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sábado, 14 de octubre de 2017

La independencia en la lejana Baja California

  Cuando volteamos a ver lo ocurrido tiempo atrás, nos damos cuenta de la enorme diferencia de lo que fue y lo que es. Me refiero al territorio nacional que ahora ya con la idea de una barda, un muro que divida una parte de la otra, en aquella parte, la del norte, ocurrió en 1822 que en lugares como California, Nuevo México y Texas, quizá en algunos otros estados, hubo una ceremonia de jura a la nación recién creada, México. El siguiente texto nos cuenta de lo ocurrido en la Alta y Baja California:

 “Ante la proximidad del Bicentenario de inicio de la independencia de México es pertinente referirnos en forma general a los acontecimientos que se dieron en la península de Baja California y en la Alta California, que en ese tiempo tenían una estrecha vinculación política y social. A causa de la lejanía de la región respecto al centro del país, el movimiento tuvo acá pocas repercusiones. Hay noticias aisladas de que se empezó a resentir, a partir de 1810, la falta de pagos a los soldados de la Compañía Residencial del Distrito Norte, ya que no llegaba con la regularidad  de antes el "habilitado" de Loreto, que era el que cubría los sueldos y además entregaba algunos efectos de ropa. En ocasiones hizo crisis al grado de que escasearon severamente los fondos pecuniarios y hasta la ropa más indispensable. De ello da cuenta en forma chusca el licenciado Manuel Clemente Rojo, que conoció a quienes vivieron tales circunstancias, por lo que en sus apuntes históricos, corográficos y estadísticos del Distrito Norte del Territorio de la Baja California, incluye un cuarteto en el que los mismos fronterizos se burlaban de sus desgracias:

El cerro de San Vicente 
Está que se cae de risa
De ver a las vicenteñas
En túnica y sin camisa.

  Salvo esas molestias, no se advertían levantamientos que respaldaran la lucha de independencia que se estaban dando en otras regiones de Nueva España. Así las autoridades subalternas invariablemente rendían a las superiores partes de “sin novedad”.  En ello se reflejó el fuerte influjo de los misioneros, que formaban parte del aparato colonial. Desde otro ángulo, dado el incipiente desarrollo social de la región, no surgieron las  inquietudes que presupone una lucha de insurgencia. Los pobladores eran en su mayoría, gente dedicada a las siembras o a la crianza de ganado, con una preparación muy elemental. Al no haber colegios, faltó el fermento intelectual característico de las rebeldías en esos ambientes.

  Habría que agregar que además de que no hubo un movimiento local de insurgencia, tampoco vino de fuera, por lo que definitivamente las californias quedaron fuera de la llamada “Ruta de la Independencia”, que se circunscribe a los sucesos considerados fundamentales del movimiento.

 Hubo una posibilidad de que llegaran a estas latitudes las fuerzas insurgentes del interior. Se dio cuando Miguel Hidalgo, en diciembre de 1810, estando en Guadalajara, le dio a José María González Hermosillo la encomienda, de que extendiera la rebelión en el noroeste del país. En acatamiento a  ellos, González Hermosillo fue reclutando gente en Tepic, en Magdalena y demás puntos existentes en su trayecto. En Rosario, Sinaloa, tuvo un encuentro con los realistas a los que derrotó, por lo que siguió avanzando hacia el norte. Pero en Santiago Tiaxtla, un poco al norte de Mazatlán, fue contenido por las fuerzas del intendente alejo García Conde, infringiéndole una clara derrota, que lo obligó a regresarse a Guadalajara, junto con sus maltrechas huestes. Eso dio por resultado que el noroeste, es decir, Sinaloa, Sonora, la península de Baja California y la Alta California, prácticamente, estuvieron en paz durante los once años de la lucha de independencia. De cualquier manera, hay documentos que indican que en la Baja California no faltó quien ofreciera lanzas a las autoridades, para defensa de la religión y la patria” o bien que el padre presidente de las misiones las mandó hacer, lo que rebela que no dejaba de haber cierta desazón, aunque de bajo perfil.

