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miércoles, 21 de noviembre de 2012

La Cabeza de Águila trasladada de Aculco, Estado de México.

 La estela de Cabeza de Águila que ahora vemos le corresponde el número 82 de las 260 que fueron colocadas en total cuando se concibió el proyecto de la Ruta de Hidalgo 1810-1811 que el Gobierno Federal, encabezado por don Adolfo López Mateos, decidió colocar durante los festejos del Sesquicentenario del inicio de la Independencia celebrado hace ya 52 años, en 1960. A lo largo de la ruta, que pasa por once estados del país, muchas cosas han sucedido a estos monumentos. Algunos se conservan intactos y en el lugar en donde originalmente se colocaron, otras fueron movidas debido al crecimiento de las poblaciones en este medio siglo. Algunas han sido deterioradas, otras robadas, algunas están en el olvido y unas más están perdidas pues nadie sabe en donde fueron a parar. El caso de Aculco es un poco particular. 

 El proyecto original, el que estuvo a cargo de don Jaime Torres Bodet, entonces Secretario de Educación Pública, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes. Una vez determinado el número de 260 monumentos, cabalístico en la cosmogonía del antiguo México, y luego de identificar cabalmente la ruta, se giraron las instrucciones para que las estelas fueran levantadas en la plaza principal del pueblo o a la entrada o salida del mismo, siempre marcando con el pico del águila la dirección hacia donde el contingente encabezado por don Miguel Hidalgo se dirigió. La opción para las zonas rurales era, para protección de la escultura, dentro de la propiedad de la escuela pública, pero siempre exhibiéndose a los moradores y paseantes.

 Siendo Aculco un pueblo, una cabecera municipal, la estela de Cabeza de Águila se colocó originalmente en  una plaza contigua al atrio de la parroquia de San Jerónimo, como lo podemos apreciar en la fotografía anterior pero, cosas de la vida e intervenciones de autoridades, ésta se decidió mover, casi ocultar, y se colocó dentro de las instalaciones de la escuela Isidro Fabela. Recuerdo que cuando hice el recorrido de la ruta y pasé por Aculco, me fue imposible entrar en la escuela debido a que era periodo vacacional pero, como reza el dicho, "no hay plazo que no se cumpla" y, gracias a las redes sociales tan en boga actualmente, podemos comprobar que...

Efectivamente, en las instalaciones de la mencionada escuela sobrevive la Cabeza de Águila número 82.

Para ver más sobre la Ruta de Hidalgo por Aculco, entra aquí: Aculco

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El puente colgante de Ojuela. Mapimí, Durango.

En agosto del 2010, el año del Bicentenario, México recibió una excelente noticia: la UNESCO había dado el título de Patrimonio de la Humanidad al Camino Real de Tierra Adentro. Con esto las posibilidades de promoción turística hacia la cultura, la historia, las tradiciones y no solamente las playas, se reforzaba, metía en la geografía turística nacional 60 nuevos sitios. Uno de ellos es lo que hoy, gracias a la colaboración de dos lectores de este blog, uno en el Estado de México, el otro en Jalisco, nos dejan ver ya que a mi me fue imposible llegar al Estado de Durango para documentar la Ruta de Hidalgo. Estamos viendo en la fotografía la Cabeza de Águila número 232 localizada en Mapimí, Durango.

Mapimí fue lugar de pernocta cuando el Padre de la Patria y los principales jefes Insurgentes iban en calidad de detenidos a su fatal destino en Chihuahua y, no lejos de allí es que se encuentra un sitio que en la actualidad se le clasifica como pueblo fantasma, igual de sorprendente como lo es Pozos, otro pueblo fantasma pero en el Estado de Guanajuato.

La mina abandonada de Ojuela tiene la característica de que en ese sitio se construyó un puente colgante que une el punto donde estuvo el pueblo minero con la parte que facilita la comunicación con el Camino Real. Sobre el puente se han tejido varias leyendas, una de ellas que fue diseñado por el mismo ingeniero que hizo el puente en San Francisco, California.

Muchos son los puentes que fuimos encontrando a lo largo de la Ruta de Hidalgo, todos ellos emblemáticos. El de San Mateo Atenco cuando el numerosísimo ejército Insurgente comienza a acceder a la zona donde librarían la batalla de Monte de las Cruces; el Puente Grande, el que daba acceso a la capital de la Nueva Galicia, la otra mitad del virreinato de la Nueva España; el Puente de Calderón, en donde tendrían la derrota que culminaría con el rompimiento que, desde el inicio de la insurrección, Hidalgo y Allende venían gestando.

