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lunes, 12 de octubre de 2015

El timbre conmemorativo del CCL aniversario del natalicio de Morelos

   Sabemos bien que estamos conmemorando en este 2015 dos aniversarios de tipo jubilar (por ser submúltiplos del 100) del Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón; uno, el de los 250 años del Natalicio, que acaba de ser el 30 de Septiembre, el otro será el 22 de Diciembre y serán los 200 años de su ejecución. Efectivamente, Morelos vivió 50 años. Con tal motivo hubo una ceremonia (habrá otra) para la cancelación del timbre conmemorativo, fue en el bosque de Chapultepec y esto fue lo que reportó Notimex:

 México, 30 Sep (Notimex).- A 250 años del natalicio de José María Morelos y Pavón, el presidente Enrique Peña Nieto encabeza la ceremonia conmemorativa. El Ejecutivo Federal montó una guardia de honor en el monumento a Morelos, ubicado a un costado de la calzada del Castillo de Chapultepec, y canceló un timbre postal conmemorativo, “250 Aniversario del Natalicio del Generalísimo Don José María Morelos y Pavón”. A su vez, el titular de la secretaría de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña, enfatizó que este es un día de remembranza, de celebración, donde se festeja el legado intelectual y político de Morelos centrado en las nociones de “igualdad y libertad que siguen siendo valores centrales de nuestra República”. Al respecto, subrayó, que la estrategia del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto tiene como finalidad erradicar de manera progresiva las carencias y en consecuencia asegurar el acceso pleno a los derechos “que la Constitución y las leyes que nos rigen confieren a todas las mexicanas y a todos los mexicanos”.

  "Puntualizó que el objetivo de la política social es el de empoderar a los connacionales “para que ejerzan a plenitud sus derechos y puedan asumir las riendas de su propio destino con autonomía y dignidad”. En ese sentido, apuntó que la política social del presidente Peña Nieto recoge los principios forjados en la historia del país “en la Independencia, la Reforma y la Revolución, y les da vigencia en nuestro tiempo”. De manera que es una política que no está concebida como un conjunto de acciones del gobierno federal sino como una estrategia que involucra a los tres órdenes de gobierno, a la sociedad civil y al sector privado. Que el México que el presidente ha convocado a construir es un México incluyente, donde la igualdad no consiste solamente en que cada ciudadano tenga los mismos derechos ante la ley, sino sobre todo que cuente con los elementos necesarios para ejercerlos. (NTX/ARM/VGV/GZP)

  Estaremos pendientes para ver la emisión conmemorativa del CC Aniversario Luctuoso del Generalísimo Morelos.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

30 de Septiembre de 2015, Año de Morelos, en el CCL Aniversario de su Natalicio

   Creo que todos los que fuimos educados con las primeras ediciones del Libro de Texto Gratuito, que pertenecemos a las generaciones de 1955 a 1960, aprendimos la palabra Natalicio asociada a Benito Juárez por ser esa la palabra usada casi exclusivamente con su conmemoración, sin embargo natalicio es el día en se celebra igual tú nacimiento que el mío y que el de todo ser humano, que estemos habituados a relacionar las palabras con algo o con alguien, esa es otra cosa. El caso es que hoy estamos conmemorando los 250 del nacimiento de José María Morelos y Pavón, justo en este año 2015 que fue declarado como El Año de Morelos.

  Son muchos los monumentos que a él se le han levantado, especialmente en la zona en la que insurreccionó: Michoacán, Guerrero, Morelos, sur de Puebla y norte de Oaxaca, pero uno tiene características muy especiales, tanto que hay un poema que en honor del prócer, de su obra y de su monumento se le ha dedicado. Me llega justo el día de hoy, en el Aniversario CCL de su Natalicio, de parte de autor, el licenciado Gonzalo Ramos Aranda, por emotiva que es, me permito compartirla con todos los que siguen este espacio:

Vigilante de Janitzio

“El prócer Morelos murió sin recelos.”

Magnífico monumento,
te digo mi sentimiento,
cuarenta metros de altura,
de Morelos tu estatura.

Escultura colosal,
coloso sensacional,
toneladas de grandeza,
que dan fe de tu entereza.

Estatua e imagen,
estilo art decó,
mestizo tu origen
que el sol resecó.

Mil quinientos bloques,
el clima da estoques,
la cantera rosa
triunfa glamorosa.

Cuadrícula blanca,
de conciencia franca,
efigie que nos asombra,
el árbol no te hace sombra.

Que estructura original,
tus venas son de metal,
fibras de hormigón, de alambre,
tejidas como el estambre.

Desde Pátzcuaro te veo
y acercarme ya deseo,
el lago rinde homenaje
con lo bello de su oleaje.

Aposento hermosa Isla,
por ella siempre legisla,
Morelos, noble patricio,
vigilante de Janitzio.

Tu mirada altiva
apunta al oriente,
vista fugitiva
hacia el horizonte.

Saludas al cielo,
como rascacielo,
fuerte, cual granito,
puño al infinito.

Su hueco es un mirador
que nos acerca al Señor,
se domina así la cuenca
y al ave que ahí se acerca.

En cabeza, el paliacate,
del villano es acicate,
la túnica que te cubre
es la coraza del pobre.

