martes, 23 de noviembre de 2010
Mapas de la Ruta de Hidalgo por Jalisco y Zacatecas
lunes, 22 de noviembre de 2010
Padre Pablo José Calvillo, héroe de Aguascalientes
Los que conocen poco de Historia dicen que Pablo José Calvillo es “el único hidrocálido que la historia menciona como participante en el Movimiento que encabezó Miguel Hidalgo y que nos dio la Independencia”, toda vez que nació muchos años antes de que fuera creado el pequeño Territorio del Estado de Aguascalientes, si bien es cierto que vino al mundo en 1763, en el caserío de Calvillo, así llamado en homenaje a uno de sus parientes en grado colateral, que cedió la superficie del fundo legal del poblado, en el Valle de Huajúcar -no se confunda con el Municipio jalisciense de Huejúcar, del que Calvillo fue Vicario-, que hoy corresponde a aquella Entidad federativa, por entonces dependiente en lo civil de la Nueva Galicia, y en lo eclesiástico, de Guadalajara.
De genio bullicioso y carácter independiente, fue alumno del Seminario tapatío; le ordenó presbítero el Obispo don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo en 1797, dándole estos destinos: Juchipila, Hacienda de San Jacinto, de Ojocaliente; Tepechitlán y Colotlán, residiendo en calidad de Vicario de este último curato en el pueblo de Huejúcar, cuyo territorio hoy corona el Estado de Jalisco. Por motivos de salud, residió temporalmente en la Ciudad de Aguascalientes, siendo removido en 1809 a Jesús María, donde supo de la insurrección del Cura de Dolores; y sirviéndose del repudio a la Casa de Borbón experimentado por los indios flecheros de las Compañías de La Frontera, de Colotlán, los ganó para la Causa de la Insurgencia, en especial al gobernador del barrio de Tlaxcala, el indio Marcos Escobedo. (Ahí, en esa población del Norte de Jalisco, radicaba un nutrido grupo de indígenas tlaxcaltecas).
Cristalizó la conjura en la casa que el Padre Calvillo tenía en Colotlán, una noche de fines de septiembre de 1810. Con él a la cabeza, dando a los conjurados una estampa guadalupana que pusieron en sus sombreros, y al grito de ‘¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva la Independencia! y ¡Mueran los gachupines!’, los conjurados tomaron las Casas Reales y remitieron a Zacatecas a treinta peninsulares en calidad de rehenes.
Con cinco mil indios flecheros de San Luis de Colotlán, vecinos de los pueblos de Santiago Tlatelolco, Santa María de los Ángeles, Tlalcosahua y Huejúcar, ostentando el título de Mariscal de Campo que le concediera Hidalgo, Calvillo participó, el 17 de enero de 1811, en la Batalla del Puente de Calderón, funesta para su Causa, y aunque no sufrió bajas esa vez, la suerte le fue adversa al verse copado por las tropas de Pedro Celestino Negrete y del Cura Francisco de Álvarez cerca de Colotlán, donde pereció un tercio de su gente.
Atrincherado en la Sierra de Tayahua, sus achaques le orillaron a solicitar y obtener, en octubre de ese mismo año, el indulto de la jurisdicción civil y la dispensa de las irregularidades canónicas por parte de la autoridad eclesiástica. Murió en la Ciudad de Zacatecas, por causas naturales, rehabilitado en su ministerio y en plena comunión con la Iglesia, el 6 de abril de 1816.
Fuentes:
1.- Semanario, Revista de la Arquidiócesis de Guadalajara. 21 de noviembre de 2010.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Daniel Camarena, Insurgente zacatecano.
A lo largo de la Ruta de Hidalgo hemos ido conociendo a los personajes que en los distintos lugares por donde iba pasando el cura Hidalgo se adherían al movimiento Insurgente, uno de ellos en Zacatecas, quizá no tan conocido fuera de la región, es José Daniel Antonio de Jesús y Camarena, conocido como Daniel Camarena. Conozcamos un poco de su vida:
"La historia nada refiere acerca de la personalidad de Daniel Camarena, antes de que éste tomara participación de la guerra de Independencia, y solamente se sabe que era originario del pueblo de Nochistlán, en la provincia de Zacatecas.
