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miércoles, 21 de noviembre de 2012

La Cabeza de Águila trasladada de Aculco, Estado de México.

 La estela de Cabeza de Águila que ahora vemos le corresponde el número 82 de las 260 que fueron colocadas en total cuando se concibió el proyecto de la Ruta de Hidalgo 1810-1811 que el Gobierno Federal, encabezado por don Adolfo López Mateos, decidió colocar durante los festejos del Sesquicentenario del inicio de la Independencia celebrado hace ya 52 años, en 1960. A lo largo de la ruta, que pasa por once estados del país, muchas cosas han sucedido a estos monumentos. Algunos se conservan intactos y en el lugar en donde originalmente se colocaron, otras fueron movidas debido al crecimiento de las poblaciones en este medio siglo. Algunas han sido deterioradas, otras robadas, algunas están en el olvido y unas más están perdidas pues nadie sabe en donde fueron a parar. El caso de Aculco es un poco particular. 

 El proyecto original, el que estuvo a cargo de don Jaime Torres Bodet, entonces Secretario de Educación Pública, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes. Una vez determinado el número de 260 monumentos, cabalístico en la cosmogonía del antiguo México, y luego de identificar cabalmente la ruta, se giraron las instrucciones para que las estelas fueran levantadas en la plaza principal del pueblo o a la entrada o salida del mismo, siempre marcando con el pico del águila la dirección hacia donde el contingente encabezado por don Miguel Hidalgo se dirigió. La opción para las zonas rurales era, para protección de la escultura, dentro de la propiedad de la escuela pública, pero siempre exhibiéndose a los moradores y paseantes.

 Siendo Aculco un pueblo, una cabecera municipal, la estela de Cabeza de Águila se colocó originalmente en  una plaza contigua al atrio de la parroquia de San Jerónimo, como lo podemos apreciar en la fotografía anterior pero, cosas de la vida e intervenciones de autoridades, ésta se decidió mover, casi ocultar, y se colocó dentro de las instalaciones de la escuela Isidro Fabela. Recuerdo que cuando hice el recorrido de la ruta y pasé por Aculco, me fue imposible entrar en la escuela debido a que era periodo vacacional pero, como reza el dicho, "no hay plazo que no se cumpla" y, gracias a las redes sociales tan en boga actualmente, podemos comprobar que...

Efectivamente, en las instalaciones de la mencionada escuela sobrevive la Cabeza de Águila número 82.

Para ver más sobre la Ruta de Hidalgo por Aculco, entra aquí: Aculco

martes, 4 de enero de 2011

Zacatecas, Zacatecas. Cabeza número 158

La antigua Casa de Moneda de Zacatecas, sede del actual Museo Zacatecano es en donde comenzamos el recorrido por esta ciudad en busca de la o las Cabezas de Águila. En el portal Rosales tengo un afortunado encuentro con un zacatecano al cual, luego de preguntarle si él ha vivido siempre allí responderme que sí, le pregunto si sabe del paredero de los mismos. Luego de pensarlo un rato me dice que, efectivamente, hubo dos estelas al parecer, una de ellas se localizaba en donde actualmente está el monumento a González Ortega, la otra en la salida a Guadalupe. Quizá se refería a la que acabamos de ver, en donde ahora está la escuela de Odontología, será cosa de buscar el Monumento a González Ortega. Esta persona con quién hablé fue el profesor Juan Francisco Rodríguez.

Y es este que vemos aquí es el Monumento a González Ortega, donde se dice que allí se ubicó, en algún momento, la estela número 157 correspondiente a la Cabeza de Águila de Zacatecas. El Cronista Adjunto de Guadalupe, Ramos Colliere, nos ilustra con los sucesos de Hidalgo en la capital de ese estado: "Hidalgo llega a Zacatecas, según fray Antonio de Gálvez, un fraile del Convento de San Francisco de Zacatecas, a quien se le siguió unproceso inquisitorial por infidencia. En el expediente del proceso, que se encuentra resgaurdado en el Archivo General de la Nación, menciona que Hidalgo llega a Zacatecas el 3 de febrero, que sostuvo una reunión con el cabildo y el vecindario. Sobre el asunto en el proceso antes referido dice textualmente.

