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martes, 1 de marzo de 2016

14 de Septiembre de 1810, la jura del Virrey Venegas

   Curiosidad, casualidad, ironía... no sé cómo calificarlo. Se trata de un hecho ocurrido en Septiembre de 1810, el día 14, que fue un viernes, la ante víspera del día que cambió el rumbo de México. Días antes, el 28 de agosto, desembarcó en el puerto de Veracruz, seguramente habrá descansado allí un día al menos, o tal vez un par de días, aunque cabe la posibilidad de que una vez desembarcado haya tomado camino rumbo a Xalapa y allí haya efectuado su descanso pues, siendo los últimos días de agosto la humedad y calor del puerto era más bien un incómodo ambiente para descansar. El derrotero a seguir estaba más que definido, una entrada triunfal a Tlaxcala, otra en Puebla para luego continuar a la ciudad de México, en donde hace su entrada oficial el 13 de septiembre. El 14 fue la ceremonia y ese mismo día, en Querétaro Josefa Ortiz estaba siendo encerrada, ocurriría luego el ya mítico episodio del taconeo para darse a notar y ordenar que se de aviso en San Miguel el Grande de que la Conspiración había sido ya denunciada. Lo que ocurrió en México fue la visita que el recién ungido como virrey, Venegas, hace a la imagen de la Virgen de Guadalupe, misma que unas horas luego se convertiría en el estandarte del movimiento de insurrección.

  "El día 14 del corriente hizo su entrada pública en esta capital el Excmo. Señor Virrey Don Francisco Xavier Venegas, según teníamos anunciado. A este efecto se pusieron sobre las armas todas las tropas de caballería e infantería de esta plaza para hacer los debidos honores a S.E. formándose en dos alas desde el real palacio hasta la garita de N.S. de Guadalupe, cuya carrera se hallaba colgada y ocupado el tránsito de un inmenso concurso de uno y otro sexo. La Real Audiencia partió desde temprano con la tropa de estilo como gobernadora, y luego que llegó a N.S. entregó el mando S.E. con todas las solemnes ceremonias de estilo, en concurso de los tribunales y cuerpos que habían ido a cumplimentarle. S.E. pasó inmediatamente a dar gracias al santo templo de nuestra augusta protectora, donde le recibió el cabildo de la insigne y real colegiata, acompañándole en el acto de dar gracias, y después del Te Deum que se cantó a toda orquesta ase ofrecieron en el santo sacrificio de la misa las preces eclesiásticas para implorar el acierto de los que gobiernan.

  Concluido esto pasó S.E. a la Sala Capitular, donde después de cumplimentado con elocuentes arengas del real Acuerdo, Exmo. Ayuntamiento, teal y pontificia Universidad, ilustre y real colegio de Abogados, y demás tribunales y cuerpos, (a que correspondió con energía y laconismo) se dirigió a esta capital, donde fue recibido por este fidelísimo vecindario, en medio de los más sinceros regocijos y sofisticaciones que acreditan el alto aprecio con que presentan su obediencia a nuestro deseado monarca el Sr. D. Fernando VII, cuya autoridad representa nuestro Exmo, Señor Virrey. Las salvas de Artillería y campanas a vuelo llevaban este objeto de regocijo público. Luego que llegó al real palacio, y hubo recibido los parabienes de todos los tribunales y cuerpos eclesiásticos y políticos, pasó a pagar la visita al Excmo. e Illmo, Sr. Arzobispo, volviendo después a recibir los saludos de las tropas que pasaban marchando por la frente del real palacio.

  Las tardes de estos tres días de plácemes y enhorabuenas, ha habido paseo público y sobresalientes funciones de teatro las tres noches, y en todo ha brillado el regocijo público, la opulencia de los trenes, la magnificencia de las galas, y particular aprecio con que este file pueblo ha recibido a S.E., corriendo apresuradamente a tener el honor de conocerlo y tributarle su obediencia, sus respetos y su amor, como a origen y fuente de su justicia y fidelidad" (1).

