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jueves, 29 de octubre de 2015

El árbol de Hidalgo en la Hacienda de Burras, Guanajuato

  Hace cinco años estábamos en el año del Bicentenario, y fue en ese año cuando hice un recorrido por buena parte de la Ruta de Hidalgo en busca de las estelas Cabeza de Águila que lo marcan. Fue andar del tingo al tango, fue pedir aventones y perderme en los caminos, fue caminar mucho y consultar en libros, revistas, periódicos y preguntar a mucha gente, prácticamente toda la que me encontraba en esos caminos, si sabían en dónde estaba una de esas estelas. La respuesta casi siempre que el tradicional "no sé", la mayoría, por no decir que todos mis entrevistados, no tenían la menor idea de lo que yo buscaba, les explicaba y alguno, ya con la idea más clara me decía si la había visto y así fue, digamos que "hilvanando" la ruta. Aclaro que no la hice religiosamente siguiendo la número 1, 2, 3, 4... etc., sino lo hice a como buenamente lo pude hacer, fue así como llegué hasta San Luis Potosí, luego el recorrido se volvió virtual.

  El ir recorriendo la Ruta y, sobre todo, consultando libros locales, historias regionales, fue que supe de los muchos monumentos "itinerantes" que se le han levantado al Padre de la Patria, digo que itinerantes porque, por alguna extraña razón, cuando el cura no lo era y era niño, anduvo por muchos sitios, creo que desde entonces andaba por los caminos, siendo niño, luego, como sacerdote, igual lo movían, regularmente por su mal comportamiento lo mandaban a lugares lejanos, vg, Colima, Apaseo, San Felipe. luego, montado en su caballo o en diligencia, recorrió la ruta que yo andaba recorriendo, al final, desde Monclova el recorrido se volvió una tortuosa caminata. Y allí es donde viene esa cosa extraña pues ya sea en estatua de bronce que de mármol o de fierro, las mueven, siguen de un lado al otro dentro de la población, eso lo he visto en una buena cantidad de poblaciones. Y ni que decir de sus restos...

  Y algo que era, más que sorprendente, curioso fue lo de topar con los árboles asociados a Miguel Hidalgo y el movimiento de insurrección por él iniciado. El primero está justo a una docena kilómetros de Dolores Hidalgo, en la hacienda de La Erre, en donde se dice que ofició una misa por haber sido el 16 de Septiembre un domingo y él, como presbítero que era, oficiaba religiosamente (en el más estricto sentido de la palabra) todos los domingos. Cosa que es mentira pues se sabe bien que él no oficiaba desde hacía algún tiempo, el administraba la parroquia, y tenía a su teniente de cura para el oficio de la misa, como quiera la imagen de Hidalgo está plagada de fantasías, exageraciones y mitos, este es otro más, lo de las misas y... más aun, misas que se oficiaban al aire libre debajo de un árbol.

  La segunda útopica y ya mítica misa y su respectivo árbol es el que vemos en las imágenes, se trata de un Huizache en la ex Hacienda de Burras, que ahora es la comunidad de San José de Llanos, y se dice que ocurrió la mañana del 28 de Septiembre, antes de la Toma de Granaditas. El siguiente árbol mítico hasta nombre tiene: Palo Bendito y hasta el que era Gobernador del Estado de México en el Bicentenario mandó trasplantar "hijos" de ese árbol en cada cabecera municipal de ese estado, el Palo Bendito se encuentra a un costado de la autopista Polotitlán-Atlacomulco, a la altura de Aculco. Y la razón es que la tradición y no la historia, dice que allí ofició misa antes de la derrota del 7 de Noviembre. Seguirá un árbol más luego de la otra derrota, la de Puente de Calderón y a ese árbol se le conoce con el nombre de El Guamuchil del Cura Hidalgo, ese está en Apozol, Zacatecas. Sigue uno más, en Monclova, es un mezquite y se dice que allí estuvo encadenado don Miguel, y el último está en La Cruz, Chihuahua, es otro mezquite.

  Curioso, me parece curioso que todos esos árboles que han sido emblemáticos y, peor aun, los árboles en general, no les demos el respeto debido... así de complicados somos en este país del que somos ciudadanos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las Ánimas de las Calandrias... y de los Insurgentes. Ocampo, estado de Guanajuato.

    Once años duró la guerra de Independencia, eso lo sabemos muy bien, y hace apenas cuatro años que estábamos conmemorando el Bicentenario del inicio de esa guerra. Muchas fueron las informaciones, anécdotas, datos curiosos, que esta celebración ofreció y, seguramente, seguiremos localizando más y más datos a medida de que el Bicentenario transcurre.
   Aquí, en Salamanca, Guanajuato, hace pocos días que ocurrió un evento singular, un homenaje que se le rindió a una heroína de esta guerra por la Independencia que regionalmente es conocida pero, un poco más allá del Bajío su nombre no ha sido difundido adecuadamente, el de Tomasa Estéves.
   También de Salamanca son originarios dos guerrilleros que pelearon del lado Insurgente, el que comenzó al poco tiempo de que el cura Hidalgo pasó por la población rumbo a Guanajuato fue Albino García el cual fue aprehendido, fusilado y descuartizado "para que sirva de escarmiento", su obra la continuó, entre otros, Andrés Delgado. De él, al paso del tiempo, se comenzó a tejer una leyenda en torno a su persona y, sobre todo, su ánima, su alma; a la cual se le levantó -dicen- una capilla en el pueblo de Santa Cruz, actual Juventino Rosas, en el estado de Guanajuato.