 Dentro de ese ambiente de calma general transcurrieron los años y ya avanzada la década en que algunas regiones del centro y sureste del país libraban batallas los insurgentes en las Californias se presentaron unos peculiares factores externos que vendrían a crear situaciones en pro de la independencia. Para entender adecuadamente eso hay que recordar que Inglaterra tuvo bastante intervención –oculta en gran parte- en la preparación, inicio y consumación de la independencia de los pueblos latinoamericanos, con el fin de controlar el comercio y la minería de éstos, desplazando a España. Uno de los medios de que se valió fue la Masonería, que introdujo en todo el continente a través de sus marinos, al extremo de que muchos barcos eran verdaderas “logias flotantes”. Alentó la actividad en los mares de los dominios españoles de individuos que desarrollaban una mezcla difícil de discernir de contrabando, piratería y subversión, ya que a la vez que saqueaban e introducían mercancías ilegalmente en las colonias de España, propagaban en ellas ideas revolucionarias que incitaban a la independencia.

 En medio de esa atmósfera en 1818, el inglés Peter Corney y el francés Hipolito Bouchar en los barcos corsarios Argentina y Santa Rosa con banderas de la Provincia Unida del Río de la Plata, tripulados por marinos de diversas nacionalidades, llegaron a Monterey, alta California y lo saquearon e incendiaron. Poco después, en febrero de 1822, el célebre almirante Lord Cochran, que formó la llamada Escuadra Chilena, envió a la Baja California Independencia y el bergantín Araucano tripulado por ingleses y chilenos en su mayoría, desembarcaron en San José del Cabo y tanto allí como en Todos Santos y Loreto cometieron toda clase de tropelías: saqueos a casas de autoridades y vecinos, robos de las reliquias de las iglesias, destrucción de archivos parroquiales, etcétera.

  La supuesta causa de esas agresiones era de que Baja California se negaba a jurar la independencia de España, lo que curiosamente dio por resultado que se jurara, bajo esa “extraña presión”, como la califica el historiador Pablo Herrera Carrillo, venciendo así la resistencia de los misioneros, que eran , en el fondo los que más se oponían. 

  Para concluir es pertinente comentar que es muy revelador del abandono de la península, de su lejanía del centro del país y de la resistencia de los misioneros, el que habiéndose levantado el acta de independencia en la ciudad de México el 28 de septiembre de 1821, todavía el 17 de julio de 1822, casi diez meses después, un comisionado imperial estuviera promoviendo el juramente de ella en Baja California.

  También cabe reflexionar que en 1822 en que se juró la Independencia en Monterey y San Diego, California, esas poblaciones formaban parte del naciente México, esto es, nacieron a la Independencia siendo mexicanas, y lo que fueron por espacio de un cuarto de siglo, hasta que en 1848 pasaron a poder de Estados Unidos.

Fuente:

1.- Piñera Rmírez, David. El movimiento de independencia en la lejana Baja California. Instituto de Cultura de Baja California, Mexicali, 2010.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Parece increíble, pero hay una Cabeza de Águila Número 00.

  Ocurrió que (hasta ahora me entero) en el programa de festejos del Bicentenario, el comité estatal de Guanajuato ideó colocar las estelas de Cabeza de Águila que faltaban, sea que por accidente o porque las autoridades municipales las habían removido de su lugar. Así sucedió que, por ejemplo, en Celaya, Apaseo, Villagrán y en la Alhóndiga de Guanajuato fueron recolocadas pues estaban contempladas en el proyecto original de 1960 en ocasión del Sesquicentenario, igual ocurrió en donde estuvo el Regimiento del Príncipe, también en Guanajuato. En Yuriria fue colocada una con ese nuevo diseño que no era precisamente una réplica sino una idea de la original diseñada por Chávez Morado. Igual ocurrió en Silao.

  Tengo entendido que fue don Isauro Rionda el que determinó en dónde se colocarían las "nuevas" estelas, así fue que se instaló una en el pueblo de Mellado, con el argumento de que ahí vivía el Pípila. Una más fue colocada en San Felipe bajo la idea de que allí estuvo la Francia Chiquita y de algún modo se concibió la idea del movimiento de insurrección, cuando la "descubrí" le dí el número 0 pues en esa población no estuvo contemplada en el proyecto original. Bajo esa idea, ahora que supe que en Abasolo se colocó una más, le doy el número 00 (doble cero), pues tampoco estaba contemplado en el proyecto original y como se dice que cuando Abasolo aun se llamaba Cuitzeo de los Naranjos el rancho en donde nació Miguel Hidalgo pertenecía a su parroquia se considera originario de allí y no de Pénjamo... larga polémica que existido por más de un siglo.