5º. Sale Hidalgo de Guadalajara, viene derrotado a Zacatecas, y en la conversación que tuvo publicamente con el Cabildo, con el clero y vecindario... ¡ojala su Ilustrísima que el individuo a quien chocó tanto mi proposición le haya informado escrupulosamente de lo que Hidalgo dijo, de como lo dijo, y aún del tono en que lo dijo, porque de allí pueden deducir con menos peligro de errar, suplan sus miras, sus esperanzas, sus auxilios V.S.A.!

Nada es más necesario para triunfar de un enemigo, que conocerlo, Hidalgo significó bastante con la palabra que había ocurrido y ocurría a los Angloamericanos; que esperaba armas de allá mismo; que no desistía de la empresa, que aunque había creído a los principios que no dilataría mucho en conseguirla, se lisonjeaba de que tampoco dilataría siete años, que si él moría se levantarían otros Hidalgos, que perdería una batalla, y otra, y otras, pero que su ejército se repondría día por día; que... seiscientas otras cosas que solos, sólo podían alucinar a los incautos, pero que acompañaban con otros dichos y hechos me parece que deben hacernos cautos.

6º. Oí decir que algunos desgraciados que habían arrastrado tras sí desde Guadalajara testificaban corre órden relativo a la alianza, a viaje a solicitud de armas, a tenacidad en sostener la empresa, Vuestra Señoría todo lo cual se confirmaba con las preguntas que hacían acerca de las posadas, de las distancias y de los bastimientos.

7º. Se dijo como verdad en Zacatecas que Hidalgo mandó fabricar hasta dos mil pesos de galleta; que en el puesto trece mujeres estaban ocupadas diariamente en moler arroz y garbanzo, lo cual indicaba suficientemente que el viaje era dilatado, y (según la ruta que dicen que han tomado y es para aquellos puntos).

En Zacatecas se acuña moneda, situación que resulta interesante que en los procesos de Hidalgo y de Allende, ambos se atribuyen disponer la realización de las monedas, no obstante Joaquín Arias, hombre de confianza de Allende, a nombre de Hidalgo regala rebozos a las enfermas del hospital de San Juan de Dios de Zacatecas, así como un pago por la hospitalización de enfermos de la tropa, según lo demuestra el proceso por infidencia seguido a fray Miguel Castro de Acuña, cuyo expediente se encuentra en el Archivo Histórico Estatal de Zacatecas, lo que confirma la declaración de Hidalgo, que era utilizado como parapeto cuando Allende tenía la investidura de Generalísimo...

Agradezco la colaboración de Víctor Manuel Ramos Collier por la redacción de éste artículo.

Guadalupe, Zacatecas. Cabeza número 157

Llegamos a Guadalupe, Zacatecas, para no encontrar ninguna Cabeza de Águila. A decir del profesor Jiménez de la Rosa en su libro (1) sobre la Ruta de Hidalgo, libro en el cual me he ido basando para desarrollar este trabajo de investigación; en Guadalupe, así como en la capital del estado, Zacatecas, hubieron dos Cabezas de Águila, ya que el grupo Insurgente, asentado en Guadalupe hizo incursiones en la capital de la Intendencia zacatecana yendo y viniendo, razón por la cual, en el programa de distribución de las Cabezas de Águila se consideró colocar dos monumentos en cada ciudad. Lo que vemos en la foto es la interseción de la Avenida Colegio Militar con la calle Begonias, lugar en donde se ubicó hace cincuenta años la Cabeza de Águila Número 156.

Guadalupe, Zacatecas ubicado, por así decirlo, a mitad del Camino Real de Tierra Adentro, coincide en algo por demás afortunado. Así como al casi inicio del mismo encontramos el extraordinario Templo y Colegio de San Francisco Javier en Tepotzotlán, Estado de México, es aquí que ubicamos otro monumental conjunto: el Templo de Guadalupe y Convento Franciscano. ¿Será cierto lo que el historiador Castillo Ledón escribe en su obra sobre la vida de Hidalgo (2) en donde lo ubica pernoctando en este recinto? En entrevista con el Cronista Adjunto de Guadalupe, Víctor Manuel Ramos Colliere, aclaramos la duda. La imágen corresponde a una vista general del Templo de Guadalupe.