   Lo que hoy nos ocupa es otra leyenda, otra leyenda que surgió un poco más al norte del Bajío, pero siempre en el estado de Guanajuato, más concretamente en el municipio de Ocampo en una pequeña comunidad, por el rumbo del rancho del Maguey en donde se dice que andan "las ánimas de las Calandrias"... y de los Insurgentes.
   Esta leyenda la encuentro en la monografía que como parte de las conmemoraciones del Bicentenario en Guanajuato se publicó y dice así:

  "Información proporcionada a unos feligreses de San Juan Bautista de Ocampo, Guanajuato, por el entonces Señor Cura Don Isidro González sobre lo que fuera el caserío de Las Calandrias.

   Sobre el camino viejo que iba de Ocampo al Maguey a fines de junio de 1817, los Insurgentes Moreno, Mina y Los Pachones en camino a Jaral de Berio, acamparon frente a unas casitas en el lugar que se conocía como  Las Calandrias por muy poco tiempo y los pobladores de esos lugares que eran campesinos y pastores, les proveyeron de pastura para sus caballos, algunos alimentos y bebidas muy humildes a estos Insurgentes y sus cabalgaduras.

   Los realistas, al enterarse que Moreno, Mina, Los Pachones y sus regimientos habían sido auxiliados por las personas de esta comunidad, fusilaron a todos incluyendo a mujeres y niños por el delito de "haber ayudado a los insurrectos". Desde entonces ese lugar lleva el nombre de "Las Ánimas de las Calandrias", ya que los cuerpos de los moradores fueron entregados en ese mismo lugar y desde ese día, se convirtió en un centro religioso a donde acuden los fieles desde muy lejos a pedir favores a las ánimas en este lugar, qe se llamó Las Calandrias. Se llega ahí por la carretera Ocampo-San Felipe, desviación a San Pedro de Almoloyán a escasos kilómetros del Maguey". (1)

Fuente:

1.- Santos Portugal Aguilar, José; Aranda Cardona María del Carmen. Ocampo. Colección de Monografías Municipales de Guanajuato. Comisión Estatal para la Organización de la Conmemoración del Bicentenario. Guanajuato, 2010. pp.136-137

sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Desde cuándo celebramos el 15 de Septiembre?

   Yo confieso que soy uno de los que han afirmado, a pie juntillas, que desde 1896, cuando don Porfirio Díaz mandó trasladar la campana de Dolores a la ciudad de México se oficializó la ceremonia del Grito no por haber sido ese día el inicio de la Guerra de Independencia, sino por ser el 15 de septiembre su cumpleaños. En alguna ocasión leí, no recuerdo en cuál libro, que las conmemoraciones del 15 de Septiembre se instituyeron cuando Antonio López de Santana gobernaba al país en alguno de sus once periodos presidenciales, pero me pareció más histórico, o en todo caso, teatral, pensar que don Porfirio, cuando estaba en su festejo personal, salió al balcón, acalorado, y la gente al verlo desde el Zócalo lo saludó y le aplaudió; él correspondió y, además, les mandó tacos, garnachas y pambazos, instituyéndose de ese modo la fiesta del 15. Todo esto es mentira.

  Eso lo sé muy bien ahora que, prácticamente, tengo los "pelos de la mula" en la mano. Mejor dicho, tengo un documento que me dice que eso de la fiesta del 15 ya se celebraba, al menos, desde 1864.

  "En la última sesión que ha tenido la Junta Patriótica ha dispuesto drigir a V. el presente invitándolo y que a su nombre lo haga con el nombre del M. I. Ayuntamiento y demás autoridades y empleados para que se sirvan honrar con su asistencia y darles mayor lucimiento a los actos que en conmemoración de nuestra gloriosa Independencia tendrán lugar en la Plaza de la Constitución la noche del 15 y la mañana del 16 del presente.

  Igualmente ha dispuesto mediante el adjunto programa para que, si lo tiene a bien, se sirva darle publicidad por bando según se expresa el mismo.

  Además se a acordado suplicarle que ordene a los serenos que purguen las farolas del alumbrado en los arcos de los portales y los enciendan las noches del 15 y 16: en atención a que los fondos que se han reservado no son suficiente para la iluminación y también por que en ese día no se necesita el alumbrado de las calles por la iluminación que ponen los vecinos.

  Todo lo que tengo ahora de comunicarle recordandole a la vez las patentes de mi consideración y aprecio.

Independencia y Libertad. Septiembre de 1868

Miguel de Echegaray.

  Tengo la duda de que el firmante sea Miguel de Echegaray, ya que él fue el Alcaide de la Cárcel del Estado de Guanajuato que se localizaba en Salamanca y este documento, al parecer, fue remitido de la ciudad de Guanajuato al Jefe Político, precisamente de la villa de Salamanca. Lo que será ahora tarea es de ver el detalle del "programa anexo", para saber que era exactamente lo que sucedía en la noche de Septiembre y si ya se celebraba un Grito. Me llama la atención el detalle de las farolas del alumbrado público, pues, como allí lo menciona, había la costumbre de la gente de iluminar las fachadas de sus casas.

