

.
"Gil Gómez no había perdido un sólo momento de vista al nuevo misterioso insurgente, según la orden de Hidalgo. Marchaba éste confundido entre la multitud; pero sin hablar con nadie, sin quejarse o alentarse a sí mismo como lo demás. Una mañana Hidalgo dijo en voz alta a Gil Gómez que se encargase en la primera venta por donde pasaren, de hacer que le preparasen un almuerzo, porque hacia algunas horas que no probaba alimento. Acababan de dejar atrás al pueblecillo de Charcas y era muy probable que antes de llegar a Venado se encontrasen una aldehuela o cuando menos alguna posada". Aquí cabrá mencionar que hubo una desubicación geográfica, ya que venían de Venado, llegaron a Charcas y continuarían hacia Matehuala.
"Al poco rato el joven descubrió a la falda de un montecillo, una casa que seguramente debía ser lo que buscaba; corrió a ordenar a Allende de parte de Hidalgo, guiase adelante al ejército, mientras éste se quedaba acompañado de él y de otros oficiales, en la casa para tomar reposo y alimento, después de lo cual le alcanzaría. El ejército siguió adelante; Gil Gómez se adelantó a la venta para hacer disponer lo necesario. Hidalgo acompañado de dos oficiales le seguía a paso lento. Cuando el joven detuvo su caballo delante de la venta, salía de ella lanzándose al golpe el pálido desconocido. Gil Gómez al verle dio un salto como si hubiese visto una serpiente. El caballero lanzó una insultante mirada de desprecio y de satisfacción hacia el camino por donde Hidalgo se acercaba".
El relato continúa cuando, llegados ya en la venta, son atendidos por el Señor huésped, termino que me parece curioso, ya que hoy día lo entendemos totalmente al contrario; Gil Gómez le dice, luego de sondear de parte de quién estaba el huésped, si realista o insurgente, que iban hacia el Saltillo y que por allí seguramente ya habían pasado algunos de la avanzada. Entonces el dialogo continúa:
Los alimentos fueron pagados por anticipado y el caballero salió rumbo norte. Gil Gómez para cerciorarse de quién habrá sido y con que intenciones lo hizo, preguntó:
- ¿Qué señas tenía?
Hidalgo y su "ángel tutelar", Gil Gómez, salieron de la Venta y se dirigieron a Matehuala, aunque en la novela está al revés pues dice que siguieron de Charcas a Venado, en fin, es lo de menos, lo interesante es ver como concluye la escena:
.
- ¡Ah!, ¿conque ha pagado adelantado el almuerzo de unos viajeros? ¡que franco es!
- Sí; pero ha hecho más, me ha dicho que uno de esos viajeros es un anciano muy desganado para comer y que sólo algunos platos que él sabía muy bien, prueba.
- Debe ser muy su amigo.
- Así me lo ha asegurado, de manera que después de haberme preguntado hacia qué parte se hallaba la cocina, ha corrido a ella dejándome como dicen, con la palabra en la boca, para probar él mismo la clase de alimentos que hay , que no son por cierto muy numerosos.
- ¿Pues cuántos platos hay para el almuerzo?
- Dos solamente, señor capitán, mole y frijoles".

- ¿Qué señas tenía?
- Era un señor de mediana edad.
- ¿Con el cabello rojo?
- Sí señor, con el cabello rojo.
- ¿Muy pálido?
- Muy pálido.
- ¿Montado en un caballo negro?
- Sí señor, negro como la noche".
.
Mejor descripción de Ignacio Allende no se podría hacer.
- Un poco señor.
- Pues de un gusto enteramente contrario, porque yo amo con delicia las comidas nacionales. ¡Ea!, no hay tiempo que perder, tomemos alguna cosa que tenemos que alcanzar al ejército antes de llegar al Venado.
- No señor, usted no tocará esos platos -exclamó Gil Gómez.
- ¿No tocaré ninguno de esos platos?, ¿y por qué, capitán?
- ¿Por qué?, porque esos platos están envenenados.
- ¿Envenenados?
- Envenenados, sí señor.
- ¿Pero por quién?
- Por el sospechoso desconocido que ha llegado a esta posada un cuarto de hora antes que yo y partía a todo escape cuando yo me acercaba".
.
"Luego tiempo después de que sus huéspedes hubieron partido, el posadero se quedó parado en medio del patio del mesón creyendo que era un sueño cuanto acababa de escuchar. De repente corrió al cuarto y examinó sus guisos; habían tomado éstos un color negruzco demasiado sospechoso que no estaba acostumbrado a observarles. Tomó en sus manos el plato y arrojó su contenido a unos de tantos de esos perros que pululan en todos los mesones. El animal hambriento le devoró en un instante. Pero no había transcurrido ni un cuarto de hora, cuando sus facciones se contrajeron espantosamente, sus ojos giraron horribles y desencajados en sus órbitas, lanzó aullidos lastimeros de dolor, una convulsión contrajo sus miembros, su boca se cubrió de un espumarajo sanguinolento y cayó tieso sobre el suelo... Hidalgo y Gil Gómez, habían alcanzado al ejército antes de llegar al Venado..."
Muy buen articulo, felicidades. solo me gustaría hacer una observación respecto a los creditos de las fotos, ya algunas fueron modificadas del sitio web http://www.charcas.com.mx
ResponderEliminarOjala lo corrijan para darle el crédito al autor de nombre Hugo Silva. Gracias
Envio el enlace de UNA de las fotos https://picasaweb.google.com/117856740475920598851/CentroDeCharcas#5634416059953649266
ResponderEliminar