"Hay un detalle que Castillo Ledón interpretó erroneamente y que autores posteriores lo siguen repitiendo, Miguel Hidalgo en el Convento de Guadalupe, cosa totalmente falsa y con un soporte documental que aclara la situación, como lo es el Corrido Las Mañanas de Hidalgo. Si bien Hidalgo tuvo contacto con fray José María Sáenz, Guardián del Convento, quien salió a cumplimentarlo (hacer visita de cortesía) tal y como lo asevera José Francisco Sotomayor en el libro Historia del Apostólico Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, Hidalgo nunca se hospedó dentro del monasterio, sino enfrente de éste en la posada de Zaldúa; incluso en el proceso militar seguido a Hidalgo, viene que el Guardián se niega a facilitarle un religioso en calidad de Capellán de la tropa, lo que demuestra que Hidalgo estaba fuera del Convento, y por si fuera poco, ninguno de los cronicrones del Colegio Apostólico certifica el alojamiento de Hidalgo, solo viene la llegada de Calleja, y una misa precidida por Francisco Álvarez, lo que sustenta que el hospedaje del Padre de la Patria dentro del Convento es un mito, causado por Castillo Ledón". (3)

Estamos viendo en primer término el que fuera Convento de Propaganda Fide, actual Museo de Guadalupe, al fondo el extraordinario Templo de Guadalupe. La toma está hecha desde el puente que se conoce por el nombre de Luis Moya. ¿Será este el punto por donde entró Hidalgo a Guadalupe? "Les puedo asegurar que ningún puente de los que ahora hay en la ciudad de Guadalupe existían en 1811, alguna vez alguien me dijo que Hidalgo entró por el puente "Luis Moya" que está junto al Museo de Guadalupe, nada más que se les olvida que ese puente fue construido en 1835 y por lo tanto esa versión no es cierta. En el Corrido de Las Mañanas de Hidalgo se afirma que "entró por la casa de Cifuentes..." esa casa estaba situada sobre la desaparecida Calle del Tránsito, ahora Avenida Colegio Militar". (4)

Ahora admiramos la estupenda cúpula de la Capilla de Nuestra Señora de Nápoles, contigua al Templo de Guadalupe y averiguamos sobre la ubicación de las Cabezas de Águila en Guadalupe. "Las dos Cabezas de Águila se situaron en cada extremo de la Avenida Colegio Militar, es decir, en las dos entradas que tenía Guadalupe en 1960. Ambas corrieron con la misma suerte, fueron destruídas en la década de los ochenta y, para colmo, una de ellas por la Universidad Autónoma de Zacatecas cuando contruyó la Unidad de Odontología". (5)

Esta es la placa que recueda el sitio en donde don Miguel Hidalgo y Costilla pernoctó durante su estancia en Guadalupe, Zacatecas, actual recinto cultural. Pero, ¿que hay con la segunda Cabeza de Águila que había en Guadalupe? "Esa se localizaba en una plazuela ya desaparecida denominada De la Industria, frente a la Compañía Industrial de Guadalupe, ahora se localizan allí unas bodegas y un almacén de abarrotes... aún vive el Presdiente Municipal de aquel entonces, don José López Elías, quien comenta que a él le tocó desembolsar $250 pesos por Cabeza y afirma que enviaron un documento firmado por don Adolfo López Mateos donde se certificaba el lugar de alojamiento de Hidalgo". (6)

Esta que vemos ahora pintada en los tonos característicos de las construcciones coloniales zacatecanas, sede del actual Instituto Municipal de la Cultura, fue en 1811 la Posada de Zaldúa, lugar donde Hidalgo se hospedó en su tránsito por Guadalupe. Terminamos nuestra primera visita a Guadalupe preguntando si hubo aquí una ceremonia, como sucedió muchos de los pueblos, ranchos y ciudades a lo largo de la Ruta de Hidalgo, cuando se instalaron las estelas en 1960. "Según el que fuera Presidente Municiapl, José López Elías, en 1960 era el Gobernador del Estado, don Francisco E. García Estrada, y fue él quién develó la estela en la Plazuela Industrial, hubo un evento donde participaron las escuelas de Guadalupe. Eso no lo hemos podido documentar puntualmente, pero, por tradición oral, lo hemos escuchado y anotado". (7)

Fuentes:
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1.- Jiménez de la Rosa, Federico. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.
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2.- Castillo Ledón, Luis. Hidalgo, la vida del héroe. Editorial Jus. México, 1969.
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3 al 7.- Entrevista realizada a través de varios correos electrónicos con el Cronista Adjunto de Guadalupe, Zacatecas, Víctor Manuel Ramos Colliere. En diciembre de 2010.

lunes, 3 de enero de 2011

Las mañanas de Hidalgo. ¡Llegamos a Guadalupe, Zacatecas!