Fuente:

Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Cultura y Deportes. Caja 260. Leg. 7

domingo, 20 de enero de 2013

La capilla del ánima del guerrillero Insurgente Andrés Delgado en Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato.

   Había transcurrido apenas una semana de haber iniciado el movimiento de insurrección cuando el cura Hidalgo llegaba a la villa de Salamanca, aquí da instrucciones y muchas gentes se unen a su ideal, uno de ellos, el más conocido, Albino García del cual se dice que nació en un rancho al sur del municipio de Salamanca en los límites de Valle de Santiago de nombre Cerro Blanco; el otro, conocido apenas regionalmente, fue Andrés Delgado, originario también de Salamanca, del barrio de Nativitas que entonces era pueblo de indios, aunque se dice que nación en el pueblo de Valtierrilla. Al primero se le apodaba El Manco, al segundo El Giro. Sobre Andrés Delgado, El Giro, hay una leyenda que es en verdad sorprendente y curiosa pues habla del culto al ánima de Andrés Delgado.

    Originalmente el pueblo de Santa Cruz llevó el nombre de Comontuoso debido a que el asentamiento español más grande lo era el de la hacienda de ese nombre. En la región había diferentes pueblos de indios los cuales, luego de la evangelización habían mantenido sus costumbres y tradiciones pero ya se había dado el sincretismo entre la religión original y la católica. Hay la idea que en Santa Cruz son idólatras, que se desarrolla la brujería, pero en realidad lo que allí sucede es una muestra excepcional de una fusión intensa entre ambas tradiciones. Es en esa base que, a la muerte de Andrés Delgado, cosa que sucedió en las proximidades de Santa Cruz, en la barranca de la Laborcilla o Landín; luego de furioso combate, el guerrillero fue acribillado, era el 3 de julio de 1819; se dice que ya muerto fue decapitado y la cabeza enviada a Salamanca, por lo que deduzco que su cuerpo quedó tirado o a la vera del camino para que sirviera de escarmiento a los insurrectos.

   Comenzó así a tejerse la leyenda. Se dice que el cuerpo de Andrés Delgado fue atado a una cruz, hay quién afirma que al ser fusilado estaba atado a ella. El caso es que el cuerpo es traído para darle cristiana sepultura y, como marca la tradición fue velado en la capilla del que era, quizá, el panteón de la localidad, aunque, hay que tener en cuenta que para la época de la Independencia aun no existían los panteones independientes, y se acostumbraban enterrar a los muertos en rededor de los templos y, si se contaba con el dinero suficiente, el entierro era dentro del mismo templo. La leyenda siguió creciendo y se pensaba que el ánima de Delgado se había convertido en milagrosa. La capilla en donde la tradición indica que fue velado, se convirtió así en lugar de culto regional.

    "Todavía existe en Santa Cruz una capilla que se hizo, según la tradición, para guardar el ánima de El Giro (el insurgente Andrés Delgado), caudillo indio que dio mucho quehacer a los españoles, quien habiendo llegado a comandante militar de la provincia, murió valientemente en Cañada de Landín, resistiendo la persecución del entonces jefe inferior don Anastacio Bustamante. En dicha capilla se adora, pues, el alma del denodado patriota, que fue distinguido por el Congreso Nacional Insurgente con nombramientos honoríficos que supo sostener; pues en virtud de una especial instrucción, persiguió y redujo a la proscripción al célebre bandido el padre don Antonio Torres, de funesta memoria en la grandiosa epopeya". (1)

   Sobre Andrés Delgado, uno de los acompañantes de Mina, el norteamericano William Davis Robinson, escribió de su actuar dentro de sus Memorias, nombre que se le da a su libro en el cual hace mención en repetidas ocasiones sobre el actuar de Andrés Delgado. (Un artículo al respecto lo puedes ver aquí). Pero, volviendo al tema del ánima de Andrés Delgado, habrá que anotar que en el pueblo hoy llamado Juventino Rosas, la tradición de levantar capillas de ánimas va mucho más allá del recuerdo del guerrillero Insurgente, pues la tradición es tan remota y está tan poco documentada que la leyenda ha crecido aun más, al afirmarse que no solo fue esta capilla, sino que se sacrificaron 5 jóvenes para que sus ánimas fueran las protectoras del pueblo. Consecuentemente se levantaron 5 capillas de ánimas. Si asociamos esto al muy representativo macuili (el cinco) y a la proximidad del cerro del Culiacán con la idea del arqueólogo Kirchner de que fue allí el mítico Aztlán, concluimos que tales sacrificios no se hicieron sino que eran adoratorios que, al paso de los años adquirieron la idea del ánima como lo expone la mezcla de los ritos ancestrales con el cristianismo.

    Habrá que referirnos también a la idea usada en la evangelización para que los adoratorios de Tezcatlipoca fueran transformados en adoratorios de Cristo, el caso más conocido es el del Santo Señor de Chalma; agreguemos a todo esto que, en muchos de los ranchos en rededor del cerro del Culiacán,  en donde hubo algunos asentamientos prehispánicos, se impuso la adoración a la santa Cruz. Como quiera, esta leyenda que en algún momento se tejió en torno al ánima de Andrés Delgado, gerrillero Insurgente nacido en Salamanca, Guanajuato, es en verdad sorprendente.