  Así pues, si las fiestas de recepción se prolongaron durante tres días que fueron el 14, el 15 y el 16 de septiembre... curiosidades, curiosas ironías de la vida.

Fuente:

1.- Gaceta del Gobierno de México, del martes 18 de septiembre de 1810. Tomo I. Núm. 103, pp. 756-757.

viernes, 26 de febrero de 2016

De mujeres y sueldos a soldados realistas durante la guerra de Independencia

   No sé si habrás imaginado alguna vez cómo era la vida regular, el día a día, la vida cotidiana en las villas y pueblos de México durante la Independencia. Creo que el tema lo hemos idealizado mucho, por un lado, y lo hemos poco documentado por el otro. Lo digo en base a las mucha sorpresas que nos llevamos cuando se bajaron a los héroes de bronce de sus pedestales y los comenzamos a ver como lo que son, lo que fueron, de carne y hueso, igual que nosotros. Eso lo vi, más a detalle (dentro de lo muy poco que encontré) en la vida de Tomasa Estéves, heroína local (en Salamanca) a la que se le dio el grado heroico y pasó a la historia por las tres palabras que Iturbide anotó en su Diario en referencia a ella que la catalogó como "bella", de ahí se han ido sacando docenas de conjeturas, más al irle hilvanando el bien usado y mal entendido (por nosotros) término de seductora. Pero no me desvío del tema, sino que enlazo una cosa con la otra, es decir, la presencia de la mujer en la guerra de Independencia, en este caso, de las esposas, hermanas o madres de los soldados realistas que peleaban no por convicción a la Corona, sino por el sueldo que recibían. Esto ocurría por aquellos tiempos:

 Circular del Ministerio de la Guerra. Se manda, bajo las formalidades que se expresan, que por las depositarias de Rentas, se paguen con puntualidad á las mujeres de los Oficiales generales, jefes y subalternos de los ejércitos de operaciones, las asignaciones que éstos las señalen.
Mayo 22 de 1815. (Recibida en México á 22 de Marzo de 1816.)

  El Rey nuestro Señor, que desea proporcionar desde luego á las familias de los beneméritos Oficiales destinados á los ejércitos de operaciones los auxilios que deben esperar de su benignidad, á fin de que puedan entregarse al cumplimiento de sus deberes con la confianza de que dejan asegurada la subsistencia de sus mujeres é hijos mientras arrostran los peligros y fatigas de campaña, y al mismo tiempo precaver los abusos que puedan cometerse, ha resuelto S. M.:

   Que á las mujeres de los Oficiales generales se les asista con la puntualidad que exige su situación por las depositarías de rentas de los pueblos donde fijen su residencia, ó las más inmediatas, con las asignaciones que éstos les señalen: que á las de los Brigadieres hasta Capitanes inclusive, se les asista del mismo modo con la tercera parte de su respectivo sueldo, y á las de los subalternos con la mitad de su haber siempre que los interesados lo soliciten, y sin necesidad de nueva Real orden, bajo las formalidades que se previenen en los artículos siguientes:

Art. 1.- Los interesados presentarán sus instancias á los subinspectores de las respectivas armas, expresando su cuerpo y clase, el nombre de su mujer é hijos, y el pueblo de su residencia. Los empleados en las Planas mayores de los ejércitos entregarán las suyas á los respectivos Jefes de los Estados mayores.

Art. 2.- Los Subinspectores y Jefes de los Estados mayores formarán relaciones con la debida expresión, y las remitirán al General en jefe, para que visadas por éste las dirija al Intendente del ejército de su mando.

Art. 3.- Los Intendentes del Ejército darán los avisos oportunos á los de provincia para que procedan al pago de las asignaciones que los Oficiales soliciten para sus mujeres ó hijos residentes en los pueblos de su respectiva demarcación, remitiéndoles copias de las relaciones expresadas en el artículo 2, y del mismo modo las pasarán al Ministerio de Hacienda y al de la Guerra de mi cargo para conocimiento de S. M.