Muy pocos días depues de que resonara el grito de Dolores, Camarena se puso en contacto con el Insurgtente Rafael Iriarte, que se hallaba en Aguascalientes, quién lo comisionó para que fuera a insurreccionar los pueblos del sur de la provincia de Zacatecas autorizándolo, a la vez, para que secuestrase los bienes de los europeos y aprehendiera a éstos.
Camarena con alguna fuerza que había podido reunir en pocos días aunque mal armada y compuesta de gentes sin orden ni disciplina, y llevando como segundo jefe a un individuo apellidado Sanmartín, entró en Nochistlán el 12 de octubre de 1810, en cuyo lugar se le unió una parte del vecindario, haciendo estallar un motín en que la plebe cometió tropelías, venganzas y actos de pillaje, ayudada pr los soldados de Camarena, pues fueron saqueadas las Casas Reales y secuestrados los bienes de algunos españoles.
El citado guerrillero se dirigió en seguida a Juchipila y a Jalpa, e hizo que Sanmartín fuera a ocupar Tlaltenango, donde los insurgentes cometieron algunos desórdenes, apoderándose de los bienes del español don Manuel Gómez de la Barreda. Este hecho motivó una queja dirigida al conde de la Laguna, don Miguel Rivero, que entonces fungía como Intendente interino de Zacatecas, nombrado por el Ayuntamiento de aquella ciudad. El citado conde puso luego un oficio a Camarena, previniéndole mandara devolver a Gómez Barrera los intereses que se le habían secuestrado, y apercibiéndolo para que se abstuviera de cometer semejantes actos, y sobre todo, de ocupar los fondos públicos; pero no se sabe si Camarena cumpliría o no la prevención referida, aunque es probable que sucediese lo segundo pues ninguna autoridad tenía el Intendente sobre el guerrillero.
Entre tanto, los sucesos de la revolución en Zacatecas habían asumido un carácter amenazador y alarmante, obligando a muchos europeos a abandonar aquella ciuada, con el fin de poner en salvo sus vidas y sus intereses, y como la anarquía y la efervescencia revolucionarias amenazaban también a las autoridades realistas, el antiguo Intendente de aquella provincia, don Francisco Rendón, no creyéndose seguro en Zacatecas, se resolvió a abandonar la ciudad, dirigiéndose a Guadalajara por el rumbo de la hacienda de La Laguna, propiedad del conde don Manuel Rivero, en cuyo lugar permaneció algunos días. Después de esto y escoltado por cincuenta hombres de a caballo que allí le proporcionaron, emprendió la marcha rumbo a Guadalajara.
Sabedor Camarena de que el Intendente Rendón iba fugitivo y se dirigía a dicha ciudad, marchó también a perseguirlo, habiendo logrado darle alcance y sorprenderlo cerca de Bolaños, el 29 del citado octubre. El guerrillero nochistleco se apoderó de Rendón y de todo su equipaje, así como de algunos individuos de la escolta que llevaba, conduciéndolos varios días después a Guadalajara, donde se encontraba ya el caudillo don Miguel Hidalgo, a quien entregó los prisioneros y el equipaje de Rendón.
En la mencionada captura no hubo combate formal como lo han creído algunas personas, pues la escolta del Intendente no opuso vigorosa resistencia a los Insurgentes de Camarena, quién acompañó al Generalísimo Hidalgo a su salida de Guadalajara. Después de la derrota del ejército independiente en Calderón, se dirigió Camarena al sur de Zacatecas, habiendo permanecido pocos días en Juchipila, Nochistlán y Jalpa; pero delatado por alguna persona, fue aprehendido el 18 de febrero de 1811 por Antonio Garcilazo, vecino de dicho pueblo, quién lo remitió con una escolta a la villa de Lagos, en cuyo lugar le mandó instuir sumaria el citado jefe realista.