Y si consideramos los puentes que el Camino Real de Tierra Adentro tiene incluidos dentro de su patrimonio mundial, la lista va creciendo: el puente de Tlautla en el estado de Hidalgo, el puente de Atongo en el Estado de México, el puente del Fraile en el estado de Guanajauto y, ahora, añadimos este singular puente en Ojuela, estado de Durango. Sin lugar a dudas la Ruta de Hidalgo es una ruta llena de historia, arte y tradición.





Agradeciendo la colaboración de Sergio Adrián Cárdenas y de Giuseppe Conzuelo por las interesantes fotografías que nos comparten, pasamos a ver como fue la zona de Ojuela a finales del siglo XIX, cuando el puente había sido puesto en operación, esto fue, en 1892. Estas fotos fueron tomadas de un foro del periódico El Siglo de Torreón y pertenecen al Artillero de 187.



lunes, 13 de junio de 2011

El Sauz la Villa de Nuestra Señora de la Encarnación de los Macías. 270 leguas de la cabeza de Hidalgo.

Encarnación de Díaz es el actual nombre de la población del norte de Jalisco mejor conocida por La Chona, era el paso del Camino Real entre Aguascalientes y Santa María de los Lagos, es allí en donde la cabeza de Hidalgo y demás caudillos pernoctan la noche del 11 de septiembre de 1811. En esa época la población se llamaba El Sauz, siendo su nombre oficial El Sauz la Villa de Nuestra Señora de la Encarnación de los Macías. Fueron 9 leguas las recorridas ese día entre Aguascalientes y El Sauz. Apoyándonos en el estupendo trabajo de investigación realizado por el Cronista de Encarnación de Díaz, Arq. Rodolfo H. Hernández Chavez, por cierto, de los pocos existentes sobre el tránsito de las cabezas de Chihuahua a Guanajuato, destacamos lo siguiente.


" La escolta llegó sin novedad a la Ciudad de Aguascalientes de donde salen el 11 de septiembre de 1811 y como algunos grupos de Insurgentes hacían algunas correrías en el tramo a León, Diego García Conde agregó una escolta para proteger al Capitán Núñez, quienes en su recorrido, a veces dejaban el Camino Real ordinario esquivando a los sublevados. De Aguascalientes a Encarnación no hubo novedades, adonde llegaron a descansar del viaje (Hernández Lugo Ezequiel, 1997: 39). Según versiones orales de los antiguos, recogidas y publicadas por primera vez por el Profesor Don Ezequiel Hernández Lugo, “Las cabezas de los caudillos de la Independencia, estuvieron custodiadas en una casa por la hoy calle de Felipe Ramírez entre las calles de Anguiano y Morelos, cuadra hacia el norte” (Hernández Lugo Ezequiel, 1997: 39).


Por datos que hemos podido consultar en el Archivo de la Notaría Parroquial de la Encarnación y en Archivos Gubernamentales, como el General de la Nación y el de Catastro Municipal, sabemos que la manzana donde se localizaban los aposentos donde paso la noche “la Cabeza del Cura Hidalgo”, estaba ocupada por mesones, siendo el llamado “Mesón de Anda”, el que tenía su acceso por la calle principal frente a las casas anexas al Templo Parroquial. Por esta calle conocida hoy como calle Anguiano, pasaba “El Camino Real de Tierra Adentro”, por lo que no es difícil pensar que al entrar en esta población una parte de la fúnebre comitiva se hospedaran en el Mesón de Anda, custodiando el oriente, Otra sección debió de custodiar la llamada “Calle de los Mesones”, hoy “Calle Morelos”, hospedándose en un Mesón, que debió formar parte en ese tiempo del Mesón de Anda o ser propiedad de algún otro particular, pero con acceso por esta otra calle, inmueble que poco tiempo después se le conoció como “Mesón de Cornejo”, en el costado poniente de la misma manzana, haciendo uso la tropa de los cuartos y caballerizas de estos Mesones, custodiando el paso a la Calle de Belén, hoy Felipe Ramírez, en el costado sur de la Manzana, resguardándose las cabezas en las asesorías que daban a la hoy calle de Felipe Ramírez, las cuales debían formar parte de una casa para los mozos del servicio de Don José Antonio Xaime y de Trillo, de quien ya se ha dicho que durante la guerra por la Independencia fue Comandante Militar de la Villa de la Encarnación y sobre quien debió de recaer la custodia de estos valiosos prisioneros. Además Don Antonio Xaime estaba emparentado con los Anda, los Cornejo, y los Aranda, quienes también desempeñaron funciones en el gobierno local". (1)


Al día siguiente, el 12 de octubre, saldrían rumbo a la Villa de Nuestra Señora de los Lagos, extremando las precauciones ya que el ataque sorpresivo que Albino García había hecho a esa población les haría más díficil el recorrido, que sería de 14 leguas.


