jueves, 17 de junio de 2010

Araró, municipio de Zinapécuaro, Michoacán. Cabeza número 25

Para bien y para mal, en el paso que hicimos por Araró coincidió precisamente con el día de su celebración anual. Miles y miles de personas llegaron al pueblo que se abarrotó por completo, no dejó un metro cuadrado para las interminable hileras de fieles que llegaban a ver al Señor de Araró en el mismo lugar donde se levantó siglos antes el altar a la deidad tarasca Cuerapaueri. No encontramos Cabeza de Águila alguna, cosa por demás difícil de ver en este día en el que todas las plazas y calles se cubrieron de toldos.


Cuerauaperi (Cuerauaperi, Cueravaperi, Cuerabaperi, Cuerapaperi)


Madre de los dioses terrestres. Hacía llover


Cuerauaperi era una de las principales diosas del panteón tarasco. Por un comentario del autor de la Relación se sabe que la primera parte del documento contenía un recuento de las "fábulas" referentes a Cuerauaperi en las cuales se explicaba cómo había mandado a los dioses a vivir a la tierra, a quienes había dado las "mieses" y semillas. Quizás por esta razón se le consideraba la "madre de todos los dioses de la tierra", aunque es imposible determinar quiénes eran estos dioses. Los indios creían, inclusive, que el trigo, las semillas y el vino traido por los españoles se los había dado la diosa Cuerauaperi "cuando vinieron a la tierra" (aparentemente asociando a los españoles con dioses).


Se creía que Cuerauaperi mandaba las nubes (y en consecuencia la lluvia) desde el oriente, específicamente desde Araró donde se formaban por el vapor que salía de las fuentes termales que hay allí. En tanto que Cuerauaperi envíaba la lluvia y con ella las mieses y semillas, también era capaz de provocar sequías y por lo tanto era la causante de las hambrunas.


Tenía templos en varios pueblos pero los principales parecen haber estado en Araró y en Zinapequaro. En este último lugar, además, se encontraba el ídolo principal de la diosa, en un templo construido sobre un cerro cuyos restos, ya derribados, eran observables todavía cuando se elaboró la Relación. (1)


Las fotografías que aquí aparecen bien nos pueden dar la idea de lo que fue Araró ese lunes 15 de octubre de 1810, en el que el nutrido ejército Insurgente, compuesto en su mayoría de indígenas que a su paso desde Irapuato hacia Valladolid se le fueron integrando más y más participantes, de los muchos que llegaron a Guanajuato y participaron en el saqueo de la ciudad, que luego abandonaron con el botín al cura Hidalgo, otros tantos se fueron integrando volviéndolo nuevamente numerosísimo, arriba de los 50 mil elementos.


Araró es el paso natural cuando de va de Acámbaro a Zinapécuaro y está anotado en la “ruta oficial”. ¿A que me refiero con eso de ruta oficial? Hasta donde tengo entendido, hubo dos libros que se publicaron relacionados a la colocación de las 260 estelas de la Cabeza de Águila con motivo del Sesquicentenario del inicio de la guerra de Independencia. Uno de ellos, no me ha sido posible localizar, es el de Francisco de la Maza, La ruta del Padre de la Patria. SHCP, México, 1960.


“Junto con la maestra Elisa Vargas Lugo, antigua discípula suya, recorrió La ruta del Padre la Patria (1960), para recoger datos y ver en la realidad las ciudades, pueblos y haciendas en que estuvo el cura Hidalgo, desde San Diego de corralero hasta su fin en Chihuahua; como dice De la Maza: “El paso del Héroe es casi todo el paisaje de México.” Tanto él como la maestra Vargas Lugo, también notable historiadora de nuestro arte colonial, fueron comisionados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pues se deseaba rendir homenaje a la Independencia con un volumen conmemorativo del cincuentenario (SIC) de su iniciación en Dolores. Francisco de la Maza escribió el texto y Elisa Vargas Lugo tomó las fotografías en blanco y negro; el resultado fue un precioso volumen que prácticamente incluye, además del interés histórico propio, una visión de la arquitectura colonial, pues en cada uno de los sitios en que se detiene De la Maza, proporciona los datos históricos de fundaciones, construcciones, etcétera, y, como acostumbraba, describe y comenta los edificios; así, el libro resulta más bien un “Paseo Colonial” por la República, que es excelente en su forma y su fondo”. (2)


El determinar la ruta seguida, tanto en la parte histórica como en lo concerniente a los monumentos de las Estelas con sus Cabezas de Águila en cada una de las poblaciones me ha llevado a investigar en aproximadamente 300 sitios de los llamados e-México en donde dan fe de cada uno de los municipios del país, ir a las hemerotecas que se encuentran cerca de Salamanca, donde vivo, hacer varias preguntas a cientos de personas a fin de ir hilando una Cabeza con la siguiente.


En una de las librerías de segunda en la calle de Donceles en la ciudad de México pude conseguir el libro del Profesor Felipe Jiménez de la Rosa, Ruta de Hidalgo 1810-1811, en el cual he podido ver lo que más se aproxima a la Ruta de la Libertad, es por eso que hago mención de una “ruta oficial”, refiriéndome a la lista que el Prof. Jiménez de la Rosa hace de las 260 Cabezas de Águila. En la primera hoja del libro dice lo siguiente: “Contribución del Autor a la conmemoración del Sesquicentenario de la iniciación de Nuestra Independencia. Septiembre de 1960. México.” (3)


Así pues, ayer que concluimos la primera etapa de su paso por Guanajuato, en Acámbaro llegamos a 22 Cabezas, de las 33 que dice “la ruta oficial”, existen en dicho estado. Se que no llegaremos a encontrar con puntualidad matemática las 260 estelas, pero el intento se hará.


Fuentes:


1.- Relación de Michoacán.

http://etzakutarakua.colmich.edu.mx/proyectos/relaciondemichoacan/busquedaGral/completoDioses.asp?id=9&letra=cueravaperi&pagina=1


2 Fernández, Justino. Francisco de la Maza, Historiador de Arte. Anales Instituto Investigaciones Estéticas. UNAM, México.

http://www.analesiie.unam.mx/pdf/41_23-36.pdf


3.- Jiménez de la Rosa, Felipe. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Pluma y Lápiz de México. México, 1960.



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