sábado, 28 de agosto de 2010

Uriangato, Guanajuato. Cabeza número 96


Llegamos a Uriangato, al sur del estado de Guanajuato, para encontrar en perfecto estado de conservación la última Cabeza de Águila colocada en esta entidad, la que, según mi conteo es la 89 y que en el listado que da el profesor Jiménez de la Ros en el libro que vengo citando continuamente, sería la número 113; es decir, hay una diferencia de 24 Cabezas de Águila inexistentes según lo he podido comprobar.


“Uriangato se mantuvo como un pueblo pacífico al estallar la Guerra por la Independencia de México en el año de 1810, no fue escenario de batallas, solamente fue un punto de paso de las diferentes tropas, las tropas insurgentes pasan por Uriangato comandadas por el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla el 14 de noviembre de 1810 con rumbo a Valladolid (hoy Morelia), formando parte de la hoy llamada Ruta de la Independencia (Hoy ruta 2010)”. (1)


Aquí nos enfrentamos nuevamente a una serie de discrepancias, esta vez, en lo que a fechas se refiere. Hay autores que ubican la segunda entrada de Hidalgo en Valladolid el 9 de noviembre, otros el día 11, unos más el 15. Esta última fecha es la más creíble pues si hubo un comunicado oficial desde su Cuartel General en Celaya firmado el día 13, quiere decir que el 14 hizo el recorrido de Celaya a Uriangato, durmiendo en esta población esa noche para entrar en Valladolid el 15. “Salió Hidalgo de Celaya, pasando por los Amoles, el Jaral, Cañada de Chilapa, San Jerónimo y Andaracua, pernoctó ese día en Uriangato con cosa de cuatro mil hombres”. (2)


En esa época, se dice que habitaba en Uriangato el padre agustino del convento de Yuriria, fray Francisco de la Quintana, en donde tenía asentada parte de su doctrina. “A los habitantes de la Congregación, el padre Quintana les aconsejó que se mantuvieran serenos, dedicándose a sus labores sin manifestar ninguna acción hostil a ninguno de los bandos combatientes, ya que una vez pasada la violencia, los pueblos volverían a tomar su camino. Sin embargo muchos congregatenses abandonaron el pueblo para incorporarse al ejército Insurgente. Algunos regresaron a consecuencia de la derrota que sufrieron las tropas insurgentes en el Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, pero otros no volvieron jamás.” (3)


Y encontramos en Moroleón, población vecina al actual Uriangato, a un personaje más: “Cuando el ejército Insurgente se dirigía de Celaya a Valladolid, el grueso de las tropas pasó por Uriangato, mientras que una fracción de ellas llegó a la Congregación de Moroleón en busca de alimentos, uniéndoseles el joven Tomás Moreno, llamado a ser, posteriormente, un ameritado General que acaudilló junto con el general don Juan Álvarez y el coronel don Fulgencio Villarreal, la revolución de Ayutla, en 1854”. (4)


Será bueno anotar que, de acuerdo a lo publicado por el historiador Carlos Herrejón Peredo, considerado en la actualidad como el mejor biógrafo de Miguel Hidalgo, en su libro, en papel y electrónica, La ruta de Hidalgo (5) del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, establece en la página 36 que luego de la batalla en que salen derrotados los insurgentes en Aculco, Hidalgo no toma el camino rumbo a Celaya, sino va para Tlalpujahua y de allí continua a Valladolid. Con esto se elimina de la Ruta de Hidalgo el recorrido que se ha pensado hizo por Amealco, Querétaro; Coroneo, Juan Martín, Celaya, Araceo y Uriangato en Guanajuato, así como Cuitzeo y Tarímbaro en Michoacán.



Fuentes:

1.-  Enciclopedia de los Municipios de México

2.- González, Pedro. Apuntes Históricos de la ciudad de Dolores Hidalgo. Editorial La Rana. Guanajuato, 2001.

3 y 4.- Ortiz Ortiz, Alfonso. Moroleón tiempo y espacio. Edición del Autor, Moroleón, Gto. 2008.

