viernes, 16 de julio de 2010

Llanos de Salazar, Municipio de Lerma. Cabeza número 67



Estamos ya en lo que propiamente es la zona donde se desarrolló la Batalla del Monte de las Cruces, la Cabeza de Águila que marca el paso de la Ruta de Hidalgo está prácticamente escondida junto a una pista de cuadrimotores, esos nuevos vehículos que son ahora la diversión de muchos, pues, sí, en efecto, el lugar donde se librara esta que bien pudo haber sido la batalla decisiva y que la guerra de Independencia se hubiera reducido de los 11 años que duró a 45 días, fecha marcada con el 30 de octubre, día en que el ejército Insurgente estaba ya acantonado en los Llanos de Salazar.



Esa tarde y noche los Insurgentes lentamente fueron agrupándose en el llano de Salazar. En tan solo mes y medio de iniciada la lucha los dos ejércitos se colocaron uno frente al otro. 80 mil rebeldes contra casi 4 mil realistas. Ambos pasaron la noche iluminados con fogatas, comieron y descansaron. Del lado independentista realizaron misas y se animaban entonando canciones religiosas alrededor de la luminarias. En tanto, los dirigentes de uno y otro bando debieron reorganizar sus fuerzas y prepararse lo mejor posible para la inevitable lucha que se avecinaba.




Geográficamente, el lugar es un área montañosa cubierta de pinos, surcada por algunas cañadas, con dos amplias planicies despobladas de árboles: una llamada La Marquesa con una hacienda y un caserío y la de Salazar con una pendiente más suave. El Camino Real a Toluca subía de Lerma para llega a esa llanura mejor conocida como La Marquesa-Salazar –situada sobre los 3mil metros-; allí convergían otros caminos de los pueblos vecinos. El terreno continuaba por los pinares de las faldas del cerro de la Marquesa, hasta llegar a una curva y una pendiente, para subir a otro sitio desarbolado que es parte del cerro de San Miguel. Este pequeño llano en la cima es reconocido como el de las Cruces –situado a 3,300 metros- siendo la mayor altura del camino. De allí, comienza el descenso de la vía para la ciudad de México. Precisamente uno de los encargados de esa obra, del trazo del camino Real a Toluca en 1793, fue el Teniente Realista Diego García Conde que en esos momentos era prisionero de las fuerzas Insurgentes.



Entre tanto, las filas insurgentes situadas en el llano de Salazar; con el amanecer los capellanes y seguramente el cura Miguel Hidalgo celebraban misa, como era común. Una vez concluidas inició la primera ofensiva que fue a las 8 am, y consistió en el avance de los casi 40mil indígenas por el Camino Real, movidos más por las ansias que por la dirección de los caudillos”. (1)



Fuentes:


1.- Contreras Esquivel, Otoniel. Miguel Hidalgo y los Insurgentes en Cuajimalpa 1810. Colección Cuajimalpa ayer y hoy. México, 2008.



El Camino Real de México a Toluca.


Los llanos de Salazar era más o menos la mita de esta ruta, seguramente fue punto de descanso, hay un artículo muy interesante que nos da la historia de cómo fue construido, si te interesa, lo puedes encontrar aquí:


http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-123.htm



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