  Entiendo el argumento, tanto el de que se haya colocado una en Abasolo, y otra más en San Felipe, pero hay que saber que el proyecto original, el de Jaime Torres Bodet, cuando en 1960 estaba al frente de la SEP, nunca incluyó a estos dos puntos y la ruta iniciaba en Dolores Hidalgo, concluyendo en Chihuahua. Las adaptaciones que se le hagan, tanto en el Estado de Guanajuato como las que se hicieron en el municipio de Metepec, Estado de México, esas no forman parte de la Ruta, fue una mera idea de recordar a Hidalgo en ocasión del Bicentenario pero no son de la Ruta de Hidalgo 1810-1811 creada en ocasión del Sesquicentenario.

domingo, 19 de febrero de 2012

La nueva Cabeza de Águila en San Felipe Torresmochas, Guanajuato

Por algún motivo que desconozco, durante las celebraciones del Sesquicentenario, en 1960, el pueblo de San Felipe no fue considerado en el proyecto de la Secretaría de Educación Pública de la Ruta de la Libertad y no se colocó allí ninguna estela de Cabeza de Águila. Cuando los festejos del Centenario se decidió colocar un monumento al Padre de la Patria, el cual, al igual que muchos más que de él hay a lo largo del país, ha sido cambiado una y otra vez; con esta curiosidad se demuestra que aun en bronce, el espíritu inquieto de don Miguel Hidalgo sigue en movimiento.

Cuando el Centenario, el Gobierno Central, colocó placas de mármol blanco en los lugares más emblemáticos de las varias acciones de la vida de Hidalgo, especialmente en aquellas casas donde pasó la noche o donde ocurrió algún acto relevante, por ejemplo en la hacienda de Pabellón, en donde fue destituido del cargo de Generalísimo. Pero en San Felipe no se colocó placa alguna, esa que vemos en su casa fue puesta en 1901, quizá por la euforia del nuevo siglo, pero no durante el Centenario.

Fue hasta ahora, según oí de un par de Sanfelipenses, que se les "hizo justicia" y se colocó la Cabeza de Águila apuntando con su pico el rumbo de Dolores pues dicen que aquí en Torresmochas fue donde se gestó la idea de emancipación de nuestro país.

San Felipe tuvo una gran importancia al inicio del virreinato dado que era una avanzada de la Corona Española hacia el norte, allí se fundó el Presidio a la vera del Camino Real de Tierra Adentro y era la escala de una larga jornada entre San Miguel el Grande y el Presidio de Ojuelos, por allí pasaron enormes cantidades de plata que salían de las entrañas de la tierra zacatecana que iba a dar a la ciudad de México para luego ser enviada a Veracruz y su destino final en Cádiz y Sevilla.

Don Miguel Hidalgo vivió aquí once años, quizá los más dichosos de su vida, ya consolidado como padre de familia, como hacendado y como instructor en varias actividades con los pobladores locales, en San Felipe su huella es tan profunda que el oficio de alfarero que él enseñó sigue siendo una de las actividades que aun se cultivan.

En efecto, a San Felipe ya se le puso la debida atención que tiene en el importante capítulo de la Historia Nacional, en San Felipe ya está abierto el Museo de la Francia Chiquita y ya está colocada su Cabeza de Águila correspondiente.



sábado, 27 de agosto de 2011

Una Cabeza de Águila más en el Estado de México, la de San Pedro Tlatizpan, municipio de Santiago Tinaguistengo.

Ayer tuve la grata sorpresa que alguien que leyó lo que en éste blog se contiene tuvo a bien retratar una estela de Cabeza de Águila que encontró en el camino, me comenta que el viajaba de Toluca a Cuernavaca vía Zempoala cuando, por el rumbo de Mexicalzingo la vio en el camino, la fotografió y decidió enviarme(nos)las para que tengamos el registro de las más posibles.

Me da la ubicación que de acuerdo a los nuevos sistemas, el GPS, le marcaba al pasar por allí: N19º 11.113, W99º 30.833. Esta referencia nos remite a una comunidad llamada San Pedro Tlatizapan, municipio de Tianguistenco. De ser así debemos incluir una estela más a las anotadas en el recorrido que hicimos a lo largo de un año, y estamos acabalando el mágico y mítico número 260, pues como recordarás, en Chihuahua llegamos a contar la número 258 y nos quedamos cortos con dos cabezas, consecuentemente si la de Tlatizapan existe estamos completando esa especie de Tonalpohualli que nos marcan las estelas a lo largo del recorrido.

Ahora bien, Me inclino a pensar que esta estela de Cabeza de Águila más bien corresponde al poblado de San Juan la Isla, el cual lo tenemos registrado dentro del recorrido con el número 64. La duda me queda, si tu que lees esto conoces la región, te agradeceré nos confirmes a que sitio corresponde esta estela de Cabeza de Águila.

