martes, 15 de marzo de 2011

El Espinazo, municipio de Castaños, Coahuila, Cabeza número 192

Estamos notando que en el Estado de Coahuila se implementaron unas placas que, deduzco, fueron integradas luego a las Estelas de Cabeza de Águila, dado que marcan la fecha del bicentenario del natalicio del cura Hidalgo. En el Espinazo no existe la Cabeza de Águila.

Marzo 19 y 20, 1811. El cura de Dolores sale en unción de los demás jefes por la tarde, con dirección a la Joya que dista muchos kilómetros, aunque se asegura que fue el 20 a muy temprana hora cuando abandonaron la hacienda de Anhelo llegando a eso de las 8 o 9 de la noche, a la Punta del Espinazo de la Joya, después de haber cubierto el tramo más largo y cruento de la caminata, dirigiéndose por el cañón que bordea la Sierra del Espinazo del Diablo al oriente y la de Anhelo, al occidente, no encontrando durante su recorrido agua en las 7 norias del rumbo, por haber sido tapadas con piedras, por ordenes de Elizondo. En estas desgraciadas circunstancias habían hecho la tercera jornada de más de 12 leguas (56 kilómetros).

La jornada anterior, había dejado el ejército insurgente en condiciones lamentables; totalmente agotado, extremadamente desorganizado a tal grado que la columna se extendía a lo largo del trayecto de 4 leguas; el cansancio, el hambre, la sed, la completa desorganización en la que se movía la caravana, fueron causas que aprovecharon los autores de la traición. (1)

“El camino se empezó a presentar con más severidad y más fatigoso, porque la falta de agua para los hombres y animales daba la necesidad de un modo más lento y con algún intervalo de descanso. Esto dio lugar al llegar con mil trabajos y ya obscuro al Presidio de Mesilla. Este paraje, tan ruin y escaso como el anterior, nos hizo sufrir dobles trabajos. El poco forraje y agua que quedaba concluiría aquella noche, y estábamos aun a mucha distancia deCoahuila y sin esperanza de poder encontrar un punto intermedio donde poder repararr lo que tanta falta hacía.

Estas consideraciones y otros motivos tan desagradables que iban acumulándose nos dieron una noche penosa que casi se pasó en vela, pues se dijo que algunas partidas de indios andaban muy inmediatas con el fin de robarse la caballada. Por esta razón se dejó que en la mañana durmiera la tropa, para que se repusiera de tanta fatiga así que hasta cerca del medio día se hubo de seguir caminando, ya no con el fin de encontrar un punto cómodo para alojarse, que bien se sabía que no lo había, sino para hacer más corta la jornada del día siguiente, el cual llegaríamos a la malhadada noria de Baján, donde se encontraría agua suficiente; con esta esperanza y la que podíamos alcanzar hasta la población de Coahuila, se hizo alto ya vencida la tarde en un punto que parecía mejor en aquella inmensa llanada, frente a una pequeña altura con el nombre de Espinazo del Diablo. Se estableció el campo como se pudo, pero ya se advertía cierto disgusto y malestar como por sentimiento de nuestra cercana desgracia”. (2)

Fuente:

1.- Jiménez de la Rosa, Federico. Ruta de Hidalgo 1810-1811. Lápiz y Papel de México. México, 1960.

2.- García, Pedro. Con el cura Hidalgo en la guerra de Independencia. FCE-SEP. México, 1982.

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