miércoles, 2 de marzo de 2011

La Ventura, municipio de Saltillo, Coahuila. Cabeza número 174


Gracias a la amable atención del Licenciado Rafael Reyes, ahora nos enteramos que sí, en efecto, sí se colocó una Cabeza de Águila en La Ventura, Coahuila.



Llegamos a Coahuila en este recorrido que estamos desarrollando al seguir la Ruta de Hidalgo que, a través de las estelas de Cabeza de Águila, nos va llevando a las entrañas de la historia tuya y mía y de todos los mexicanos. Ahora que enfilamos por los desiertos coahuilenses lo haremos con la ayuda de Internet, Google Earth, los periódicos del estado y todo aquel material que sea publicado electrónicamente pues, dada la lejanía en que me encuentro de esa parte de México, me es imposible recorrerlo paso a paso, como era el objetivo cuando inicié este espacio. Hecha la aclaración anoto que, la Cabeza de Águila número 174, desconozco si existe o no, me inclino a pensar que no fue colocada en el rancho de La Ventura. Lo que vemos en la foto es la mojonera que marca el punto de unión de los estados de Zacatecas, Nuevo León y Coahuila.

El cura Hidalgo en su paso por Coahuila traía consigo 3 carretas con dinero destinado a la compra de armas en Estados Unidos, dice que entró a Coahuila por un sitio que actualmente se llama Ejido 20 de Noviembre, en donde pernoctó con su gente, de allí siguió rumbo a la Hacienda Encarnación de Guzmán donde se cuenta que después de salir de allí ordenó envenenar la noria, esto con la finalidad de que la gente que los fuera siguiendo muriera o enfermara, evitando así que fuera aprehendido. De dicha hacienda continuó al Saltillo a donde llegó el 24 de febrero, en avanzada Ignacio Allende y días más tarde el cura Hidalgo en compañía de su fiel Marroquín y del controvertido fraile Gregorio de la Concepción.

En Saltillo se sabía ya de la llegada de los Insurgentes, dado que desde el 7 de enero había llegado Mariano Jiménez tomando el pueblo casi sin disparar un tiro porque las fuerzas del gobierno virreinal en Coahuila, al ver la multitud que traía Jiménez, deciden unírseles, y en Agua Nueva prácticamente no hubo batalla. Dentro de las varias acciones que Jiménez ejecutó fue el preparar el recibimiento del los demás cabecillas de la insurrección que se dirigían a los Estados Unidos en busca de apoyo económico, así fue como el 24 de febrero se le hace un recibimiento importante a Allende que se hospeda en lo que es hoy el Palacio de Gobierno y desde el balcón se dirige a la gente. Días después, el 6 de marzo llega a la ciudad don Miguel Hidalgo, casi en secreto y enfermo. Hidalgo se hospeda en la casa ubicada en la esquina oriente de las calles de (nombres actuales) Hidalgo y Aldama (donde actualmente se encuentra una agencia funeraria.

Los Insurgentes retomaron el rumbo norte el 17 de marzo, llegando primero a Ramos Arizpe lugar en donde la tradición popular cuenta que Hidalgo ofició una misa, cosa que se antoja fuera de la realidad pues bien sabemos que el cura llevaba ya varios meses sin oficiar ni siquiera en su propia parroquia de Dolores. La ruta que siguió lo condujo al que actualmente se llama Ejido del Paredón llevando aun las carretas con las barras de plata, continúa luego a la Hacienda El Aanhelo, actual municipio de Ramos Arizpe; seguiría luego el fatídico suceso de Acatita de Baján, lugar en el que fue apresado y llevado a Monclova. Pasaría luego al sitio llamado Frontera donde se cuenta que lo encadenaron en un nogal que estaba enfrente de la casa que servía como residencia del destacamento realista en la zona, dicho tronco se puede apreciar actualmente en el Museo del Polvorín en Monclova.

Cuando se dieron los hechos de la aprehensión en Acatita se dice que uno de los capitanes realistas ordenó que las carretas fueran llevadas hasta San Buenaventura y siguieron por el camino real que en ese entonces pasaba por la parte oeste del pueblo de Castaños y llegaba hasta cerca de otro pequeño pueblo de nombre Nadadores. En San Buenaventura cuentan los ancianos que sus abuelos, es decir, testigos casi presenciales de los hechos, dice uno de ellos que en su casa estuvieron dos de esas tres carretas que llevaban y que de allí el capitán ordenó que fueran llevadas a su hacienda de nombre Sardinas, cercana, por cierto, de otra hacienda llamada Trincheras. Se dice que de esa hacienda no se supo más del paradero de la plata. El hecho se antoja poco creíble, dado que los propios realistas tenían la obligación de entregar en la villa de Monclova los confiscado a los Insurgentes; pero, la duda surge ya que fue el capitán mencionado quien comenzó a construir la iglesia de San Buenaventura, proporcionó suficiente dinero para su conclusión, donando además, candelabros de plata y otras ornamentos para el templo. Queda por decir que hay la creencia de que la tercera de las carretas, estuvo escondida en alguna parte del Camino Real, entre Castaños y Nadadores, se ha buscado por mucho tiempo sin éxito, aunque hay personas que han encontrado algunas monedas, sobre todo cerca de la Hacienda Sardinas.

Para la redacción de este artículo me he basado en lo que publica el Señor de pseudónimo Progan, del foro http://www.buscadores-tesoros.com/
La entrevista que le fue hecha al señor Javier Villarreal Lozano, director del Centro Cultural Vito Alessio Robles, publicada en el periódico Vangaurdia del 10 de Septiembre, 2010
Y los comentarios del presidente del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, Jesús Alfonso Arreola Pérez. Ruta de Héroes, publicados en el Diario de Coahuila, 10 de abril 2010.
Las artísticas fotografías de La Ventura las obtuve del muy interesante proyecto argentino Cine a la Intemperie.

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