   Y es allá, en el horizonte que aparece en esta fotografía que apunta hacia el Norte, en donde se ubica la Cañada de Landín, nombre que anota el que mejor conoció la orografía de todo el Estado de Guanajuato, otro salmantino, don Pedro González, en donde fue sacrificado Andrés Delgado. La toma está hecha a unos cuantos metros de la Capilla del Señor de la Piedad.

    Pero, me pregunto si sobrevive en la actualidad lo que Pedro González escribe y existe aun el culto al ánima del guerillero. En busca de la respuesta nos vamos a Santa Cruz de Juventino Rosas a visitar el lugar en donde la tradición indica que fue el lugar en dónde fue velado el cuerpo mutilado de Andrés Delgado. Lo primero que averiguamos es que allí, a espaldas del cementerio, de llamado "Panteón Viejito" hay una capilla, efectivamente, pero es levantada en honor al Señor de la Piedad.
 
    El comentario de quien atiende a esta capilla es que hubo hace ya doscientos años, efectivamente una capilla en donde fueron velados los restos de Andrés Delgado, pero esa capilla ya no existe, estaba, quizá a una o dos cuadras de allí, sobre la misma calle que, entonces no existía pero, ante el crecimiento de la población, la capilla, o fue derruida o la falta de mantenimiento y el tiempo la hicieron desaparecer, el caso es que de ese sitio nada queda.

     Queda, como mera anécdota, como mero relato que ha ido pasando de boca en boca, de generación en generación, que allí, en la capilla desaparecida, se organizaba entre la primera y segunda semana de noviembre una pequeña feria que se volvía la animación del lugar y que dicha feria era solventada por Andrés Delgado, seguramente con el dinero que obtenía en los asaltos a las conductas y convoyes que partían de Guanajuato cargando la plata que era enviada a México. Comentan que esos eran los rumbos que Delgado conocía bien, incluso afirman que era originario de ese lugar.

    Y es justo aquí en donde la prudencia nos dice que debemos interpretar detenidamente lo que se dice. Recordemos que, para la década de los veinte del siglo XX, el pueblo de Valtierrilla cambió de nombre por el de Pueblo Andrés Delgado, esto argumentando que allí había nacido el guerrillero insurgente, queda documentado que fue asesinado en las inmediaciones de Santa Cruz de Juventino Rosas, que hubo una capilla cercana al sitio en donde actualmente encontramos el Panteón Viejito, y que hay una capilla en la que se rinde culto al Señor de la Piedad.

    Lo demás es una idea que fue floreciendo, que fue cambiando, a la que se le fueron agregando datos, con poco sustento y que, esto, a final de cuentas nos queda como un curioso relato en el que la historia, la leyenda y la tradición oral se va entretejiendo.


Fuente:

1.- González, Pedro. Geografía Local del Estado de Guanajuato. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2000.

martes, 15 de marzo de 2011

Hacienda Estanque del Marqués, municipio de Castaños, Coahuila. Cabeza número 198


Dice el profesor Jiménez de la Rosa: “…el paraje de la Loma del Prendimentos ha sido cubierto por el manto de la noche y… en Baján junto al brocal del que todavía existen vestigios, se organizan las fuerzas realistas que custodiarán a los prisioneros…” (1). Era ya el viernes 22 de marzo, muy lejos de allí, en Valle del Maíz, San Luis Potosí, se libraba una enfrentamiento entre realistas e Insurgentes. Es el plano de ese acontecimiento el que estamos viendo. Será bueno recordar que fue allí en donde hubo ese degüello del que Villarguide salió milagrosamente a salvo.



“En la madrugada del día 22, todos en general, ni se quejaban de sed, ni de hambre ni de cansancio y por parejo, en un continuo movimiento, porque se estuvo amarrando a los peladillos y de este modo se pasó la noche hasta que al amanecer se buscaron lazos y cabestros entre los arrieros y soldados, para que todos marcharan a Monclova en collera.



De esta suerte salieron el 22 por la mañana, los generalísimos, padres, clérigos y mujeres, en catorce coches que se les quitaron, quedando solo unos 20 oficiales en la casa de Baján, con su guardia respectiva, a cargo de don Nicolás Elizondo, mientras que se les mandaba más tropa para que los llevase.


Caminaron también cosa de doscientas cartas de plata y cajones de reales, un atajo solo empleado solo en los baúles y maletones que traían todos los generales, sin otra porción de carga de cargas de plata que quedaron depositadas en la casa del juez Santos Pérez y Gaytán, por falta de mulas, de modo que por lo que se vio el que expone, según su propio conocimiento, pasaban de un millón de pesos el valor de la plata y los reales represados allí el día anterior y es de creerse también, que en los baúles y equipaje, no dejaría de ir considerable porción de oro y alhajas de estimación, porque las onzas de oro hasta en las bolsas se les encontraron algunas a los que iban en la collera, pues es cierto que alguno de estos, llamado Agustín Marroquín, se le recogieron al llegar a Monclova setenta y tantas onzas, porque así lo aseguró el que suscribe, una persona de verdad.” (2)



Fuente:



1.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.