Art. 4.- Los Intendentes de provincia darán conocimiento á los del ejército á que pertenezcan los padres ó maridos de las interesadas, de los pagos que ejecuten, para que les hagan el debido cargo, y á fin de que los Generales en jefe puedan estar satisfechos del bienestar de sus familias y del de las de los Oficiales de su respectivo ejército.

Art. 5.- A los Oficiales que por su destino gocen gratificación, se les considerará ésta como sueldo para el señalamiento de la asignación á sus mujeres ó hijos.

Lo que de Real orden comunico á Vd. para su gobierno, cumplimiento y demás efectos convenientes.

Dios guarde á Vd. muchos años. Madrid, 22 de Mayo de 1815.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/

jueves, 25 de febrero de 2016

Del control que había en los caballos del ejército realista

  Dentro de la infinidad de detalles que hubo durante los largos once años que duró la Guerra de Independencia, uno de ellos fue éste que nos dice del control que había con los caballos.

Circular del Ministerio de la Guerra. Manda S. M. que en lugar de cortar la punta de la oreja izquierda á los caballos de los regimientos del ejército, se les marque en el anca derecha poniéndose las iniciales del instituto. Mayo 26 de 1815. (Recibida en México en 22 de Marzo de 1816.) 

Al Inspector general interino de caballería digo con esta fecha de orden del Rey lo que sigue:

  He dado cuenta al Rey del oficio de V. S. de 26 de Abril último, en que hace presente que el Comisario de Guerra, D. Isidoro Asaguirre, en conformidad de la Real orden de 4 de Septiembre del año de 1776, al tiempo de pasar la revista mensual al regimiento de caballería de Alcántara, había exigido se cortase la oreja izquierda á todos los caballos del regimiento, cuya operación se habían suspendido hasta la resolución de S. M., respecto á que los referidos caballos tenían una manera particular que podría excusar mutilarlos; y enterado S. M., como también de cuanto V. S. ha expuesto en el particular, y teniendo en consideración que la providencia de que se cortase la punta de la oreja izquierda á los caballos de los regimientos de la caballería del ejército, fue dada con el objeto de que siempre se conociesen los que les pertenecían, y reclamar la propiedad en cualquiera parte, ha tenido á bien el Rey mandar que en lugar de esta señal se marquen respectivamente en cada regimiento todos los caballos, poniéndoles en el anca derecha las letras iniciales del instituto á que corresponden, á saber:

  A los de Línea L, á los Dragones D, á los de Cazadores C, y á los Húsares H, uniendo á estas letras el número del regimiento á que pertenecen.

  De Real orden lo comunico á V. S. para su inteligencia y cumplimiento; en el concepto de que hasta tanto que no se verifique el arreglo de la caballería, no se procederá á marcar los caballos en la forma expresada.

Lo que de orden de S. M. traslado á Vd. para su inteligencia y cumplimiento en la parte que le toca.

Dios guarde á Vd. muchos años.

Madrid, 26 de Mayo de 1815.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/


martes, 6 de enero de 2015

Guadalupe y México, el Padre de la Patria y la Madre de la Patria: El estandarte depositado en 1853.

   Seguramente has visitado la Villa de Guadalupe y te has maravillado con todo lo que hay allí, independientemente de los sentimientos religiosos, allí lo que hay es cultura viva. Por un lado las añejas tradiciones que implicar el bailar en la explanada del templo, transformada en atrio con el matiz que la religión Católica le impuso, nos deja ver que las ideas antiguas siguen vigentes. Por otro lado, la abundancia de arte que hay, especialmente en la antigua Basílica y su Museo es impresionante, más aun cuando enfocamos al arte novohispano que allí se conserva y se exhibe. Por si todo esto no fuera suficiente, aunemos el patriotismo, que allí también se refleja. Lo que vemos en la toma es la Capilla de Indios de Guadalupe, construida junto a la Ermita que originalmente se construyó luego de las apariciones y que, se dice, estuvo custodiada por Juan Diego Cuahutlatoatzin, sí por el mismo San Juan Diego.