Históricamente en esa región fue donde los pobladores, todos ellos sometidos durante varias generaciones se unieron al ejército Insurgente, el paso que se dio entre Toluca y Monte de las Cruces fue entre el 28 y 30 de octubre de 1810 y, es en este punto de la Ruta de Hidalgo en donde se colocaron estelas en una buena cantidad de pueblos no siguiendo una sola linea sino dejando recuerdo de que en toda la región se fue uniendo gente a Hidalgo y las vamos encontrando tanto al norte como al sur como a los demás puntos cardinales.

Agradezco enormemente a Martín Guerra el envío de estas fotografías y a Bob Mrotek que me haya ubicado en el mapa el punto señalado en el GPS cuando se hizo la toma.

Si quieres ver el artículo que en su momento publiqué sobre esta región, entra
aquí
: enlace

http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/07/santa-maria-rayon-san-jose-la-isla.html

jueves, 16 de septiembre de 2010

Zacapu, Michoacán. Cabeza número 112

Esta si que la podemos calificar de Cabeza Sorprendente, ¿por qué? Pues porque en la ruta oficial y en la ruta lógica de Valladolid a Zamora no es posible que hay pasado el ejército Insurgente por Zacapu. Seguramente de aquí hubo personas que de adhirieron al movimiento de Hidalgo, pero el pico de la Cabeza de Águila apunta hacia el sur. El contingente iba pasado por la parte norte de la intendencia michoacana.


Si de acortar camino se trata, es el rumbo ideal. Justo en línea recta entre la capital de la Intendencia y la ciudad próspera del occidente michoacano: Zacapu, entonces sí. Solo que en este caso, el histórico, Zacapu se sale totalmente de toda lógica. Don Miguel Hidalgo luego de Epejan enfila a Ziquítaro, totalmente fuera del camino lógico a Zacapu, sin embargo, por razones del destino o que en Michoacán hay muchos poblados que comienzan con Z, tal vez se equivocaron al distribuir las cabezas en Michoacán.


¿Por qué digo esto? Pues porque en 1960 se entregaron a los gobiernos estatales las Cabezas correspondientes a cada uno de sus territorios, luego será menester del gobierno estatal de distribuir las Cabezas a donde correspondan. Tengamos en cuenta que en ese año las comunicaciones no eran tan eficientes como lo son actualmente. El caso es que, en Zacapu, fuera de la ruta lógica que seguía el camino de Miguel Hidalgo, pusieron una Cabeza de Águila, ¿motivo? Seguramente porque hubo gente de Zitácuaro que participó en el movimiento Insurgente, eso es cuero, pero, si de eso se tratara, a lo largo de la geografía de al menos cuatro estados, habrían Cabezas de Águila a diestra y siniestra.


“Según refieren las crónicas, en 1548 Fray Jacobo Daciano, de la orden de los franciscanos, fundó el actual Zacapu, atendiendo una disposición dada por el Virrey Antonio de Mendoza.

Durante la colonia, los españoles lo constituyeron en República de Indios y fue entregado en encomienda a Hernando Jerez. Zacapu fue centro de luchas importantes durante la guerra de Independencia. Inmediata a la población de Zacapu, existía una laguna desecada a fines del siglo XIX, en dicha laguna había un islote llamado Jaujilla, que fue fortificado por los insurgentes y en el que se estableció una Junta de Gobierno que trató de controlar la acción de todos los partidos insurgentes, después de la disolución del Congreso que había convocado Morelos.” (1)


Fuentes:

1.- Portal de los Municipios de Michoacán

http://www.municipiosmich.gob.mx/zacapu/municipio/historia/origenes.php

viernes, 27 de agosto de 2010

Yuririapúndaro (Yuriria), Guanajuato; no es parte de la ruta. Pero se merece una Cabeza de Águila.

Efectivamente, Yuriria, la antigua Yuririapúndaro, no es parte de la Ruta de Hidalgo, como quiera, el ejército Insurgente pasó a pocos kilómetros de distancia y hubo gente que se unió a él. Aquí, definitivamente no hay una estela de Cabeza de Águila pues nunca se planteó incluir a este lugar dentro desprograma de la SEP de 1960, como quiera, dado que estamos muy cerca, veremos la participación de Yuriria en el período independentista.