La justicia que te honra
de la injusticia es deshonra,
fiel Siervo de la Nación,
te brindo mi corazón.

Espada de la victoria,
que empuñas con mano izquierda,
fue recta tu trayectoria,
que este país no se pierda.

No desenvaines el arma,
que brille, al filo de tu alma,
con valor y patriotismo,
la gloria de tu heroísmo.

En tu regazo las leyes,
también un bello rosario,
tú si fuiste rey de reyes,
Dios te hizo el escapulario.

Tu figura acampanada
me recuerda una alborada,
sonidos de libertad
de un pueblo mayor de edad.

La base piramidal
nos transporta a algo ancestral,
esa hermandad de los hombres,
dignos, como tú . . . enormes.

¿Recuerdas Valladolid?,
fue tu cuna de adalid,
haber nacido en Morelia,
diciendo no a la miseria.

¡Hay “Niño” de las entrañas,
dispara balas de salva!,
Michoacán: ¿la paz extrañas?,
que aparezca pronto el alba.

Escaleras de espiral,
la vida del insurgente,
fue venciendo al cruel rival,
postrarse ante tal valiente.

Murales en tu intestino,
proyectan triunfal destino,
no repitamos la guerra,
sembremos con bien la tierra.

Libro abierto, Carta Magna,
¡mi México se desangra!,
Cura Morelos, bendito,
venid, que te necesito.

A esta Plaza, a su atrio,
hacen falta tus principios,
¡ondea lábaro patrio!,
olvidemos los prejuicios.

Retomemos sin temor
“Sentimientos de Nación”,
hagámoslo con valor
y con mucha devoción.

Si la violencia no ceja,
si la impunidad escala,
poner fin al vil Calleja,
la maldad así se acaba.

En espalda ventanales,
cinco en espina dorsal,
tú sí entraste a los anales
de la historia universal.

Cañones de artillería,
llamados León y Leona,
muy prestos, con gallardía,
hacen guardia en tu casona.

A propios y extraños:
no causar más daños,
dentro del recinto,
¡respeto al extinto!

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Isla de Janitzio, Michoacán, 18 de abril del 2011.
Registro INDAUTOR No. 03-2011-041513462700-01


martes, 22 de septiembre de 2015

Felipe Benicio Montero, capitán del Ejército del Señor Morelos y testigo ocular del Sitio de Cuautla

   Decía mi abuela: "los viajes ilustran" y ya lo creo que sí, pues de no haber visitado Cuautla difícilmente me hubiera enterado de un personaje que se vuelve crucial en esta población y en el capítulo que conocemos como El Sitio de Cuautla, catalogado como el episodio más importante de todos los 11 años que duró la guerra de Independencia. El personaje, amén de su participación activa en el enfrentamiento de insurgentes con realistas, tiene la característica de al ser testigo de los hechos, los relata y nos deja un manuscrito en el que da cuenta de lo ocurrido en los casi dos meses que duró la población en estado de sitio. 

   Se trata de Felipe Benicio Montero, capitán del Ejército del Señor Morelos y testigo ocular del Sitio. "Por lo que hace a Felipe Benicio Montero sabemos, por Ramón Mena, que "se filió en las fuerzas insurgentes poco antes del sitio de Cuautla; combatió en todo él prestando servicios que le valieron el grado de capitán, conferido por el gran Morelos". Nos entera también que murió en su ciudad natal, o sea Cuautla, a los 75 años de edad, en 1853". [ 1 ]

   En 1829, diecisiete años después del Sitio, Ramón Mena hace una primera versión paleográfica del documento, se publica; para 2012, en el Bicentenario del evento, se hace una revisión del documento y se vuelve a publicar, incluso digitalizado con el afán de preservar la memoria de lo acontecido.

   "El manuscrito tiene 94 fojas, principia con la número 5, faltándole las 4 primeras y la carátula, al final faltan fojas, sin que se puedan precisar el número. En algunas se notan huellas de fuego; en efecto, el manuscrito, con otros muchos del mismo autor, era conservado en el Archivo Municipal de Cuautla, que fue dado al fuego por los revolucionarios en la época de la intervención. Una piadosa mano, entre documentos sin importancia, salvó el manuscrito de referencia que de la sucesión de un señor Gómez, obtuvo don Lucio G. Montero, nieto del autor; [en ese] entonces el manuscrito estaba completo. Su autor lo facilitó a don Lucas Alamán cuando escribía su Historia; con posterioridad, don Lucio lo facilitó a don Ignacio M. Altamirano y a don Guillermo Prieto, respectivamente". 

  "El autor fue hombre de excelente memoria y de gran probidad. Don Teodoro Montero, otro de sus nietos, que mucho se le parece por cierto, refiere que ya anciano don Felipe hablaba constantemente del Sitio, con prolijidad de detalles, interesantes algunos y desconocidos hoy. Don Felipe Benicio se filió en las fuerzas insurgentes poco antes del sitio de Cuautla, combatió en todo él prestando servicios que le valieron el grado de capitán, conferido por el gran Morelos. [Antonio López de] Santa Anna reconoció dicho grado, para lo cual tuvo don Felipe que enviar sus despachos, que fueron destruidos así como otros documentos de la secretaría particular de Santa Anna en 1854. Murió el redactor del Sitio de Cuautla en su ciudad natal a los 75 años de edad, en 1853.— Ramón Mena."