  Y es allí, en esta Capilla de Indios en donde se localiza la placa conmemorativa que nos recuerda que en ese recito estuvo depositado al que se cree fue el estandarte que portó don Miguel Hidalgo al salir del Santuario de Atotonilco, cercano a San Miguel el Grande, cosa que ocurrió por la tarde del 16 de Septiembre de 1810. La placa dice que estuvo allí depositado el estandarte del 12 de diciembre de 1853 al 17 de febrero de 1896. Quien lo mandó depositar allí fue Antonio López de Santa Anna, que tenía poco de haberse autonombrado como "Su Alteza Sentenísima", el ocupó definitivamente el cargo de Presidente de la República el 20 de Abril de 1853 y para el 12 de Diciembre de ese año, en solemne ceremonia, llevó personalmente el estandarte para quedar en custodia en el recinto. Quizá en buena medida lo hizo presintiendo la inminente proclamación a las Leyes de Reforma, con las cuales, quizá, se hubiera perdido este singular estandarte. Lo más seguro es que el estandarte fue colocado para presidir una solemne ceremonia que encabezó el día 19 Su Alteza Serenísima:

   "1853.- 19 Diciembre. Acto solemne de la restauración de la Orden de Guadalupe hecha por don Antonio López de Santa Anna en la Colegiata. “La salida de la comitiva del Palacio se hizo en este orden: a una descubierta de gastadores del Regimiento de Granaderos seguían los coches de los condecorados Caballeros, Comendadores y Grandes Cruces, cuyos cocheros llevaban en el hombro izquierdo un listón blanco; los carruajes de los Ministros precedían la elegante carroza del Gran Maestre, tirada por  seis arrogantes caballos, retintos, guiados por tres cocheros y postillones de lujosa librea; seguían, después, los brillantes oficiales del Estado Mayor; cuatro picadores a caballo con librea de la Casa del Gran Maestre; una bellísima estufa dorada y pintada con emblemas y las armas nacionales, de la cual tiraban cuatro hermosos caballos anaranjados, y por último el vistoso Regimiento, de Lanceros de la Guardia”. “El Gran Maestre, revestido con un rico manto, tomó asiento bajo el dosel de terciopelo que del lado del Evangelio se había colocado, cerca de Monseñor Clementi, Delegado Apostólico, que era el oficiante. Apartadas del presbiterio y a la altura de éste se hallaban dos tribunas, una a la derecha, que ocuparon la esposa y la familia del presidente y otra a la izquierda, en que se colocó el cuerpo diplomático. En la crujía  central, limitada por balaustradas de plata, se colocaron los Caballeros de la Orden”. “La ceremonia dió principio a las diez de la mañana y terminó a las tres de la tarde, dando asunto al hábil pintor Francés Pingret para la ejecución de un hermoso cuadro al óleo. El artista eligió para el efecto, los momentos en que el Gran Maestre de la Orden entregaba las insignias al Ilustrísimo Arzobispo de México”. (García Cubas El libro de mis recuerdos). El “Álbum de la Coronación” añade que concurrieron los Ilustrísimos Señores Obispos Becerra, Belaunzarán, Pardío y Madrid, y que predicó el célebre P. Francisco Javier Miranda". (Tomado de la página electrónica de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.)

   El momento cuando se retiró el Estandarte Guadalupano de la Capilla de Indios en la Basílica de Guadalupe fue cuando el Presidente Porfirio Díaz comenzó a colectar todos los símbolos relacionados con el inicio de la Guerra de Independencia a la ciudad de México, el Estandarte ya estaba allí, pero en la Villa de Guadalupe, que entonces tenía la categoría de Municipio. Llegaría luego la Campana de Dolores, trasladada desde la Parroquia de Dolores en Dolores Hidalgo, Guanajuato; luego llegaría la Pila Bautismal en donde fuera bautizado don Miguel Hidalgo en el templo de Cutizeo de los Naranjos, actual Abasolo, Guanajuato. Y así, con la Campana de Dolores en el Palacio Nacional y los demás emblemas en el Museo de Historia del Castillo de Chapultepec, se irían preparando, con la debida anticipación, las emblemáticas Fiestas del Centenario.


jueves, 16 de febrero de 2012

Una placa del "Año de Hidalgo".