Fuente:


Hernández Chávez, Rodolfo H. La Insurgencia.

http://www.historiasyrecuerdosdeencarnaciondediaz.com/insurgencia.html

Las fotografías que acompañan este artículo fueron tomadas por Sergio Adrián Cárdenas, a quien agradezco me las haya facilitado para su publicación.


domingo, 24 de abril de 2011

Cabezas de Águila en el municipio de Ocampo, Durango. Números 238, 239, 240 y 241

Las siguientes estelas de Cabeza de Águila se ubican en el municipio de Ocampo, Durango, ninguna de las cuatro, me informan, existe. Se deberían encontrar en los siguiente lugares:

238 Hacienda de Canutillo
239 Hacienda del Torreón
240 Santa María de las Nieves, hoy conocida como El Derrame.
241 Hacienda de San Miguel, hoy conocido como Villa Ocampo


Viernes 19 de Abril de 1811. "De San Antonio salen a las cinco de la mañana y llegan a la Hacienda de Cerro Gordo a las ocho, es decir, tres horas después de haber salido. El grupo de la caravana se dirige a Chihuahua, al mando de Elizondo sale el mismo día, media hora después con destino a la Hacienda de Canutillo, pasando antes por la Hacienda de Torreón, llegando el mismo día a las tres de la tarde, prosiguiendo su camino a la Congregación de Santa María de las Nieves, dos horas después, avanzando hasta la Hacienda de San Miguel, hoy Villa Ocampo, llegando a las siete de la noche. Aquí duermen y salen al día siguiente, encontrándose ya en territorio de Chihuahua..." (1)

Tratar de adentrarnos en la historia de Durango ha sido cosa difícil, especialmente en el período del inicio de la Independencia y, específicamente en lo que ese refiere al paso del cura Hidalgo como rehén del ejército realista encabezado por el traidor Ignacio Elizondo. Al buscar datos sobre la hacienda del Canutillo logramos solo saber que fue construida en la última década del siglo XVIII, en 1794, por lo tanto podemos considerar que fue una de las Haciendas "nuevas" por donde pasaron los Insurgentes. Esta hacienda era la cabeza de la región, de ella dependía la de Las Nieves, La Haciendita, Sauces de Canutillo y El Encino de la Paz, un poco más adelante se encontraba la de San Miguel de Bocas, que con el tiempo se transformó en la cabecera municipal del municipio de Ocampo. Seguimos viendo que, desde su origen español, la región era punto de conflicto de las distintas etnias que la poblaban: Tepehuanes, Tobosos y Tarahumaras.

Ahora que estamos en el último punto donde debería existir una estela de Cabeza de Águila en el estado de Durango encontramos la participación de varias personas en el conflicto Insurgente que, de algún modo estuvieron ligadas a Durango, José de la Cruz Pacheco dice: "La etapa de la insurgencia o del movimiento armado en pro de la independencia de México, inicia con el cura don Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810 y concluye con la muerte de José María Morelos y Pavón a finales de 1815. En Durango, en cambio, el levantamiento armado da comienzo con el intento de insurrección de los pueblos tepehuanes de Guazamota y San Francisco de Ocotán, encabezados por los gobernadores José Domingo de la Cruz y Tomás Páez en noviembre de 1808 y se cierra con la ejecución de los insurgentes Mariano Balleza e Ignacio Hidalgo y Muñoz, entre otros correligionarios de don Miguel Hidalgo, el 17 de julio de 1812". Diez son los personajes históricos de Durango en la "Etapa Insurgente" (1808-1812), de los cuales De la Cruz Pacheco, con el rigor propio de la investigación histórica, resalta sus acciones fundamentales en el movimiento armado.


