los levantamientos en esta parte central de la Nueva España seguían. Albino García, Andrés Delgado, Tomasa Estévez, solo por mencionar los tres salmantinos que seguían “al pie del cañón”. Pero… ¿Por qué fue precisamente en El Bajío donde se inició el movimiento Insurgente? Una buena base para entenderlo, es la que Mónica Blanco y su equipo nos ofrecen, a continuación transcribo una parte del capítulo relacionado a los años anteriores al inicio de la lucha armada.


Magníficas haciendas se levantaban en El Bajío, conocido como “el granero de México”. Aquí la Hacienda La Labor en el municipio de Apaseo el Grande.


El movimiento de Independencia encontró en el Guanajuato de 1810 los elementos propicios para comenzar una prolongada guerra, que sacó a flote las contradicciones del desarrollo de la región y que habían entrado en crisis durante los últimos años coloniales.


La insurrección surgió en la región y después se extendió a otras partes, abriendo camino a un número mayor de fuerzas políticas y económicas, unas ya manifiestas y otras latentes, las que al final condujeron a la independencia con respecto al gobierno español.


A lo lejos vemos la laguna de Yuriria, la que se levantara en las ciénegas que provocaban las crecidas del Río Lerma, obra maestra de la ingeniería Agustina del siglo XVI.


Desde que estalló la guerra de España contra la Gran Bretaña, hacia finales de 1804, las imposiciones y exigencias de la Corona sobre la Nueva España exacerbaron la inconformidad generada por las Reformas borbónicas en la Nueva España entre los grupos de poder. La precaria situación económica del gobierno español hizo que éste buscara una salida a través de la consolidación de los vales reales, lo que afectó directamente a la Nueva España. Al clima de inquietud se agregó la aprehensión de Fernado VII, a mediados de 1808, y la ocupación del gobierno de España por las fuerzas napoleónicas (Crisis política de 1808 en México). El colapso de la Corona española propició un fallido intento –encabezado por el virrey José de Iturrigaray y otros notables miembros del gobierno, como Juan Francisco Azcárate y Lezama, Francisco Primo de Verdad y Ramos y Melchor de Talamantes- de establecer un gobierno regido desde el cabildo, independiente del gobierno español.


Troje en la Hacienda de San Nicolás de los Agustinos, municipio de Salvatierra.


El virrey fue depuesto por la conspiración de Gabriel de Yermo, un reconocido comerciante español; pero, a partir de entonces, la inseguridad en el gobierno fue propicia para la ebullición de constantes debates y conspiraciones sobre el futuro político de la Nueva España. Las ideas de la Ilustración y sobre todo la forma de adaptarlas a la realidad colonial fueron el sustento de conspiraciones como la de Querétaro en 1810, en el poblado de Dolores.


Hacia el sur de la Intendencia de Guanajuato los límites los marcaba la Sierra de los Agustinos, aquí una vista en algún sitio del municipio de Acámbaro.


El boyante Bajío a finales del XVIII era escenario de una serie de contradicciones sociales, políticas y económicas, lo que facilitó el surgimiento de una revolución armada que enfrentó a distintos poderes. “La historia agraria del Bajío mexicano –afirma Tutino- ilustra un proceso social que transformó una sociedad agraria estable en un terreno abonado para los Insurgentes.” Las condiciones de estabilidad que hacia mediados del siglo XVIII habían prevalecido en la región comenzaron a revertirse. La relativa y amplia posibilidad de ocupación y subsistencia rural experimentó hacia 1785 deterioros considerables, transmitiendo dicho decaimiento hacia las áreas de producción textil y, en pocos años, también la minería entró en crisis.


De igual manera, entre 1808 y 1809 la población volvió a sufrir escasez, con lo que aumentaron los precios no solo de productos agrícolas, que eran la base de la subsistencia de la población, sino también los de los insumos de la industria minera, como el azogue.


Al sur de la Intendencia se ubicaba una próspera hacienda, quizá una de los latifundios más grandes, Santa Ana Pacueco, en el actual municipio de Pénjamo.