2.- Canales Álvarez, Santos, citado por Schober, Otto. Artículo en el periódico Zócalo Saltillo (sin fecha) “El tesoro de los Insurgentes”.



http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/el-tesoro-de-los-insurgentes1/

domingo, 13 de marzo de 2011

Hacienda de Santa María, municipio de Ramos Arizpe, Coahuila. Cabeza número 188.

"El 17 de marzo de 1811 los insurgentes abandonaron Saltillo y siguieron el camino Real que los conduciría a la Hacienda Santa María. La capilla de casi 300 años de antigüedad aún sigue en pie y al cruzar el umbral el piso de madera cruje bajo nuestros pasos. A casi dos siglos, es inevitable no estremecerse al pensar que Miguel Hidalgo estuvo aquí, habló con sus tropas y agradeció la hospitalidad de los lugareños. Y aunque continúa el debate sobre si ofreció o no su última misa en este recinto, la gente del lugar señala orgullosa el paso del caudillo.

“Para nosotros los ramosarizpenses es muy significativo la presencia de Hidalgo en el municipio, la Hacienda de Santa Maria adquiere contenido histórico y se dice, en un testimonio oral que se ha transmitido generacionalmente, que aquí, en la capilla de la Virgen del Rosario, el padre Hidalgo dijo su última misa”, apunta Gil Vara.

“La Hacienda de Santa María fue un lugar en el que estuvieron hospedados el padre Hidalgo y sus correligionarios, Ignacio Allende, Juan Aldama, Abasolo, y estuvieron aquí el 17 y 18 de marzo. Después continúan su viaje hacia el norte y son apresados el 21 de marzo en Acatita de Baján. En ese momento en que el padre Hidalgo convocaba al pueblo de México a iniciar el proceso de la Independencia nacional, don Miguel Ramos Arizpe, nacido en esta tierra, en esta cabecera municipal, era designado diputado coahuilense en las cortes de Cádiz, a donde arribó en marzo de 1811”, agrega el historiador.

Bajo la fuerte luz del mediodía, la capilla no puede disimular el descuido que ha sufrido en las últimas décadas, y a pesar de las distintas iniciativas que han surgido a lo largo de los años, el lugar no ha sido restaurado. Una lástima en un año clave, que invita a investigadores y curiosos a conocer más de la historia propia.

Aquí, frente a la capilla de la Virgen del Rosario, el gobierno federal colocó otra de las estelas de la Ruta Hidalgo, pero hoy sólo queda un pedestal vacío y una bandera vieja y roída como mudo testimonio de este trozo de historia que late entre la árida tierra del desierto. (1)

En la tercera fotografía vemos ese pedestal sin la Cabeza correspondiente, las fotografías fueron tomadas en los primeros años setenta del siglo XX, hace ya cuarenta y, desde entonces, se ve que fue perdida la estela de Cabeza de Águila, algo lamentable...

Pero más lamentable aun es comparar la fotografía anterior, tomada de la Revista México Desconocido, y compararla con esta que hace menos de un año publicó El Diario de Coahuila del mismo recinto en el cual las pinturas, todas, están ya desaparecidas.

Triste destino de las marcas de la historia que no son respetadas y, peor aun, robadas.

Fuente:

Estrada, Silvia Georgina. Artículo publicado en el periódico Vanguardia, 1 de marzo 2010. "La Ruta de Hidalgo en Coahuila".

http://www.vanguardia.com.mx/la_ruta_de_hidalgo_en_coahuila-471852.html


martes, 1 de marzo de 2011

¿Realmente existió María Inés Navarro?

El tema que hemos venido desarrollando paralelamente a lo largo de la Ruta de Hidalgo ha sido el del rescate de las biografías de las mujeres que, hasta hace poso, estaban olvidadas de tan importante pasaje de la historia mexicana y de tan importante participación. Todos aprendimos en la escuela los nombres de Josefa Ortiz de Domínguez y de Leona Vicario, pero nos olvidamos de averiguar por las demás. Esta tarea que ha sido no del todo fácil me ha llevado por los más intrincados caminos que ahora, en tiempos modernos en que lo virtual se vuelve real, encuentro en el sitio menos pensado, uno llamado Buscadores de Tesoros, la aportación que nos regala con el peculiar pseudónimo de Carabino, persona originaria de Poncitlán, Jalisco unos muy interesantes datos sobre la jalisciense María Inés Navarro.

“No se sabe cuando nació esta historia, en todo caso es el pueblo que en alguna de sus generaciones anteriores vivió o imagino sucesos que se fueron modificando por su misma fantasía, dándole a esto un cariz de suceso histórico. La figura de María Inés Navarro se pierde en la noche de los tiempos envuelta en la niebla de la leyenda allá por los azarosos momentos de la Guerra de la Independencia.

En esa época la Hacienda de Santa Clara que se encontraba cercana a la población de Zula, la cual pertenecía en ese tiempo a la familia Navarro Gaytán. (Según documentos existentes en el archivo parroquial) el 15 de Mayo de 1693 María Navarro Gaytán Cabrera de la Mora y Mendoza se caso con Fernando Gallaga Mandarte que era el alcalde de Ocotlán y de esa unión a la postre, en tercera generación nacería el padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga. En esta misma familia de Santa Clara nacería María Inés Navarro a fines del siglo XVIII, por o tanto se puede considerar familiar del cura de Dolores.