   Si te interesa leer todo el documento, entra aquí.


Fuente:

1.- Antonio Peñafiel, Ciudades coloniales y capitales de la República Mexicana. Estado de Morelos, México, Secretaría de Fomento, 1909, p. 125. Morelos, documentos inéditos y poco conocidos, México, Secretaría de Educación Pública, 1927, t. I, p. 173.

domingo, 20 de septiembre de 2015

El movimiento de Independencia en Chihuahua, 1811-1814

   Siempre he pensado que para bien, o para mal, México tiene una enorme riqueza histórica, amen de un enrome territorio. Digo que para bien porque sea en sitios por recorrer, que libros que nos relaten la historia de esos sitios son tantos, que difícilmente nos alcanzará la vida para leerlos todos y visitar el territorio nacional. Para mal, porque siendo tan grande nuestro país, de pronto caemos en el regionalismo que nos impide conocer más allá de nuestro entorno.

  En lo que fue la guerra de Independencia, de pronto pensamos que el movimiento prosperó en el centro del país y olvidamos que lugares lejanos de la capital del Virreinato, donde se concentraba el poder, fueron ajenos a él, pero no fue así, como ejemplo tenemos lo ocurrido en Chihuahua, sitio en el que, bien lo sabemos, fueron presos y ajusticiados los iniciadores del movimiento insurgente, pero las cosas no terminaron allí pues hasta allá, a las lejanas Provincias Internas en la "Tierradentro", es decir, en el norte, hubo repercusión del movimiento iniciado por José María Morelos, para saber un poco más al respecto, me apoyo en el texto de Luis Aboites.

  "Las provincias del septentrión novohispano no mostraron gran simpatía por la lucha del cura Hidalgo iniciada en septiembre de 1810. En Chihuahua hubo pequeños brotes de apoyo al movimiento insurgente, pero fueron más evidentes y elocuentes las muestras de respaldo a la Corona española. Los vecinos principales aportaron sumas considerables para ayudar a reprimir a los rebeldes. Los mineros y comerciantes accedieron a cooperar con el gobierno español: entre todos reunieron 430 000 pesos. Don Ángel Bustamante, rico vecino de Batopilas, donó 100 000 pesos de plata en barras y además prestó, sin cobrar intereses, otros 150 000. Hay pruebas de que diversos sectores populares también apoyaron los esfuerzos contrainsurgentes, pues se organizaron varios batallones de voluntarios. Entre estas fuerzas destaca la de 500 flecheros tarahumaras, reclutados por el padre José Francisco Álvarez en la zona de Valle del Rosario. Esta tropa, junto con soldados provenientes de las compañías volantes y de voluntarios de Cusihuiriachic, Parral y Valle de Olivos, quedó bajo el mando del teniente coronel José Manuel de Ochoa y fue enviada a combatir en Durango, Zacatecas y Guadalajara. Los "Patriotas de Fernando VII", fuerzas integradas por voluntarios para cuidar el orden en sus respectivos lugares, se formaron en Paso del Norte, San Francisco de Conchos, San Gerónimo, San Pablo y Carrizal.

  Cabe señalar, sin embargo, que algunos intentaron secundar el movimiento insurgente. El regidor del ayuntamiento de Chihuahua, Salvador Porras, fue acusado de apoyar a los rebeldes, y aunque la acusación no se le comprobó del todo, fue degradado y multado con 300 pesos. En 1812 hubo otro brote insurgente, en esta ocasión en Basúchil, en el Papigochic, encabezado por Rafael Mingura, quien fue aprehendido junto con otros cuatro involucrados. Fueron sentenciados a varios años de reclusión en la Casa del Obraje. El intento más importante fue, sin embargo, la conspiración de José Félix Trespalacios, Pablo Caballero y Gaspar de Ochoa, en noviembre de 1814. En este caso el objetivo era apoyar la lucha de José María Morelos y Pavón, así como lograr el restablecimiento de la Constitución de Cádiz, expedida en marzo de 1812. Trespalacios, militar y síndico del ayuntamiento de Chihuahua en 1812, fue aprehendido gracias a una denuncia. El mariscal Bonavía, comandante de las Provincias Internas, agradeció la colaboración del ayuntamiento y de los vecinos de Chihuahua. Trespalacios fue sentenciado a 10 años de presidio ultramarino y destierro perpetuo de las Provincias Internas.

   Por todo lo anterior, no sorprende que los militares españoles hayan decidido llevar a Hidalgo y a los demás jefes a Chihuahua para juzgarlos y ejecutarlos en el verano de 1811. Sabían que allí la lucha insurgente no contaba con el apoyo popular que era patente en otras partes del virreinato. Este es sin duda un problema historiográfico que hay que aclarar.

  Salvo en Texas y Coahuila, en donde sí se trabaron fuertes combates de los que resultaron graves daños a algunos poblados y haciendas, en el septentrión novohispano la independencia se padeció más bien por la suspensión del comercio con el centro del país. Las minas fueron muy sensibles al estado de guerra y a la consecuente interrupción de las comunicaciones. Santa Eulalia, Cusihuiriachic y Parral redujeron sus actividades conforme escaseaban la pólvora y otros bienes. Algunas minas se abandonaron y en consecuencia se inundaron, tal como lo señalaba José Agustín de Escudero en sus Noticias estadísticas. En 1811 tres mineros españoles de Cusihuiriachic decidieron viajar hasta el puerto de Veracruz para adquirir directamente los artículos que requerían sus minas. El vómito los sorprendió allá y los mató, lo que trajo consigo la pérdida de fortunas y suspensión de labores en ese mineral.

