martes, 29 de junio de 2010

Pateo, municipio de Contepec, Michoacán. Cabeza número 39

Y a bordo del microbús conducido por Alejandro pude llegar a esta, que para mi, era una remota tierra, no había oído hablar de ella y, la verdad sea dicha, su entorno es en verdad bello, el aire puro y todo es tranquilidad, es una comunidad netamente rural, de allí sigue Contepec y Tepuxtepec.


La Cabeza de Águila de Pateo se encuentra, como en muchos casos, dentro de lo que es el terreno de una escuela pública. Como el programa de las estelas creado para conmemorar el Sesquicentenario del inicio de la independencia estuvo a cargo de la SEP, seguramente es por eso que, cuando no encontramos la Cabeza de Águila en la plaza principal de la población o a la entrada o salida de la misma, es en una escuela pública en donde se localiza.


Dejamos ya el municipio de Maravatío y entramos en el de Contepec, veamos algo de su historia: “Al ocurrir la conquista, el territorio de Contepec quedó comprendido en parte dentro de la encomienda de Taximaroa, en las inmediaciones de Tepetongo; otra fracción se integró a la de Maravatío. A través de las mercedes de tierras, otorgadas por las autoridades coloniales, se constituyeron las haciendas más importantes de la zona.


Con motivo de las epidemias de sarampión, tifo, fiebre tifoidea y otras enfermedades, la primitiva población indígena de la zona de Contepec se extinguió poco antes de concluir el siglo XVI. A principios de la centuria siguiente, mediante la política de congregación, se establecieron en los pueblos de Coroneo, Contepec y el Barrio de Santa María la loma, nativos de origen otomí y mazahuas. Por ese tiempo los frailes franciscanos fundaron un convento, desde el cual atendían hacia 1632 a 80 familias indígenas de ese pueblo y a 12 del barrio de Santa María La Loma. (1)


“Llamábase Maravatío, que en lengua michoacana quiere decir lugar de pesca; y en su longitud y latitud, hacia el primer tercio del siglo pasado (se refiere al XIX), tenían asiento siete pueblos, aparte de Maravatío: Tziritzícuaro, Tangareo, San Miguel el Alto, Cusinguato, Uripitío, Tupataro y Yerécuaro.


Once eran las haciendas, las cuales con su producción de maíz, trigo, frijol, cebada y chile, daban relieve económico a la llanura; pues aparte de sus buenas tierras y de la humedad proveniente de la cordillera del San Andrés, a cuatro kilómetros de Maravatío, avanza, en ocasiones severo, en ocasiones atropellado, el río Lerma, para dar, ya en aquella, ya en esta condición, sus aguas con las cuales regábanse los cultivos en cuarenta leguas cuadradas”.


“Sobre la margen izquierda del Lerma, y en una cornijal; siempre verdegueante, formando por aquél río y el arroyo nativo de Tlalpajahua, está la hacienda de Pateo, cuyas tierras, al igual que todas las del valle, pertenecían a numerosas comunidades indígenas antes de la llegada de don Hernán Cortés; pero cuando el estado español gozó del derecho ganado a fuerza de almas, concedió tales tierras en posesión y uso al virrey don Antonio de Mendoza, quien las vendió en treinta y cinco mil pesos a don Francisco Fernández de Ávila, en el año de 1537”.


Fernández de Ávila no encontró más remedio, ante la molestia de los dueños originales, que fraccionar las sesenta y nueve leguas cuadradas de su propiedad, para atraer pobladores españoles. De ahí salieron once haciendas. Pateo entre estas.


Los primeros muros que circuyeron el caso de la hacienda de Pateo empezaron a tomar cuerpo y altura entre 1780 y 1768. El propietario de la nueva y recia finca y de esas tierras de imán y de ventura era don José Simón de Tapia, capitán del regimiento de Pátzcuaro y persona muy distinguida por el estado y la iglesia virreinales”. (2)


Esta parte de México que ahora vemos, perteneció a la Intendencia de Guanajuato, años más tarde pasaría a formar parte del territorio michoacano: “En la primera mitad del siglo XIX, Contepec perteneció al estado de Guanajuato y estuvo sujeto al municipio de Coroneo. En 1857, al promulgarse la Constitución, hubo modificaciones territoriales y Contepec se incorporó al estado de Michoacán, dentro del partido de Tlalpujahua.


En la época porfirista, las haciendas del lugar, se caracterizaron por ser de las más importantes productoras de trigo”. (3)


Estando allí, a lo lejos vi las ruinas de una antigua construcción, seguramente de mediados del siglo XIX. Ese fue el Molino, me dijo Alejandro. Fui para allá pensando que sería cerca, el río Lerma hay que cruzar para llegar hasta allá… era mi intención, pero, ¿quién en todo México que ha dejado un desconocido tiene la atención de ir en su vehículo hasta encontrarlo en la desolada carretera para saber si se regresará o no o Maravatío? Esa fue una atención que difícilmente volverán a tener conmigo, así que la excursión a esas ruinas, que se antojaban fantásticas, será para otra ocasión… por ahora sigamos recorriendo la Ruta de Hidalgo, la Ruta de las Cabezas de Águila.


Fuentes:


1.- Enciclopedia de los Municipios de México

http://www.e-mexico.gob.mx/work/EMM_1/Michoacan/Mpios/16017a.htm


2.- Valdés, José C. Don Melchor Ocampo, reformador de México, Dentro de Obras, publicado por Siglo XXI Editores. México, 1992.


3.- Enciclopedia de los Municipios de México…



1 comentario:

  1. QUE INTERESANTE HISTORIA Y LA FORMA DE REDACTARLA, LLENA DE EMOCION EL SABER MAS Y MAS SOBRE LAS LETRAS QUE SE HAN ESCRITO DE MI PUEBLOO

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