Las empresas textiles también fueron vulnerables a los vaivenes agrícolas de finales del siglo XVIII. La falta de empleo rural favoreció una mayor participación de la población agrícola en la producción de textiles, aun en condiciones muy precarias, y convirtió la industria de Guanajuato y del Bajío en una actividad dominada por el trabajo de maquila. La sobreproducción que esto implicó se tradujo en una baja de precios, sobre todo en los textiles, que se vieron más perjudicados por la apertura comercial. Como ya se mencionó, las empresas del Bajío competían en desventaja con las de Cataluña, cuyas exportaciones quedaron exentas de impuestos en 1780 y cuya apertura se extendió hasta 1786. La subordinación de los productos textiles a los mercados externos las hizo aún más vulnerables e inestables.


El río Lerma, Río Grande conocido anteriormente, irriga todo el Bajío, aquí a su paso por Pueblo Nuevo.


Hasta 1810 la minería había mostrado niveles de producción muy importantes, pero no por ello carecía de problemas, asociados principalmente a los costos de producción. Las grandes inversiones, que habían permitido obtener grandes ganancias, tuvieron que ser replanteadas a fin de lograr ahorros, los que naturalmente se buscaron en la mano de obra. En varias ocasiones se suprimió el partido, especie de comisión por producción extra que recibía el trabajador minero además de su salario base, y con frecuencia constituía su principal ingreso. Aunque esto no ocurrió en todas las explotaciones mineras, la amenaza a las tradiciones que habían permitido forjar el esplendor minero del siglo XVIII afectó a los trabajadores de ese sector, que, de ser –con todas las limitaciones del término- “la aristocracia laboral”, pasaron a ser los excluidos de la bonanza guanajuatense.


Al fondo el cono volcánico conocido como La Batea, característico del gran Valle de Santiago, la escena vista desde la Hacienda Camargo en el municipio de Cortazar.


Estas transformaciones en la industria minera y textil y en la agricultura de Guanajuato, en combinación con la crisis española, fueron el detonador de la revuelta armada. La violencia que caracterizó la insurrección de Hidalgo se nutrió en gran medida de la crisis regional. Para los pobladores de Guanajuato la adhesión al ejército insurgente no fue tan diferente a su experiencia, años atrás, de resistirse a la expulsión de los jesuitas.


Haciendo los límites de la Intendencia hacia el occidente llegamos a Los Altos, allí es donde se localiza la Hacienda de Cañada de Negros, en el municipio de Purísima del Rincón.


El texto ha sido tomado del libro: Breve historia de Guanajuato. Mónica Blanco y varios. Fideicomiso Historia de las Américas. FCE. México, 2000



martes, 27 de abril de 2010

Bueno, y… ¿Cómo era la vida cotidiana durante la Independencia?

Sobre el tema de la Independencia, años antes, o durante o después de la consumación hay mucho que leer y mucho de que informarse. Son cientos de preguntas las que se nos agolpan en la cabeza. El día de hoy veremos algo que en lo personal me causó una gran sorpresa pues fue, sinceramente lo digo, algo en lo que no había pensado. Me parece un documento interesante que nos da idea de lo que sucedía en 1810-1811. Es un bando sacado por el Virrey en turno. El documento nos lleva a reflexionar en que tanto nos ha cambiado la vida en los últimos doscientos años y en ciertas palabras que eran propias del lenguaje de hace ya tiempo. De entrada deleitémonos con el nombre y titulo oficial del Virrey:


Don Francisco Xavier Venegas de Saavedra, Rodríguez de Arenzana, Güemes, Mora, Pacheco, Daza y Maldonado, Caballero del Orden de Calatrava, Teniente General de los Reales Exercitos, Virey, Gobernador y Capitán General de esta N. E., Presidente y Capitán de su Real Audiencia, Superintendente general Subdelegado de Real Hacienda, Minas, Azogues y Ramo del Tabaco, Juez conservador de éste, Presidente de su Real Junta, y Subdelegado general de Correos en el mismo Reyno.