5.-  Herrejón Peredo, Carlos. La ruta de Hidalgo. 16 de septiembre de 1810, 30 de julio de 1811. INEHRM, México, 2012. p. 36

viernes, 27 de agosto de 2010

Yuririapúndaro (Yuriria), Guanajuato; no es parte de la ruta. Pero se merece una Cabeza de Águila.

Efectivamente, Yuriria, la antigua Yuririapúndaro, no es parte de la Ruta de Hidalgo, como quiera, el ejército Insurgente pasó a pocos kilómetros de distancia y hubo gente que se unió a él. Aquí, definitivamente no hay una estela de Cabeza de Águila pues nunca se planteó incluir a este lugar dentro desprograma de la SEP de 1960, como quiera, dado que estamos muy cerca, veremos la participación de Yuriria en el período independentista.


“Nos encontramos a este pueblo en el mes de septiembre de 1810, que estaba gobernado en lo eclesiástico por le cura fray Francisco Quintana, y en lo militar por el Teniente del Regimiento de la Reina, don Joaquín López Arias, de las fuerzas bajo el mando inmediato del Capitán don Ignacio Allende. Tanto el cura Quintana como el Teniente Lópz Arias simpatizaban con los conspiradores de San Miguel, y en los primeros días del mes mencionado, el señor Allende informó al Teniente López Arias del inminente levantamiento, según lo relata el señor Antonio Bajaras en su libro biográfico del Generalísimo don Ignacio Allende”


“Al darse el grito de Dolores, el teniente López Arias se incorporó a las fuerzas sublevadas y siguió en ellas hasta su muerte en Acatita de Baján, al ser capturados los principales jefes insurgentes y siendo el teniente general López Arias, grado que ya ostentaba en las fuerzas libertarias, el único que opuso resistencia”. (1)


Así como pasa en Salamanca y Celaya, entre otros lugares del Bajío, en donde el movimiento Insurgente cundió rápidamente y los personajes que participaron en él, tales como Albino García y Andrés Delgado, y que siguieron enarbolando la bandera de don Miguel Hidalgo, pasaron al olvido, pero, están siendo recuperados en este Bicentenario, igual sucede en Yuriria, Es por eso que transcribo completa la úncia biografía que hasta ahora he encontrado de Joaquín López Arias:


“Joaquín Arias fue un insurgente mexicano. En 1810 era Capitán del Regimiento de Celaya, contando con una fuerte amistad con Ignacio Allende. En 1808 intentó liberar a José de Iturrigaray cuando éste era llevado a Veracruz. Temeroso de levantarse en armas, como se había comprometido ha hacerlo el 10 de octubre de 1810, pues la Conspiración ya estaba descubierta, se denunció a sí mismo ante el Alcalde Juan Ochoa, y el sargento mayor del Regimiento José Alonso. Ochoa, que desconfiaba de Miguel Domínguez puso al tanto al virrey Francisco Xavier Venegas.


Arias entregó las cartas que había recibido de Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, quedando así en libertad, para luego denunciar a Domínguez y demás cómplices. Ya en libertad, huyó para reunirse en Celaya con los insurgentes, donde recibió el grado de Teniente General. Participó en la Batalla de Aculco y en la Batalla del Monte de las Cruces, para luego seguir a Allende en su camino a Guanajuato, donde participó en la defensa de la plaza.


Posteriormente se dirigió a Guadalajara, y durante la Junta de Guerra que se dio allí, opinó por que no se librase la Batalla de Puente de Calderón. En la Hacienda de Pabellón se mostró a favor de la dimisión de mando de Hidalgo, al que vigiló junto con Mariano Abasolo y Rafael Iriarte. Se negó a recibir el mando de las tropas, que quedaron en favor de Ignacio López Rayón. Siguió a Allende en su intento por salir del país, pero fueron sorprendidos en Acatita de Baján, y en un intento por defender a Allende y a su hijo Indalecio, Arias quedó muy malherido por los soldados de Ignacio Elizondo. Fue trasladado por Fray Gregorio de la Concepción y Miguel Hidalgo a un jacal, donde murió el 21 de marzo de 1811”. (2)