A lo largo de este poco más de medio camino que conforma la Ruta de Hidalgo, marcado con las Cabezas de Águila, hemos vivido, practicamente, de todo; pero hoy, estamos frente a algo excepcional seguramente: un corrido. Uno que a decir de los conocedores, es el más antiguo que en ése género sobrevive hasta nuestros días y se da precisamente hoy que llegamos, junto al Ejército Insurgente a ¡Guadalupe, Zacatecas! Estamos frente al actual Instituto Municipal de Cultura, eso redondo que vemos al frente es una piedra del molino que, seguramente, existió allí. Y estamos justo al frente de la que fuera la Posada de Ignacio Zaldúa.

El Cronista Adjunto en Guadalupe, Zacatecas; Víctor Manuel Ramos Colliere, nos comenta que "Ignacio Zaldúa era un minero zacatecano de ascendencia española, junto a sus hijos en el entonces Puesto de Guadalupe, habían establecido una posada para forasteros que transitaban el Camino Real de Tierra Adentro, ésta estaba situada enfrente del Convento de Guadalupe, donde ahora se encuentra el Instituto Municipal para la Cultura y las Artes, como dato curioso, en 1960, Guadalupe recibió un documento firmado por don Adolfo López Mateos, donde certificaba el presunto lugar en que se alojó Hidalgo..." Y la creatividad popular nos legó lo siguiente, el Corrido "Las Mañanas de Hidalgo", el cual nos va dando datos escenciales para entender el paso del cura Hidalgo por Guadalupe, Zacatecas.

A las seis a Guadalupe, por la casa de Cifuentes,
llegaron el cura Hidalgo y su tropa de Insurgentes.
*
¿Qué harán esos gachupines, mercaderes y mineros
con Hidalgo y con Iriarte que son hombres justicieros?
*
Hay fogatas en la plaza y en los cerros guarniciones
Hidalgo está con Zaldúa y hay jefes en los mesones.
*
¡Pobrecitos gachupines, les quitaron todo el oro!
No pasara eso a Zaldúa, porque Zaldúa es muy zorro.
*
¿Por qué tendrá Hidalgo escolta? si es valiente y es guerrero
no lo sabe ni la tropa, cuantimás el pozolero.
*
¡Arriba Miguel Hidalgo que ha llegado a nuestra tierra
que ha matado gachupines y que les hace la guerra!

Y con la plácida vista del atrio del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, nos retiramos un poco, a descansar... más al rato seguirán discusiones, enfrentamientos y, sobre todo, decisiones. Es temprano, son apenas las seis de la mañana por el rumbo de Cifuentes... llegamos a Guadalupe.

Tlacotes y Palmillas, municipio de Ojo Caliente, Zacatecas. Cabezas número 155 y 156

Contrario a lo que pensaba, eso de que el cura Hidalgo venía escondiéndose de los realistas y evitaba el Camino Real, no fue precisamente así ya que lo utilizó, en un buen tramo al salir de la Hacienda de San Pedro Piedra Gorda en dirección a Guadalupe, la que sería la meta del día, llegando primero a Tlacotes, otra de las tantas haciendas que exiten en la zona sur oriente del actual estado de Zacatecas y que fueran prósperas y abundantes, solo que, en el período de 1809 a 1810 se vivió una larga sequía... seguramente sus trojes, como la que vemos en la fotografía, se encontraban en ese momento vacías.

El territorio zacatecanos presentaba, además de un entorno físico diferente a los lugares de donde venía el ya destituído Generalísimo y supoblación era, también, diferente ya que en Zacatecas "Tuvo también importancia el factor étnico y cultural. Las regiones del centro y norte de Zacatecas, colonizadas originalmente por españoles peninsulares y posteriormente por individuos de castas e incluso por indígenas incorporados a la vida colonial, en los terriotrios de recorrido de los cazadores-recolectores, zacatecos o guachachiles, que formaron aniquilados por la guerra o arrojados a las regiones marginales, no tenían el profundo sentimiento de la tierra ancestral y el dolor inextinguible del despojo y de la pérdida de la libertad en la patria de sus mayores; criollos, españoles, indios o negros, así como los productos humanos de sus cruzamientos, habían fijado su residencia en tierras realengas mercedadas; el derecho de conquista era, en consecuencia, más antiguo que los derechos territoriales individuales o de grupo, consecuentes a dicha conquista". (1)