“Nos encontramos a este pueblo en el mes de septiembre de 1810, que estaba gobernado en lo eclesiástico por le cura fray Francisco Quintana, y en lo militar por el Teniente del Regimiento de la Reina, don Joaquín López Arias, de las fuerzas bajo el mando inmediato del Capitán don Ignacio Allende. Tanto el cura Quintana como el Teniente Lópz Arias simpatizaban con los conspiradores de San Miguel, y en los primeros días del mes mencionado, el señor Allende informó al Teniente López Arias del inminente levantamiento, según lo relata el señor Antonio Bajaras en su libro biográfico del Generalísimo don Ignacio Allende”


“Al darse el grito de Dolores, el teniente López Arias se incorporó a las fuerzas sublevadas y siguió en ellas hasta su muerte en Acatita de Baján, al ser capturados los principales jefes insurgentes y siendo el teniente general López Arias, grado que ya ostentaba en las fuerzas libertarias, el único que opuso resistencia”. (1)


Así como pasa en Salamanca y Celaya, entre otros lugares del Bajío, en donde el movimiento Insurgente cundió rápidamente y los personajes que participaron en él, tales como Albino García y Andrés Delgado, y que siguieron enarbolando la bandera de don Miguel Hidalgo, pasaron al olvido, pero, están siendo recuperados en este Bicentenario, igual sucede en Yuriria, Es por eso que transcribo completa la úncia biografía que hasta ahora he encontrado de Joaquín López Arias:


“Joaquín Arias fue un insurgente mexicano. En 1810 era Capitán del Regimiento de Celaya, contando con una fuerte amistad con Ignacio Allende. En 1808 intentó liberar a José de Iturrigaray cuando éste era llevado a Veracruz. Temeroso de levantarse en armas, como se había comprometido ha hacerlo el 10 de octubre de 1810, pues la Conspiración ya estaba descubierta, se denunció a sí mismo ante el Alcalde Juan Ochoa, y el sargento mayor del Regimiento José Alonso. Ochoa, que desconfiaba de Miguel Domínguez puso al tanto al virrey Francisco Xavier Venegas.


Arias entregó las cartas que había recibido de Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, quedando así en libertad, para luego denunciar a Domínguez y demás cómplices. Ya en libertad, huyó para reunirse en Celaya con los insurgentes, donde recibió el grado de Teniente General. Participó en la Batalla de Aculco y en la Batalla del Monte de las Cruces, para luego seguir a Allende en su camino a Guanajuato, donde participó en la defensa de la plaza.


Posteriormente se dirigió a Guadalajara, y durante la Junta de Guerra que se dio allí, opinó por que no se librase la Batalla de Puente de Calderón. En la Hacienda de Pabellón se mostró a favor de la dimisión de mando de Hidalgo, al que vigiló junto con Mariano Abasolo y Rafael Iriarte. Se negó a recibir el mando de las tropas, que quedaron en favor de Ignacio López Rayón. Siguió a Allende en su intento por salir del país, pero fueron sorprendidos en Acatita de Baján, y en un intento por defender a Allende y a su hijo Indalecio, Arias quedó muy malherido por los soldados de Ignacio Elizondo. Fue trasladado por Fray Gregorio de la Concepción y Miguel Hidalgo a un jacal, donde murió el 21 de marzo de 1811”. (2)


Pero no solo es López Arias el único héroe que participa en la región de Yuriria. “A los cuatro días de haber sido dado el grito libertario en Dolores, don Ignacio Martínez, hijo de este pueblo de Yuririra ya que nació en una casa ubicada en la esquina de las ahora calles de Juárez y Guerrero, secundó el levantamiento y se sumó a las tropas insurgentes militando con Hidalgo, y a la muerte de éste marchó al sur incorporándose al general Vicente Guerrero, con el que entró en la ciudad de México como brigadier del Ejército Trigarante.” (3)


Será bueno rescatar del olvido a un guanajuatense más que participó en el movimiento libertario, el romitense (de Romita) don José María Liceaga, el cual anduvo también en la zona de Yuriria. “A Liceaga le fue encomendada la región del Bajío y de inmediato revolucionó en ella. Era Intendente de Guanajuato Diego García Conde, quien pidió refuerzos obligado por las actividades insurgentes en el sur del Bajío, y así encontramos que el 24 de julio de 1812 a Itubide, ya elevado a Teniente Coronel por haber capturado a Albino García (el de Salamanca) en Valle de Santiago, ataca la población de Yuriria, la que estaba defendida por don José María Lieceaga, Yarza, el doctor Cos, Cleto Camacho y Tomás Valtierra, a quienes derrotó y dispersó.” (4)


Fuentes:


1, 3 y 4.- Guzmán Cíntora, J. Jesús. Yuririapúndaro. B. Costa-Amic Editor. México, 1978


2.- Wikipedia. Joaquín Arias




sábado, 15 de mayo de 2010

Apaseo, Guanajuato; hay quien lo incluye en la Ruta de Hidalgo, pero Hidalgo por allí no pasó.