El documento lo encontré en una edición especial hecha en el sexenio de Miguel de la Madrid para conmemorar los 175 años del inicio de la guerra de Independencia del original publicado en 1878, y es el Bando sobre licores, vinos, aguardiente y pulque, publicado el 27 de Septiembre de 1811, a un año de iniciado el movimiento insurgente. En una primera sección vemos el objeto del bando, el cual nos hace pensar en el problema de alcoholismo que los mismos españoles provocaron a lo largo de la Colonia. Recordemos que en el México antiguo la embriaguez estaba prohibida, por lo tanto penada y era privilegio exclusivo de algunos ancianos.


“Con el importante objeto de precaver el abuso en la toma de licores y extinguir el detestable vicio de la embriaguez que tantos daños ha causado y causa en este Reyno, he resuelto con arreglo á lo propuesto por el Sr. Intendente Corregidor de esta Capital, y de conformidad con voto consultivo del Real Acuerdo, se observen por vía de adición al Bando de 5 de julio del año próximo pasado los capítulos siguientes”.


Lo estipulado en el primer punto no dista mucho de lo que sabemos que en la actualidad no está permitido: “1.- Que en ninguna Vinatería y Pulquería, se ha de permitir beber en poca o en mucha cantidad a personas de todos estados y clases, tampoco en sus piezas interiores, ni en la calle á quarenta varas de distancia de las puertas”.


En el segundo punto nos dice como era el modo de surtirse de licores en esa época: “2.- Que todos los que necesiten licores, vinos, aguardiente o pulque, han de mandar traerlo á las respectivas casas, llevando sus botellas, redomas o basijas, sin que estos aperos ó muebles se tengan en dichas casas de trato para proveer con ellos a los marchantes ó consumidores, aunque sea con la calidad que extraigan el efecto para las suyas”.


Será bueno pensar que el documento fue escrito en 1811, y el libro que lo rescató fue publicado en 1878, quizá alguna variante en el lenguaje ya había, no mucha, seguramente; aparecen palabras casi en desuso que nos transportan a un México más sano que el actual. Al leer el cuarto vemos que los permisos eran necesarios, eso de la burocracia existía desde la antigüedad: “4.- Que ninguno pueda poner vinatería sin su licencia, que sin acreditar y afianzar el principal á lo menos de mil y quinientos pesos para apearla y surtirla de caldos puros y sin adulteración y mezcla”.


Aparecen, de pronto, los distintos establecimientos de la época y lo que cada uno hacía, veamos el “9.- Que los dueños de Fondas en igual conformidad que los de Cafés, sean libres para expender dentro de ellas aguardiente, vino ó licor, para su uso moderado en la comida, y los tenga en franquicia hasta las diez de la noche”.


Bien es sabido que la clasificación social, rango o casta, estuvo implementado desde siempre, acrecentado cuando se otorgaron los títulos nobiliarios y lo vemos de algún modo expresado en el catorceavo punto: “12.- Que en las cafeterías, que son donde principalmente concurren la gente plebeya, y por eso se distinguen de los Cafés, como los Zangarros actuales, de las Vinaterías, no se permita la venta de vino, licores y aguardiente, juegos ni músicas baxo la pena y multa de veinte y cinco pesos y que se cierre enteramente el trato, privando al dueño para siempre exercitarse en él”.


Han pasado doscientos años y la pregunta está: ¿qué tanto han cambiado las cosas en México? ¿Será que requerimos de otros doscientos para comenzar a cambiar y mejorar?


El texto en cursiva fue tomado de Historia de la Guerra de Independencia de México. Tomo V. J.E. Hernández y Dávalos. De la primera edición de 1878 en la imprenta de José M. Sandoval. Publicación del Gobierno Federal. México, 1985.


Si te brincó, al leer este artículo, la palabra zangarro y la entendiste como changarro, estás en lo correcto, chécate esto:


http://www.fondodeculturaeconomica.com/obras/suma/r3/buscar.asp?word2=changarro




lunes, 26 de abril de 2010

El Camino Real, esencial en la Ruta de la Libertad de Miguel Hidalgo

Fue tan importante el Camino Real, que aun hoy día lo seguimos usando como referencia, esto es en Arroyo Zarco, Estado de México.


