jueves, 17 de septiembre de 2020
Cabeza de Águila número 261 ¡Localizada, Rescatada y Colocada!
domingo, 18 de marzo de 2018
El pozo de Hidalgo en San Miguel el Grande, Guanajuato
El 20 de septiembre el cura Hidalgo estaba ya en Celaya según lo comprobamos arriba con lo escrito por don Carlos Herrejón sobre la Ruta de Hidalgo.
El pozo se encuentra en el lobby del hotel Real de Minas en San Miguel de Allende, Guanajuato.
jueves, 25 de febrero de 2016
Del control que había en los caballos del ejército realista
Al Inspector general interino de caballería digo con esta fecha de orden del Rey lo que sigue:
Dios guarde á Vd. muchos años.
Madrid, 26 de Mayo de 1815.
Fuente:
http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/
martes, 1 de marzo de 2011
¿Realmente existió María Inés Navarro?
El tema que hemos venido desarrollando paralelamente a lo largo de la Ruta de Hidalgo ha sido el del rescate de las biografías de las mujeres que, hasta hace poso, estaban olvidadas de tan importante pasaje de la historia mexicana y de tan importante participación. Todos aprendimos en la escuela los nombres de Josefa Ortiz de Domínguez y de Leona Vicario, pero nos olvidamos de averiguar por las demás. Esta tarea que ha sido no del todo fácil me ha llevado por los más intrincados caminos que ahora, en tiempos modernos en que lo virtual se vuelve real, encuentro en el sitio menos pensado, uno llamado Buscadores de Tesoros, la aportación que nos regala con el peculiar pseudónimo de Carabino, persona originaria de Poncitlán, Jalisco unos muy interesantes datos sobre la jalisciense María Inés Navarro.
“No se sabe cuando nació esta historia, en todo caso es el pueblo que en alguna de sus generaciones anteriores vivió o imagino sucesos que se fueron modificando por su misma fantasía, dándole a esto un cariz de suceso histórico. La figura de María Inés Navarro se pierde en la noche de los tiempos envuelta en la niebla de la leyenda allá por los azarosos momentos de la Guerra de la Independencia.
En esa época la Hacienda de Santa Clara que se encontraba cercana a la población de Zula, la cual pertenecía en ese tiempo a la familia Navarro Gaytán. (Según documentos existentes en el archivo parroquial) el 15 de Mayo de 1693 María Navarro Gaytán Cabrera de la Mora y Mendoza se caso con Fernando Gallaga Mandarte que era el alcalde de Ocotlán y de esa unión a la postre, en tercera generación nacería el padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga. En esta misma familia de Santa Clara nacería María Inés Navarro a fines del siglo XVIII, por o tanto se puede considerar familiar del cura de Dolores.
Cuenta la leyenda que cuando el Cura Hidalgo paso por Ocotlán (existe la versión de que el Padre de la Patria viniendo de La Barca paso por la Loma Larga, Rancho Viejo y llego a la Hacienda de Santa Clara (tierra de sus abuelos, para proseguir por la Hacienda de San Juan Chico y llegar a Poncitlán por el antiguo Camino Real). Cuando el Cura Hidalgo estuvo en Santa Clara, María Inés Navarro fue a presentarse con su ¿Primo? Y ponerse al servicio de la Patria, se cuenta que Hidalgo le encomendó que sirviera de voluntaria haciendo reuniones con las gentes principales del pueblo buscando apoyo para la causa de la libertad. A la muerte de Hidalgo, los pueblos ribereños al Lago de Chapala, sobre todo San Pedro Itzican y Mezcala se levantaron en armas y se afortinaron en la Isla de Mezcala.
Platicaban que María Inés Navarro era el corazón de esta revuelta, juntaba víveres en todos los pueblos y los transportaba a la Isla para que sobrevivieran los defensores de la antorcha de la Libertad. Cuentan que la esposa de Encarnación Rosas murió en la guerra de Tizapan y entonces María Inés si hizo amante de Encarnación Rosas y durante algún tiempo estuvieron viviendo en la Isla, pues era perseguida por los realistas.
Cuando Marcos Castellanos pacto rendición de la Isla de Mezcala, la mayoría de los indígenas se sintieron traicionados, entre ellos Encarnación Rosas quien prefirió amarrarse a un cañón y lanzarse a lo mas profundo del Lago de Chapala, así se quedaría para siempre en su amada Isla de Mezcala, y María Inés Navarro después de la capitulación regresa a Ocotlán en franco estado de depresión por haber perdido la guerra y a su gran amor. El resto de su vida estuvo viviendo en Ocotlán alcanzando una edad avanzada, recordando y platicando a los Ocotlenses sus experiencias durante la gesta histórica de Mezcala.
Esto más que historia puede ser un mito. Lo cierto es que de la Hacienda de Santa Clara de Zula solo quedan algunos cimientos, y muchos agujeros producto de los buscadores de tesoros.
Las fotografías que acompañan este artículo las recibí de otro jalisciense, Sergio Adrián Cárdenas, quien nos comparte la belleza de su estado, en este caso de la riviera oriente del lago de Chapala. En la primera fotografía podemos ver la isla de Mezcala. Agradezco a ambos su colaboración para difundir la historia de nuestro país.
sábado, 26 de febrero de 2011
La increíble historia del español Juan Villarguide, el resucitado.