Cuenta la leyenda que cuando el Cura Hidalgo paso por Ocotlán (existe la versión de que el Padre de la Patria viniendo de La Barca paso por la Loma Larga, Rancho Viejo y llego a la Hacienda de Santa Clara (tierra de sus abuelos, para proseguir por la Hacienda de San Juan Chico y llegar a Poncitlán por el antiguo Camino Real). Cuando el Cura Hidalgo estuvo en Santa Clara, María Inés Navarro fue a presentarse con su ¿Primo? Y ponerse al servicio de la Patria, se cuenta que Hidalgo le encomendó que sirviera de voluntaria haciendo reuniones con las gentes principales del pueblo buscando apoyo para la causa de la libertad. A la muerte de Hidalgo, los pueblos ribereños al Lago de Chapala, sobre todo San Pedro Itzican y Mezcala se levantaron en armas y se afortinaron en la Isla de Mezcala.

Platicaban que María Inés Navarro era el corazón de esta revuelta, juntaba víveres en todos los pueblos y los transportaba a la Isla para que sobrevivieran los defensores de la antorcha de la Libertad. Cuentan que la esposa de Encarnación Rosas murió en la guerra de Tizapan y entonces María Inés si hizo amante de Encarnación Rosas y durante algún tiempo estuvieron viviendo en la Isla, pues era perseguida por los realistas.

Cuando Marcos Castellanos pacto rendición de la Isla de Mezcala, la mayoría de los indígenas se sintieron traicionados, entre ellos Encarnación Rosas quien prefirió amarrarse a un cañón y lanzarse a lo mas profundo del Lago de Chapala, así se quedaría para siempre en su amada Isla de Mezcala, y María Inés Navarro después de la capitulación regresa a Ocotlán en franco estado de depresión por haber perdido la guerra y a su gran amor. El resto de su vida estuvo viviendo en Ocotlán alcanzando una edad avanzada, recordando y platicando a los Ocotlenses sus experiencias durante la gesta histórica de Mezcala.

Esto más que historia puede ser un mito. Lo cierto es que de la Hacienda de Santa Clara de Zula solo quedan algunos cimientos, y muchos agujeros producto de los buscadores de tesoros.

Las fotografías que acompañan este artículo las recibí de otro jalisciense, Sergio Adrián Cárdenas, quien nos comparte la belleza de su estado, en este caso de la riviera oriente del lago de Chapala. En la primera fotografía podemos ver la isla de Mezcala. Agradezco a ambos su colaboración para difundir la historia de nuestro país.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Vista Hermosa, Michoacán. Cabeza número 121


Así como hemos visto lamentables casos de Cabezas de Águila destruidas, como la de San Jerónimo Araceo, Guanajuato; derruidas como la de San Pedro de los Metates, Estado de México; mutiladas, como la de La Sauceda, Michoacán, hay casos en donde es todo lo contrario, la preocupación por rescatar el monumento y darle de nueva cuenta la dignidad y el simbolismo que representa, es lo que hoy vemos, la Cabeza restaurada, recuperada y orgullosamente vuelta a levantar en el sitio donde siempre ha estado en Vista Hermosa, Michoacán.



De este lugar tenía una confusión cuando comencé, hace ya casi un año, a recabar la información detallada de la Ruta de Hidalgo, pues leía de zona de lagos y pantanos que habían sido desecados y leía sobre un gran latifundista apodado “el burro de oro” y de una de sus haciendas llamada Buena Vista ó Buenavista. Al paso del tiempo y con el blog recién iniciado recibí un correo en donde me decían precisamente sobre ese sitio y que su Cabeza estaba siendo recuperada.



Cuando llegué a Vista Hermosa no esperé encontrar tantas cosas interesantes, una riqueza histórica que bien vale la pena conocer, especialmente cuando en torno a las dos haciendas que, por cierto, siguen en pie gracias a que las autoridades locales se han empeñado en rescatarlas; pues esos muros, esas arcadas, esos patios guardan una impresionante historia, de esas que se antojan increíbles, por la descomunal fortuna y por la extravagancia del rico hacendado. Pero, como estamos en el recorrido de la Ruta de Hidalgo, tengamos en cuenta que cuando el cura Hidalgo pasó ese mediodía del 23 de noviembre de 1810, seguramente salió a su encuentro don José Crispín de Velarde, digo, quiero pensar que se encontraba aquí en su hacienda de Buena Vista y no en su Casa de La Barca; en consecuencia, el cura Hidalgo habrá sido invitado a comer en la rica mesa de los Velarde y sus siete mil jinetes que le acompañaron igual se sirvieron de las trojes que, quizá, abiertas de par en par por ordenes de don José Crispín, para que las bestias se alimentaran.



Eso es una cosa que imagino, ya que hasta donde se sabe la Hacienda de Buena Vista no fue atacada, por lo que deduzco que estaba abierta y a disposición de los Insurgentes… Francisco era un bebé, contaba apenas con un año escaso de edad, él, el que luego sería el dueño de una buena parte del valle de Zamora, de la ciénega de Chapala e incluso, de una parte del propio lago. Se tejería luego la historia y, en buena medida, la leyenda de El Burro de Oro.