Hay un dicho que aun se oye en nuestros días, cuando nos lo dicen quiere decir que “de aquí en adelante” y la forma de decirlo es “di'ai p’al real”, cada que lo oímos debemos recordar que hubo una vez en la que por Real se entendía una población que no fuera de indios, o un lugar en donde hubiera una mina, una población que existe y que es real, no porque sea del rey, sino porque es una realidad. Y por Camino Real se entendía a la red carretera que a finales del siglo XVI se extendía por buena parte de la Nueva España. Siendo un camino principal, el llamado Camino Real de Tierra Adentro y varios caminos que comunicaban a una y otra población y usaban el genérico de Camino Real.


En este mapa franciscano podemos ver buena parte de la red de Caminos Reales que había a principios del XIX.


El Camino Real de Tierra Adentro era el más rico, pues unía los principales centros mineros con la Ciudad de México, de donde iniciaba rumbo norte a Querétaro, allí continuaba hacia San Miguel, donde estaba una aduana, de Querétaro se iniciaba otro más que comunicaba a todo el Bajío hasta Lagos y de allí a Guadalajara, mientras que de San Miguel seguía a Dolores, San Felipe, de donde salía un ramal a las minas de San Luís Potosí; continuaba Ojuelos, donde se guardaban las riquezas extraídas en Zacatecas antes de ser enviadas a México. Zacatecas era importante, de allí continuaba a Sombrerete y Durango para seguir a Chihuahua y terminar en Santa Fe, en la que pensaron en algún momento serían las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.


El afamado Puente Tresguerras en Celaya, aunque no fue paso de la Ruta de Hidalgo, si era paso obligado para entrar por “la puerta de oro” al Bajío.


“En 1531, Sebastián de Aparicio convirtió el camino de México a Veracruz en una verdadera carretera. A él se debe el uso de las carretas tiradas por bueyes, transportadoras de las mercancías que hasta entonces habían sido acarreadas por Tamemes. Su primer biógrafo, el padre Letona, escribió en 1632: “nuestro gran Aparicio fue el inventor de esta grande comodidad, utilísima a todos en el reino”.


En esta escena tomada en Arroyo Zarco, nos damos cuenta de la tremenda belleza que el Camino Real tenía.


Ya conquistadas más tierras hacia el Norte, Aparicio hizo llegar sus carretas a Querétaro, en los linderos de las tribus Chichimecas, más tarde prosiguió hasta Zacatecas, recibiendo órdenes, además de empedrar el camino real que llevaba hasta este rico asiento minero. La bondad y la sencillez de Aparicio ganaron a los chichimecas, sin los cuales su obra hubiera sido imposible. Por esta ruta transitaban continuamente las carretas cargadas de plata; venían a la capital de la Nueva España para entregar su carga a la Real Casa de Moneda de México fundada en 1535.


Zinapécuaro, en Michoacá, lugar por donde pasaran las tropas Insurgentes de Valladolid rumbo a la Ciudad de México.


Después de mucho viajar Aparicio decidió retirarse a la vida sedentaria. Vendió su flotilla de carretas, se dedicó a la labranza y contrajo su primer matrimonio con una joven que murió poco tiempo después. Dos años más tarde volvió a casarse. El visitador franciscano fray Alonso Ponce, relata: “un día su mujer se quedó en casa con tres o cuatro doncellas y a todas se les antojó comer fruta de albaricoque, (Prunus armeniaca) cuando estaban más descuidadas se desgajaron las ramas del chabacano y todas vinieron al suelo”. A causa de los golpes la mujer de Aparicio murió. Este a los sesenta y un años tomó el hábito de San Francisco y, después de obrar muchos milagros, murió en 1600. Durante 1789, por medio de un decreto Pontificio, fray Sebastián de Aparicio fue declarado Beato. Su cuerpo se conserva incorrupto en la iglesia de San Francisco, Puebla, y es venerado por gran número de fieles entre los que sobresale el grupo que más le hubiese complacido: el gremio de Conductores de Vehículos que han hecho de é su patrón. (1)


En Xilotepec, Estado de México, fue el lugar que los franciscanos determinaron como inicio del Camino Real de Tierra Adentro, para ello instalaron la Cruz del Humilladero.