  Las dificultades de transporte y de comercio trajeron algunas ventajas. Como resultado del aislamiento virtual en que quedó la provincia varios productos comenzaron a fabricarse en Chihuahua. Ante el alza de precios en los productos de algodón, los telares del obraje de la villa de Chihuahua se incrementaron, empezaron a elaborarse diversos artefactos de cobre con materia prima proveniente de las minas de Santa Rita del Cobre; se instaló también un taller de reparación de armas de fuego y comenzaron a fabricarse lanzas y adargas; se abrieron establecimientos para fabricar cigarros, sombreros de castor y vaciado de fierro. Junto con las de Sombrerete y Durango, en 1811 comenzó a funcionar la Casa de Moneda de Chihuahua, que acuñaría unos cuatro millones de pesos de monedas de plata y tlacos de cobre entre el año de su fundación y 1814. (1)

Fuente:

1.- Aboites, Luis. Breve historia de Chihuahua, Fondo de Cultura Económica. México, 1996

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La Campana de Nuestra Señora de los Dolores de Cuautla.

   2015 fue declarado el Año de Morelos, esto para recordar el Bicentenario de su sacrificio. Por motivos varios justo en estos meses he tenido la oportunidad de visitar sitios emblemáticos en la vida del Caudillo, de todos he dado cuenta: Morelia, Ecatepec, Carácuaro, ahora andamos por el rumbo de Cuautla, llego al lugar por la terminal de autobuses que está justo a espaldas de la Parroquia de Santiago Apóstol, santo patrono de la localidad, frente a ella, como es tradición se localiza la Presidencia Municipal, al lado derecho hay una casa, actual museo, se dice que allí estuvo hospedado el Generalísimo durante el episodio que conocemos como Sitio de Cuautla.

   Es común ver en todas las casas municipales de la República que exista una campana, esto no es precisamente una regla. Lo es en el caso de las sedes del Gobierno Estatal pues como parte del programa de festejos del Sesquicentenario, cada capital de Estado recibió una réplica de la emblemática Campana de Dolores. Algunas Presidencias Municipales las han colocado pues se vuelven la parte central de la Noche del Grito, ceremonia que se convirtió en una de las fiestas cívicas más importantes del país.

   Pero en el caso de Cuautla, la cosa cambia un poco y toma tintes interesantes que vuelven única esta característica, ya que la campana que allí se guarda ni es réplica, ni fue mandada hacer para la ceremonia del Grito, sucede que es la única campana que sobrevivió luego en Cuautla luego del Sitio y fue colocada allí, como símbolo de libertad y más aun, para recordar la gesta heroica. No es una campana más, se trata de la Campana de Nuestra Señora de los Dolores, colocada en 1784 en el templo de la Gaulupita.




jueves, 3 de septiembre de 2015

La historia romántica de José María Morelos y Pavón

   Recuerdo que hace 5 años, en la casi, la dizque euforia que vivimos o, mejor dicho, que debimos haber vivido, en torno a las Celebraciones del Bicentenario, surgieron series de televisión, documentales, libros y, especialmente, una película en los que la idea era bajar de la estatua de bronce y del pedestal de mármol en que se colocó durante las Fiestas del Centenario, a don Miguel Hidalgo y Costilla. Todos esos esfuerzos nos dejaron ver que el cura era un bon vivant, por decir lo menos. Que gustaba de la buena mesa, el buen vino, la buena compañía, las buenas tertulias y la buena cama.

  Producto de todo ello, especialmente del último concepto, fue la descendencia que tuvo. Hubo quien se sorprendió, hubo quien no lo acepto, hubo quien no le hizo mayor mella el saber las liviandades del cura. Todo eso lo que nos hizo ver fue a una persona, una persona de carne y hueso con sentimientos tan nobles y tan mundanos como los de cualquiera. Ahora que estamos en el Año de Morelos vemos que el cura Morelos si bien no entra en el concepto del bon vivant, si entra en el de los sentimientos, pasiones, amores y desamores. Y hay datos.

   En la entrevista que la revista Proceso hizo a la historiadora Guadalupe Jiménez Codinach vamos descubriendo ciertos matices de la vida del Generalísimo: “un hombre humilde con una infancia difícil, pues con su madre y su hermana María fue abandonado por su padre, quien se llevó a su hermano más pequeño, Nicolás. No obstante su abuelo, que fue maestro de escuela, le enseñó a leer, escribir y hacer cuentas. Luego se ordenaría sacerdote por vocación”. La historiadora es entrevistada luego del estreno de la película que sobre Morelos en 2012 y dice: “se centra en banalidades y hasta falsedades como su supuesta rivalidad con Carranco por el amor de Francisca Ortiz”, es aquí en donde comenzamos a explorar la otra faceta del caudillo.

