lunes, 31 de agosto de 2015

Juan Nepomuceno Almonte, un niño participando en la guerra de Independencia.

   Creo que muchos se sorprendieron luego de lo mucho que se publicó durante las conmemoraciones del Bicentenario cuando la imagen del Padre de la Patria fue bajada del pedestal, de esa estatua de bronce y se volvió una imagen de carne y hueso, fue entonces que se difundió más de la vida de Miguel Hidalgo, fue cuando se supo de sus amoríos de sus hijos y, por qué no decirlo, de sus liviandades. Ahora que estamos en el Año de Morelos (lo vuelvo a decir), para mí es un personaje del que poco he estudiado. Al comenzar este ejercicio en colectivo que estoy haciendo me di cuenta de los varios pasajes que hay en su vida que se vuelven de sumo interés y voy de sorpresa en sorpresa, como esto que leí de José Herrera Peña refiriéndose al hijo de José María Morelos: “Ser general brigadier durante la niñez -como don Juan Nepomuceno Almonte- es un pesado honor que hay que cargar toda la vida” (1).

   El concepto es intenso, nos habla de un pasaje poco conocido en la vida de Morelos y de su hijo. Recuerdo que, a propósito de los hijos de los caudillos de la Independencia, el caso de Indalecio Allende es tal vez un poco más conocido. Hijo fuera de matrimonio, con Antonia Herrera, Allende, siendo un caballero en toda la extensión de la palabra, lo reconoció y le dio su nombre, más aun, lo llevó consigo desde el inicio de la guerra, es en Puente de Calderón cuando la historia lo registra en una mala acción al desbocarse su caballo provocando con ello la desatención de varios, al correr tras de él para controlar al caballo que apenas pocos días antes le había regalado su padre. Indalecio sería asesinado en el pasaje conocido como “Prendimento” en Acatita de Baján cuando la diligencia en la que viajaba Allende, Arias e Indalecio es detenida, y tratando de desfundar su pistola para defenderse, el realista dispara, hiriendo a Arias y matando a Indalecio. Bien, ese es el caso de Indalecio Allende, joven que ostentaba ya un cargo militar entre los insurgentes que contaba, en 1810, 18 años.

  Tener 18 años en el siglo XVIII o ya comenzado el XIX era, en efecto, el ser una persona joven pues ya desde los 13 o 14, según las costumbres de la época eran considerados como adultos, con obligaciones como el pago del diezmo e incluso ya podían contraer matrimonio. Al ver el caso de Juan Nepomuceno, hijo de Morelos, nacido en 1803, contando 7 años comenzó su andar por los caminos del sur al lado de su padre, para 1811, con apenas 8 años, era ya el dirigente del batallón de niños conocido como Los Emulantes en el cual esta otro niño, de la misma edad, más conocido que él por la historia patria, que llevaba el nombre de Narciso Mendoza, el que conocemos como “el niño artillero”. Juan Nepomuceno Almonte en el episodio del Sitio de Cuautla tenía ya el título de General Brigadier… a los 12 años de edad. Un niño más participaría, el hijo de Pedro Moreno, José Pablo, el cual es asesinado a los 16 años de edad.

   Al paso del tiempo Narciso Mendoza obtendría el título de Teniente Coronel, mientras que Juan Nepomuceno Almonte el de General. Y aparecería otro hijo de Ignacio Allende, Guadalupe Allende, quizá de la misma edad que Juan Nepomuceno pero no participando en la guerra de Independencia, sí lo haría en la guerra contra la invasión norteamericana.

 Fuente:

1.- Herrera Peña, José. Maestro y discípulo. Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo. Morelia, 1995. Versión electrónica.

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