La riqueza de la Intendencia de Zacatecas y, muy especialmente, la de la ciudad de Zacatecas se basaba en las riquísimas minas de plata. Riqueza que era el punto focal de la economía del Virreinato de la Nueva España y son las minas y sus trabajadores, especialmente, pieza fundamental en el inicio de la lucha por la Independencia. En la fotogrfía estamos viendo los solitarios caminos del sur de Zacatecas. En la vista anterior la característica coloración de café intenso, de pronto rojizo y el cielo intensamente azul, cosa habitual en Zacatecas.

"Los barreteros de la Valenciana, Cata, San Juan de Rayas y otras afamadas minas de Guanajuato, serán los más fanáticos e indisciplinados prosélitos del padre Hidalgo y los ejecutores de la venganza colectiva. Sultepec, Temascaltepec, Tlalpahaua, El Oro, Angangueo y toda la fabulosa "Sierra de la Plata", serán refugio y proveedores de Insurgentes, desde la época de Rayón hasta la de Pedro Ascencio, que es decir de 1810 a 1821. Y Zacatecas, la imponente y señorial Zacatecas, vería pocos días después del alzamiento de Dolores, huir despavoridos a su intendente y quedar a merced de los mineros que habían abandonado los socavones para dictar la ley -su ley- a la ciuad". (2)

En esta estupenda fotografía tomada por José Guadalupe Elías y que, dada la belleza de la escena, me atreví a tomarla prestada para dar una más clara idea de cual era el panorama que el cura Hidalgo iba viendo, aquí es la ruta rumbo a Tlacotes, hacienda, ahora rancho en el cual no existe ninguna Cabeza de Águila. En el mapa que aparece a continuación veremos la ruta que siguió ese día, anterior a su llegada a Guadalupe el 27 de enero, todo el grupo que acompañaba al Padre de la Patria, luego de salir de la Hacienda de San Pedro Piedra Gorda, para continuar a la Hacienda de Tlacotes, descansar en el Rancho de Dolores, continuar al rancho del Refugio y llegar, agotados, seguramente, a la Hacienda de Palmillas. Pero, volviendo al tema de los mineros, dado que nos estamos aproximando a una zona que fue el detonante del poblamiento de la Nueva España hacia el norte, debido a sus minas, en donde encontramos un muy curioso documento...

"... Esta misma idea se refleja en la carta dirigida al arzobispo-virrey Lizama, el 16 de marzo de 1810, por Rosalío Carreras, pseudónimo sin duda, a nombre de los barreteros y demás trabajadores de Quebradilla: 'Yo, José Rosalío Carreras, y todos mis compañeros criollos (aquí tienen la connotación de americanos) los cuales no nombro aquí por se yo caveza de todos, nos ponemos á las plantas de V.E. pidiendo que se sirva V.E. el quitaronos á los Cahupines de esta Ciudad; por lo qual el término que ponemos es de est fecha en un mes, lo qual si no lo biéramos cumplido, por lo que decimos á V.E. que nosotros lo cumpliermos: pues á más de que no nos pagan en esa mina de quebradilla como ha sido uso y costumbre (los partidos), nos está aniquilando con estarnos dando en Efectos nuestro salario. Estamos mirando el que las bonanzas son para los Sres. Gachupines, pues a riesgo de nuestras vidas, están atesorando ellos; y á más de todo eso q. nos quieren sumergir como esclavos, por lo que decimos q. siempre q. no veíamos egecutado lo q. pedimos así como arresgamos nuestras vidas en las minas, las arresgaremos para librarnos de ellos, pues a nosotros nos ha sucedido lo q. al q. mete guesped á su casa: pues á los tres (días) lla echa al dueño fuera, y pues somos dueños de el Reino nosotros también le sabremos dar a nuestro Soverano los derechos q. le devemps. V.E. nos dispense la impolítica y descortecia con que ablamos. S. mui umildes Suditos Q.S. órdenes guardamos.- Rosalío Carreras". (3)

Esta foto ha sido una cortesía que ha tenido a bien compartir con todos nosotros el Cronista de Ojo Caliente, Zacatecas, Isidro Aparicio Cruz y nos dice que: "Esta es una fotografía reciente del Camino Real de Palmillas por donde transitó don Miguel Hidalgo, este tramo fue nombrado el 1 de agosto de 2010 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO". Y nos hace un muy interesante comentario: "Tanto en Tlacotes como en Palmillas no existen Cabezas de Águila, solo sobrevive hasta nuestros tiempos como testimonio del pado de Miguel Hidalgo, el nombre de la comunidad de Dolores, donde de acuerdo a la tradición ahí descansó el Padre de la Patria".