lunes, 10 de mayo de 2010
San Miguel de Allende, Guanajuato. Cabeza número 4
La sencillez del diseño de las Cabezas de Águila realizado por el escultor Tomás Chavez Morado, va de acuerdo con la sencillez del concepto creado por don Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación en 1960, año de colocación de las estelas. Sencillez que contrasta en ocasiones, brutalmente, con lo complicado que resultamos ser muchos de nosotros, mexicanos.
Hay muchas, muchas personas a lo largo y ancho del país que, por tradición o por costumbre tienen a bien, en este caso a mal, no saber decir “NO SÉ”. Esta falta de seguridad conlleva a crear historias, a revivir mitos, a fantasear, en fin; lo malo es cuando todo junto nos lleva a una cosa simple: mentir. Mentir es tan malo que va incluido dentro de los 7 mandamientos que en el plan terrenal tenemos todos los que profesamos la religión Católica, solo que es un concepto ya casi arcaico, que, simplemente en la vida diaria lo hacemos: mentir.
Toda esta elucubración en torno a la mentira va relacionada a
Sabemos muy bien que los personajes que saben donde está cada cosa dentro de una ciudad son los policías y los taxistas, pues dada su labor, la recorren todos los días y, en consecuencia, presumimos que ellos conocen todo sobre la población, así que, una vez en
¿Sabe donde está el monumento de
Vino el tradicional rascar de cabeza, el gesto característico de “espérame tantito que estoy pensando” y nada. No hubo respuesta.
El taxista le habló a un colega para preguntarle al respecto, la escena se repitió y vino la respuesta:
Ya no existe.
Como suele suceder en el gremio de taxistas, al poco tiempo eran ya cuatro o cinco los que en grupo alegaban si estaba o no estaba, si la habían cambiado de sitio durante la ampliación del acceso de Celaya. Entonces vino la historia:
- Fíjese que hubo un accidente y en el choque la tumbaron, desde entonces ya no la han vuelto a poner.
Ni hablar, me dije, no habrá Cabeza de Águila que documentar en San Miguel, pero, siendo un lugar trascendental en el inicio de la ruta, ¿será esto posible?
Como la duda me quedó enfilé al centro. En el camino pregunté a varios policías, todos ellos jóvenes. La pregunta fue más que descriptiva. Una cabeza, montada en un pedestal casi triangular, como de uno veinte, y les mostraba físicamente la dimensión extendiendo mis manos. Al hacer la pregunta me volvía un poco teatral. La respuesta fue: no, yo nunca he visto ese monumento.
Llegué al centro maravillándome con tanta belleza que la ciudad encierra, continuaban en el proceso de embellecimiento, para darle un toque aun mayor ahora que son las fiestas del Bicentenario y que San Miguel adquirió hace poco el título de Patrimonio de
- ¿Dónde queda el monumento de
Era una muchacha muy joven la que atendía el módulo. El mohín no se hizo esperar… (estoy pensando, me decía con la mirada).
Ah, si, creo que está en
La verdad no hice mucho caso y me fui a la oficina Municipal de Información Turística. Pregunte por décima ocasión acerca de la ubicación del museo. La persona que me atendió sacó una guía y trató de ubicarla. ¿Un águila? Me preguntó.
Sí un águila de tal y tal dimensión sobre un pedestal de tal y tal forma, que se levantó en 1960, debido a tal y tal cosa, hice toda la explicación completa.
Hummm… no se. Pero déjeme averiguar.
La edecán tomó el teléfono sacó una larga agenda telefónica y marco a Obras Públicas Municipales, lo supe porque ella me dijo que hablaría a esa dependencia y que allí seguramente habría la información.
Habemus Papa, dirían en el Vaticano.
- Fíjese, me dice, que ya no está ese monumento. Estaba en la glorieta de
- Ah si. Alguien me lo había comentado, le dije.
- Pues si, ese monumento lo tienen guardado, están esperando a terminar las remodelaciones para ubicar el sitio adecuado y volverlo a colocar.
Me sonrió, me saludó y atendió a unos muchachos que preguntaron sobre la ubicación de “la calle de los antros”…Uy!, pensé, son las 4 de la tarde y ellos ya buscan antro…
Ni hablar, pensé. Tendré que dejar el artículo de San Miguel sin foto de su Cabeza de Águila… me parece extraño que precisamente aquí no exista.
Me devolví a
Estaba un poco cansado y lo que quería era llegar a casa para dormir. Tomé una “flecha” directa, en este caso un “Coordinados”, que para el caso es lo mismo, solo que siendo un martes, con poquísima demanda de pasaje el camión salió de la central a vuelta de rueda. Enfiló por ese libramiento para tomar la carretera a Celaya, llegando a la glorieta de
Conclusión:
Moraleja: El día en que aprendamos a decir solo la verdad y aceptar que por mínima sea la cosa que no sabemos lo digamos así de simple: no lo se, estaremos del otro lado, en vías del progreso.
Algo importante que olvidaba, uno de los pasajes históricos que creo es importante saber, es que cuando el ejército Insurgente llegó a San Miguel el Grande, la intención era saquear el pueblo, solo que Ignacio Allende se opuso a tal acto. El saqueo se dio a poca escala, poco más adelante el asunto se volvería incontrolable.




