domingo, 18 de septiembre de 2011

Cuitzeo de los Naranjos y San Diego de Corralejo, dos puntos importantes en la historia patria.

Vemos una antigua fotografía de la plaza mayor del pueblo de Cuitzeo de los Naranjos al sur del estado de Guanajuato. En la actualidad lleva el nombre de Abasolo, evidentemente en honor al insurgente que obtuvo el indulto gracias al vehemente trabajo de su esposa y que murió siendo prisionero en las mazmorras del Castillo de Santa Catalina en Cádiz, España. Es en este Cuitzeo en donde sucedieron dos cosas, una que allí fue el lugar en donde fue bautizado el cura Hidalgo pues, se dice, sus padres vivían en el Rancho San Vicente que pertenece a la jurisdicción del mencionado pueblo. Recordamos que, cuando los festejos del Centenario, éstos dieron comienzo con la recepción de la pila bautismal en donde recibiera "las aguas del Jordán" y fuera cristianizado con los nombres de Miguel Gregorio Antonio Ignacio; pues bien, vemos en la fotografía la movilización que se dio cuando la pila fue sacada de la parroquia para ser trasladada a la estación del ferrocarril y de allí a la ciudad de México.

El Rancho de San Vicente es en donde se dice nació Miguel Hidalgo, aunque se sigue afirmando que fue en la Hacienda de Corralejo. Entre uno y otro sitio hay unos 7 kilómetros en línea recta, don Cristóbal Hidalgo, padre de Miguel, era el administrador de la Hacienda, razón por la cual se dice que fue allí donde nació. Pero, dado que cuando Maximiliano ordenó se rescatara, por un lado la imagen de Hidalgo y por el otro estudiara más a fondo sobre los orígenes de el Padre de la Patria fue que, los dueños de la hacienda, temerosos de perderla, decidieron quemarla, ahuyentando así la idea de crear el pueblo de Corralejo y que ellos siguieran domiando en la comarca. En la foto vemos la comitiva que llegó a rendir honores en el sitio que, los de Cuitzeo de los Naranjos afirman fue donde nació Hidalgo.

A principios del siglo XIX estos eran los restos que quedaban de la Hacienda de San Diego de Corralejo, en la actualidad de las habitaciones que vemos en primer termino, no queda nada, solamente algunas partes del piso original y una barda que nos da idea de las dimensiones que tuvo el lugar.

Luego de la consumación de la Independencia y los años caóticos que se vivieron, eran muchas las personas que no estaban de acuerdo con esa liberación, uno de ellos, el propietario de la hacienda, razón por la cual decidió eso que, consideramos un acto bárbaro, quemarla, es decir, ni para Dios ni para el diablo. Para saber más sobre esta historia, entra en los enlaces que vienen marcados en este artículo.

Las fotografías las tomé del libro:

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