Indudablemente que estamos ya en el norte de México, esperando el autobús en la teminal de Ojo Caliente, capté esta escena que bien nos da idea de cómo no sólo cambia el clima, el entorno, sino también los usos y las costumbres... y leemos "Los grupos indígenas, cuya importancia en la guerra de Independencia se ha menospreciado siempre, porque debido a su aisalmiento social y a su calidad de menores legales, no tomaron, sino por excepción, una participación directa en la lucha -no obstante que regaron su sangre pródigamente en todo el territorio de México, para que la zona meridional de Zacatecas se convirtiera en teatro de una interminable guerra sin cuartel..." (4)

Por si existiera el interés de saber la ubicación de la primera y esta última fotografía, fueron tomadas, la primera, en la Hacienda de Carro, la segunda en la Hacienda de Tlacoaleche, ambas poblaciones zacatecanas y ambas con una importantísima, rica y profunda historia.
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Fuentes:
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1.- De Mendizábal, Miguel Othón. Compendio Histórico de Zacatecas. Edición del PRI. Zacatecas año ¿?
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2.- Cos, José María. Escritos Políticos. UNAM. México, 1996.
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3.- De Mendizábal, Miguel Othón. Compendio Histórico...
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4.- De Mendizábal, Miguel Othón, Compendio Histórico...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La Hacienda de San Blas del Pabellón

En esta fotografía que data de 1909 podemos apreciar cual era el estado de la Hacienda del Pabellón, vemos a la gente con esos característicos sombreros que se usaron a finales del siglo XIX y principios del XX, y también como se mantenía la cenfa de color azul y palo de rosa que decoraba todo el frente de la Casa Grande.

Luego, para 1960, fue colocada la Cabeza de Águila como parte del programa de la Ruta de Hidalgo 1801-1811; recordándonos así del importantísimo acontecimiento sucedido en la Hacienda, cuando Allende y los demás Capitanes, deciden quitarle el mando a Hidalgo, el cual, desde ese momento se convirtió, en buena medida, en rehén de sus propios compañeros, todo esto debido a su comportamiento nada heterodoxo.

Al entrar en la hacienda encontramos un mapa del estado de Aguascalientes hecho en azulejos en donde se marca la Ruta de Hidalgo, según la información con que se contaba en ese entonces, 1964, cuando fue colocado. Es un trabajo del maestro Miguel Romo González.

La puerta de entrada a la Hacienda conserva ese claro característico, en la parte alta, el cual se dejaba para que el hacendado, el "Amo", entrara en su caballo, sin necesidad de bajarse de su cabalgadura.

Fue en octubre de 1964, cuando gobernaba el estado de Aguascalientes el Prof. Enrique Olivares Santana y el país don Adolfo López Mateos, que la Hacienda del Pabellón fue rescatada, creando así el Museo de la Insurgencia.

Y fue ahora, en el año del Bicentenario y que la UNESCO nombró a éste lugar como Patrimonio de la Humanidad, dentro del título otrogado al Camino Real de Tierra Adentro, que la Hacienda fue nuevamente rescatada, difnificada. Ahora nos ofrece una visión más exacta de cuan espeléndida fue en sus años de mayor producción.

Hace cien años, con motivo de las Fiestas del Centenario, el gobierno central de Porfirio Díaz, mandó colocar placas de mármol en los lugares más emblemáticos por lo que fue el paso del cura Hidalgo.

Fue en esta sala donde se hizo la junta de Capitanes en donde don Miguel Hidalgo es notificado de que no tiene más a su cargo el mando del ejército Insurgente. En la actualidad exhibe objetos propios de la hacienda, de finales del siglo XIX.

Estupendo es el trabajo de rescate logrado en tan emblemático edificio.

Se mantuvieron los colores originales y se creó un jardín botánico especializado en las cactáceas de la zona norte del estado de Aguascalientes.