Fue a raíz de los festejos del Bicentenario que en Apaseo el Grande se colocó una réplica de la Cabeza de Águila, la cual, no es del todo parecida a la diseñada por el maestro Tomás Chávez Morado.



En este mapa de un libro OFICIAL, se ve claramente como anotan a Apaseo, como parte de la Ruta de Hidalgo. (1)


Antes de continuar con lo acontecido en Celaya, será bueno considerar la importancia de la MICROHISTORIA, dentro de la historia general de México, pues hay libros, oficiales algunos, como este de donde tomé el mapa retratado aquí arriba, que nos hace referencia de la Ruta de Hidalgo pasando por Apaseo. Quizá el autor se confundió la Hacienda de Santa Rita, quizá ubicó una cartografía no muy clara; el caso es que don Miguel Hidalgo por Apaseo no pasó, aunque hay quien dice que se hospedó en la estupenda hacienda de La Labor, pero de eso testimonios no hay.



Lo que si hay en Apaseo, me refiero al Apaseo original, es decir, el que ahora lleva el apellido o título de El Grande; es una columna la cual en su parte más alta tiene una cromática escultura de Hidalgo, la cual la mando levantar el que fuera benefactor y cura del lugar, don Francisco Licea y Borja. Lo que vemos al fondo es el Palacio de Herrera o “Casa de los Perros”.



En la base de la columna, lo que propiamente es un zócalo, encontramos el recuerdo de que fue el cura Licea quien la mandó hacer. “Realizada en el año de 1883 por artesanos de El Pueblito, Qro., se encontraba en el interior del jardín de la plaza principal y posteriormente se trasladó a la Plaza Juárez, frente a la Casa de los Perros, donde se encuentra actualmente; estatua a don Miguel Hidalgo y Costilla, develada el 15 de septiembre de 1894”. (2)



Siendo que Apaseo se localiza a pocos kilómetros de Celaya, alrededor de 20, es recomendable, si decides recorrer la Ruta de Hidalgo, que incluyas una escala en Apaseo el Grande, allí encontrarás algo que difícilmente creeras al ver: El Palacio de Herrera, llamado también “Casa del Águila” o “Casa de los Perros”.



Apaseo se encuentra entre dos poblaciones que durante la colonia fueron muy importantes, al oriente Querétaro y al poniente Celaya: en Apaseo la abundancia de agua que había conjugada con la fertilidad de esa parte del Bajío fue el detonador para generar una enorme riqueza, misma que vemos plasmada en este edificio, el cual está considerado como la mejor obra de arquitectura civil realizada en todo el siglo XVIII.


Hay en las cercanías de Apaseo haciendas que nos dan muestra del esplendor vivido en siglos pasados. La Labor, de fácil acceso, es una de ellas. Veremos también los vestigios del Camino Real. Majestuosos puentes y en algunas partes, el trazo del que fuera el paso de las carretas y diligencias que iban y venían de la Ciudad de México.



Llegamos a un punto majestuoso, de un impacto visual único: el Puente de Moja, localizado no sobre el río Laja, que pasa muy cerca de Apaseo; pero si sobre uno de los arroyos que seguramente desembocarán en él. A su vez el Laja, verterá sus aguas en el Lerma.



En nuestro país, una potencia turística más que comprobada, se quiere dar impulso al Camino Real de Tierra Adentro, volverlo una atracción más, esta es una empresa ambiciosa y complicada, más aun, cuando topamos con escenas como la que aquí vemos. A lo lejos se ve majestuoso el puente, pero, al acercarnos a él, notamos algo por demás desagradable.





Se ha convertido en un tiradero de neumáticos…. Más comentarios estará de más hacer. Es una vergüenza que ahora que se quiere conseguir el título de Patrimonio de la Humanidad a este, que forma parte del Camino Real, se tenga en las condiciones que se tiene.


Y tú… ¿Qué le regalarás a México?



Fuentes:

1.-



2.- http://www.upgto.edu.mx/Documentos/MUNICIPIOS/Municipio_Apaseo_Gde.pdf


Te recomiendo ver este sitio:


http://www.elcaminoreal.inah.gob.mx/