José Domingo de la Cruz y Tomás Páez. Ambos estuvieron involucrados en la conspiración de 1808 de Guazamota. Conspiración tepehuana protagonizada por José Domingo de la Cruz y Tomás Páez, gobernadores de los pueblos de Santa María de Ocotán y de Guazamota, respectivamente. Es probable que hayan estado implicados en las acciones organizativas e ideológicas de los conspiradores del Ayuntamiento de la Ciudad de México. Son precursores del movimiento insurgente en Durango. José María Gutiérrez. Caudillo insurgente. Se levantó en armas con las milicias de Colotlán, Jalisco, a finales de octubre de 1810. Acaudilló al Ejército insurgente, compuesto de indios descendientes de los tlaxcaltecas de los pueblos de Colotlán, San Andrés del Teúl y Nueva Tlaxcala e indios tepehuanes de la sierra de Mezquital. En su afán por derrocar al gobierno colonial gachupín, se dirigió a la ciudad de Durango, siendo derrotado por las fuerzas realistas en combate librado en el sitio de La Boquilla, Mezquital, Dgo., a principios de noviembre de 1810. Presbítero Salvador Parra, teórico de la independencia. Vicario del Valle de Topia, se vio implicado en especies subversivas y contrarias al "buen gobierno". Fue denunciado y procesado por cometer crimen de infidencia.


Presbítero Telésforo Alvarado. Cura de Pueblo Nuevo. Se unió con sus feligreses y los habitantes del pueblo de Milpillas al insurgente José María González Hermosillo en las acciones de guerra realizadas en el sur de Sinaloa. Padeció encarcelamiento y proceso criminal por infidencia. Juan Antonio Alcalde. Criollo. Vecino de Poanas, denunciado ante las autoridades de Durango y acusado de "insurrección" por simpatizar con las ideas del cura Miguel Hidalgo, por lo cual fue procesado por el delito de infidencia. Manuel de la Cruz Pastrana. Siendo gobernador de Guazamota en 1810, se unió a la fracción del Ejército insurgente al mando del fraile Mariano Orozco, cura del pueblo de Santa María, Nayarit. Recibe el primer nombramiento de jefe insurgente en territorio duranguense al ser designado General de las Armas de los pueblos de Guazamota, San Lucas, San Pedro Jícora y San Buena Ventura, de manos del padre Mariano Orozco, Comandante General de "esta nueva conquista del Nayarit".


Fraile Mariano Orozco. Comandante general del Ejército insurgente en Nayarit. Cura del pueblo de Santa María, Nayarit. Logró el dominio insurgente de los pueblos serranos de Guazamota, San Antonio de Padua y otros. Sirvió a la causa independentista al mando de José María Mercado, Mariscal de Campo y comandante general de las tropas del Poniente, comisionado por don Miguel Hidalgo para combatir contra los gachupines en Nayarit. Presbíteros Mariano Balleza e Ignacio Hidalgo y Muñoz. Clérigos seculares, domiciliario el primero del obispado de Valladolid y capitán, el segundo, de la Congregación de los Dolores. Junto a fray Pedro Bustamante, mercedario de la Provincia de México y conventual en San Luis; compañeros de fray Carlos Medina, franciscano natural de Zacatecas, fray Bernardo Conde de la misma orden en la provincia de Michoacán, y fray Ignacio Jiménez, también franciscano y capitán de la hacienda de Tetillas, en Zacatecas; fueron conducidos a la ciudad de Durango, donde fueron de igual manera degradados eclesiásticamente por causa de insurrección y condenados a ser pasados por las armas después de un proceso largo y tortuoso. Fueron ejecutados el 17 de julio de 1812 en la cuesta de la Cruz". (2)


Fuentes:

1.- Jiménez de la Rossa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.


2.- Hernández Camargo, Emiliano. El Sol de Durango, artículo sobre la conferencia "Los inicios de la Independencia en Durango. Personajes y Hechos Históricos 1808-1812", del doctor José de la Cruz Pacheco, miembro del Instituto de Investigaciones Históricas de la UJED. Publicada el 22 de enero del 2010.

miércoles, 20 de abril de 2011

San Sebastián, actual Gómez Palacio, Durango. Cabeza número 228

Es en la Presidencia Municipal de la actual Gómez Palacio, donde se encuentra la primera estela de Cabeza de Águila en el estado de Durango. Todo indica que el caso de Durango es muy parecido al de Coahuila en el sentido de que muchas de las Cabezas asignadas para marcar la ruta por este estado no fueron colocadas en su momento y abandonadas en algún lugar desconocido.

De acuerdo al profesor Felipe Jiménez el paso del cura Hidalgo en su calidad de rehén por la actual Gómez Palacio fue el lunes 8 de abril de 1811 que era el Miércoles Santo; no todos los autores coinciden con que esta sea la fecha, algunos lo establecen como el jueves11 de abril, como quiera, seguía siendo la Semana Santa de ese año.