Un bello lugar es la Hacienda del Pabellón, recinto del Museo de la Insurgencia.

Dentro del programa de rescate se incluyó la dignificación del templo de San Blas, el cual contiene verdaderos tesoros en su interior.

Al fondo, como marco espléndido de la naturaleza vemos estos paredones los cuales se integran a la perfección al diseño de la Hacienda del Pabellón.

jueves, 5 de agosto de 2010

Aculco, Estado de México. Cabeza número 82

Aculco es un lugar importantísimo en la lucha por la Independencia, para entender mejor lo allí sucedido, recurrimos al señor Javier Lara Bayón, conocedor a profundidad de todo lo acontecido en la región de Aculco, la que, por cierto, acaba se ser nombrada Patrimonio de la Humanidad, al formar pare del Camino Real de Tierra Adentro. Agradeciendo enormemente su colaboración, leamos con atención el recuento de los hechos:


“El día 5 de noviembre del año 810, acampó en este pueblo el numeroso ejército americano del Exmo. Señor Don Miguel Hidalgo y Costilla, a quien se recibió con el mayor júbilo y alegría de estos habitantes, no cesando repiques generales a vuelo y salva de cohetes por el espacio de diez horas”, consignan las Actas del Cabildo local, y no sorprende tan alegre recibimiento al saber que posiblemente desde fines de septiembre el pueblo se hallaba ya bajo control insurgente, pues José Ignacio Chávez, teniente de Justicia de este lugar, había aceptado unirse a la insurrección a instancias del comandante Miguel Sánchez, quien había recibido la instrucción de reclutar gente de boca del mismo Hidalgo.


San Jerónimo Aculco, situado en la Intendencia de México bajo la jurisdicción de la Alcaldía Mayor de Huichapan-Jilotepec, contaba en su territorio con cerca de seis mil habitantes de todas las castas, aunque la predominante era la raza indígena de la etnia otomí. La cabecera era un asentamiento pequeño, quizá con apenas medio millar de vecinos, y se extendía por unas cuantas manzanas que crecieron al amparo del antiguo convento franciscano, fundado en 1540 y secularizado en 1759.


Pese a su corta superficie, ennoblecían sus estrechas calles varias casas notables adornadas con bellas labores barrocas de cantería en sus ventanas y accesos, realzando su urbanismo tres plazas inmediatas a la parroquia. Aunque sus habitantes labraban la tierra, criaban ganado menor, practicaban la alfarería, la herrería, la cantería, el tejido y el curtido de pieles, en realidad su mayor riqueza la representaban la arriería y los ochenta hatajos de mulas dedicados al acarreo de mercancías por el camino de tierra adentro.


Nacido como pueblo de indios, desde mediados del siglo XVIII los caciques y principales indígenas de Aculco que antaño poseían las mejores casas y solares han venido siendo desplazados por los criollos y mestizos, que forman ya en 1810 la élite del poblado. Entre ellos está doña Mariana Legorreta del Castillo, dueña de una imponente casa en la esquina de la Plaza Mayor en la que el cura de Dolores es albergado. Posiblemente asiste a este episodio José Rafael Polo, cuñado de Mariana, quien militará después en la insurgencia y se convertirá en héroe epónimo del municipio de Polotitlán, territorio desmembrado de Aculco en 1852.


La “Casa de Hidalgo” como se le conoce desde entonces, conserva las huellas de la magnificencia que debió tener en 1810 en su gran portada con jambas barrocas y en las dos portadillas de cantera labrada de sus accesorias. Al fondo del patio se encuentra la sala en la que se dice durmió el cura de Dolores dos noches, las del 5 y 6 de noviembre. Pero la planta alta del inmueble fue derribada por el terremoto de 1912 y desde entonces se ha venido rehaciendo la mayor parte del edificio, llegando las alteraciones hasta la construcción frente a su fachada de un portal pomposo pero mal diseñado en el 2008. Por si fuera poco, la fecha de estancia del padre Hidalgo en el lugar han sido eternizadas en el sitio por partida doble y equivocada: la primera, en una placa de mármol de 1953 que indica que Hidalgo estuvo ahí el 11 de noviembre de 1810; la segunda, en el reloj de sol del patio (copia reciente del reloj del claustro del convento), que repite la fecha errónea.