Sobre el año de Hidalgo escribí un artículo que fue de los primeros en aparecer en este espacio, allí daba cuenta de la razón por la cual se le denomina "el año de Hidalgo" a esa práctica de vaciar las arcas nacionales cuando termina un periodo presidencial. Y ahora que, al caminar por las calles de la ciudad de Guanajuato me topo con esta placa que está dentro de una escuela en las inmediaciones del jardín de Embajadoras, la que se llama Luis González Obregón, retomo el tema.

La placa se colocó dentro del marco de festejos del Bicentenario del Natalicio de don Miguel Hidalgo y Costilla, en 1953, año que justamente se denominó "de Hidalgo". Según reza en la misma fue la Secretaría de Educación Pública la que hizo la placa en nombre de los Internados de Enseñanza Primaria, no sé si en ese entonces había escuelas públicas que funcionaban a la vez como internados, quizá estas estaban en las capitales de los estados y recibían niños de toda la región, eso lo estoy suponiendo. Hasta donde sé no hay otra placa similar en el estado de Guanajuato.

Y eso del nombre de Año de Hidalgo, se dio, oficialmente cuando, el entonces presidente Miguel Alemán Valdéz lo anunció así en su último informe de gobierno, el cual era, por cierto, el último que él rendía pues su periodo abarco de 1946 a 1952; el poder lo tomaría el 1 de diciembre de 1952 don Adolfo Ruíz Cortines y justo un mes después se iniciaban los festejos del Año de Hidalgo solo que, con las arcas casi vacías y el endeudamiento tal que, para el 17 de abril de 1954, un año después del Año de Hidalgo, anuncia la devaluación del peso de $ 8.50 a $ 12.50, que representaba un 34% de incremento del peso frente al dólar. Lo que el pueblo sabía, esa inminente quiebra del Tesoro nacional se hacía oficial y oficial se volvía el término "Año de Hidalgo" con el significado tal y como lo conocemos actualmente... por cierto, estamos en este 2012 en un final de sexenio y lo que se festejará es el Año del Sesquicentenario de la Batalla de Puebla, efectivamente, el 5 de mayo de 2012 se conmemorarán los 150 años de ese acontecimiento.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Cuándo comenzó el culto a los muertos?

La pregunta da para muchas respuestas, para muchos puntos de vista. En el México antiguo la presencia de la muerte era constante a lo largo de los 18 meses en que consistía el año, y sus 18 fiestas rituales que terminaban con la muerte de una o varias personas. Luego de las Guerras Floridas los cráneos, en ocasiones se exhibían en el Templo Mayor, el Tzompantli era el lugar establecido para ello. No era tanto un culto, sino una demostración de poderío y, a la vez, una ofrenda a los dioses. Al paso del tiempo, algo así como tres siglos, unas cabezas tuvieron precio, 10 mil pesos de 1810, luego, en marzo, al denunciante de las cabezas le dieron su recompensa, misma que no gozó, pues a los pocos meses fue asesinado y las cabezas que él denunció se exhibieron durante diez años en la alhóndiga de Guanajuato, el Tzompantli, si bien reducido en tamaño, nuevamente renacía.

La fotografía que vemos la tomé en agosto de 2011. Allí se ve, en la capilla de San José de la Catedral Metropolitana de México, es la tumba/mausoleo del consumador de la Independencia de México, Agustín de Iturbide y allí, aun, se siguen exhibiendo sus restos... una especie de moderno Tzompantli.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Y... ¿cuántos Miguel Hidalgo hubo?