   Sabemos del pasaje en que, cuando Morelos es detenido, quien lo hace es precisamente José Matías Carranco y hay entre ellos un pequeño diálogo, ese que, palabras más, palabras menos dice: “parece que nos conocemos”, acto seguido, Morelos le obsequia su reloj. Carranco era el marido de Francisca Ortiz, ella fue la amante de del Generalísimo Morelos. Y antes que ella, nuestro personaje estuvo –dicen- perdidamente enamorado de Brígida, Brígida Almonte, con quien procreó a Juan Nepomuceno Almonte. Habrá que recordar que en aquellos tiempos los curas eran jueces, jueces eclesiásticos, y tenían a su cargo los registros de bautismos, matrimonios y defunciones, eso que ahora hace el Registro Civil y Morelos manipuló la información a sabiendas que lo de él con Brígida estaba prohibido. El apellido lo alteró, en realidad se llamaba Brígida Montes, y ocurrió que murió al parir, pero Morelos la siguió registrando en los Padrones y Relaciones del Partido como si estuviera viva.

   De su hijo, bien lo sabemos, ya dimos cuenta de ello, lo tuvo siempre junto a él y lo llevó en la primera, segunda y tercera Campaña, fue luego del Sitio de Cuautla que lo envía a Nueva Orleáns, junto al padre Herrera que iba a comprar armas en los Estados Unidos con la consigna de dejar allá, estudiando, a Juan Nepomuceno. El hijo de Brígida Almonte y Morelos nace el 15 de mayo de 1802, doce años después nacerá un segundo hijo del cura, esta vez con Pachita, en Oaxaca, en 1814. Llevará por nombre no el de la madre, mucho menos el del padre, sino el del abuelo: José Ortiz, mismo que es reconocido por Carranco, por lo que la descendencia de don José María Morelos y Pavón, en esta rama llevan por apellidos los de Carranco Ortiz.

   “Y ya que se está en el tema -mujeres, mujeres, mujeres-, el 13 de febrero de 1812, en plena gloria de su carrera militar, apareció en Puebla una señora llamada Ramona Galván y declaró haber tenido un hijo de Morelos el 5 de septiembre de 1808, en Nocupétaro, bautizado con el nombre de José Victoriano; siendo sus padrinos Juan Garrido y María Antonia, la hermana del cura. Según ella, el niño había quedado al cuidado de un cuñado de Antonia llamado José María Flores, residente en Guanajuato.” (1)

  Se dice que el templo de Nocupétaro pueblo contiguo a Carácuaro, en la Tierra Caliente de Michoacán, es un edificio al amor, al amor que le tenía Morelos a Brígida Almonte.

   Me llama la atención esto, gracias a las fotos que Thefinalboss subió, estoy viendo que en Nocupétaro hay un árbol de cuajilote en donde, de acuerdo a la tradición, era el sitio en donde el cura Morelos solía sentarse a descansar. Curioso encontrar otro árbol más, asociado a los héroes de la Independencia. Si el tema te interesa, da clic abajo en la etiqueta árboles.


Fuente:

1.- Herrera Peña, José. Maestro y discípulo. Capítulo X. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, 1995.  Para leer completo el capítulo, entra aquí.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Morelos: Presencia insurgente en la Tierra Caliente de Guerrero.

   Hace pocas semanas tuve la oportunidad de ir a la Tierra Caliente, esa que formaba parte del territorio michoacano y que al definirse los límites con el trazo del río Balsas, pasó a formar parte del estado de Guerrero. Lo primero que noté es lo complicado del terreno pues fuera de un pequeño valle que se forma entre Huetamo y Pungarabato, el resto es montaña. A esto aunamos las dramáticas diferencias en altura, pues casi todas las poblaciones de la Tierra Caliente están sobre los 600 metros del nivel del mar, rodeado de montañas que con facilidad duplican o triplican esta altura, formando de ese modo una temperatura elevada, razón por la cual se le denomina con ese nombre. Y hay algo que resulta ser perturbador y desagradable en nuestros días, al pedir fotografías de la región aparecen imágenes poco amables cosa que es lamentablemente una realidad en esa región que ahora estudiamos, la de la Tierra Caliente. Lo que hoy veremos es algo que se marca como el inicio del movimiento de insurrección justo en esa zona, para ello nos apoyamos en lo escrito por el Ing. Mundo Fernández. Dentro de la mucha información que encuentro hay un detalle que me llama la atención, el del nombramiento o elevación que hace a rango de ciudad a Técpan, poniéndole el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, algo similar vimos cuando Morelos responde en el interrogatorio a la doceava pregunta y dice que a Chilpancingo le dio el nombre de Ciudad de Nuestra Señora de la Asunción. Indudable asociación mariana con los estandartes que portaron tanto Hidalgo como Morelos.