"Procedente de la Hacienda de Hornos, entra en el Rancho de San Fernando de la Laguna, hoy Ciudad Lerdo, según afirmación histórica del profesor Armando Illarramendi Fierro, siendo más o menos las seis de la tarde, reportando una vez más, el jefe de la escolta cuatro soldados enfermos. Aquí mandan a herrar seis caballos de los dragones que vienen en malas condiciones: adquiere cuatro carretas para conducir a Mapimí, los soldados enfermos, la impedimenta y los bagajes. Saliendo todos el día nueve a las cinco de la mañana..." (1)

Fuente:

1.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.

domingo, 20 de marzo de 2011

Cabezas de Águila en el municipio de Matamoros, Coahuila. De la 221 a la 224.

Nos encontramos ante otro lamentable estado de deterioro avanzado de una de las estelas de Cabeza de Águila, esta, que corresponde a la población denominada en ese entonces "El Gatuno", supongo que en 1960, cuando se colocó, en el lugar solo había algunas pocas casas y ante el crecimiento y el consabido fraccionamiento del terreno la estela quedó dentro de alguna propiedad o, en todo caso, al ir delimitando las otras propiedades el águila quedó encerrada. Penosísimo es el caso de este que es de las pocas estelas que sobreviven aun en Coahuila. (Nota: la estela correspondiente al sitio El Gatuno ya fue restaurada.)

Será bueno recordar lo sucedido hace poco, justo durante la espectacular ceremonia del Grito el 15 de Septiembre de 2010, en plena euforia del festejo del Bicentenario cuando, ante la sorpresa de los asistentes y televidentes, surgió en mitad del Zócalo la imagen de un personaje que nadie supo a quién representaba o qué representaba, se le denominó El Coloso y mucha gente afirmó que la efigie había sido tomada precisamente del personaje aparecido en tiempos de la Revolución: Benjamín Argumedo.

Lo que vemos en la fotografía satelital es la comunidad de Congregación Hidalgo, antes conocida como El Gatuno, lugar de nacimiento de Benjamín Argumedo (1876-1916), personaje que, sin lugar a dudas, antes de compararlo con El Coloso del Bicentenario, se hizo popular gracias a la película en donde Antonio Aguilar lo representó en 1980: Persecución y muerte de Benjamín Argumedo. Así, pues, las estelas de Cabeza de Águila correspondientes a esta parte del recorrido son: 221 El Pozo; 222 Bayuco; 223 Santa Margarita, hoy Las Margaritas; 224 El Gatuno, hoy Congregación Hidalgo.

Y la discusión seguirá como parte de los recuerdos de las "curiosidades" que se vivieron durante los festejos del Bicentenario. Según el creador de El Coloso, Juan Canfield, no se seleccionó a Benjamín Argumedo por su participación en la Revolución, sino por sus razgos característicos de un mexicano. La contraparte fue lo que el 20 de septiembre del mismo año, 2010, la Secretaría de Educación Pública, organizadora del evento, desmintió al autor diciendo que era un personaje inventado que representaba a un mexicano. Yo agregaré que, siendo niño, era habitual que alguien me dijera Benjamín Argumedo, dado que mi nombre es Benjamín Arredondo... casualidades de la vida.