Pero no solo es López Arias el único héroe que participa en la región de Yuriria. “A los cuatro días de haber sido dado el grito libertario en Dolores, don Ignacio Martínez, hijo de este pueblo de Yuririra ya que nació en una casa ubicada en la esquina de las ahora calles de Juárez y Guerrero, secundó el levantamiento y se sumó a las tropas insurgentes militando con Hidalgo, y a la muerte de éste marchó al sur incorporándose al general Vicente Guerrero, con el que entró en la ciudad de México como brigadier del Ejército Trigarante.” (3)


Será bueno rescatar del olvido a un guanajuatense más que participó en el movimiento libertario, el romitense (de Romita) don José María Liceaga, el cual anduvo también en la zona de Yuriria. “A Liceaga le fue encomendada la región del Bajío y de inmediato revolucionó en ella. Era Intendente de Guanajuato Diego García Conde, quien pidió refuerzos obligado por las actividades insurgentes en el sur del Bajío, y así encontramos que el 24 de julio de 1812 a Itubide, ya elevado a Teniente Coronel por haber capturado a Albino García (el de Salamanca) en Valle de Santiago, ataca la población de Yuriria, la que estaba defendida por don José María Lieceaga, Yarza, el doctor Cos, Cleto Camacho y Tomás Valtierra, a quienes derrotó y dispersó.” (4)


Fuentes:


1, 3 y 4.- Guzmán Cíntora, J. Jesús. Yuririapúndaro. B. Costa-Amic Editor. México, 1978


2.- Wikipedia. Joaquín Arias




jueves, 26 de agosto de 2010

Puerta de Andaracua, municipio de Yuriria, Guanajuato. Cabeza número 95

Es precisamente en este lugar, de suaves formas, de colores relajantes, en donde surge uno de los personajes medio olvidados de la historia nacional, una mujer que, dice textualmente “yo no puedo participar en la lucha armada que usted encabeza (se dirigía al cura Hidalgo), pues soy mujer, pero a cambio le entrego a mi hijo…” eso sucedió el 12 de octubre de 1810 cuando Gertrudis Vargas, dueña de la hacienda de Andaracua se apersona un par de leguas más adelante, en Loma de Zempoala, al cura Hidalgo y entrega a José María Magaña. Por cierto, en Puerta de Andaracua no hay una Cabeza de Águila.


“Después de la brillante campaña de Monte de las Cruces, el hijo de la heroína continuó cerca de don Miguel Hidalgo, acompañándolo en Aculco, Guadalajara y Puente de Calderón, compartiendo con él la ventura de los días felices iluminados por el sol de la victoria y los tristísimos que la suerte contraria enlutó con fúnebres crespones.


Ya en Zacatecas, y a punto de tomar los caudillos Hidalgo y Allende el camino del norte, despídese Magaña de su protector, encamínase al Valle de Santiago, y uniéndose al Giro, Salmerón y los Vargas, principia las acciones que tuvieron por teatro diversos puntos del Bajío, hasta la consumación de la Independencia; habiéndose distinguido en todas ellas como un experto militar y abnegado patriota, que podía ofrecer como timbres de perenne gloria dieciocho cicatrices en su cuerpo y una hoja envidiable de servicios a la nación en que naciera”. (1)


Con esta acción, la denominada matrona, la que luego adquirió el pseudónimo de La Perla del Lago, Gertrudis Vargas viuda de Magaña, más que pasar a la historia, pasa al olvido, cosa recurrente con el caso de las mujeres que participaron de alguna forma en el movimiento Insurgente.


En lo que llevamos recorrido de la Ruta de Hidalgo hemos visto como, el 16 de septiembre, luego del grito, eran doscientas personas las que encabezaban el movimiento. Ya en Celaya eran 15 mil los participantes, 25 o 30 mil fueron los que entraron a Guanajuato y tomaron la Alhóndiga de Granaditas, un mes y medio más adelante serían 80 mil los que participarían en la batalla del Monte de las Cruces… para alimentar esa cantidad impresionante de gente, para hacer las tortillas, indispensables para la alimentación en México desde hace siglos, se requería de mujeres.