   Antecedentes: en 1792 San Miguel Totolapan y Totoltepec arrendaron sus tierras a Andrés Ontañón que se negaba a devolverlas en 1810, causando descontento. Por 1800 el cura de Ajuchitlán, el bachiller Juan Antonio de Olavarrieta, hizo el escrito “El hombre y el bruto” que leía en el púlpito; decía que “… el punto fundamental para la Libertad es la Educación, pues ésta hace la diferencia entre el hombre y el bruto.” El gobierno español lo toma prisionero con el vicario de Ajuchitlán José Antonio de Talavera en 1802. Decían que ambos eran peligroso para la Monarquía (el estado) y la Religión (la inquisición). Así lo dice el archivo general de la nación en el ramo “inquisición”. Al padre Olavarrieta lo declara “reo de inquisición” el Santo Oficio de México. Se traslada a España en donde cumple una reclusión de quince meses, y luego s ele lleva a Cádiz para cumplir otra condena. El vicario Talavera solo había leído el escrito y eso le sirve para que solo se le recluya seis meses en un convento y luego salga para seguir en Ajuchitlán como Vicario.

    Fue muy hábil para ocultar sus deseos pues en 1811 Antonio de Talavera estaba participando en la lucha contra los españoles en Tierra Caliente y en la Costa. Tan pronto como se inicia en la región se mete en ella y el blanco son los odiados españoles. Según los documentos, los españoles tenían como la plaza más fortificada de la región a Cutzamala en donde estaba un destacamento español al mando de un joven de 20 años llamado Juan José Codallos que era el capitán de fijo de México. Y que años después se convierte en un seguidor fiel del Gral. Vicente Guerrero. Cutzamala tenía una iglesia parecida a las de Toledo en España y una plaza como las de la provincia española y de allí el odio por ese pueblo al que consideraba “el pueblo españolizado de Tierra Caliente”. Por Tlalchapa Juan Cruz levanta gente deseosa de librarse del yugo extranjero. Se reúne un número grande de indígenas que se lanza a atacar el destacamento español de Cutzamala llegando por el barrio El Barco con instrumentos de labranza usados como armas. De sorpresa atacan con tanto ímpetu que los españoles salen huyendo del pueblo dejando abandonada aquella que se convierte en una de las plazas más importantes del movimiento revolucionario. Los insurgentes quieren destruir todo aquello hecho por los hispanos y fijan su atención en la iglesia que habían construido con lujo y monumentalidad. Con picos y marros intentan derribar el campanario sin lograrlo y ahora se lanzan contra las casonas en que vivían los españoles y personas pudientes de Cutzamala y les prenden fuego sembrando terrero entre sus habitantes.

    En agosto de 1811 entra Morelos a Chilapa y decide crear la Provincia de Técpan para unir al sur y por el cariño a la ciudad. La creación de la Provincia de Técpan fue un antecedente de la Erección del Estado de Guerrero. El Decreto de la creación de la Provincia de Técpan es del 10 de septiembre de 1811, y su capital Técpan a la que Morelos eleva a Ciudad con el nombre de Nuestra señora de Guadalupe de Técpan. Aunque quiere que la Tierra Caliente pertenezca de dicha provincia solo cita por el nombre a Cutzamala". (1)

   Esta es la iglesia que se dice tenía algún parecido con la de Toledo, razón por la cual se acrecentó el odio, de por si ya crecido, hacia los españoles y cualquier cosa que los representara.

  Al leer el decreto o bando en que se creaba la Provincia de Técpan, considerado en la actualidad como la creación del Estado de Guerrero, hay dos puntos que se vuelven además de curiosos, interesantes, al ver la importancia que el tabaco tenía en la época. Eso lo vimos ya cuando estudiamos el caso de Iturbide y su estancia en la región del hoy estado de Guanajuato, cuando pasaba custodiando, además de plata venida de las minas de Valenciana y anexas, cargamentos de tabaco y cómo fue que, en las fuertes lluvias que en 1814 azotaron al Bajío, cuestionaron la manera en que se distribuiría el tabaco aun luego de haberse mojado. Y vemos dos puntos del Decreto:

  4ª Que por principio de leyes suaves que dictará nuestro congreso nacional, quitando las esclavitudes y distincion de calidades con los tributos, solo se exigirán por ahora para sostener las tropas, las rentas vencidas hasta la publicacion de este bando, de las tierras de los pueblos, para entregar éstas á los naturales de ellos para su cultivo: las alcabalas se cobrarán á razon del cuatro por ciento; y para proveer los estancos de tabaco que tambien debe seguir, podrán sembrar esta planta por ahora todas las personas que quieran, haciéndolo con toda curiosidad, dando cuenta del número de matas que pueda cultivar cada individuo, al tiempo de pedir la necesaria licencia al estanquero á quien se le entregará el mazo de tabaco, compuesto de cien hojas, al precio de su calidad, esto es, el superior á cuatro reales mazo, el inferior á dos reales, y el medio al precio de tres reales, sin que pueda venderlo á otra persona, sino que precisamente lo ha de entregar en los estancos con relacion de lo sembrado, y los estanques lo expenderán indiferentemente á razon de un peso libra; en inteligencia de que por ahora solo en esta demarcada provincia de Tecpan, se permitirá la siembra de tabacos.