Camarena declaró ser originario de Nochistlán, de treinta y un años de edad, y haber tomado parte en la insurrección, secuestrando muchos intereses a varias personas, de cuya distribución y paradero hizo referencia en una nota que corre agregada en la que causa que le formó.
El reo no dio muestra de flaqueza en su declaración y al terminar la sumaria, el Auditor, licenciado don Francisco Nava, consultó la pena de muerte para Camarena, quien debía haber sido decapitado, pero no lo fue, por falta de verdugos. El brigadier Calleja se conformó con el parecer del auditor, ordenando que se efectuara la sentencia. Así es que Camarena fue conducido el 22 de febrero a la plazuela de San Felipe, en la misma villa de Lagos donde se le fusiló por la espalda como traidor del Rey y de la patria, llevándose en seguida el cadáver a un punto llamado Cerritos, por el camino a León, y allí se le colgó en un poste, en presencia del Alguacil Mayor de la citada villa. Un mes completo estuvo expuesto a la expectación pública el referido cadáver pero el humano cura de Lagos don Manuel Jáuregui, pidió al subdelegado le permitiera retirar de allí aquél cuerpo putrefacto, a fin de darle sepultura cristiana, lo que fue concedido.
Más de un mes había transcurrido desde que el pueblo de Lagos presenció la sangrienta ejecución de Camarena cuando el patriota Insurgente, don José Pablo Calvillo, vengaba con un acto también sanguinario, la muerte del guerrillero nochistleco. El padre Calvillo, que recorría entonces varios lugares del sur de Zacatecas, hostilizando a las autoridades realistas y dando impulso a la revolución, entró en Nochistlán el 17 de marzo en cuyo lugar se encontraba un tal Barajas y otros individuos de los que habían aprehendido a Camarena, los cuales, según se refiere un documento oficila, fueron degollados en aquel lugar.
Camarena no fue un revolucionario audáz y atrevido, su mérito principal consiste en haber abrazado la causa de la insurrección tan pronto como ella estalló, levantando alguna tropa y poniendo en movimiento a varias poblaciones de la provincia de Zacatecas, los que desde entonces se dedicaron abiertamente adictos a la Independencia. Es cierto que Camarena autorizó o no pudo impedir algunos desórdenes cometidos por sus subalternos, y que aun se le acusaba de haber tenido participación en la muerte de 43 europeos sacrificados en los llanos de San Martín, cerca de Guadalajara, por orden del cura Hidalgo, pero este hecho no era del todo comprobado. (1)
Fuente:
1.- Villaseñor y Villaseñor, Alejandro. Biografías de los héroes y caudillos de la Independencia. Editorial Jus. México 1962.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Apozol, Zacatecas. Cabeza número 145
Seguramente notaste el brinco que dimos en el conteo de las estelas de Cabeza de Águila que llevamos en este espacio. En Tebaida, Jalisco, anotamos que esa, en caso de existir, sería la Cabeza número 136, de allí dimos un salto hasta la 142 que existe en Juchipila, Zacatecas; nos quedan 5 por encontrar entre la una y la otra y, en su caso, documentar. Estas serían las de:138 Atecajete, Zacatecas.