Continuamos leyendo tan interesante número de Artes de México: “Durante la Colonia, las principales arterias de comunicación entre la capital de la Nueva España y las ciudades más importantes de provincia, eran conocidas como “caminos reales”. Posiblemente este nombre se derive de la frase “camino al real” o sitio donde habían sentado sus “reales” los conquistadores y colonizadores, más bien que de una vía dedicada a la realeza. De estos “caminos reales” –anchos y bien empedrados-.


Una verdadera sinfonía de verdes encontramos en las inmediaciones de Aculco, lugar de paso del Camino Real y del Ejéercito Insurgente.


A menudo en el altiplano, los “caminos reales” estaban bordeados de árboles del Perú o pirules (Schinus molle). Es curioso que estos árboles, que tan mexicanos nos parecen, fueran traídos en el siglo XVII por un virrey, quien ordenó que los correos fueran tirando puñados de semillas importadas de dicho país y que debían llevar forzosamente en sus alforjas. Esta medida fue tomada para reforestar y dar sombra al caminante y al ganado”. (2)


Luego de Querétaro el Camino Real se bifurcaba, este puente lo vemos cerca de Apaseo el Grande, Guanajuato.


A lo largo de los caminos reales fueron surgiendo haciendas, ventas, posadas, ranchos, pueblos, congregaciones y fue por esos caminos reales que el cura Hidalgo enfiló sus tropas con la idea de terminar el dominio de la Corona española sobre México, es por buena parte de los caminos reales que ahora encontramos algunas de las 260 estelas de la Ruta de la Libertad, de la Ruta de Hidalgo, ven, te invito a que, dentro de poco comencemos a recorrer ese camino que nos conducirá a una visión más objetiva de ese periodo de la historia de México.


Entre Ixtlahuaca y San Felipe, en el Estado de México se encuentra la Hacienda Dolores Hidalgo, emblemático lugar, por su nombre, para éste blog.


Adentrándonos a los diarios de los viajeros que llegaron a México en plan de turistas o “espías” antes del movimiento de Independencia, vemos que, especialmente aquellos interesados en la minería, que eran la gran mayoría, hacen mención del Camino Real, de cómo luego de salir de la Ciudad de México, regularmente la primera escala la hacían en alguna venta en la región de Arroyo Zarco, en las cercanías de San Jerónimo Aculco, lugar que más tarde significaría una derrota para el ejército Insurgente y la materialización de la ruptura de Hidalgo con Allende. El concepto de Venta (establecimiento), por cierto, sigue aun vigente en España.


Esto que vemos en Nopala, Hidalgo, por aquí no pasó el ejército de Hidalgo, pero si un Insurgente: Villagrán. Nos da una idea de lo que bien pudieron ser las zonas urbanas del Camino Real.


Si nos referimos a la Posada (establecimiento), entonces nuestra referencia se va aún más atrás pues la posada tiene su origen en el Imperio Romano, el cual desarrolló un sistema de caminos por todo su territorio, y al igual que en la Nueva España, al ser distancias tan largas las que había que recorrer, se establecieron a lo largo, lugares donde dormir, lugar en donde se daba posada. Hubo también el Figón y la Fonda, lugares en donde se preparaba comida. (Por cierto, la palabra fonda viene del… ¡árabe!). Es interesante ubicarnos en 1810 y sopesar los problemas que Hidalgo y sus ya 40 mil seguidores luego de un mes se enfrentaban, además del armamento y pertrechos de guerra, en lo que significaba el comer, beber y dormir. Quizá entonces entendamos el porqué a lo largo de ese camino había saqueos. En fin, la historia es interesantísima es solo salir un poco de “la historia oficial” y adentrarnos, en medida de lo posible, a la historia real.


Al pasar por Jaripitío, la tropa de Hidalgo vio este tipo de paisaje, se enfilaban a la Hacienda de Burras y de allí a Guanajuato.


Fuentes


1.- Martínez del Río de Redo Marita. Senderos de México. Artes de México. Número 141. México, 1971.


2.- Ibid.


Una pequeña referencia que podrás encontrar sobre los testimonios de viajeros del siglo XVII en su paso por Salamanca, Guanajuato, lugar por donde el cura Hidalgo también pasó, lo encontrarás aquí:


http://elsenordelhospital.blogspot.com/2009/12/testimonios-de-viajeros-que-pasaron-por.html