sábado, 19 de marzo de 2011

Álamo de Viesca, Coahuila. Cabeza número 219

Seguimos en la Ruta de Hidalgo, esta vez casi a la par de la fecha histórica, pues hoy 6 de abril de 2011 sería, según algunos autores, el día en que pasarían por Álamo de Viesca. Y es aquí en donde se divide en dos el grupo de rehenes, unos, los sacerdotes y religiosos seguirán rumbo a Durango y los demás, los civiles, rumbo a Chihuahua. La excepción es el cura Hidalgo, pues siendo sacerdote será remitido para su juicio a Chihuahua. Y es por esta desolada zona que encontramos un árbol más que forma parte de esos árboles históricos que entre el mito, la leyenda y la historia, se han ido entretejiendo para decirnos que aquí, también en Viesca el cura Hidalgo descansó debajo de un árbol. Esta relación de los árboles con el cura don Miguel Hidalgo se inicia desde el mismo 16 de septiembre de 1810, cuando, de acuerdo a las narraciones, a tan solo un centenar de metros de la Hacienda de la Erre, debajo de un árbol, un mezquite, en este caso, se ofició una misa. El árbol ha sido preservado y ha resistido incendios, inundaciones y el paso del tiempo. Aparecerá más adelante el llamado Palo Bendito, en las inmediaciones de Aculco, en donde, de acuerdo a la leyenda, se celebró, debajo de un árbol una misa. Por los rumbos de Jalpa, Zacatecas, encontramos la historia del Guamúchil del Cura, donde también, se dice, descansó. El siguiente está en Monclova, en donde se dice fue encadenado Hidalgo luego de la aprehensión en Acatita. Y ahora, en Viesca estamos frente a otro de esos árboles con historia, en donde se relaciona la presencia de Hidalgo en su Ruta por la Libertad. Así lucía el árbol en los años cuarenta, si bien la fotografía no es muy clara, nos remite a la idea de los niños recordando el paso del cura rumbo a su prisión en Chihuahua. En la siguiente fotografía veremos en fecha más reciente, como luce el mismo árbol que guarda esa leyenda. Los sacerdotes y religiosos seguirán hacia Ahuichila, Pozo de Calvo, Paso de Guadalupe, Cuencamé y llegarán a Durango; los civiles seguirán hacia la Hacienda de Hornos, lugar a donde seguiremos mañana las huellas del cura Hidalgo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Santa Cecilia de Castaño, actual Castaños, Coahuila. Cabeza número 199


Ayer comentaba con un amigo de que al parecer es en Coahuila el estado en donde menos Cabezas de Águila se colocaron, a pesar de que los puntos están bien determinados y son, en buena medida, los mejor documentados, dado que fue aquí donde fueron aprehendidos los líderes del movimiento Insurgente. Hasta ahora, en lo que es, el rumbo norte de la ruta, desde La Ventura hasta Moncolova, han sido en realidad pocas las estelas de Cabeza de Águila que hemos podido documentar. En la foto vemos como lucía la Cabeza de Águila en Castaños durante los años setenta.


Será bueno que anote, una vez más, que no me fue posible hacer la visita al estado de Coahuila, no por falta de ganas, sino de recursos para pasar al menos diez días en esa zona que, según veo a través de Internet, tiene una rica y abundante historia.


Hay algo que me llama mucho la atención, son precisamente estos pilones o mojones o pequeñas estelas que fueron colocadas en el Estado de Coahuila. Veo que tienen una flecha marcando ambos sentidos, pensé que solo en Anhelo se había diseñado así, pero ahora, en Castaños, veo que fue el diseño genérico. Veo también la fecha que indica el Bicentenario del nacimiento de don Miguel Hidalgo 1753-1953 y la emblemática fecha del Bicentenario coahuilense de 1811, año del paso de Hidalgo por su territorio.


Aunque a distancia y de forma electrónica, el recorrer la Ruta de Hidalgo por Coahuila, es, sin lugar a dudas, una experiencia enriquecedora y una ventana para ver y quizá entender lo que son las bajezas y vanidades humanas… (lo digo por Ignacio Elizondo).



“El año de 1960, con motivo de la conmemoración de los 150 años del inicio de la Independencia, el entonces presidente de México A. López Mateos hizo una invitación a la ciudadanía para que enviara "sugerencias" sobre la ruta de Hidalgo. Una vez que se tuvieron las "propuestas" se decidió colocar una serie de 260 monumentos por las que según los "sugerentes", había pasado Hidalgo en su movimiento independentista. En Coahuila en el año de 1953, con motivo del 200 aniversario del nacimiento de Hidalgo, el Gobierno del Estado bajo el mando de Román Cepeda Flores, fueron colocados una serie de monumentos haciendo alusión a dicho acontecimiento, de los cuales todavía sobreviven algunos de ellos. En el primero de los casos se tuvo como resultado de que ni eran todos los que se colocaron, ni todos los que se colocaron correspondían a la realidad. En fin así es nuestra historia”. (1)



Fuentes:



1.- Contreras Palacios, Gildardo. Artículo publicado en El Diario de Coahuila “El recorrido que realizó de Baján a Chihuahua. La ruta de Hidalgo después del prendimento.” 13 de julio, 2010.



http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2010/6/13/locales-183008.asp



martes, 15 de marzo de 2011

El Espinazo, municipio de Castaños, Coahuila, Cabeza número 192

Estamos notando que en el Estado de Coahuila se implementaron unas placas que, deduzco, fueron integradas luego a las Estelas de Cabeza de Águila, dado que marcan la fecha del bicentenario del natalicio del cura Hidalgo. En el Espinazo no existe la Cabeza de Águila.