  5ª Que las administraciones de tabacos y alcabalas las obtengan y sirvan los mismos individuos que ántes las serviran siendo criollos, y las vacantes que serviran los europeos las puedan pretender los vecinos beneméritos de los lugares, quienes ocurrirán al expresado juez de conquista de dicha ciudad, con certificacion del juez territorial, del párroco ó del que le renunció, en las que se expresarán las condiciones de su aptitud y hombría de bien: lo mismo se debe entender de los fielatos y estancos subalternos". (2)

  Al irnos adentrando en la vida y obra de José María Morelos, vamos entendiendo mejor la conformación de la parte Sur de México, especialmente lo que es hoy día el Estado de Guerrero. En el mapa que publica el portal de turismo del estado, vemos claramente indicadas las regiones que lo conforman. Seguramente ahora podemos identificar mejor esa confusión en la que caemos todos quienes visitamos la zona, al oír a los locales refiriéndose a la Costa Chica y a la Costa Grande, amén de la Tierra Cliente, así, pues, la presencia del Generalísimo Morelos está en la Tierra Caliente, la Costa Grande y la Región Acapulco, eso en la Primera Campaña, 1810-1812.

  Sobre el tabaco, encontramos la respuesta a esta interrogante en Liceaga: "El tabaco era la renta más productiva para el erario, y con la que el gobierno realista contaba en gran parte para sus gastos". (3)

Fuentes:

1.- Mundo Fernández, Alfredo. Crónicas de Tierra Caliente. H. Ayuntamiento Municipal Constitucional de Cutzamala de Pinzón 2012-2015. Morelia. 2014, p.186

2.- Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.
http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/

3.- Liceaga, José María. Adiciones y rectificaciones para la historia de México. Imprenta de E. Serrano. Guanajuato, 1868. p. 322

lunes, 31 de agosto de 2015

Juan Nepomuceno Almonte, un niño participando en la guerra de Independencia.

   Creo que muchos se sorprendieron luego de lo mucho que se publicó durante las conmemoraciones del Bicentenario cuando la imagen del Padre de la Patria fue bajada del pedestal, de esa estatua de bronce y se volvió una imagen de carne y hueso, fue entonces que se difundió más de la vida de Miguel Hidalgo, fue cuando se supo de sus amoríos de sus hijos y, por qué no decirlo, de sus liviandades. Ahora que estamos en el Año de Morelos (lo vuelvo a decir), para mí es un personaje del que poco he estudiado. Al comenzar este ejercicio en colectivo que estoy haciendo me di cuenta de los varios pasajes que hay en su vida que se vuelven de sumo interés y voy de sorpresa en sorpresa, como esto que leí de José Herrera Peña refiriéndose al hijo de José María Morelos: “Ser general brigadier durante la niñez -como don Juan Nepomuceno Almonte- es un pesado honor que hay que cargar toda la vida” (1).

   El concepto es intenso, nos habla de un pasaje poco conocido en la vida de Morelos y de su hijo. Recuerdo que, a propósito de los hijos de los caudillos de la Independencia, el caso de Indalecio Allende es tal vez un poco más conocido. Hijo fuera de matrimonio, con Antonia Herrera, Allende, siendo un caballero en toda la extensión de la palabra, lo reconoció y le dio su nombre, más aun, lo llevó consigo desde el inicio de la guerra, es en Puente de Calderón cuando la historia lo registra en una mala acción al desbocarse su caballo provocando con ello la desatención de varios, al correr tras de él para controlar al caballo que apenas pocos días antes le había regalado su padre. Indalecio sería asesinado en el pasaje conocido como “Prendimento” en Acatita de Baján cuando la diligencia en la que viajaba Allende, Arias e Indalecio es detenida, y tratando de desfundar su pistola para defenderse, el realista dispara, hiriendo a Arias y matando a Indalecio. Bien, ese es el caso de Indalecio Allende, joven que ostentaba ya un cargo militar entre los insurgentes que contaba, en 1810, 18 años.

  Tener 18 años en el siglo XVIII o ya comenzado el XIX era, en efecto, el ser una persona joven pues ya desde los 13 o 14, según las costumbres de la época eran considerados como adultos, con obligaciones como el pago del diezmo e incluso ya podían contraer matrimonio. Al ver el caso de Juan Nepomuceno, hijo de Morelos, nacido en 1803, contando 7 años comenzó su andar por los caminos del sur al lado de su padre, para 1811, con apenas 8 años, era ya el dirigente del batallón de niños conocido como Los Emulantes en el cual esta otro niño, de la misma edad, más conocido que él por la historia patria, que llevaba el nombre de Narciso Mendoza, el que conocemos como “el niño artillero”. Juan Nepomuceno Almonte en el episodio del Sitio de Cuautla tenía ya el título de General Brigadier… a los 12 años de edad. Un niño más participaría, el hijo de Pedro Moreno, José Pablo, el cual es asesinado a los 16 años de edad.

   Al paso del tiempo Narciso Mendoza obtendría el título de Teniente Coronel, mientras que Juan Nepomuceno Almonte el de General. Y aparecería otro hijo de Ignacio Allende, Guadalupe Allende, quizá de la misma edad que Juan Nepomuceno pero no participando en la guerra de Independencia, sí lo haría en la guerra contra la invasión norteamericana.

 Fuente:

1.- Herrera Peña, José. Maestro y discípulo. Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo. Morelia, 1995. Versión electrónica.

domingo, 30 de agosto de 2015

Morelos: algunos de sus mitos

   Reconozco, (lo he apuntado en varias ocasiones), que no sé mucho de la vida del cura de Nocupétaro, José María Morelos, es decir, de José María Teclo Morelos Pérez y Pavón como muchos dicen que era su nombre completo y que es por esa razón que inicié este ejercicio en colectivo para aprender más de su vida, sus andares y su persona. 

