sábado, 17 de marzo de 2012

El Altar de la Patria en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato.

Dentro de los mitos que aun se mantienen en rededor de la Historia Nacional, más aun, en la Historia de la guerra de Independencia hay uno que es digno de atención y, sobre todo de reflexión: el relacionado a la toma de Granaditas. La historia oficial nos dice que fue la primera batalla que sostiene el recién formado ejército Insurgente contra el realista, nos dice de la heroicidad de Hidalgo y Allende, también la peculiar participación del Pípila; algo menciona del balazo dado en la cara al Intendente Riaño, amigo de Hidalgo, balazo por el cual pierde un ojo y muere en brazos de su hijo. Pero hay algo que se olvida explicar por parte de la oficialidad, ese fue el saqueo a las riquezas que los españoles, ante el pavor que les provocaban los 20mil insurrectos que llegaron a Guanajuato, habían almacenado en la Alhóndiga y, no satisfechos con esto, siguieron el saqueo casa por casa. La reseña que da Lucas Alamán, testigo presencial de los hechos es más que elocuente.


En la actualidad la Alhóndiga de Granaditas fue transformada en Museo, todo lleno de simbolismos, uno de ellos, lo primero que vemos al estar dentro del recinto es la Campana de Dolores, una de las 33 réplicas que de ella hay. La original está en el Palacio Nacional en la capital de la República, las réplicas se distribuyeron como parte de las celebraciones del Sesquicentenario en 1960, en cada capital de Estado del país, que entonces eran 29, más los 2 territorios, una más para la Parroquia de Dolores Hidalgo y la última es la que vemos.

Este es el patio central de la Alhóndiga de Granaditas, imagina en 1810, con apenas once meses de haberse estrenado esta que, como su nombre lo indica, era el lugar en donde se almacenaban los granos... recordemos que previo al inicio de la revolución de Independencia hubo una hambruna en el Bajío, cosa que forzó a construir el almacén adecuado y lo suficientemente grande en Guanajuato, la ciudad más rica del virreinato.

La alhóndiga fue diseñada por José del Mazo Avilés y construida por los maestros (máistros) Juan de Dios Trinidad Pérez y Francisco Ortiz de Castro. El encuentro entre Insurgentes y realistas se dio la tarde del 28 de septiembre de 1810, razón por la cual existe una tradición en ese recinto que es la renovación del fuego, otro de los símbolos que allí existen, el fuego perenne para rendirle culto a la memoria de Hidalgo, Morelos, Allende, Aldama y Jiménez.

Es sobre la que fuera la troje sur donde se ubica el Altar a la Patria que nos recuerda a los principales actores, los que iniciaron el movimiento insurgente. Al centro encontramos un escudo nacional esculpido en cantera y debajo de él la llama, el fuego eterno. Vendrán luego, dispuestas en cada cubículo de esa troje, una enorme cabeza y el nombre del héroe. En buena medida el hecho de estar allí solo las cabezas y no los héroes de cuerpo entero, nos recuerda que en ese sitio estuvieron colgadas, por casi diez años, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez. Se incluye además la de Morelos.

Y cada 28 de cada mes hay una ceremonia en este punto, en el cual participan las escuelas primarias de todo el estado de Guanajuato, siendo la ceremonia más importante el 28 de septiembre.







Para ver más de la Ceremonia de Renovación del Fuego de la Libertad de 2011, entra aquí:



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