139 Santa Rosa, Zacatecas.
140 Mezquitre, Zacatecas
141 Moyahua, Zacatecas
De todas ellas, sí tu que lees esto sabes de su existencia y tienes la oportunidad de enviarme una fotografía, te lo agradeceré grandemente. De la Cabeza siguiente, la que se encuentra en Juchipila, ayer dimos cuenta, sigamos con la ruta:
Testimonios vivientes de tal tradición, también lo son el señor Ángel Nieves Muñóz, Presidente Municipal de Jalpa y su diligente secretario, Élfego Romero Medina. El propio día 19 de enero de 1811, al medio día continúa su recorrido con dirección al estado de Aguascalientes, adentrándose por Calvillo. (Topete del Valle afirma que llegó a la media noche)". (1)
Llama la atención encontrar un árbol más en la Ruta de Hidalgo, el primero lo encontramos en la Hacienda de la Erre, luego de su salida de Dolores; más adelante, según la tradición, después de la derrota de Aculco, en el llamado "Palo Bendito" y ahora en éste que llaman "El guamúchil del cura". Sabemos bien, que el cura Hidalgo no ofició misa alguna a lo largo de la ruta, y vemos una ligera discrepancia. El 19 de enero fue un sábado y, en ese entonces, la única misa autorizada era la del domingo; amén de las que diariamente se oficiaban, pero creo, que en este caso, no aplica. Veremos que logramos encontrar al recorrer el estado de Aguascalientes.
Fuentes:
1.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960
Juchipila, Zacatecas. Cabeza número 144
Entramos a Zacatecas y seguimos en una especie de nube que nos confunde un poco en ir anotando con precisión los puntos por donde existen las estelas de Cabeza de Águila, esto debido a dos cosas, una que no me fue posible ir físicamente a recorrer esa zona debido a la carencia de fondos para hacerlo -que no de ganas- y, segunda, a que la literatura existente no es muy amplia en relatar cuál fue el recorrido que hizo el cura Hidalgo luego de la derrota de Puente de Calderón. Así pues, una vez más nos apoyaremos en lo investigado y escrito por el profesor Federico Jiménez de la Rosa. La fotografía que vemos me la hizo llegar el profesor Fedrico Guzmán y corresponde a la estela en Juchipila, Zacatecas.Enero 18 de 1811. El cura Hidalgo procedente de Cuquío, Jalisco, y puntos intermedios del propio municipio inicia su recorrido por Zacatecas, según el guión del licenciado Jorge Gurría Locroix recorre: Yahualica, Nochistlán, Teocaltiche, Tequexquite, Encarnación, Peñuelas, Aguascalientes, Hacienda de Pabellón, San Pedro, Tlacote, Convento de Guadalupe, Zacatecas y Ojo Caliente.
Amaya, al respecto traza la siguiente: Ixtlahuiacán del Río, Cuquío, Yahualica y Teocaltiche en Jalisco, que conduce a Aguascalientes, rectificando después desde Yahualica lo hace atravesar la sierra entre Cuquío y Moyahua, prosiguiendo por Nochistlán, Teocaltiche, Peñuelas y Aguascalientes. Itinerario rechazado, en virtud de que el padre Hidalgo no estuvo en Peñuelas ni en Aguascalientes.
José T. Vela Salas, señala partiendo de Cuquío siguió a: Apozol, Jalpa, San Pedro, Teocaltichillo, San Jacinto y Tecongo, Zacatecas; adentrándose a Aguascalientes por Presa de los Serna, Cuesta de la Mora, Cerro Balnco, La Boquilla, Barranca de Ánimas, Calvillo, San Nicolás, Tepezalilla, El Puente, Cerro Prieto, Cebolletas, El Maguey, Mesa de los Pozos Montoro, Santa Rosa, Potrero de los López, Mesa de las Cebolletas, El Reventón, Presa del Alto, San José de Gracia, Cieneguita, Arroyo de la Vaca, Las Alajitas, Ex Hacienda de Pabellón, Arámbula, Ojo de Agua, Rincón de Romo, Escaleras, Las Rosas, Laguna de Piedra y Chiquihuitillo; para adentrarlo a Zacatecas por Tierra Colorada.
El doctor José Avilés Solares acepta como ruta lógica en Zacatecas, la señalada por los historiógrafos Pérez Verdía, Páez Brotchie y Castilló Ledón, partiendo del vado de San Cristobal de la Barranca, Jalisco, por considerar dicha región a la entrada natural al Cañón de Juchipila, manifestando que el itinerario fue: La Silleta, Estanzuela, Mezquital del Oro, Moyahua, Juchipila, San José de los Osotes, Apozol, Jalpa, Valle de Huajúcar y San José de Gracia.