Los puristas de la historia dirán que hay uno y solo uno, parafraseando a la magnífica compañía hotelera internacional One&Only, pero no, no fue así. Ahora que tenemos los actuales sistemas de comunicación, esas "redes sociales" nos hemos ido dando cuenta que los homónimos son montones de cada uno de los nombres que podamos imaginar. Eso es actualmente y eso fue, también hace doscientos años (un Bicentenario) y más. Veamos.

Gazeta de México, 1800.- En la librería de la misma oficina se hallará el "Compendio Histórico Sacro-profano, teológico, dogmático y filosófico-Christiano, que acaba de dar a luz su autor el R.P. Mro. Fr. Miguel Hidalgo de la Orden de Predicadores, para instrucción de los jóvenes, y en gran manera útil y deleitable a todo género de personas: su precio cinco pesos pasta.

Evidentemente que este no es don Miguel Hidalgo y Costilla, aunque hay algunos ilusos que siguen dando por hecho que fue él quien escribió este libro. Recordemos una cosa: don Miguel era secular, es decir, no pertenecía a orden alguna. y el del libro se marca claramente que es un Dominico, pues dice "de la Orden de los Predicadores". (1)

Tenemos uno más, en este caso no se dice ser Miguel pero sí un Hidalgo y Costilla. Para ello debemos recordar que Hidalgo, de la familia de don Miguel que anduvieran en la guerra de Independencia tenemos a su hermano Mariano que lo siguió hasta el mismísimo cadalso. Otro más que peleó del lado de los realistas y que estuviera al cargo del destacamento en Pénjamo y por último un sobrino, Ignacio, que corrió la misma suerte que Mariano y don Miguel pero que, siendo sacerdote, fue ejecutado no en Chihuahua sino en Durango. Pues bien:

HIDALGO Y COSTILLA.- Resulta en verdad sorprendente, ya que no tenemos antecedentes de este personaje de apellidos del iniciador de la lucha, leer el siguiente comunicado realista, incierto Gazeta de México y que dice a la letra: "Acaponeta 6 de noviembre de 1811- El Sr. Cor. D. Pedro Villaescusa, comandante de una división de tropas de Provincias Internas, envió una partida de tropa a castigar la jurisdicción rebelde de Malo, y creyendo los de Acaponeta que su división era para los de aquel pueblo, determinaron y ejecutaron sus vecinos el heroico lance de aprehender a los cabecillas principales que se decían coroneles, nombrados Hidalgo y Costilla, silva, fundidor de cañones, José Miguel López, que se había titulado secretario, y otros tres de los más perversos, que fueron pasados por las armas de orden de dicho jefe: irritados los rebeldes de este acontecimiento amenazaron destruir el pueblo,pero socorrido este por 150 hombres a cargo del Tte. D. Benito Espinoza, con quien se unieron los fieles conductores de los citados reos, fue este valiente desafiado por el cabecilla principal Cesilio Rodríguez (en otro comunicado se nombre Cesilio González) y supo su constancia resisitir el día 6 del corriente un sangriento combate en Acaponeta, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro treinta de la tarde, en que ya conocieron los malvados difícil su empresa y desistieron de ella retirándose entre bastante pérdidas entre muertos y heridos, y de nuestra parte sólo hubo uno de los primeros y tres segundos, bien que a las orillas del pueblo saquearon y quemaron varias casas, perteneciendo con ellas en el fuego una mujer, dos hombres y un niño: la voz común era de que los rebeldes ascendía a dos mil, y esta multitud cedió al corto número de poco más de 200 valientes. (Gac. de Méx., 5 de marzo, 1812.) (2)

Fuentes:

1.- Valdéz, Manuel Antonio. Gazetas de México. Compendio de noticias de Nueva España de los años 1800 y 1801. Imprenta de don Mariano Zúñiga y Ontiveros.

2.- Miquel i Verguis. Diccionario de Insurgentes. Editorial Porrúa. México, 1992.