“Nació en Guadalajara en 1809. Hijo de José Crispín de Velarde y de Josefa de la Mora, quien era una mujer heredera de grandes propiedades y haciendas en La Barca, Cumuato, San José, Buenavista, El Molino, (Vista Hermosa), que juntas formaban un gran latifundio que abarcaba parte del Lago de Chapala. Todas estas propiedades las heredó Francisco Velarde ya que solamente tenía dos hermanas que escogieron la vida conventual. Los abuelos maternos de Miguel Hidalgo, Padre de nuestra Independencia, eran originarios de La Barca y estaban emparentados con la familia de Francisco Velarde”. (1)



Ahora que hemos visto el lazo consanguíneo entre el cura Hidalgo y el acaudalado dueño de la Hacienda de Buena Vista, hoy Vistahermosa, más refuerzo mi idea de que fue recibido con los debidos honores, si bien no con repique de campanas, lo cual pudo haber sucedido ya que la única capilla existente era la de la propia hacienda, si con el boato necesario y a la altura del que ahora nombraban como Su Alteza Serenísima, el Generalísimo Hidalgo.



El cura Hidalgo, luego de la escala atravesaría ese valle que bien se pierde en el horizonte, hasta llegar a la ribera del río Lerma, una vez más el río Grande, el de Toluca, el de Nuestra Señora de la Purificación, el Madonté, el Matalzingo, el Chignahuapan ó, como se le denominaba en esta zona, el Chicnahua; y estaría allí en el paso del Álamo para coordinar el cruce de todo su muy nutrido grupo de seguidores.


Vista Hermosa parece ser solamente un pueblo de paso, de paso obligado por ser acceso a la autopista México-Guadalajara, pero si tienes la oportunidad de detenerte allí todo un día, tiempo te faltará para conocer todas las cosas que celosamente guarda justo detrás de la hacienda que se ve al pasar por el centro de la población y que ahora es su Presidencia Municipal, un lugar que bien vale la pena ver con atención.


Fuente:

1.- García Salazar, José Luis.

http://personajesyurecuarenses.blogspot.com/2009/05/braulio-sanchez-muniz.html

Agradezco enormemente el apoyo y atenciones que recibí del Ayuntamiento de Vista Hermosa, Michoacán, para la realización de éste artículo.


martes, 15 de junio de 2010

Salvatierra, Guanajuato. Cabeza número 23.

La Cabeza de Águila número 21, (solo nos faltan 239 por localizar) se encuentra en el centro de la ciudad de Salvatierra, frente a lo que fue hace 50 años, cuando se instaló, el Cine Rex. A un par de cuadras del Jardín Principal y otro tanto del Convento del Carmen.


En uno de los sitios electrónicos que promueven la Ruta de Hidalgo menciona algo sobre Salvatierra que se antoja bastante cuestionable: “12 Octubre 1810. Miguel Hidalgo pasa por Salvatierra con su ejército rumbo a Acámbaro, se quedó a pernoctar esa noche en el mesón de La Luz; Sebastián de la Fuente, comisario del Santo Oficio y capellán de Capuchinas, lo acusó de llevar una amasia apodada “Natera” anécdota poco conocida”. (1) No menciona la fuente de donde obtuvo esta “poco conocida anécdota” pero recuerdo haberla leído en otro lugar…


El cronista de Salvatierra, Miguel alejo López la menciona, en este caso tenemos ya una fuente confiable, pero la duda sigue, ya que se comienza a tejer una confusión con el lugar en que, según varios historiadores, apareció en realidad el personaje. “Existen versiones de algunos historiadores que afirman que Hidalgo no estuvo en Salvatierra, los que estuvieron y se alojaron aquí fueron algunos jefes insurgentes. Otros, no mencionan ni siquiera a la ciudad en la ruta del libertador. Al respecto, existe documentación en autos del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, en donde el comisario del tribunal en Salvatierra y capellán del convento de Capuchinas, Pbro. Sebastián Benito de la Fuente y Vidal, acusó al caudillo de traer en su compañía a su amasia apodada Natera, con quien habría llegado a Salvatierra y la había hecho hospedar en la casa del Dr. Mariano Servín de la Mora, mientras él pernoctaba en el mesón de la Luz. Todo hace suponer que estas acusaciones tuvieron repercusiones, pues para el año de 1811, el Pbro. De la Fuente y Vidal avisó al tribunal que se encontraba radicado en la ciudad de Querétaro, por la gran cantidad de insurgentes que pasaban por Salvatierra procedentes de Acámbaro y Valladolid, y dijo temer por su vida”. (2)


La referencia que en Salvatierra hacen sobre ella, “la misteriosa mujer que viajaba en una diligencia con las cortinillas corridas” nos va conduciendo a un personaje que, en algún momento de la historia local salvaterrense se la adjudican como propia, siendo que, en la historia, su aparición es en Guadalajara. “Misteriosa joven que acompañaba a Hidalgo en los primeros días de la lucha por la Independencia en 1810. El jefe insurgente entró con ella en Guadalajara y allí quedo después de la batalla del Puente de Calderón el 17 de enero de 1811, que representó para los insurgentes que iniciaron el movimiento, el principio del fin”. (3). En efecto, nos estamos refiriendo a María Luisa Gamba, “La Fernandita”.