Marzo 19 y 20, 1811. El cura de Dolores sale en unción de los demás jefes por la tarde, con dirección a la Joya que dista muchos kilómetros, aunque se asegura que fue el 20 a muy temprana hora cuando abandonaron la hacienda de Anhelo llegando a eso de las 8 o 9 de la noche, a la Punta del Espinazo de la Joya, después de haber cubierto el tramo más largo y cruento de la caminata, dirigiéndose por el cañón que bordea la Sierra del Espinazo del Diablo al oriente y la de Anhelo, al occidente, no encontrando durante su recorrido agua en las 7 norias del rumbo, por haber sido tapadas con piedras, por ordenes de Elizondo. En estas desgraciadas circunstancias habían hecho la tercera jornada de más de 12 leguas (56 kilómetros).

La jornada anterior, había dejado el ejército insurgente en condiciones lamentables; totalmente agotado, extremadamente desorganizado a tal grado que la columna se extendía a lo largo del trayecto de 4 leguas; el cansancio, el hambre, la sed, la completa desorganización en la que se movía la caravana, fueron causas que aprovecharon los autores de la traición. (1)

“El camino se empezó a presentar con más severidad y más fatigoso, porque la falta de agua para los hombres y animales daba la necesidad de un modo más lento y con algún intervalo de descanso. Esto dio lugar al llegar con mil trabajos y ya obscuro al Presidio de Mesilla. Este paraje, tan ruin y escaso como el anterior, nos hizo sufrir dobles trabajos. El poco forraje y agua que quedaba concluiría aquella noche, y estábamos aun a mucha distancia deCoahuila y sin esperanza de poder encontrar un punto intermedio donde poder repararr lo que tanta falta hacía.

Estas consideraciones y otros motivos tan desagradables que iban acumulándose nos dieron una noche penosa que casi se pasó en vela, pues se dijo que algunas partidas de indios andaban muy inmediatas con el fin de robarse la caballada. Por esta razón se dejó que en la mañana durmiera la tropa, para que se repusiera de tanta fatiga así que hasta cerca del medio día se hubo de seguir caminando, ya no con el fin de encontrar un punto cómodo para alojarse, que bien se sabía que no lo había, sino para hacer más corta la jornada del día siguiente, el cual llegaríamos a la malhadada noria de Baján, donde se encontraría agua suficiente; con esta esperanza y la que podíamos alcanzar hasta la población de Coahuila, se hizo alto ya vencida la tarde en un punto que parecía mejor en aquella inmensa llanada, frente a una pequeña altura con el nombre de Espinazo del Diablo. Se estableció el campo como se pudo, pero ya se advertía cierto disgusto y malestar como por sentimiento de nuestra cercana desgracia”. (2)

Fuente:

1.- Jiménez de la Rosa, Federico. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.

2.- García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la guerra de Independencia. FCE-SEP. México, 1982.

sábado, 12 de marzo de 2011

San Nicolás de la Capellanía, actual Ramos Arizpe, Coahuila. Cabeza número 186

“Así fue, y en la tarde dimos vista a aquel lugar. Salieron a nuestro encuentro muchos amigos y compañeros de armas que se hallaban bajo las órdenes de Rayón. Ya se dejan entender las grandes emociones que aquel encuentro ocasionó. Unos lloraban de júbilo por la visita de sus amigos; otros se enternecían lo bastante al darles los pormenores de nuestras desgracias sufridas en la batalla de Calderón. En éstas y otras demostraciones de aprecio llegamos a la villa. Allí fuimos bien recibidos por la tropa y vecindario, siendo alojados y trasladados perfectamente. La educación y fino trato de aquella juventud inspiró a los habitantes del Saltillo excelentes simpatías a favor de aquellos defensores de la libertad, de suerte que el separarnos de aquel lugar se verificó con sentimiento. Se siguieron algunos días de descanso, pues era indispensable que en cuando las cabalgaduras se repusieran de alguna manera.

En ese tiempo no se perdía oportunidad, por pequeña que fuera, para aumentar la fuerza y los recursos, así que se le presentaron a Hidalgo dos capitanes presidiales a ofrecerle sus servicios y a traficar con los vecinos de la población, y en número mayor en tiempo de feria. Los capitanes dichos se llamaban capitán Menchaca y capitán Colorado, éste a virtud de tener el rostro muy encendido y usar un chaleco encarnado. Estos militares, tal vez por hacer alarde de sus servicios y valentía, traían en su compañía unos cuantos indios comanches, que fueron presentados a Hidalgo, a quien se le conocía el placer que le causaba la presencia de aquellos hombres cuya prestancia elevada y enhiesta y membratura robusta causaban envidia y admiración como que se habían criado y vivido en las intemperies y en la guerra.