Para llevar información de un pueblo al otro era necesaria la participación de las mujeres, para tratar de “seducir” a los realistas y cambiarlos de bando, eran ellas quienes participaban, si bien no se sabe que algunas de ellas hayan tomado las armas y participado directamente en los enfrentamientos, no dudo que más de una docena lo haya hecho, pero, como sucede desde hace mucho, se miniminiza la participación de la mujer, la importancia de la mujer, la dadora de vida.


Ahora que llegamos a Andaracua y recordamos a su matrona, dona Gertrudis Vargas, será bueno pensar y más aun, rescatar, en este Bicentenario la participación importantísima de la mujer en el movimiento libertario. Aquí en este espacio hemos podido dar con 152 de ellas, de algunas solo el nombre, de otras una breve biografía. La independencia se hizo con más mujeres que Josefa Ortiz de Domínguez o Leona Vicario… conozcámoslas!


Si entras en este enlace verás la lista de mujeres que participaron en la Independencia, si sabes de alguna otra, y tienes datos de ella, compártelos, por favor.


http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/04/mujeres-en-la-independencia-el-listado.html


Fuentes:


1.- Vargas, Fulgencio. La insurrección de 1810 en el estado de Guanajuato. Ediciones la Rana. Guanajuato, 2001.



miércoles, 25 de agosto de 2010

San Jerónimo Araceo, municipio de Valle de Santiago, Guanajuato. Cabeza número 94

Si piensas que la historia del “emparedamiento” de una Cabeza de Águila es llegar a los extremos de la falta de respeto, por un lado, del desconocimiento e ignorancia, por el otro, aunado a entes, es decir, personas, asignadas a enarbolar la bandera de la cultura, te equivocaste. Hay algo más que tenemos que ver, lamentablemente, en el mismo municipio, el de Valle de Santiago, en el sur del estado de Guanajuato.


Hace año y medio que pasé por la carretera que va de Salamanca a Morelia vi este atentado contra el patrimonio cultural, también moral, de los mexicanos, especialmente de los que amamos la historia de nuestro país. En el camino de regreso me pude detener para ver de cerca lo que el desafortunado vandalismo hizo, según oí la primera vez, en una noche de copas que se realizó precisamente en un año nuevo, es decir, el 1 de enero de 2007, tal vez del 2008, la fecha no la sé con precisión; yo no, pero la autoridad seguramente sí. Y no hizo nada.


Pensé que a consecuencia de las celebraciones del Bicentenario y una declaratoria que hubo por allí, creo que en una de las Conago, se dijo, en voz del Gobernador de Guanajuato, que las estelas de Cabeza de Águila serían repuestas en el estado de Guanajuato ya que, siendo aquí la Cuna de la Independencia, es conveniente tenerlas completas.


De esta “inconveniencia” he visto varias, muchas, diría yo: Celaya, Villagrán, Temascatío, Valle de Santiago, Coroneo, Juan Marín, Araceo, Andaracua. Son muchas, son ocho, que son muchas para el estado que se jacta de ser la “cuna de la independencia nacional”, lamentablemente dentro de estas muchas, dos corresponden al municipio de Valle de Santiago y una de ellas, la que ahora vemos, fue víctima de actos vandálicos, los cuales, han dormido en la plácida “inocencia” de una borrachera de fin de año.


El estado de Guanajuato con sobrado orgullo ha querido encabezar los festejos del Bicentenario, para ello construyó el Parque del Bicentenario, por cierto, a 96 kilómetros de distancia de San Jerónimo Araceo, según reza uno de los señalamientos puestos a propósito, solo que, cuando se pusieron esos señalamientos… ¿no se dieron cuenta de este atentado? En plena carretera, y desde hace, al menos dos años.


He visto varios artículos que al respecto se han escrito. La prensa ha dado cuenta de este atentado en varias ocasiones, el mismo coordinador de cronistas del estado lo ha mencionado y… nada, no se hace nada. Es triste, es lamentable, da pena…. Estamos en el Bicentenario.





De esto yo di cuenta hace ya tiempo (15-5-2009):


http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/05/yo-denuncio.html