   Hay algo en el imaginario colectivo reciente, que mucho se discutió sobre su imagen, su imagen física, eso ocurrió cuando aparecieron los nuevos billetes de cincuenta pesos en donde retrataban a un Morelos con rasgos delicados, más bien europeos que mucho hizo dudar a la gente si se trataba de una alegoría más del caudillo. Reflexionando sobre el tema, fuimos viendo los distintos retratos que de él se publicaron a lo largo del tiempo, tiempo que acumulan dos siglos y en ellos hay uno que, a diferencia del cura Hidalgo, a él, a Morelos, si se le realizó uno estando en una de sus campañas cuando llega a Oaxaca en 1812 o 1813 por un artista anónimo del que sólo hay el dato de que era conocido como el Mixtequito; el cual, señala, el historiador de arte Justino Fernández lo consideró “uno de los mejores y más fieles retratos de Morelos”. El retrato, junto con varios documentos fueron confiscados como “botín de guerra” y enviados a España por Félix María Calleja el 30 de abril de 1814, se incluyó el uniforme de Morelos. Estos objetos fueron la pieza central de la ceremonia que la Delegación Española hizo cuando los devolvieron al Gobierno Mexicano durante las Fiestas del Centenario.

   Morelos, como ya lo vimos, fue ejecutado en San Cristóbal Ecatepec el 22 de diciembre de 1815,  justo al fondo, del lado izquierdo de esta toma, vemos el sitio del fusilamiento. Sus restos fueron enterrados posteriormente en la Parroquia de San Cristóbal para luego, en 1823, ser exhumados y trasladados a la Catedral Metropolitana. Fue allí que se tejió otro de los mitos en torno a su figura. Se dice que los restos, en algún momento fueron nuevamente exhumados por su hijo Juan Nepomuceno Almonte, el cual, haciendo un viaje a Europa, los tira al mar, en mitad del Océano Atlántico. Otra versión dice que los llevó consigo hasta llegar a París y que allí cuando él muere, son enterrados junto a él. 

   Ocurrió muchos años después que no se sabía con precisión si los restos de Morelos eran, efectivamente, los que reposaban en la Columna de la Independencia; para comprobarlo, durante la presidencia de Miguel de la Madrid, se hicieron las gestiones correspondientes ante el gobierno francés para abrir la tumba de Juan Nepomuceno y corroborar si estaban o no los restos del Generalísimo. Una vez abierta la tumba se comprobó que no estaban depositados en ese lugar, solamente los de Juan Nepomuceno que, al no tener descendencia, no hubo quien los reclamara para repatriarlos a México. Esa es otra de las leyendas o mitos que se fueron tejiendo en torno a la figura de José María Morelos y Pavón.

   Hay algo más, estrechamente relacionado a Juan Nepomuceno, su hijo, es decir, sobre la paternidad del cura Morelos, el cual, durante el otro juicio (recordemos que en los artículos anteriores lo que vimos fue el interrogatorio que se le hizo en el juicio civil. Pero hubo otro, el juicio eclesiástico, en el cual al ir respondiendo a las preguntas afirmo haber tenido hijos. Eso lo veremos en un artículo específico que publicaré más adelante, no con el morbo que el tema pueda levantar, sino con la intención de entender mejor al héroe que, lejos de ser una estatua de bronce, era una persona de carne y hueso como cualquiera de nosotros, con sentimientos y pasiones exactamente iguales a las que tú o yo podemos tener. Un ser humano.

   Las dos fotografías anteriores corresponden a la Parroquia de San Cristóbal en Ecatepec, Estado de México, sitio en donde fuera enterrado Morelos luego de su ejecución. La fotografía que ahora vemos es de una placa colocada a un costado de la Parroquia, que recuerda al Generalísimo.

Esta es la placa.

  Junto a la Parroquia, al lado izquierdo, hay una capilla en donde se conserva la que fuera la tumba de José María Morelos y Pavón.

  "México, 20 de diciembre de 1815.- De conformidad con el dictamen que precede del señor auditor de guerra, condenó a la pena capital en los términos que expresa al reo Morelos, pero en consideración a cuanto me ha expuesto el venerable clero de esta capital por medio de los Ilustrísimos Señores Arzobispo electo y asistentes en la representación que antecede, deseando hacer en su honor y obsequio y en prueba de mi deferencia y respeto al carácter sacerdotal cuanto es compatible con la justicia, mando que dicho reo sea ejecutado fuera de garitas en el paraje y hora que señalaré, y que inmediatamente se dé sepultura eclesiástica a su cadáver sin sufrir mutilación alguna en sus miembros, ni ponerlos a la expectación pública; para todo lo cual tomará las providencias oportunas el señor coronel Don Manuel de la Concha a quien cometo la ejecución de esta sentencia que se notificará al reo en la forma de estilo". (1)

Fuente:

1.- Independencia Nacional Tomo II. Morelos – Consumación. Coordinador: Tarsicio García Díaz. Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Seminario de Independencia Nacional. Universidad Nacional Autónoma de México – Biblioteca Nacional – Hemeroteca Nacional. México, 2005. Páginas 196-197. Tomado de: Ernesto de la Torre Villar. Historia documental..., t. II, p. 129.