En 1960, dentro de las publicaciones que con motivo del sesquicentenario del inicio de la guerra de Independencia se publicaron, hubo una, interesante de principio a fin, escrita por Fernando Benítez, en ella leo en la página 127 que “Los historiadores no han logrado aclarar ese misterio. Unos –los partidarios de Hidalgo- afirman que era la hija de un prisionero español a quien el cura prometió liberar y por eso viajaba en el cortejo disfrazada de hombre “a efecto de evitar el escándalo”, y otros, sus enemigos, afirman en cambio, que esa misteriosa muchacha fue uno de los amoríos del Libertador. De cualquier modo, el pueblo, tan crédulo, tan imaginativo y supersticioso, creyó ven en esa joven al desdichado rey Fernando que perseguido por los crueles franceses venía a buscar la protección de Hidalgo y desde entonces, la muchacha viajera, anda por la leyenda en su coche de cortinillas bajadas rodeada de lanceros y bautizada con el nombre de La Fernandito. (4) Nota, Benítez la menciona con “o” al final.


En otro libro, Felipe Sevilla del Río se va a profundidad en la historia de “la misteriosa mujer”: “Capturada por los realistas y sujeta a proceso por sus conexiones con los rebeldes Insurgentes, declaró ante sus jueces llamarse María Luisa Gamba, y ser la causa de su desgracia el tratar de encontrar a su padre perdido en medio de aquella catástrofe revolucionaria. Misteriosa y desconocida como era su procedencia, las autoridades no daban crédito a las declaraciones de la muchacha. Ella confesó ser originaria de Valladolid, Michoacán, y señaló nombres de personas influyentes que allí la conocían desde niña y que a una indicación de los jueces podrían traer copia de su be de bautismo. La procesada, no obstante haberla recluido sus enemigos en la cárcel de Recogidas, demostró en su adversidad enorme prudencia, sensatez y fina educación. Para septiembre de 1811 hallábase libre y según se sabe, al poco tiempo casó en Guadalajara con un empleado de la Casa de Monedas, radicándose definitivamente en dicha ciudad”. (5)


Y continúa esta interesantísima búsqueda… “el proceso de la llamada Fernandita se archivó, y a quienes tocó en suerte historiar este curioso suceso no les pareció importante detallarlo con minuciosidad, conformándose con asentar lo que de oídas o por tradición se declaraba, quedando así en la historia nuestra heroína anónima solo con su mote, y como supuesta amante, ahijada o hija de Hidalgo, hasta que en 1917 el literato tapatío don Manuel Puga y Acal publicó en el diario El Universal de México, un bien documentado artículo sobre la Fernandita, basado en las noticias que sobre el caso halló en los archivos del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, descubriendo que, conforme a lo declarado por ella misma en su proceso de 1811, Mariana Gamba era hija legítima del europeo don Luis Gamba González ejecutado en las degollinas insurgentes) y de doña Antonia Pérez Sudayra que fueron vecinos de Valladolid, Michoacán, en 1810”. (6)


La historia llega a feliz término. “Y aquí a este punto el caso de la Fernandita empieza a formar parte de la historia particular de Colima, porque Mariana Gamba Sudayra había nacido no en Valladolid como ella suponía, sino en la villa de Colima donde don Luis Gamba ocupó el lugar de Primer Subdelegado”. (7)


Habrá que mencionar varias cosas sobre Salvatierra, una que hubo varios héroes locales que se unieron al movimiento independentista, “Fueron tres salvaterrenses los que en estas primeras acciones se incorporaron a la lucha armada: el brigadier Miguel Sánchez, el capitán Ignacio Centeno, y el Pbro. Mariano Abad y Cuadra”. (8), que tres años más tarde hubo una importante batalla ocurrida en el puente de Batanes, donde fueron fusilados muchos insurgentes, cosa que le valió un ascenso a Agustín de Iturbide, el que luego fuera Emperador de México. Y por último tenemos que agregar que, en el propio sitio del Ayuntamiento, el Cronista de la ciudad nos deja la duda, muy prudente del paso de la Natera o La Fernandita por Salvatierra (9)


Fuentes:


1.- http://www.trotamexico.com/es/articulo/guanajuato/salvatierra/cultura/sectur/ruta-2010-ruta-de-hidalgo/


2.- Miguel Alejo López. Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra en el sitio oficial del H. Ayuntamiento de Salvatierra.

http://salvatierra.guanajuato.gob.mx


3.- Tovar Ramírez, Aurora. 1500 mujeres en nuestra conciencia colectiva: Catálogo biográfico de mujeres en México. México, DEMAC (Documentación y Estudios de Mujeres A. C.) 1996.


4.- Benítez Fernando. La ruta de la libertad. Editorial Offset. México, 1982.


5.- Sevilla del Río, Felipe. Prosas literarias e históricas. Universidad de Colima. Colima, 2005.


6.- Ibid.


7.- Ibid


8.- Miguel Alejo López.


9.- Verdad o mentira de La Fernandita en su paso por Salvatierra

http://salvatierra.guanajuato.gob.mx/literaturas.html


Otra versión aquí:

http://arcadiasalvaterrense.blogspot.com/2009/10/la-otra-historia-fantasia-por-miguel.html