Por su parte el profesor Salvador Vidal, residente en Zacatecas, afirma que la ruta por el párroco de Dolores fue por (Abril 28, 1960): Estanzuela, Mezquital del Oro, Juchipila, Pabellón, San Salvador, El Cerro, Hacienda de los Griegos y Ojo Caliente. Por último el erudito profesor Salvador Topete del Valle (Abril 21, 1960), partiendo de Cuquío, marca la siguiente: Moyahua, Juchipila, Apozol, San José de los Osotes. Y según Avilés Solares: Jalpa, Calvillo, San José de Gracia y Hacienda de San Blas del Pabellón.
Como se podrá apreciar, en la mayoría de las exposiciones históricas reseñadas, el cura Hidalgo salió Cuquío el 18 de enero de 1811 al amanecer, internándose al estado de Zacatecas por moyahua después de atravesar algunos lugares intermedios: Palmarejo, Tecajete, Santa Rosa, Mezquite Redondo. En los que aun no se ponen de acuerdo los historióigrafos ya que otros refieres que el párroco de Dolores pasó por la Silleta, Estanzuela, Mezquital del Oro (J.A.S.), para llegar a Moyahua, Juchipila, San José de los Osotes, Apozol, Jalpa, Calvillo, San José de Gracia y Pabellón.
Como se observará en principio, concuerdan en señalar como ruta seguida por Hidalgo en Zacatecas, la que a continuación se expresa, apoyada en testimonios fehacientes y tradiciones inmortales que a pesar del tiempo palpitan en el corazón y pensamiento de los descendientes de aquella histórica etapa: Moyahua, Juchipila, Apozol, San José de los Osotes y Jalpa, todos en el estado de Zacatecas.
El padre Hidalgo llega a la jurisdicción de Moyahua y acampa unas cuantas horas en el sitio conocido en toda la región como el Cerro del Campamento, para dar descanso al reducido y exahusto grupo de personas que lo acompañan y a las bestias que utilizan en su fatigosa jornada.
Según tradición recogida por don Estaban Vázquez Godoy, vecino caracterizado de Cucxpala del municipio de Moyahua, expuesta en un artículo periodístico con el rubro de "Un campamento en la nueva ruta de Hidalgo" publicado por el señor Vázquez Godoy en mayo 30 de 1953, Semanario Provincia, editado en la ciudad de Zacatecas, con el número 476 y corroborada por el prfesor A. Toepte del Valle, en visita que hizo a Juchipila a fines de enero de 1956.
El mismo día 18 de enero de 1811, el inmortal párroco de Dolores sigue rumbo a Juchipila llegando ya bien entrada la tarde según lo refiere el culto vecino del lugar Manuel Meza Zarza en "Gajos de Historia" del ingeniero Vito Alesio Robles. Aquí descansa en una modesta casa anexa a la parroquia de cuyos balcones arengó al pueblo allí congregado, para que se sumara al movimiento libertador.
Después de tal acto emprende su marcha tocando Apozol, para llegar ya muy avanzada la noche a San José de los Osotes 3 kilómetros adelante de Juchipila, pernoctando aquí; oye misa a temprana hora y reanuda su viaje. (1)
Esta confusión en cuanto a la ubicación de las estelas de Cabeza de Águila en la parte sur del estado de Zacatecas será en el artículo del día de mañana en donde aclararemos los puntos que, al parecer, fueron los señalados para colocar cada una de ellas.