Traían sus cuerpos rayados de varios colores, vestían a su estilo cubriéndose con cueros de cíblolo. Sus armas consistían en arco, flecha y una lanza. Cuando los vieron maniobrar a caballo, con sus plumeros en la cabeza, en una actitud bella e imponente, no se pudo menos que asombrarse de su agilidad; de suerte que los mejores campesinos de los nuestros no podían rivalizar con aquellos hombres, para los cuales no hay bestia bruta que los intimide, haciendo uso de cuantas bestias mesteñas se les presentan. Hidalgo, lleno de contento, y después de obsequiarlos con algunos regalos, mandó se buscaran intérpretes para poder dialogar con ellos, según la idea que se había propuesto.

Vinieron éstos, y por su medio les dijo que venía del interior, de hacer la guerra a los españoles para arrancar de sus manos un país que no les pertenecía y que con crueldades y tiranías lo habían poseído por mucho tiempo con grave perjuicio de los naturales hijos de la nación, que sus antepasados los indios, sin advertirlo, habían obrado de un modo heroico pues cuando ya no pudieron hacerles la guerra con alguna esperanza a los conquistadores, se decidieron a internarse a las montañas primero que sufrir la humillación y la esclavitud, y que ésta era la razón por que, sin saberlo ellos mismos, se hallaban como las demás tribus establecidas hacía tres siglos; que el venía defendiendo una causa que era la de ellos, pero que unos descalabros que habían sufrido, en el interior haciendo la guerra a los gachupines, le obligaban a buscar su auxilio para volver a combatir por la misma causa.

Este razonamiento, poco más o menos, hizo que les repitiera por los intérpretes, dando por resultado que los indios se alentaran con aquellas razones y ofrecieran reunir a sus guerreros y dirigirse a Béjar, que era el punto destinado para cuartel general, porque allí le era más fácil reunir los recursos de armas y municiones que esperaban del norte, y que tenía agenciadas con anticipación. Concluyó con todo esto la entrevista de los indios prometiendo los capitanes ya mencionados reunir sus compañías y con ellas dirigirse a Coahuila o Béjar, según quedaba convenido. Se retiraron e Hidalgo se entregó a otros arreglos para preparar la marcha para Coahuila”. (En ese entonces Monclova se llamaba Coahuila y Béjar o Bexar se refiere a San Antonio, Texas).

Fuente:

García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la guerra de Independencia. FCE-SEP. México, 1982.

Las fotografías corresponden al archivo de la Universidad de Texas; los dibujos de Comanches y Lipanes fueron hechos por Lino Sánchez y Tapia y forman parte de la colección del Museo Gilcrease en Tulsa, Oklahoma.


lunes, 28 de febrero de 2011

El Salado, municipio de Vanegas, San Luis Potosí. Cabeza número 173

Estamos en la parte más norteña del altiplano potosino, prácticamente a la entrada del desierto, la constante desde ahora será la carencia de agua. En avanzada hecha semanas antes, casi al terminar el año de 1810, Mariano Jiménez, en avanzada triunfal pasó por la hacienda de El Salado rumbo al Saltillo, fue el 28, tal vez el 29 de diciembre. Luego pasaría por aquí, el 20 de febrero Ignacio Allende mientras que el cura Hidalgo y su fiel custodio Marroquín lo harían el 3 o 4 de marzo del ya año de 1811.

Cada vez notamos más solitarias las estelas de Cabeza de Águila, cada vez, en aquel 1811, las noches son más frías, los días cortos, con poca iluminación solar y las represalias se siguen dando, lo que dice Allende lo niega Hidalgo y viceversa, la feria de vanidades continúa; había sospechas, había desconfianzas, la cabeza del cura de Dolores y de sus principales seguidores estaban valuadas en la envidiable suma de 10 mil pesos, de los pesos de ese entonces que eran una verdadera fortuna.

El estado de Coahuila es la tierra que ahora cruzaremos, en medida de lo posible, a través de este recorrido que estamos haciendo siguiendo los pasos del ejército Insurgente, y llevando la marca que desde 1960 tenemos como recordatorio a esa gestación que tuvimos rumbo a la libertad... según el conteo oficial esta es la Cabeza de Águila número 201. Según lo que yo te he ido presentando hasta el día de hoy en este espacio es la número 173.