A un costado de la Casa de Hidalgo se encuentra una de los sitios más hermosos del bello pueblo que es Aculco: la plazuela Hidalgo (que antiguamente llevó el nombre de “Plaza del 7 de noviembre” precisamente por los acontecimientos de 1810). En ella se levanta el monumento a Miguel Hidalgo y en uno de sus extremos se erigió en 1960 la estela con la cabeza de águila que conmemora la estancia del caudillo en este lugar. Sólo duró 14 años en ese sitio, pues en las obras del “Programa Echeverría de Remodelación de pueblos” (que fue el que falseó un poco la apariencia del pueblo al darle su color blanco uniforme) fue removida y arrojada al escombro en las canchas de la Escuela Primaria Isidro Fabela. Ahí la conocí en la década de 1980 y creí que permanecía aún en el mismo estado de abandono, pero apenas hace dos días el Dr. Xavier Noguez del Colegio Mexiquense me ha dado la buena noticia de que fue a fotografiarla y la encontró bien cuidada y ya sobre un nuevo pedestal.


Pero volvamos a la llegada de Aculco al pueblo. Apenas es imaginable la presencia de tantas decenas de miles de insurgentes en sus calles y seguramente no hubo casa, mesón o corral que no sirviera de albergue a los soldados. “La artillería y multitud de indiada nos impedía el paso… en la plaza… estaban todos los coches, las mulas sin guarniciones y muy pocos cocheros”, escribió don Diego García Conde. Él mismo presencia el encuentro entre Aldama y el cura, así como la triste confesión de Hidalgo “hemos errado enteramente el golpe y todas nuestras medidas se han frustrado”. Más tarde también escucha a los Aldama y Allende compartir su enojo contra “el bribón del cura Hidalgo”, furiosos por su decisión de no tomar la ciudad e México”.


Para ver más de lo sucedido en la Casa de Hidalgo en Aculco con su remodelación, entra aquí:


http://elaculcoautentico.blogspot.com/2008/05/la-casa-de-hidalgo-caricatura-de-lo-que.html


Fuentes:


Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. Archivo Histórico Municipal de Aculco (AHMA).


Suárez Argüello, Clara Elena. Camino Real y Carrera Larga: la arriería en la Nueva España durante el siglo XVIII. México, 1997. CIESAS.


Respuesta a un cuestionario sobre estadística, 1820. Secc. Estadística. Caja 1. Exp. 1. AHMA.


Cavo, Andrés. Suplemento a la historia de los tres siglos de México, durante el gobierno español. México, 1836. Imprenta de la Testamentaría de D. Alejandro Valdés. Tomo III.


Guerra, José. Historia de la Revolución de Nueva España. Londres, 1813. Imprenta de Guillermo Glindon.


Lastra, Yolanda. Los otomíes: su lengua e Historia. México, 2006. IIA UNAM.


Bustamante, Carlos María de. Campañas del general D. Felix María Calleja. México, 1828. Imprenta del Águila. Pág. 19


Comunicación del Ayuntamiento de Aculco a su superioridad. Aculco, 25 de mayo de 1825. Actas de Cabildo. Exp. 1. AHMA


Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia. Versión electrónica. México, 2007, Universidad Nacional Autónoma de México.


Alamán, Lucas. Historia de Méjico, desde los primeros movimientos que prepararon so independencia en el año de 1808 hasta la época presente. Tomo III. México, 1849-1850. Imprenta de J.M. Lara.


Bustamante, Carlos María de. Cuadro histórico de la Revolución Mexicana. México, 1961. Comisión Nacional para la Celebración del Sesquicentenario de la Proclamación de la Independencia Nacional y del Cincuentenario de la Revolución Mexicana. Tomo I.


AGN. Operaciones de Guerra. Vol. 141. Exp. 42. F. 76-78.


García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la Guerra de Independencia. México, 2002. H. Congreso de La Unión.


“Relación que hizo al virrey Venegas el coronel D. Diego García Conde, de todos los sucesos ocurridos en el ejército de Hidalgo desde el día 7 de octubre...” en Alamán Lucas. Historia de Méjico… Tomo I. Apéndice.


Sotelo, Pedro José. “Memoria del último de los primeros soldados de la independencia” (1874) en Hernández y Dávalos, Juan E. Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia de México de 1808 a 1821. Tomo II. Núm 178. México, 2007. UNAM. Edición electrónica.