Don Jaime Quezada Sandoval da una conferencia el 10 de junio 2010, en donde, entre otras cosas dice lo siguiente: "En cuanto a la tendencia regionalista a que me refiero al principio, sobre todo en la ruta que tomó el Libertador rumbo a la Hacienda de Pabellón, Ags., después de la derrota del Puente de Calderón muchos aseguran que pasó por la Barranca de San Cristóbal, La Estanzuela, para llegar al Mezquital del Oro, Cuxpala, Moyahua, Juchipila, etc.; otros que por el Puente Grande, Tlacotlán, Ixtlahuacán, Cuquío, Yahualica, pero la más viable es la ruta por Ixtlahuacán, Juchipila, Jalpa, Calvillo por ser la más corta y ser un camino legendario; además, debió contar con un buen guía. Viene también el hecho de que algunos pueblos de la región se adjudican el honor de haber albergado a D. Miguel Hidalgo por una noche en su largo peregrinar; que si durmió aquí, que si durmió allá; a veces la hora y la fecha no coinciden por la jornada tan larga. Como forma ilustrativa, transcribo aquí sintetizada, una carta que escribió el juchipilense señor don Manuel Meza Zarza y que envió al historiador y periodista Vito Alessio Robles que a su vez publicó en la columna que escribía en un periódico en 1953 y que dice así:
“En el rancho llamado Caballería de San José de los Osotes, tres kilómetros al norte de Juchipila, existe el “Guamúchil del Cura”, un viejo árbol a cuyo pie ofició Misa el Cura Hidalgo a la mañana siguiente de haber pernoctado en el citado rancho”, continuando luego hacia Apozol y Jalpa, donde dicen también que allí durmió la noche del 18 al 19, por lo que hay una placa conmemorativa. Dice también el señor Meza Zarza que no quiso dormir en Juchipila, pero que si arengó al pueblo desde una modesta casa que ya no existe. Sin embargo, la versión anterior de que dijo Misa, desmerece en su credibilidad cuando se lee la respuesta número 11 de uno de los interrogatorios que se le hicieron al Padre de la Patria, donde manifestó que no había usado el púlpito a favor de la causa y que “ni había vuelto a celebrar misa por considerarse inhábil” dadas las acciones que había llevado a cabo desde que inició su movimiento. Y por lo que a nosotros toca, si el Sr. Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla no durmió en nuestro pueblo, nos queda la satisfacción de que sí pasó por estas tierras nuestras que encierran tanta y tan variada historia en las diferentes etapas de nuestra vida nacional. Esto es todo señores, muchas gracias por haberme escuchado". (2)
Fuentes:
1.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960
Don Miguel Hidalgo y Costilla, sus monumentos -6-
143.- La moneda conmemorativa de $ 5.00 pesos del Bicentenariomartes, 16 de noviembre de 2010
El monumento más antiguo levantado a Hidalgo
"La historiadora Esther Acevedo refiere en el apartado de 200 años de festejo, en el libro que editó la Universidad Autónoma del Estado de México bajo el nombre “Bicentenario de la Independencia. Estado de México”, que la primera escultura al cura Miguel Hidalgo y Costilla fue controvertida. Esto debido a que el escultor español Manuel Vilar, quien fuera maestro de la Academia de San Carlos, se negó a hacer dos esculturas de Hidalgo que estarían destinadas para los poblados de Pénjamo y Dolores. La primera estatua al padre de la patria se hizo en el taller de Joaquín Solache y fue inaugurada el 16 de septiembre de 1851 en la ciudad de Toluca, en lo que hoy es la plaza de los Mártires, aunque la idea original del gobernador Mariano Riva Palacio era ubicarla en el Monte de las Cruces, donde hoy hay jinetes a caballo".
Esta copia de la escultura de Tenancingo no se cual será su paradero, por lo pronto hasta el 31 de enero del 2011 que permanecerá abierta la Expo Bicentenario la podrás admirar en el pabellón denominado "Un paseo por la historia"... si es que no lo puedes hacer en la original de la ciudad Mexiquense.
Fuente:
Artículo publicado en Milenio.com de fecha 13 de julio de 2010, "La primera estatua de Hidalgo"
http://www.milenio.com/node/486660
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