lunes, 28 de junio de 2010

Tarandacuao, Guanajuato. Cabeza número 35

Es fácil dar con la Cabeza de Águila en Tarandacuao, población guanajuatense ubicada en el extremo sureste del estado. Cercano a la estación de tren, frente al panteón ubicamos la pequeña plaza en donde fue colocada hace ya 50 años.


Fue el 23 de octubre cuando el ejército Insurgente teniendo al frente al ya proclamado Generalísimo, don Miguel Hidalgo, pasó por allí, habiendo salido de Acámbaro rumbo a Maravatío para luego seguir a Toluca y la ciudad de México.


Es bueno recordar que el movimiento insurgente llevaba ya cinco semanas de haber iniciado en Dolores, y bastaron menos de dos semanas para comenzar a destruir, por parte de la Corona española, la imagen del cura Hidalgo. Se había girado orden de destituirlo de sus títulos, se le había decretado ya su excomunión, además su cabeza tenía ya un precio.


Es así como se mandó hacer una exhaustiva investigación para saber si don Miguel Hidalgo era o no doctor y el resultado apareció en una misiva que se le conoce como “El rector de la Universidad avisa al Virrey que don Miguel Hidalgo y Costilla no ha recibido el grado de Doctor”:


Exmo. Sr.- Luego que este ilustre claustro vio que en los papeles públicos se le titulara Doctor a don Miguel Hidalgo, cura de los Dolores, clamó por un efecto de su constante y acendrada lealtad y patriotismo, pidiendo se le depusiese y borrase y borrase el grado, si lo había recibido en esta Universidad; y en caso de no estar graduado en ella, que se suplicase a V.E. como vice patrono, tuviese la dignación de que se anunciara así en los periódicos para la satisfacción de ese cuerpo patriota y fiel.


En efecto, registrado el archivo de la secretaría, y los libros en que se asientan los grados mayores, se encuentra no haber recibido alguno de ellos el referido don Miguel Hidalgo en esta Universidad, y según se ha indagado, ni en la de Guadalajara, que son las únicas de este reino.


En este concepto suplico a V.E. a nombre de este ilustre claustro se sirva (si no tuviere a bien su superioridad) mandar circule esta noticia por medio de gaceta y diario para que entienda el público, que hasta ahora la Universidad tiene la gloria de no haber mantenido en su seno, ni contado entre sus individuos, sino vasallos obedientes, fieles patriotas y acérrimos defensores de las autoridades y tranquilidad pública; y que si por su desgracia algunos de sus miembros degenerase de estos sentimientos de religión y honor que la Academia Mexicana inspira a sus hijos, a la primera noticia le abandoraría y proscribiría eternamente.


Dios guarde a V.E. muchos años. Real y Pontificia Universidad de México y octubre 1 de 1810. Excmo. Sr. –Dr y Mtro, Josef Julio García de Torres. – Excmo. Sr. Virrey D. Francisco Xavier Venegas”. (1)


Así de ese tamaño era ya el odio que se le tenía al que no tuvo título de doctor pero que el tiempo le dio el justo nombramiento de Padre de la Patria.


Fuente:


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